|
Las
señas de identidad están dadas por el
mejor posicionamiento de los caciques K que ven en el
territorio bonaerense un campo fértil para sembrar
kirchnerismo en polvo, para cosechar más tarde
los votos necesarios que sirvan al proyecto reeleccionista.
A
falta de internas, malos son los internismos que se
reflejan en las propias filas del kirchnerismo. Sin
posturas muy claras, todo suma a la confusión,
para luego licuar las expectativas de varios referentes
distritales.
También
es cierto que la discusión que avanza sobre esos
mismos sectores kirchneristas tiene que ver con la ficha
de legitimidad que firmó cada referente local
para incorporarse al proyecto K y ser considerado de
buena cepa.
En
ese sentido, existen algunos renglones que completaron
los referentes, en las fichas de admisión, que
quedaron en blanco. Algunos tienen que demostrar la
cercanía al círculo áulico patagónico,
la fecha de ingreso a la Patria K, estado y cronología
de filiaciones anteriores -menemistas, duhaldistas,
aliancistas, riquistas, entre otros-. Alejamiento de
las políticas de la Dictadura, situación
demostrable frente a los hechos que dañaron los
derechos humanos. Además, y sobre todo, deberán
demostrar el estado de su ADN -Asimilación De
Negaciones- que nace del entorno K y que se pone a prueba
en cada elección; hay muchos que se lamen las
heridas y esperan que se cicatricen lo más rápido
posible para llegar sanos a octubre de 2007.
Por
las dudas, y para llevar un control estricto de los
deberes, en las reuniones de Tercera se revisa el cuaderno
de tareas, y se toma examen del trabajo práctico
encomendado en cada distrito. Y es así que en
el cordón suburbano es dado observar la disputa
larvada o estridente de las distintas líneas
internas que componen el actual conglomerado K. Cada
sector, o referente de sí mismo, apela a esos
argumentos de legitimación a los que considera
como la "chapa de pertenencia".
El
pluralismo proclamado complicó aún más
las cosas: "... tras que somos una banda, tenemos
que abrir el juego", dicen en concordancia algunos
jefes kirchneristas en cada uno de sus territorios,
en voz baja, por las dudas, para que no se escuche desde
la Presidencia.
La
cultura K pide apertura en un distrito bonaerense acostumbrado
a "alambrar" los partidos políticos
para sentirse dueño de la estancia y actuar como
"patrón".
AVELLANEDA
"Kolores" primarios
Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
La gama de colores que exhibe el kirchnerismo en Avellaneda
para las primarias, antes de las definitivas elecciones
municipales de 2007, es digna de un cuadro de Salvador
Dalí, además de por lo surrealista, porque,
según parece, han sido bien combinados.
Pero
más allá del pincel maestro que dibuja
el escenario del territorio de "Cacho" Álvarez,
cada figura estaría peleando su propio espacio
para ver quién resalta más a la vista
del gran "kurador" del museo justicialista.
En
la línea "K" de Avellaneda son tres
los nombres que se aliaron para ver si pueden desplazar
al actual intendente el año que viene, pero todo
dependerá de lo que muestren como convocatoria
de tropa ante los ojos del que decide.
Por
un lado, juega Rubén "Cholito" García
(del sindicalismo), un hombre del PJ que tendría
la ventaja de conocer los puntos fuertes y los débiles
del adversario. O sea, el más informado de la
oposición.
Por
otra parte, aparece la imagen de José Alessi,
presidente del bloque del Frente para la Victoria (del
riñón peronista). El concejal respeta
a García, aunque, tal vez, aún no haya
dejado de soñar, cuando apoya la cabeza en la
almohada, con un sillón municipal. Sin embargo,
el despertador siempre le suena antes de terminar el
sueño. Tendrá que dejarlo desconectado
alguna vez.
La
otra pata de la sota es nada menos que el ex intendente
de Avellaneda, Oscar Laborde (un ex PC, ahora sin conexión
de banda ancha, por lo que estaría tardando bastante
para comunicarse con Presidencia).
