Semanario Político de la Tercera Sección
 Staff
- Año III -Número 132 - 10 de Marzo de 2009 -

- Almirante Brown -

TOMA DE TIERRAS EN LONGCHAMPS
A la espera de una respuesta oficial, los vecinos profundizan la organización de nueva toma
En el límite con Ministro Rivadavia, unas 300 familias avanzan en su reclamo por terrenos y viviendas dignas. Quieren que la Municipalidad se ponga al frente del reclamo. Denunciaron provocaciones policiales.

Por Diego Lanese
diegolanese@gmail.com

Apenas uno techos bajos, castigados por las lluvias y el viento, marcan el comienzo del terreno donde unas 300 familias se asentaron hace unas semanas, cansadas de no obtener respuestas a sus reclamos por un lugar donde vivir. Sin otra posibilidad, los vecinos tomaron esas tierras ubicadas en el límite con el barrio Los Pinos, en Longchamps, a la espera de que la Municipalidad local se las ceda o, por lo menos, interceda para acelerar el proceso de expropiación. Sin embargo, pese a varias reuniones y una marcha al centro de Adrogué, el peligro del desalojo sigue vigente y denuncian amenazas y "aprietes" de parte de la policía.

Luego de un intento fallido de toma a principios de febrero, vecinos de varios barrios decidieron tomar el terreno en la zona conocida como Las Lilas, unas 20 hectáreas ubicadas en Espora y Ezeiza, en el barrio Los Pinos. Según relataron, las familias provienen de barrios aledaños, que por las condiciones de hacinamiento y la falta de servicio se encuentran al borde del colapso. ""En febrero, un grupo de vecinos avanzó sobre los terrenos, casi 20 hectáreas de descampado y abandono en calle Espora y Ezeiza. Fueron desalojados dos veces por la policía, suponemos que un fiscal actuó de oficio. El 14 de febrero los vecinos vuelven a tomar, conscientes de que hacía falta organización para poder sostener la toma", relató a Política del Sur Nora Pereyra, delegada vecinal. Una vez ejecutada la toma, se comenzó a reclamar el blanqueo de los terrenos, para saber si tenían dueños y, de ser así, una ayuda para poder acceder legalmente a ellos.

Con el apoyo de la CTA local y otras organizaciones, los vecinos sostuvieron la toma y reclamaron al gobierno municipal que interviniera. Luego de una primera reunión, se acordó que la Secretaría de Gobierno buscaría a los dueños. Pero como esto no ocurrió, hubo una marcha para reclamar soluciones. "Negociamos directamente con los dueños de los terrenos, lo que pedimos es que el Intendente te ponga al frente de esta negociación, ya habíamos advertido que esta toma era una bomba de tiempo, pero no tuvimos una respuesta clara del municipio. Nos estamos organizando con mucho esfuerzo, estamos dando de comer desde el centro comunitario, a la comuna le pedimos agua", recordó Pereyra.

Reunión y acuerdo
Luego de la movilización, los representantes vecinales firmaron un acuerdo para darle un mes al municipio para rastrear los datos catastrales de los terrenos; para ese encuentro, los vecinos prometieron llevar una base de datos de las familias sin techo que forman parte del asentamiento o tienen problemas de vivienda en barrios de alrededores. Mientras tanto, siguen movilizados pidiendo la ayuda de todos. "Mientras fortalecemos la organización, gestionamos reuniones con los diputados provinciales Juan José Cantielo y Laura Berardo. También nos reunimos con Roberto Cristófano, secretario de Derechos Humanos del Municipio, reunión que podemos considerar positiva, al igual que contamos con la excelente predisposición del funcionario del área de empleos Ángel Akike", reconoció la delegada.

Mientras esperan, la vida en la toma es dura. Sin servicio, con el hostigamiento policial -los vecinos denunciaron detenciones indiscriminadas y amenazas- vivir en Las Lilas es todo un desafío. "Hace dos años que hemos hecho un relevamiento en el barrio y vemos un hacinamiento impresionante. Hay una gran cantidad de familias de desocupados que no tiene acceso a la tierra. Consideramos que la tierra y la vivienda son un bien social y luchamos por ello. La gente quiere comprar los terrenos, acceder a su propiedad, desde hace dos años hemos pedido información catastral y nunca nos la dieron", aseguró Pereyra. Las condiciones llegan incluso a casos extremos, como los de 12 personas, entre adultos y niños, compartiendo una casilla.

"Nosotros le pedimos al municipio los datos catastrales, hace 40 años que están abandonados estos terrenos, la gente denunció muchos delitos, y ahora no tienen ningún servicio para vivir dignamente, ni iluminación hay", afirmó Pereyra.

Por ahora, la calma sobrevuela el terreno. Pero los vecinos saben que la situación está lejos de solucionarse. "Sabemos que en estos momentos las actitudes de progresismo no se declaman, se ejercen y se demuestran en la lucha. Comenzamos a instalar el nombre de Toma de Longchamps y proyectando cine o haciendo música alrededor de la comida compartida van surgiendo las capacidades de los compañeros y compañeras, los gestos de solidaridad y la plena convicción de que sin organización y firmeza no llegaremos a la victoria", afirmó Pereyra, con más entusiasmo. Es que al calor de las ollas compartidas, los lazos solidarios se consolidan. Sin apuros ni presiones. Y se sabe que, como recuerda el gran Daniel Viglietti, "no hay nada más tranquilo que un pueblo haciendo su historia".

 

   Inicio
   Ediciones anteriores
   Contacto
   Publicidad
   Staff
   Cartas de lectores