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Por Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
Después
de la interpelación al secretario de Gobierno
de Lanús, José Luis Bianchi, más
allá de las alianzas en función
del efecto de la opinión pública,
protagonista si la hubo, el bloque que salió
fortalecido fue, sin duda, el Frente para la Victoria
(FpV), que para colmo del oficialismo, se posicionó
en un lugar preponderante si se miden las convocatorias
del pasado jueves en la Plaza de Mayo.
En
el escenario de poder que se juega en la legislatura
municipal, el FpV tuvo un amplio margen de ganancia
frente a la opinión pública durante
la interpelación; hasta el presidente del
bloque kirchnerista, Héctor Bonfiglio,
se atrevió a sugerirle a Bianchi que diera
un paso al costado, aunque hasta el pasado viernes
a la mañana no había noticias de
la decisión del Ejecutivo respecto del
resultado de la interpelación.
En
vista de que el FpV consiguió patear el
tablero con la ayuda de los bloques de Recrear
y el ARI, ya que fue notoria la ausencia en el
recinto del concejal del macrismo Gabriel Di Masi,
se le abre a la oposición del intendente
Manuel Quindimil una oportunidad histórica,
si se quiere, considerando la hegemonía
que el caudillo de Lanús supo ejercer a
través de los años.
Esa
puerta es pelear de igual a igual la intendencia,
cosa hasta hace apenas un año impensada.
Y se nota que los involucrados lo perciben, sobre
todo candidatos potenciales como el diputado Darío
Díaz Pérez. Aunque el FpV no debe
olvidar que, hasta ahora, ese inédito poder
se lo dio la alineación en la correlación
de fuerzas con el ARI y Recrear. Por cierto, enemigos
antagónicos en la arena nacional.
El
concejal y sindicalista municipal Miguel Pedelhez
no ocultó hace dos semanas su idea de que
el kirchnerismo iba por la cabeza del Quindimil.
No se sabe, en realidad, si su declaración
("van por el Ejecutivo") fue por algún
dato que manejaba extra interpelación o
si sólo abrió el paraguas adelantándose
a lo que se viene.
Percibiendo
ese gran poder coyuntural del FpV ante el PJ,
más de uno se habrá preguntado en
qué lugar quedaba la opción de hacer
temblar la gobernabilidad de Manuel Quindimil,
por lo que este medio habló con un referente
de peso del FpV, quien aseguró que "la
gobernabilidad municipal está asegurada
porque ir contra el intendente, faltando tan poco
para las elecciones, sería un precedente
peligroso", declaración que reafirmó,
incluso, con el as en la manga de sentir que se
ganó la pulseada del 25 de mayo.
No
es antojadizo pensar que el kirchnerismo se quedará
cruzado de brazos disfrutando de esa victoria,
porque dormirse en los laureles tiene su costo,
pero tendrá que analizar, de acá
en más, cómo articula ese poder
que, de no ser por el ARI y Recrear, no tendría.
Algo que ni la centro izquierda de Elisa Carrió,
ni la centro derecha de Ricardo López Murphy
podrán desaprovechar para obtener, por
supuesto, cuotas de negociación para fortalecer
en el próximo período electoral
su presencia en el recinto.
Es
curioso cómo se cruzan los caminos, dado
que ambas fuerzas (¿hoy enfrentadas?) vienen
de la UCR, desprendimientos (de lo que Fernando
"De la Ruina" dejó), al parecer
sentados en veredas opuestas. Ése es el
radicalismo que en el Sur sólo exhibe dos
concejales en Avellaneda y que, en algunos casos,
se suma al kirchnerismo (como del "Japonés
García" de Vicente López).
Regresando
a Lanús, ahora el oficialismo deberá
enfrentar otra batalla que promete ser difícil
para Quindimil y es, nada menos, que la rendición
de cuentas del Ejecutivo, que buscará ser
aprobada por el Concejo Deliberante. Al respecto,
el concejal del FpV, Héctor Montero, ratificó
la intención del kirchnerismo de mostrar
las contradicciones de gasto en el presupuesto,
señalando que "hay gastos curiosos
en el mantenimiento del parque automotor municipal
y en los jardines de infantes".
El
parque automotor es un tema caliente, sobre todo
si se considera todo lo denunciado y probado por
el concejal kirchnerista Alfredo Giorno, cuando
exhibió las cifras de las camionetas que
no tenían la verificación hecha.
Información que Pedelhez intentó
descalificar porque no sería oficial y
habría sido dada por un empleado del sector
automotor del municipio.
Ante
este escenario, Quindimil probablemente se disponga
a armar nuevas alianzas para contrarrestar el
poder que comienza a saborear el FpV. Por más
que un legislador kirchnerista haya comentado
a este periódico que el oficialismo está
en retirada y "dando los último manotazos
de ahogado", nadie puede olvidar que el caudillo,
aun retirándose, tiene poder de daño
y negociación.
No
extrañaría, por lo tanto, que el
Ejecutivo, sobre todo en cuestiones sin tanto
peso público como el cementerio, cerrara
filas de defensa con otros bloques, como por ejemplo,
los de centro derecha, más emparentados
al PJ de Quindimil ideológicamente.
De
esta forma, el mapa del HCD quedaría virtualmente
empatado, por lo que la oposición más
proclive a soñar con la intendencia debería
esforzarse en reflotar temas de fuerte impacto
público para que las coaliciones de defensas
no se transformen en alianzas de ataque.
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