Semanario Político de la Tercera Sección

- Opinión -

ANALISIS
El futuro de la CTA: nada de "jogo bonito" - por Marcos Morales
Alimentada y hasta anunciada, la formación de un partido político a partir de la central gremial alternativa parece lejana. Sin embargo, se perfila su rol opositor. Julio Gutiérrez negó el salto, la fractura y dejó un mensaje: "si un dirigente llega a funcionario, debe irse de la CTA".

Por Marcos Morales - Especial para POLÍTICA DEL SUR

Con la mirada puesta en la trayectoria realizada por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, desde hace un tiempo varios sectores de la política criolla vienen insinuando, impulsando, cuando no anunciando, el salto de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) a la vida política institucional.

Con el 2007 como parámetro, durante junio las versiones sobre el inminente lanzamiento de la central alternativa gremial a la carrera eleccionaria tomaron cuerpo, e incluso tuvieron nombre propio. Es que algunos medios especularon con que Víctor De Gennaro podría ser candidato a presidente.

El modelo brasilero de una central obrera con participación política concreta se consolidó con la aparición de un líder como el presidente Lula, en un proceso que duró tres elecciones.

A primera vista, los rumores aparecen como respuesta al intento K de meterse en la interna de la central gremial y captar su conducción. Cada vez más opositor, De Gennaro conduce la lista "Germán Abdala", que tiene la mayoría de las secretarías y regionales del país. Esta corriente, con lazos que van desde los socialistas hasta los partidos de izquierda más radicalizados -caso Partido Obrero -, ya no esconde su perfil opositor, y sus referentes son objeto de recelo y preocupación, cuando no de bronca.

Además, las elecciones de septiembre renovaran autoridades en la CTA, y según algunas fuentes cercanas a la Casa Rosada consultadas por este medio, el propio presidente Kirchner le pidió a sus aliados sindicales "ir por todo".

El frente que no está
¿Pero existe realmente una intención dentro de la CTA de lanzarse a la política? El plenario de delegados de junio, donde no estuvieron los referentes que están plenamente identificados con una fuerza política -caso Depetris o D'Elía -parase ser un paso hacia ese objetivo. Allí, según las primeras versiones, se habló de este mes para el lanzamiento oficial, con un plan de ruta que incluiría un frente para Capital Federal (donde la cabeza sería Claudio Lozano), además de la creación de una fuerza para disputar en Neuquén la gobernación.

Pero puertas adentro, la central gremial no está tan segura de este paso. Consultado por POLÍTICA DEL SUR, Julio Gutiérrez, secretario general de la CTA de Lomas de Zamora, descartó estas versiones. "No vamos a formar un partido político, o yo no lo voy a hacer, el día suceda me retiraré. Pero no descartamos trabajar en temas específicos para mejorar criterios, como sucede en Lomas con sectores como el kirchnrismo, Frente para la Victoria, Barrios de Pie el ARI, y otros del campo popular", explicó Gutiérrez.

Pese a la oposición inicial, Gutiérrez admitió que "desde comienzos de los años 90, nosotros pretendimos pertenecer a un movimiento político, social, cultural y de liberación, para enfrentar un modelo y una estructura que viene del neoliberalismo y que queremos cambiar".

Este espacio, dijo el sindicalista, es el acercamiento ideológico "de lo que pensamos y queremos como central obrera, donde estén nuestros tres postulados básicos: independencia de los partidos políticos, del Estado o el gobierno y de los patrones, para lograr la democracia sindical y una nueva ética del sindicalismo".

En este panorama, el desafío parece ser hacer pacífica una convivencia dentro de la misma central de sectores muy opuestos, una verdadera "arca de Noé" de lo político (sin ofender a los partidos casi extintos).

Interna y fractura

Con el tironeo entre el kirchnerismo y los sectores más izquierdistas (los comunistas aliados o los trotskistas como el delegado del hospital Garrahan, Gustavo Lherer), la interna llevó a un límite de tensión poco previsible.

