Desde el oficialismo salieron rápidamente
a cuestionar al flamante bloque de diputados
del peronismo disidente, que ya anticipó
su voto negativo a varias cuestiones consideradas
"claves" por el Gobierno provincial.
El primero en cruzar a los legisladores fue
el diputado Guido Lorenzino, quien recordó
que fueron elegidos por la gente junto a Cristina
Kirchner y Daniel Scioli, y los acusó
de no tener "principios éticos e
ideológicos".
"La
mayoría de estos diputados fueron electos
en 2005 en la boleta que encabezó Cristina
Kirchner y la gente los votó porque representaban
un proyecto alternativo al de (Eduardo) Duhalde,
(Mauricio) Macri y (Francisco) De Narváez",
detalló Lorenzino.
El
legislador, referente del sciolismo, dedujo
que "ahora reniegan del mandato popular
privilegiando ambiciones personales y se ponen
al servicio de un proyecto opuesto al del electorado
que les concedió sus bancas".
Para
Lorenzino, los diputados disidentes deberían
explicarles a sus votantes "qué
actitud van a tener ante el Gobierno provincial,
cuando fueron elegidos para acompañar
la gestión del gobernador Daniel Scioli,
que ganó las elecciones con el apoyo
del casi cincuenta por ciento de los bonaerenses",
insistió.
"La
sociedad va a recomponer su relación
con la política cuando la palabra y la
coherencia vuelvan a ser valores que no se negocian
en función de las coyunturas individuales.
Los proyectos políticos no se adhieren
con beneficio de inventario", finalizó
Lorenzino.