Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Regional -

INFORME REGIONAL
Trenes 2006: el mismo andar, las mismas quejas

Poco cambió en el panorama ferroviario del conurbano. Estaciones sucias, falta de seguridad, servicio ineficiente. Pese a los informes contundentes sobre irregularidades inadmisibles, la región sigue sumergida en la falta de respuestas. ¿Quién defiende a los usuarios?.

Por Marcos Morales - Especial para Politicadelsur

Pasitos cortos, zancadas largas. En remis, en colectivos, caminando y hasta en bicicleta. De traje o de overol. Las realidades de los millones que cada día utilizan el servicio de trenes que va y viene desde el conurbano bonaerense sur a Capital Federal son muy distintas. Pero en cada estación, de Alejandro Korn a Temperley, de Ezeiza a Lanús, es la misma. Estaciones mal acondicionadas, amontonamiento, suciedad, inseguridad, atrasos, suspensiones, bronca.

Según estimaciones de la propia Secretaría de Transporte de la Nación, las líneas metropolitanas mueven alrededor de tres millones de pasajeros en un día laboral cualquiera. Se trata de servicios electrificados y traccionados que tienen una frecuencia que varia de los seis a los 20 minutos, según destinos y ramales.
Privatizada en 1994 durante la desregulación del Estado orquestada por el entonces presidente Carlos Menen, la línea Roca quedó en manos del grupo Metropolitano, una empresa liderada por la familia Iglesias, que además se quedó con el control de la línea Belgrano Sur. La presidencia del directorio la ejerce desde entonces el ingeniero Osvaldo Iglesias.

La magnitud de los servicios prestados por esta empresa se refleja en algunos números. En total, el circuito que recorren los trenes de TMR es de 304 kilómetros, que realiza con unas 73 locomotoras, 297 coches remolcados y 177 eléctricos. Se estima que por sus trenes pasan más de 11.500.000 pasajeros por mes, y que recorren sus 102 estaciones unos 1.075 coches por día hábil.

Hasta aquí, los fríos números. Pero salvo el viento de invierno que entra por las ventas rotas de algunos vagones, el resto de lo que atañe al servicio de trenes de la región no tiene nada de fresco. Las quejas por el deterioro del servicio -luego de la crisis económica y social de diciembre de 2001- se multiplicaron como reguero de pólvora.

En una carta enviada a la Comisión Nacional de Regularización del Transporte (CNRT), Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores (ADDUC), denunció un "total estado de abandono" de las estaciones y trenes de la ex línea Roca..

"La situación del material rodante, señalización y medidas de seguridad operativas, se encuentra en total emergencia. Agregando a ello que la CNRT no controla en debida forma, deja pasar las denuncias de todos los usuarios y de las asociaciones y no formaliza las sanciones del caso. Lo peor es que, en vez de asumir la responsabilidad por el total abandono de la línea por parte de la empresa, comienza a culpar a empleados, siendo que la situación de todo el sistema es caótica", expresó ADDUC en su denuncia.

EJEMPLOS SOBRAN

Como confirmado aquello de "como muestra basta un botón", las denuncias de los usuarios de las estaciones de trenes del conurbano se extienden en variedad y cantidad.

En Lanús, por ejemplo, ADDUC le pidió al municipio que intervenga de manera urgente ante el estado de limpieza deplorable en que se encuentran las calles linderas a la estación, "que ponen en riesgo la salud de las personas que constantemente transitan por dicho lugar".

En especial, la asociación que preside Bassano remarcó que "sobre la calle 29 de Septiembre es lamentable el estado en que se encuentran ambas veredas, tanto la que da sobre el ferrocarril como la de enfrente, y ello se debe a que los comercios y personas en general amontonan sobre la arteria grandes pilas de basura que no son retiradas inmediatamente, comenzando su pronta descomposición y olores desagradables".

