Y
lo primero que hizo fue ir por algunos peronistas
no kirchneristas. En estos días, en una
serie de encuentros, se pudo ver a dos referentes
del espacio de Francisco de Narváez:
Juan José Álvarez y Julio Ledesma.
Según
se supo, Álvarez, ex secretario de Seguridad
Interior durante la gestión de Eduardo
Duhalde, comenzará a participar del armado
de la mesa de conducción bonaerense y,
según relatan quienes participan de las
reuniones, es una de las voces cantantes. "El
propio Horacio (por Rodríguez Larreta)
o Pinedo, que son tipos que tienen experiencia
en política, lo escuchan y le prestan
mucha atención", explicó
un aliado del jefe de Gobierno.
El
otrora funcionario nacional y bonaerense se
ocupa básicamente del armado en la provincia
de Buenos Aires, además de ser hoy el
enlace más concreto entre Macri y Eduardo
Duhalde, la alianza más temida desde
el Gobierno nacional.
Pero
no conforme con esto, desde los círculos
de poder del macrismo dicen que el movimiento
irá por más, y sueña con
lograr seducir a un kirchnerista despechado
como el ex gobernador Felipe Solá. Al
parecer, los canales de diálogo están
abiertos. La semana pasada se pudo ver al ex
gobernador en una mesa muy particular en Pergamino.
Allí estuvieron Jorge Sarghini, Ramón
Puerta, Héctor "Cachi" Gutiérrez
-intendente local perteneciente al cobismo-
y el diputado del PRO Cristian Gribaudo, además
de Jorge Macri, quien junto al propio Álvarez
será el encargado de armar las alianzas
de la fuerza en tierras bonaerenses. En el encuentro,
Solá fue el más aplaudido, y dejó
la sensación de que lo suyo está
encaminado. El ex gobernador reconoció
que no tiene diálogo con el Gobierno,
criticó su política agropecuaria
y admitió que estudiará apoyar
la anulación de los superpoderes. Todos
indicios de que piensa partir del oficialismo.