Laborde
no se perfila, en realidad, como un precandidato, según
fuentes del Movimiento Evita (otro espacio K), porque
ante los ojos del "kurador" del Museo Peronista
no exhibe, precisamente, una gestión con la que
el presidente Néstor Kirchner quiera verse identificado,
aunque, claro, puede ser útil, ya que, de necesitarse
para fortalecer la pelea, tal vez le suene el teléfono.
Al
parecer, el "Cholito" García tendría
la banda de capitán en el equipo de "kirchnerman",
y sobre todo porque algunas razones de peso lo tentarían
a ganarle el poder a Álvarez Olivera, o sea,
la intención y la trayectoria lo posicionarían
como líder en el partido final. Sin olvidar que
el entrenador, además, pide goles, por lo que
"Cholito" tendrá que practicar más
tiros de media distancia para golear a "Cacho".
La
pintura aún no está terminada. Los colores
están, pero el "kurador" del Museo
Peronista está ocupado en otras cuestiones más
nacionales, aumentando su propio poder para revalidar
el 25 de mayo y para echar por tierra aquella sombra
que pesa sobre él: el 22 por ciento de votos
de la primera vuelta, cuando se le abrieron las puertas
de la Presidencia.
LANÚS
Los referentes "K" no se
esmerilan los cuernos
Por R. C.
El
jazz moderno es la única música donde
cualquiera puede tocar la línea melódica
que desee sin que eso afecte la obra que se interpreta,
pero para llegar a tal perfección nadie puede
salirse de la armonía que los contiene, algo
que se logra con muchos años de oficio.
Así
todos improvisan y, a la vez, tocan la misma música.
En esa lógica artística, podría
decirse que el kirchnerismo, al menos en Lanús,
es jazz moderno, un espacio donde cada uno elabora su
propio discurso, sin desafinar con el tema que interpreta
la orquesta: "Precandidatura Opus K, La Marcha".
Los
muchachos se respetan y "no se esmerilan los cuernos",
como lo definió una confiable fuente a Política
del Sur, aun frente a un escenario que abre puertas
para un futuro intendente después de una larga
hegemonía de Manuel Quindimil. Sin embargo, se
tendrá que esperar un poco, todavía, y
habrá que calmar ansiedades, porque todo depende,
como siempre, de cuántos votos arrastre todo
aquel que se acredite para dirigir la orquesta municipal.
Los
solistas de esta orquesta son tres, aunque uno solo
de ellos parece ser el que tiene más chances
de pasar a agarrar la batuta, y es el hoy diputado Darío
Díaz Pérez, un hombre que tendría
el teléfono de alguien que camina al lado de
Néstor Kirchner (el senador José Pampero),
a igual que Luis Pallares e Ismael Alé (Partido
Acción Nueva), tres caballeros que se reconocen
como legítimos en el espacio K. Aunque, de acuerdo
con testigos confiables, "Alé es el que
menos trato tiene con Pampuro", y ninguno, además,
tendría por ahora el celular del "Presi".
Luego,
en las filas traseras de la orquesta, quienes siguen
a los solistas tienen pergaminos para hacerse oír,
pero como acompañamiento. Por un lado, el diputado
Edgardo De Petris, el radical Silvano Lancieri, Héctor
Montero y Vanina Castro (Compromiso K), Paola Resano
(Barrios de Pie), Cristina Álvarez Rodríguez
(Movimiento Evita), Juan José Munín y
Andrés Domínguez (al parecer, cercano
al ministro Julio De Vido).
Pero
el productor artístico de esta orquesta -en donde
todos parecen estar de acuerdo en los arreglos que hay
que interpretar para conseguir el aplauso del público-
sería Oscar Parrilli, el hombre que le da legitimidad
"K" a todos estos sectores que nacen de su
riñón: un conglomerado de transversales,
desarrollistas, peronistas de tercera línea y
sellos de goma.