Gutiérrez descartó cualquier augurio de ruptura. "No se va a producir una fractura, sino tendría que haber sucedido antes del congreso de delegados de marzo, realizado en Mar del Plata, y allí se manifestó la voluntad de lograr la unidad", sostuvo el dirigente lomense.

Pese a esto, es difícil predecir el futuro con tantos actores importantes de la central -Depetris, D'Elía, Maffei, Basteiro, etc. -involucrados en el ajedrez político con miras al 2007.

En este sentido, Gutiérrez admitió que "D'Elía y Depetris tienen toda su vocación puesta en la formación política" de sus proyecto, como Trabajadores para la Victoria, pero esto no es condicionante para el quiebre. "Internamente, Depetris y otros dirigentes siguen manifestando su intención de fortalecer la CTA.

A veces lo veo con (Osvaldo) Mércuri o con (Víctor) Grosi y me espanto, pero para adentro siguen trabajando por la central", ejemplificó Gutiérrez.

Pero esta unidad estaría condicionada. Y la única figura capaz de mantenerla es el actual secretario general, De Gennaro. Dentro de la CTA se dice que "el tano" sólo sería candidato en septiembre si hay unidad. De no producirse -como pretende Kirchner -las posibilidades están dentro del sindicato de empleados públicos ATE: o Depetris o Pablo Micheli.

Los intentos para la unidad fueron varios. Luego de Mar del Plata se creó una doble secretaría adjunta, para que compartan los kirchneristas y para los opositores. Pero es de difícil implementación. Primero, al sector de izquierda no le gusta compartir poder con los referentes K cuando el propio presidente admite su vocación de quebrar y apoderarse de la CTA. Segundo, porque el kirchnerismo no acepta ceder el control de la futura conducción. Tercero, porque De Gennaro veta expresamente a D'Elía.

Por esto, y en sintonía con la corriente "Abdala" a la que pertenece, Gutiérrez ofrece una alternativa. "Una central de trabajadores representa a la totalidad de sus afiliados, independientemente de su ideología, Pedimos coherencia, entonces, si un miembro se convierte en funcionario debe renunciar a la CTA".

Las cartas, que comienzan a jugarse pensando en septiembre y en el 2007. La interna, ya disparada, promete más de una situación de tensión. Quien tenga mayor fuerza podrá imponer su idea de sindicalismo. Para algunos trabajadores, la llegad del oficialismo a su central gremial es una mala idea. "Una espalda adornada con un puñal", sintetizan.

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La CGT, Lavagna y la "pata sindical"

El futuro de la CTA y la posibilidad de su conquista por las espadas K no pasa desapercibido por el resto de las fuerzas políticas nacionales. Ni mucho menos por la central gremial oficial, la Confederación General del Trabajo (CGT).

Ya no es secreto que el ahora oficialista Hugo Moyano impidió el reconocimiento gremial al que aspira desde su creación la CTA, y que el mismo camionero está muy preocupado por la interna que en su central se está desatando.

Todos buscan la famosa "pata sindical", y para esto los llamados "gordo" son especialistas. Incluso el "lavagnismo" -en rigor de verdad ni el ex ministro ni sus apresurados impulsores tienen una fuerza mínima que les de derechos a los tan argentinos "ismo" -busca tentar a los dirigentes enfrentados a Moyano para darle una impronta opositora.

Alguna vez, dicen testigos privilegiados, Eduardo Duhalde le dijo a actual presidente que para armar un proyecto político en este país "tenés que hablar en algún momento con Barrionuevo".

El símbolo de la burocracia sindical es un clásico del "libro de pases" de la política, y no extrañaría que busque respaldo entre el antimoyanismo -Cavalieri, Wets Ocampo, Lescano o Jerónimo Venegas -para darle a la oposición K (cualquiera sea su origen) la versión obrera necesaria.

De hecho, Kirchner mando hacer lo mismo con Trabajadores para la Victoria, que si bien es negado como el fruto de la interna CTA-CGT, ya tiene en la cabeza algunos candidatos para las listas del 2007.

 

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