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La crisis hídrica y sanitaria que vive
el conurbano viene de larga data. La falta de
inversión por parte de Aguas Argentinas
y el descontrol de las autoridades del ente regulador
del agua (E.T.T.O.S.) agudizaron la situación
en los últimos años. Un problema
que también involucra a administraciones
municipales y a las diferentes gestiones que manejaron
el estado provincial y nacional.
La
ausencia de cloacas, el desborde y la suciedad
de los arroyos, la falta de presión y contaminación
del agua, en síntesis la ausencia de obra
pública y privada en un tema tan sensible
como lo es el agua para millones de habitantes
del conurbano, son solo algunos de los problemas
que padecen desde hace varios años los
ciudadanos del conurbano.
La
casi segura retirada de la firma Suez de Aguas
Argentinas agudizó aún más
la situación. Gran parte de las obras prevista
para este año quedaron en la nada, y el
gobierno nacional está buscando las alternativas
como para poder suplir la ineficiencia de la compañía,
amén de las propias.
En
comunas como las de Lanús, Lomas de Zamora,
Almirante Brown y Esteban Echeverría el
común denominador es la falta de agua en
los períodos estivales. Las zonas periféricas
de estos distritos sufren las carencias por el
no extendido de la red hídrica. Muchos
barrios del conurbano durante el verano no tienen
agua potable, el líquido no sale de sus
canillas y en algunos casos deben caminar varias
cuadras para recolectarla de una canilla comunitaria.
En otros deben esperar que pase el camión
de Aguas Argentinas y llenen los tanques que los
proveerán de agua por unos pocos días.
La
ausencia de inversión generó el
desarrollo de las redes clandestinas de agua corriente.
Las condiciones en las que fueron realizadas carecen
de norma alguna de higiene y potabilidad. Muchas
de esas cañerías se encuentran perforadas
y el contacto con microbios y las napas freáticas
hacen un tenebroso cóctel que consumen
muchos argentinos de la provincia de Buenos Aires.
Una
parte importante de los habitantes de Lomas de
Zamora y Almirante Brown padecen un problema terrible:
el alto nivel de las napas freáticas. Los
habitantes conviven con los excrementos dentro
o fuera de sus hogares. El olor es insoportable
y la situación no sólo ha provocado
el deterioro de su salud sino también el
de sus casas. Infecciones renales, enfermedades
eruptivas y el flagelo permanente de la contaminación
causa estrago en los indefensos habitantes de
estas localidades.
Desde
el Foro Hídrico de Lomas de Zamora se insiste
con la apertura y uso del río subterráneo
Puelche en lugar de seguir utilizando el agua
del Río de la Plata. Según los miembros
del foro la acumulación de líquido
en el Puelche, por su no uso, provoca que el nivel
de las napas se eleve. El agua tiene que fluir
por algún lado, y en ese recorrido arrastra
con lo que encuentra, incluido los cimientos de
las viviendas.
En
Lomas de Zamora el problema se agudiza a partir
de la falta de limpieza y saneamiento de los arroyos.
Los arroyos Unamuno, Del Rey y de Las Perdices
son ejemplos de lo que la desidia del hombre pueden
provocar con un recurso natural. La contaminación
es absoluta. En dichos arroyos es posible encontrar
desde una botella de gaseosa hasta automóviles
completos o partes de electrodomésticos.
Nadie
se hace cargo de su cuidado, las empresas vierten
sus desechos como si nada, y a pesar de que muchos
hablan de la defensa del medio ambiente, nadie
hace nada al respecto. La zona fue definida como
de emergencia hídrica y sanitaria
por varias organizaciones ambientalistas.
Recién
a mediados del año pasado el municipio
con la financiación del estado nacional
y provincial comenzó con las tareas de
saneamiento. Tanto el arroyo Unamuno como el de
Las Perdices están siendo entubados. Mientras
que en el Del Rey, que tiene su desembocadura
en el Riachuelo, tiene prevista su canalización
a cielo abierto para el mes de abril. Mientras
tanto la gente de Cuartel Noveno sigue padeciendo,
cada vez que llueve, las inundaciones por la falta
de limpieza y saneamiento del arroyo.
En
el municipio de Esteban Echeverría existe
un aditamento que es la contaminación del
agua con uranio. La existencia de una planta atómica
en una zona de alta densidad poblacional como
es Ezeiza esta comenzando a generar sus consecuencias.
Aunque se lo quiera negar, muchos estudios realizados
al agua que beben los habitantes de esos distritos
se encuentran con una alta contaminación
de uranio.
Las
denuncias han venido de varias organizaciones
de defensa del medio ambiente, Greenpeace ha sido
una de ellas. De todas formas las autoridades
niegan esa realidad y afirman que el nivel está
dentro de lo establecido por las normas sanitarias.
Tal
vez sean los mismos parámetros con los
que midieron el nivel de nitratos de tiene el
agua en los barrios de Temperley, Turdera y Llavallol
en Lomas de Zamora. La falta de presión
de agua que habitualmente ocurre en verano, llevó
a Aguas Argentinas a tomar la decisión
más fácil: habilitar pozos de agua
en desuso sin mezclarlo con la planta potabilizadora.
El proceso encarecía el servicio, y eso
es algo que la compañía en retirada
no está dispuesta a tolerar. Conclusión:
miles de personas bebiendo agua con elevados niveles
de nitratos. La situación continúa
sin ser controlada, a pesar que desde el E.T.O.S.S.
se afirma lo contrario.
El
panorama es bastante oscuro. Desde el gobierno
nacional, el Presidente Néstor Kirchner
viene prometiendo soluciones al respecto. La realización
de las obras y un servicio correcto por parte
de la empresa proveedora de agua suenan como puentes
a esa solución que para cientos de miles
de habitantes del conurbano suena a lejana.
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