Además,
la carta fuerte de Díaz Pérez sería
la sólida línea provincial que exhibe,
ya que estaría llegando de forma directa al gabinete
de Gobierno y al mismo gobernador Felipe Solá.
Algunos argumentan que esas relaciones podrían
tentarlo de ocupar una cartera el año que viene,
sin embargo, otras lo ven "muy difícil",
porque tendría "casi una obligación"
de jugar en Lanús.
La
importancia de un Díaz Pérez en la intendencia
estaría relacionada, según kirchneristas
de las filas traseras de la orquesta, con que se podría
lograr algo que casi no consiguió Quindimil,
y es que el municipio tenga una mayor ingerencia en
organismos oficiales, espacios de la gobernación
bonaerense, alguna cartera del gabinete y varias direcciones
provinciales. En esa lógica, todos aceptarían
ir detrás de quien mejor se perfila para pelearle
la historia al viejo líder lanusense.
Todos
unidos triunfarán, piensan, y por más
que muchos lo nieguen, el tema que mejor interpretan,
aunque cada uno toque su propia línea melódica,
es, según parece, "la marcha". Habrá
que ver cómo la terminan, porque el final de
la obra es lo que arranca el aplauso de la gente y la
felicitación del dueño del teatro.
LOMAS
Las piezas comienzan a moverse
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
Ninguno
de los sectores en pugna sacó ventaja del acto
del 25 mayo en apoyo a la reelección del Presidente,
pero sirvió para que cada uno de ellos comience
a posicionarse de cara a las elecciones del año
que viene.
Mucho
no ha cambiado el panorama político en Lomas
de Zamora luego del acto reeleccionista del 25 de Mayo.
Nadie puede llamarse ganador o haber alcanzado algún
impulso extra por lo movilizado en esa fecha. Para la
mayoría de los actores en juego, las fichas comenzarán
a jugarse en serio luego de culminado el mundial de
fútbol.
El
25 de mayo todos quisieron mostrar lo suyo. Indudablemente,
el intendente Jorge Rossi fue uno de los más
interesados. Con una gran responsabilidad: la de ser
justamente jefe comunal y contar con el aparato necesario
como para poder movilizar, pero, por otra parte, con
la obligación de seguir con la buena letra que
viene haciendo a los ojos de la Casa Rosada. Y eso también
incluía la demostración de la semana pasada.
Rossi
mantiene intactas sus aspiraciones a ser también
reelecto, en este caso a Intendente. Si bien será
difícil que llene la plaza Grigera con ciudadanos
solicitándola, está claro que continúa
realizando bien los deberes encomendados por el Gobierno
Nacional como para ser tenido en cuenta. No es un dato
menor que no forma parte del kirchnerismo puro, su pasado
duhaldista lo condiciona, pero también es verdad
que se encuentra dentro de los intendentes del conurbano
que ayudaron a llenarle la Plaza de Mayo a Néstor
Kirchner.
En
la vereda de enfrente se encuentra la diputada nacional
Marcela Bianchi, con aspiraciones concretas a ocupar
el sillón municipal. Lo de la ex secretaria de
Eduardo Duhalde es complicado, tiene que superar una
intrincada interna dentro del propio Frente para la
Victoria lomense, donde los candidatos a intendentes
sobran: Pablo Paladino, Gabriel Mariotto e inclusive
el piquetero Claudio Morell se creen con derecho a pelear
por ese mismo espacio.
Bianchi
salió primero, y lo hizo por partida doble. Fue
la primera en salir del bloque original de concejales
kirchneristas y conformar uno propio de la nada; pero
también fue la primera en autoproclamarse candidata
para el año que viene. Ahora, es un secreto a
voces, desea ver a sus ediles ingresar a al bloque del
Frente para la Victoria y conformar uno virtualmente
monolítico. La tarea no es sencilla. En el Concejo
Deliberante todos saben que hay una coexistencia entre
kirchneristas y justicialistas, para la diputada nacional
eso se llama acuerdo "Rossi-Navarro". No son
pocos los que ven con malos ojos que Marcela Bianchi
se sume a esa dupla.
