Semanario Político de la Tercera Sección
 Staff
- Año III -Número 133 - 17 de Marzo de 2009 -

- Esteban Echeverría -

PANORAMA
En manos de quién está la seguridad
La semana tuvo escándalos para todos los gustos. Cayó un grupo de policías que extorsionaba a vecinos de El Jagüel. Al ex presidente del Foro de Seguridad lo detuvieron a bordo de un auto robado.

Por Marcos Morales
Especial para Política del Sur

Esteban Echeverría vivió un cambio de agenda mediática casi drástico en la última semana, cuando otra vez la seguridad se hizo dueña de la escena. Los casos de los policías acusados de pedir coimas y armar causas en la comisaría de El jagüel sacudieron, no sólo a la opinión pública del distrito, sino a todo el país, ya que volvió a abrir un fuerte debate en torno a la policía. Pero, además, la noticia sobre la detención del ex presidente del Foro Municipal de Seguridad Cristián Miño, acusado de circular con un auto robado, terminó por ahondar una sensación que viene desde hace un tiempo: nadie se ocupa de la seguridad en el distrito.

La pregunta de en manos de quién está el cuidado de los vecinos sonó en casi todas las mesas echeverrianas, ya no como una pregunta con tintes desesperados, sino más bien como una retórica resignación. Si policías y funcionarios quedan envueltos en hechos de esta naturaleza, la sensación es que nada queda por hacer.

Todo contribuye a afirmar una cuestión ya denunciada: el distrito se volvió desde hace un tiempo una zona "caliente" en el conurbano, y en algunas zonas directamente la inseguridad se adueñó de todo. De hecho, el famoso "mapa" que puso en marcha en Internet Francisco de Narváez muestra que Monte Grande es una de las localidades más peligrosas del conurbano. Según el diputado nacional Eugenio Burzaco, integrante del equipo de seguridad del sector, en la localidad echeverriana están los mayores niveles de algunos delitos, como secuestro. En declaraciones al diario Crítica de los Argentinos, Burzaco explicó que "los delincuentes prefieren la zona norte para los secuestros, con especial interés en dos partidos: de los 45 casos indicados por los usuarios, 11 ocurrieron en San Isidro y seis fueron en Vicente López, que son, junto a Lomas de Zamora, Mar del Plata y Monte Grande, los lugares con mayor cantidad de casos". Estas mismas localidades son las que lideran las denuncias de robos a mano armada.

Si a esto se le suman las denuncias de corrupción sobre parte de las autoridades policiales, y el escándalo que hace un tiempo protagoniza la comuna con respecto a la formación del Foro de Seguridad, la pregunta que hace las veces de título de estas líneas no encuentra una respuesta ni siquiera mentirosa.

El foco de la discordia
Lo que sucedió la semana pasada con Miño sirve como ejemplo de cómo está de mezclado el asunto en el nivel local. Detenido en la comisaría de Llavallol, el ex presidente del foro circulaba a bordo de un auto robado, y fue demorado por la policía. Pocas horas después recuperó la libertad, pero quedó involucrado en la causa por "encubrimiento de robo automotor a mano armada". Miño dijo que "un amigo lo pasó a buscar con un remís", y que desconocía el origen del auto. Lo cierto es que su figura quedó involucrada en este nuevo escándalo que circula alrededor del Foro, con una disputa abierta entre algunos sectores de la vieja conducción y el municipio.

Rápido de reflejos, el gobierno de Fernando Gray anunció a los medios locales que el próximo mes asumirán las autoridades del Foro, que se encuentra acéfalo por un pedido del propio gobierno local luego de la reelección de Miño como presidente, algo que la administración objetó.

"Este es el momento que se esperaba para terminar de sacar a toda la gente de (el ex intendente Alberto) Groppi del Foro y normalizar su funcionamiento", dijo una fuente cercana a la comuna. Mientras tanto, con el aval del Ministerio de Seguridad provincial, prima la posición oficial y, pese a que sigue reclamando su derecho a ejercer su función, Miño se queda afuera del Foro. Una situación que el último altercado con la ley parece sentenciar definitivamente.

En el medio, la gente tiene miedo. La delincuencia se hizo dueña de un sector de la ciudad (¿alguien alguna vez logrará bajar la terrible tasa de robos de autos estacionados en la calle Las Heras?), y los encargados de combatirla cada vez están más cuestionados. Si el lector quería respuestas a la pregunta que anteceden estas líneas, se irá decepcionado; un silencio escalofriante es todo lo que se puede ofrecer.

 

 
   Inicio
   Ediciones anteriores
   Contacto
   Publicidad
   Staff
   Cartas de lectores