Por su parte, los usuarios advierten sobre la falta de seguridad en horario nocturno del puente peatonal que cruza la estación, y que une el lado este con el oeste de la ciudad. Allí, se producen robos, arrebatos e incluso muertes. Hace casi dos años, un hombre fue asesinado cuando se resistió a un asalto.

En Lomas de Zamora la situación no es muy distinta. La acumulación de puestos de comida en ambos andenes deteriora la limpieza del lugar, que luego de las ocho de la noche se agrava por el cierre de los sanitarios. Además, los puestos complican la circulación de los pasajeros. De hecho, cuando en horas pico llegan dos trenes de manera simultánea, caminar por el puente peatonal o las salidas es casi imposible. A esto se suman las largas colas de las boleterías y la increíble decisión de la empresa de hacer los accesos de circulación única, es decir, una puerta para entrada y otra para salida.

Este hacinamiento de pasajeros es para los especialistas una verdadera "bomba de tiempo" en materia de seguridad. De producirse un accidente grave, o la necesidad de una evacuación de la estación rápida, podría haber una catástrofe. Un dato ilustra el espíritu de la empresa en esta materia: donde debería haber una rampa para ambulancias hay, por obra y gracia del combate contra los "colados", una reja perimetral, una serie de hierros "antievasión" y una pared. Lo que se dice toda una política empresarial.

DE ESO NO SE HABLA

Pero Lomas o Lanús no son las estaciones que monopolizan las denuncias. De manera curiosa, cada terminal tiene un tema central de preocupación, salpicado por las características generales que no se escapan a ninguna.

Turdera, por ejemplo, es tierra de arrebatadores y pungas, que operan con total impunidad en el andén que va hacia Plaza Constitución. Allí, aprovechando el descampado lindero que da rápida salida y el tramo largo que existe hasta Temperley, los ladrones hacen de las suyas con los usuarios que bajan o con los que viajan del lado de la ventanilla.

En Adrogué, el túnel peatonal está casi siempre inundado, según consta en la denuncia de un vecino, Ramiro Vacca. Allí, la empresa admitió que existen filtraciones en las paredes que derraman agua en el piso del túnel, agua que, con el paso de los días, se pudre. El panorama es de imaginar: mal olor, dificultad para transitar y otros inconvenientes.

En Luis Guillón, los vecinos vienen reclamando por la apertura de una boletería en el lado este, ya que en la actualidad sólo funciona del otro lado, y en horarios pico las colas son largas y las demoras muchas.

Todos estos reclamos son conocidos. Además de las asociaciones de derechos de los consumidores, dos instituciones nacionales, la Auditoria General (AGN) y la Defensoría del Pueblo, realizaron informes durísimos sobre el estado de los trenes.

Firmado por su titular, Eduardo Mondino, la Defensoría expresó su preocupación al respecto. En un tramo de su documento, Mondito asegura que "en lo que refiere al ramal Constitución-Ezeiza se constató que, a partir de la privatización del servicio, en todas las estaciones se cerraron muchos accesos alternativos, lo que hace que las estaciones sean inseguras en caso de que fuera necesario evacuarlas. Esta situación, además, ha desmejorado la accesibilidad de todos los usuarios que se ven obligados a hacer recorridos más largos para ingresar o egresar de las estaciones. Es notable la falta de consideración por parte de la empresa hacia los usuarios discapacitados especialmente. Sanitarios que formalmente existen, pero que no están en condiciones de ser usados; falta de señalización, y carencia absoluta de la posibilidad de viajar en el servicio para personas con movilidad reducida en la mayoría de las estaciones". La conclusión de la Defensoría es tan preocupante como contundente: el servicio tal como se presta "es una sistemática violación a los derechos humanos".