En
el medio de toda esta puja aparece Fernando Navarro.
El presidente del bloque de diputados provinciales del
Frente para la Victoria es una especie de gran equilibrista
en toda esta historia. Navarro no tiene aspiraciones
a ser intendente, aunque su gran anhelo es ser el gran
"decisor" de esta apasionante contienda política.
Es cierto, el "dedo" de Kirchner va a decidir
"quién es quién" en Lomas y
en toda la provincia de Buenos Aires. Pero nada quita
que el legislador provincial pueda ser el que le dé
los argumentos necesarios para que resuelva.
La
mayoría querrá sacar chapa de kirchnerista
y los pedidos de análisis de ADN políticos
estarán a la orden del día. Todos tienen
su "mancha" en un pasado no muy lejano, quién
más, quién menos. Indudablemente, el panorama
no es sencillo para el peronismo lomense de cara a las
elecciones del año próximo.
Tal
vez haya uno, dos o varios candidatos peronistas en
nuestro distrito, lo concreto es que todos querrán
ir pegados a la boleta que diga Néstor Kirchner
Presidente. Todavía falta, lo de la semana pasada
sirvió para ir calentando los motores y ver dónde
está parado cada uno y con quiénes cuenta.
No cabe la menor duda de que cuando el peronismo empiece
a definir sus cosas, todos se van a enterar. Pero para
eso aún falta, falta que pase el mundial.
BROWN
Paladar K
Por
Hugo Delgado
hugodelgado@politicadelsur.com.ar
Pasó la Plaza del 2 y, casi con naturalidad,
aunque "aún es prematuro para hablar de
candidaturas", nunca es tarde para pensar en ellas
y para autojustificar -y por qué no hacerlo ante
los demás- y comenzar a demostrar que se es K
de pura cepa, casi de nacimiento.
Lo
cierto es que en ese intentar demostrar quién
es y quién no es merecedor del gran dedo, si
es que éste existiera, ya hay muchos anotados.
El
primer merecedor de ser llamado K de la primera hora
es nada menos que Darío Giustozzi, actual diputado
provincial y "responsable del armado" del
Frente para la Victoria que apabulló al villaverdismo
en la última contienda electoral. Giustozzi ya
está perfilado como candidato "natural",
dicen algunos.
También
Omar Szulak aparece en este sector, y su grupo no deja
de decir -en cuanto lugar en el que puedan ser oídos
por alguien- que el concejal MC, ex decano de la UNLZ
y otras yerbas (entre ellas un muy lejano cargo como
jefe de prensa del gabinete del mismísimo Jorge
Villaverde), es un hombre del Presidente de la primera
hora.
Quien
también se señala como un hombre del proyecto
es el siempre presente profesor Aldo Karlés.
Karlés señala que él, aun antes
de su llegada a la provincia, ya le acercó algún
proyecto de su factura, en mano, a la mismísima
Kristina.
Cascallares
es otro "nacido K". Funcionario de la inquieta
DINAJU, Cascallares ha comenzado a caminar el distrito,
aunque no le alcanzaría el tiempo en esta vuelta
para aspirar a la intendencia.
Pero
allí no se acaba, Jorge Herrero Pons, concejal
de interesante labor legislativa, ex funcionario villaverdista
también (fue Secretario de Gobierno a los 25
años), de la mano del jefe de gabinete nacional
quiere hacer valer lo propio, con el agregado de que
su nombre es tan odiado desde el gobierno municipal
(han pedido a algunos medios pseudoindependientes que
no lo nombren) que lo potencia.
Hasta
aquí un panorama incompleto de apetencias y deseos
para subirse al sillón de la rosada/blanca municipal,
aunque más incompleto aún si se concreta
nuestra información (de excelente fuente, pero
no confirmada por sus protagonistas, ver informe en
sección Almirante Brown) de que Joaquín
González, actual presidente del HCD, da el portazo
al villaverdismo.
