Por
Diego Lanese
diegolanese@gmail.com
Como
sucedió en el ámbito nacional
con la idea de estatizar el comercio de gramos,
el oficialismo de Almirante Brown echó
a correr las versiones sobre un proyecto para
modificar las condiciones para realizar un asfalto,
para ver "como medía" en la
opinión pública. Pero la polémica,
generada apenas se supo de este plan, hizo que
se diera marcha atrás y todo quedara
hasta el momento en rumores de ida y vuelta.
Lo
cierto es que hubo un proyecto del Ejecutivo
para modificar el alcance de la ordenanza provincial
165/73, que fija la forma en que se deben realizar
los asfaltos y sus pagos. Según esta
versión, la idea era bajar el nivel de
aceptación necesario para realizar la
obra en una cuadra y así poder cobrarlo
y recuperar parte de los fondos invertidos.
El plan fue confirmado por el propio secretario
de Obras Públicas Daniel Bolettieri,
que en varios medios locales afirmó que
se estaba estudiando la idea.
Con
el "globo de prueba" en el aire, las
adhesiones y críticas no se hicieron
esperar. Sin ningún proyecto concreto,
la mayoría de los concejales fueron sorprendidos
por la noticia, lo que no les impidió
tomar partido. El bloque oficialista salió
a respaldar la eventual modificación,
como una forma de "generar recursos genuinos"
para la comuna.
Desde
la Coalición Cívica se mostraron
en desacuerdo con el supuesto proyecto. Para
la concejal Miriam Locher, "esta es una
forma antidemocrática de obligar a los
vecinos a adquirir una obra que en la mayoría
de los casos no están posibilitados de
afrontar económicamente".
En
diálogo con Política del Sur,
Locher afirmó que "en el ámbito
del Concejo nunca hubo nada oficial, pero yo
escuché a funcionarios que salieron a
manifestarse a favor de este proyecto, que además
dijeron ya estaba armado y que lo iban a mandar
al Consejo para que lo aprobemos. Eso lo dijeron
funcionarios muy cercanos al intendente (Darío)
Giustozzi".
Los
rumores recogidos sostienen que la idea era
bajar al 50 por ciento la cantidad de vecinos
que debían firmar para llevar el asfalto
a una cuadra, y que se ajustarían las
cuotas a valores cercanos a los 40 pesos. Sin
embargo, Locher dijo que esa contribución
"sería de 20 pesos". Para la
edil de la Coalición, "la mayoría
de las zonas donde se necesitan asfaltos está
habitada por gente humilde, que no puede dejar
de comer para pagar".
Cuestión
de fondo
La lluvia de críticas al proyecto hizo
que fuera retirado ("por ahora", según
la explicación oficial), pero dejó
al desnudo los problemas de infraestructura
del distrito y sus posibles soluciones. Esto
fue manifestado claramente por la concejal del
PRO Miriam Niveyro, quien sostuvo que "primero
hay que hacer las obras de agua y cloacas antes
que el asfalto", en una clara crítica
al programa presentado por la propia Presidenta
en su visita a Rafael Calzada. En igual sentido
se pronunció Juan Vegué, del Foro
Hídrico de Almirante Brown: "estamos
totalmente de acuerdo, no hace falta ostentar
una ideología en particular para ser
coherente y exhibir sentido común. Tampoco
a nadie debería darle escozor indicarle
el error a su jefe político si éste
sostiene una contradicción dañina
para su comunidad".
El
diálogo con Política del Sur,
Vegué subrayó que "está
claro para cualquier persona bien intencionada
la urgencia, primero el inodoro y lavatorio
luego el piso, primero los caños de agua
y cloacas luego los tapamos con asfalto o cerámica.
No quiero pensar que sean tan perversos que
busquen asfaltar donde la ecuación lógica
sea discutible con tal de gastar en esa obra
intencionadamente".
"Creo
que no deberían modificar la ordenanza
provincial 165/73 ni intentar cobrar ninguna
obra al vecino, de las que históricamente
se le adeudan al ciudadano de Almirante Brown,
sin que lo tomemos como un desprecio o una falta
de consideración humana y de respeto
a nuestra lucha comunitaria por el agua potable,
las cloacas y las plantas de tratamiento simultáneamente
desde siempre", disparó Vegué.
Desde
el Foro Hídrico también criticaron
las anunciadas obras públicas nacionales,
que serían el disparador de la iniciativa
ahora frustrada. "No es razonable ni justo
que se quieran imponer otras cuestiones de cualquier
forma y además en época de crisis.
Recordemos las palabras dichas por el ex presidente
(Néstor Kirchner) en Almirante Brown,
junto a Darío, hace muy poco en un acto
partidario: 'no es justo que la crisis la pague
el pueblo'. ¿Cómo se entiende
entonces?", se preguntó Vegué.
Por
eso, el referente del Foro, quien es además
presidente del Centro Ciudadano Nuestros Barrios,
dijo que en la entidad "tampoco vemos coherencia
en la dirección que el Estado nacional
le da a los fondos enviados a esta intendencia,
aunque entendemos que cubren el costo total
de los asfaltos anunciados, con lo cual no se
justifica el motivo de querer recuperarlos nuevamente,
ahora, a través del vecino".
Si
la idea era buscar consenso entre los vecinos,
el oficialismo sufrió una dura réplica.
Por ahora replegó el proyecto, pero deberá
pagar el costo político de una iniciativa
impopular.
La
(fría) letra de la ley
El
proyecto lanzado y retractado casi en las sombras
buscaba modificar una ordenanza provincial aprobada
el 22 de marzo de 1973, es decir, durante la
dictadura de Agustín Lanusse, a tres
días de que Héctor Cámpora
asumiera la Presidencia de la nación.
La
ordenanza 165/73 establece que "la contribución
del propietario o poseedor a título de
dueño, calculada sobre la base del precio
al contado de la obra, no podrá exceder
del treinta y tres por ciento (33) del valor
real del inmueble con la mejora incorporada".
Por
jurisdicción, la norma no puede ser reemplazada
por una municipal. "Hoy lo que hay es una
normativa provincial, más allá
de lo que quieran hacer en el distrito. No pueden
intentar modificar una normativa provincial
con una ordenanza municipal, que tiene además
fuerza de ley", recordó la concejal
de la Coalición Cívica Miriam
Locher.