Semanario Político de la Tercera Sección

- Opinión -

 
EDUARDO PÉRSICO - OPINION
Argentina: violento derechazo al mentón, pero sigue la pelea
Quizá el análisis del rechazo en el Senado del importante proyecto enviado por el Poder Ejecutivo por aumentar las retenciones a la exportación de ciertos granos pareciera prematuro, pero los datos para la opinión se fueron acumulando durante los ciento cincuenta días del conflicto, desde el 11 de marzo de 2008. En esa fecha, por una disposición difundida como 'la 125', las retenciones subieron del 35% del valor de los embarques al 44% y, además, la imposición sería móvil y subiría según el precio internacional de los granos en cuestión, así que la reacción contraria en el ambiente ruralista fue inmediata.

Quizá el análisis del rechazo en el Senado del importante proyecto enviado por el Poder Ejecutivo por aumentar las retenciones a la exportación de ciertos granos pareciera prematuro, pero los datos para la opinión se fueron acumulando durante los ciento cincuenta días del conflicto, desde el 11 de marzo de 2008. En esa fecha, por una disposición difundida como 'la 125', las retenciones subieron del 35% del valor de los embarques al 44% y, además, la imposición sería móvil y subiría según el precio internacional de los granos en cuestión, así que la reacción contraria en el ambiente ruralista fue inmediata.

Un despliegue de poderío organizativo y mediático -aunque resultara sospechoso de otras ambiciones- determinó que, luego de tres meses y apremiado por cortes de ruta, parciales desabastecimientos y otras movidas desestabilizadoras de la República, el Ejecutivo encabezado por Cristina Kirchner dispusiera elevar el asunto al Congreso Nacional para su tratamiento.

Eso, y a pesar de los atributos constitucionales y jurídicos que lo habilitaban a subir las retenciones, fue una aceptación de haber equivocado el camino político a seguir y, al menos, que había actuado como si desconociera cuál era el enemigo a enfrentar. Vale decir, nada menos que los dueños de la tierra en la Argentina, el sector más retrógrado y autoritario de todo el tejido social argentino, donde conviven no sólo quienes se oponen a una distribución más humanitaria de la riqueza, sino de todo lo que tienda a fortalecer un Estado Nacional que atienda en serio las desigualdades estructurales y profundas que existen en nuestro país desde siempre. Ese sector hoy suma al más acendrado reaccionarismo medieval, con sus estructuras centenarias, más los flamantes personajes enriquecidos por la renta financiera de últimas décadas, y no sólo se empeña en desprestigiar y combatir el natural progresismo distributivo que surge de cualquier sociedad industrializada, sino que, sin ninguna duda ni pudor, 'estos tipos insisten en retraer el reloj de la historia al año anterior de la Revolución Francesa' -como diría el bueno de Julio Cortázar-.

Así las cosas, hoy, al margen de que ya existen otros proyectos sobre las retenciones a las exportaciones, cuyo incremento llegó para quedarse (ver propuesta Reutemann) y ya derogada la Resolución 125 por invalidarla el mismo rechazo de la totalidad del proyecto, también quedaron sin efecto los reintegros que se darían a los pequeños y medianos productores y otras modificaciones agregadas por los diputados oportunamente. Así que el izquierdoso Bussi y su Federación Agraria, más el sonoro De Angeli, dejarán de jugar en el mismo equipo de la Sociedad Rural, que pareciera haberlos dejado colgados del pincel, por esas cosas de la vida...

Por ahora, todo hibernará hasta una nueva ley que, entendemos, no será fácilmente consensuada, como muchos optimistas creen, en tanto los ruralistas y sus asociados llegaron a esta instancia confusa con un plan mucho más ambicioso y perverso que frenar un gravamen más o menos. La finalidad cierta consistió en desarmar de un golpe la capacidad del Estado nacional para controlar y reasignar los ingresos, reclamando un nuevo Pacto Federal que ellos mismo redactarían y harían cumplir -palabras certeras de sus mismos dirigentes, no olvidemos-, que apuntaría a que el uso de los recursos que le dan los derechos constitucionales al Poder Ejecutivo, en último caso, fuera pasado a los erarios provinciales. Una aspiración más que desencaminada en cualquier Estado moderno que se estime en el mundo.

Pero mucho de esto acontece porque acaso el mismo gobierno haya perdido de vista -como en otros aspectos- los recursos tradicionales de recaudación que mantiene en su poder. Por ejemplo, si el Ejecutivo dinamizara modernamente y en serio los mecanismos de cobro de la Agencia Fiscal de Ingresos Públicos, las direcciones provinciales que desatienden el cobro de los impuestos inmobiliarios -hoy tan fáciles de estimar con las aero fotogrametrías que abundan en Internet-, y dando los avales y recursos técnicos a la Oficina de Control Comercial Agropecuaria, podría recuperar muchos de los millones de dólares que tradicionalmente son evadidos por 'la gente del campo' y financistas circundantes. Después de todo, y sin abundar en muchísimos otros datos, un dirigente de la Asociación Agraria de Entre Ríos acaba de ser penado con dos años de prisión condicional por reiteradas evasiones impositivas.
Nadie piensa que ha de ser el único… y eso, por algo será.

Eduardo Pérsico, escritor, nació en Bánfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.


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