Es
que el paso de González al universo K tendría
varios ingredientes que potenciarían su figura,
a saber: su paso junto a un grupo de ediles pejotistas
terminaría de debilitar al actual gobierno comunal,
pero además, por su lugar de origen (San Francisco
Solano), "Landuchi" mantiene una amistad de
años con el ex intendente quilmeño y actual
ministro Aníbal Fernández, lo que podría
posicionarlo como la pata anibalfernandista en Brown.
Como
se podrá apreciar, el panorama es por demás
movido y absolutamente dinámico. Lo que hoy es
una realidad monolítica, la semana próxima
puede ya no serlo.
Lo
cierto es que, con vistas al futuro, ya comienzan a
delinearse los pedigríes de los futuros candidatos
y a escribirse las biografías de su presente
K. Todos lo son, desde quienes arribaron hace unos meses
desde el riquismo, hasta los que llegan del patismo
y del mismísimo menemismo. Todos son recibidos
(o casi todos). Al fin y al cabo, para un kompañero
no hay nada mejor que otro kompañero.
ECHEVERRIA
Kada cual atiende su juego
Por
Hugo E. Moreno
hugomoreno@politicadelsur.com.ar
Es
natural que a la luz de la Plaza del Sí, cada
uno de los referentes locales trate de sentirse dueño
de parte de aquel césped que cubrió aquella
Plaza de Mayo, cuando el sol del 25 asomaba.
Todos
juegan al Don Pirulero, porque cada uno atiende su juego
de la mejor manera posible, y esa posibilidad tiene
que ver con la venta de eventos de aquí al 2007:
posicionamientos superestructurales, acumulación
de poder, correlación de fuerzas, quién
es más pluralista, quién convoca más,
actos, hechos y señales; son todos síntomas
de estrategias preelectorales en las que está
claro que no existirá interna dentro el kirchnerismo,
sino internismo.
En
honor a la verdad, cada uno de los referentes locales
ha tomado la firme decisión de acompañar
el proyecto K, y es que la necesidad de traspolarse
y convertirse en "kakeanos" auténticos,
"de la primera hora", es muy importante para
asomar la cabeza en la superestructura kirchnerista.
También
es cierto que en las "cumbres" y "contracumbres"
se enjuagan las mediciones de posibles candidatos, legitimados
solamente por quien tenga la mejor relación,
el mejor vínculo, con el Presidente y su entorno.
Pero es precisamente ese entorno quien legitima ese
kirchnerismo que, para algunos, parece contribuir a
la confusión del electorado.
Echeverría
no está ajeno a esa interna: hay de todo y para
todos los colores de la paleta CMYK. El distrito se
pobló de referencias nacionales. Los hay Kunkel,
Moreno, Tito Fernández, Alicia Kirchner, Dovena,
Randazzo, y también, por qué no, los hay
Díaz Bancalari y radicales que creen estar preparados
"para la victoria".
Pero
en toda esta conjunción de referencias políticas,
existe el hombre sin "paraguas" político,
que conduce los destinos del distrito, y que se proclama
kirchnerista y resalta la figura de Felipe Solá,
pero que se enfrenta a las mismas políticas emanadas
desde la Presidencia.
En
el mapa kirchnerista no podemos olvidarnos de los movimientos
sociales. Libres de Sur, el movimiento que nuclea a
militantes de Barrios de Pie y a otras agrupaciones
sociales y políticas, los que se enfrentan las
decisiones tomadas por la gente de la Federación
Tierras y Viviendas, por incorporarse a las filas municipales
con contratos y direcciones.
Sectores
políticos, concejales, funcionarios municipales,
movimientos sociales, todos entran en el mismo embudo
y saldrán mezclados con el único color
K que pretende su reelección presidencial a través
de un "pingüino o pingüina".
COLABORARON: Ricardo Carossino,
Rubén Molina, Hugo Delgado y Marcos Morales
|