Este panorama es similar al que plantea ADDUC en una denuncia pública realizada sobre el estado general de las estaciones, que además hace hincapié en la falta de mantenimiento e inversiones para asegurar un servicio eficiente y seguro. "Todos los ramales tienen las vías sin el debido mantenimiento, poniendo en riesgo de accidentes todas las formaciones que corren, lo mismo que los vagones, tantos del servicio eléctrico como del traccionado, que se encuentran sin el debido mantenimiento. Las ruedas de los vagones están fuera de los milímetros que internacionalmente son necesarios como medida de seguridad, por lo que son aptas para la ocurrencia de todo tipo de accidentes, entre otras irregularidades".

AGUJERO NEGRO

Por lo antes descrito, parecería que el servicio de trenes es un negocio en franca decadencia. Pero las apariencias engañan. La rentabilidad de la empresa está garantizada a partir de la política de subsidios que los distintos gobiernos, a partir de la privatización, tuvieron con TMR y otras similares.

Un informe presentado el año pasado ante la Cámara de Diputados de la Nación indica que el sector ferroviario privatizado recibe anualmente 700 millones de pesos de subsidios directos, a través del denominado Fondo Vial.

Según información brindada desde el Congreso, este Fondo Vial está constituido por organismos como el Sistema de Infraestructura de Transporte (SIT) y el Sistema Integrado de Transporte Automotor (SISTAU), entre otros organismos.

La falta de controles sobre estos subsidios, sumada a la arbitrariedad de estas adjudicaciones, hace que el dinero público, destinado inicialmente a lograr una maximización del servicio, sirva sólo para mantener la rentabilidad de la empresa que lo recibe.

En estos momentos, como en el caso colectivos (donde para mantener el boleto sin aumentos se está subsidiando el precio del gasoil además de unos cuantos millones de pesos más), la plata estatal se pierde en tapar agujeros hechos por la misma empresa.

En esta situación general se encuentra la versión 2006 de los trenes del conurbano sur, sin demasiados cambios con respecto a otros años. En el medio, como siempre, la gente. Apretada, malhumorada, vulnerada. La costumbre, dicen, es la peor forma de la injusticia.

El caso Temperley: te veo, pero no te oigo

Si existiera un método para medir la indignación de la gente, éste mostraría a los usuarios de la estación de trenes Temperley muy cerca de la cima. Esta gran terminal ferroviaria, que recibe formaciones de todas las direcciones, incluso del interior de la provincia de Buenos Aires, está en la actualidad en un estado lamentable y sin solución.

Falta de alambrado perimetral, suciedad, puentes peatonales colapsados de pasajeros, son algunos de los problemas de quienes utilizan la estación. Como en otros casos, la estación comenzó a caer en una especie de parálisis indignante.

Por eso un grupo de vecinos, junto con ADDUC, comenzó a juntar firmas para presentar ante TMR para solicitar una respuesta inmediata al problema. Luego de un tiempo, y ante la presentación de unas 1.500 firmas, la empresa se dignó recibir a los vecinos.

"El reclamo se hizo ante TMR, la municipalidad y la CNRT, por el estado de la seguridad, limpieza e higiene, baños, rampa para discapacitados, señalizaciones y prevención de accidentes", le explicó a este medio Osvaldo Bassano.

Como respuesta, la empresa organizó una reunión con usuarios y miembros de ADDUC, a la que incluso fueron invitados medios de comunicación. La gran ausencia fue la de la municipalidad lomense.
"Se recorrió todo el perímetro de la estación demostrando los grandes basurales dentro y fuera de la estación, la falta de limpieza no solo en los andenes sino también en todos los locales y negocios colocados dentro de la misma, la total falta de prevención de accidentes y de un correcto acceso a la estación y sus inmediaciones", confirmó Bassano.

La empresa informó que realizaría un informe con las obras y daría una respuesta en el término de una semana. El silencio posterior fue elocuente. Quienes viajan vía Temperley saben que las respuestas no llegaron. Que los males siguen y, lo que es peor, se agravan. Todo, al mejor estilo de una vieja película muda: te veo, pero no te escucho.

 

 
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