Por
Ramón Valdez (corresponsal de guerra en el Palacio
Municipal)
Será
un designio del más allá o habrá
que hurgar en qué actividades se embarca
el Intendente de Lomas de Zamora los martes,
la cuestión es que ya es un clásico
para los habitantes del Palacio Municipal que
su titular se desborde y genere algún
que otro escándalo en esos días.
En
esta oportunidad, las víctimas fueron
vecinos de Cuartel Noveno que se llegaron hasta
la Municipalidad para reclamar por la demora
en la canalización de un meandro y la
misteriosa construcción de un estacionamiento
sobre la ribera del Riachuelo con máquinas
municipales.
Desde
hace tiempo, los vecinos de Cuartel Noveno vienen
bregando por la canalización del mentado
meandro, el cual fue extrañamente excluido
de las obras del Arroyo del Rey.
Advertidos
desde la Secretaría de Medio Ambiente
de la Nación que el dinero para la obra
ya había sido enviado a la comuna, los
vecinos solicitaron una urgente entrevista con
las autoridades municipales.
El
primero en atenderlos fue el titular del HCD,
Santiago Carasatorre, el que inmediatamente
los derivó al secretario del Obras Públicas
Julio Massara. La masiva presencia de la gente
de Cuartel Noveno (fueron seis personas) sorprendió
al funcionario, quien de muy mala manera intentó
explicarles que ese dinero nunca había
llegado a las arcas municipales. El dinero en
cuestión es por una suma de $ 730.308
que, según la Secretaría de Medio
Ambiente Nacional, ya fue girado a Lomas.
En
el medio de la discusión sonó
el teléfono del ex concejal rossista,
era un llamado del mismísimo Jefe Comunal,
que lo reclamaba en su despacho. Ni lerdo ni
perezoso, el Secretario de Obras Públicas
comenzó su retirada, pero antes de que
pudiera despedirse apareció inesperadamente
el mismísimo Jorge Rossi.
El
iracundo Intendente ingresó aplaudiendo
a la oficina donde se estaba llevando a cabo
la reunión y, ante su sorpresa, uno de
los vecinos, desconociendo la maldición
de los martes, hizo lo mismo. Al parecer, eso
habría enardecido a Rossi, quien de manera
virulenta le ordenó a Massara que no
recibiese más a la gente de Cuartel Noveno.
No contento con ello, dirigió su inquisidora
mirada hacia los sorprendidos y desprotegidos
vecinos y espetó: "Y ustedes mándense
a mudar de acá, piojosos de mierda, muertos
de hambre, negros de mierda, vayan con los bolivianos
de la Salada".
La
reacción de los representantes de Cuartel
Noveno no se hizo esperar. Uno de los presentes
se le animó al Intendente y ante la andanada
de insultos le respondió: "Yo prefiero
ser piojoso y muerto de hambre y no chorro como
vos, que te quedás con la plata de nuestras
obras".
Ahí
comenzó la hecatombe, la debacle total.
El Intendente, totalmente fuera de sí,
intentó agredir físicamente a
los vecinos. Por suerte, la intervención
de la seguridad del Palacio impidió que
la cosa llegara a mayores. De todas formas,
el Jefe Comunal siguió con los insultos
y las órdenes de que la gente se retirara
y se le escuchó decir, en tono amenazante:
"A
vos negro de mierda te voy a matar, te voy a
hacer desaparecer". A tal punto estaba
desbordado Rossi que, en lugar de bajar a su
despacho del segundo piso, subía y bajaba
del cuarto al tercero.
¿Increíble?
No, nada es increíble en el misterioso
mundo de los días martes del Palacio
Municipal de Lomas de Zamora. Ahora bien, de
los $ 730.308 faltantes y las explicaciones
de la curiosa construcción de un estacionamiento
medido en la ribera del Riachuelo con móviles
municipales, nada. De eso no se habla. Al parecer,
el próximo round se jugará en
la Justicia, los vecinos ya hicieron la denuncia
en la UFI 7 y en el INADI. Esta historia continuará...,
pero esperemos que no en un martes.