Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Especial-

INFORME
UCR : que se rompa, pero que no se doble o que no se rompa, pero que se doble

La Unión Cívica Radical se debate entre tres posturas diferentes de cara a las elecciones del año próximo. Un partido al borde de la atomización y un salvavidas llamado Lavagna.

Por Rubén Molina
ruben molina@politicadelsur.com.ar

 

La Unión Cívica Radical continúa encarnando el principal partido de la oposición. Con una importante representación tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores de la nación, seis gobernadores, cerca de 400 intendencias en todo el país y representantes en todas las legislaturas provinciales y en la mayoría de los Concejos Deliberantes, el radicalismo sigue siendo el partido de la oposición con el cual el Gobierno Nacional debería sentarse a dialogar a la hora de discutir las "grandes cuestiones nacionales"; sin embargo, esto no ocurre.

Por iniciativa del propio Presidente de la nación o por los problemas endémicos de la propia U.C.R., el centenario partido muy lejos se encuentra de la "gran discusión". Hoy sus problemas pasan por otro lado, y uno de ellos es el de tratar de mantenerse como una estructura nacional y federal en condiciones de presentarse dignamente a una contienda electoral como la del próximo año.

En ese camino, la mayoría de su dirigencia ha entrado en un arduo debate que los divide en tres posiciones: alinearse con el Presidente de la nación y aceptar su convocatoria "pluralista"; pivotear con la posibilidad electoral de una figura extrapartidaria como la de Roberto Lavagna; o bucear en una alternativa frentista que los lleve a la conformación de una alianza de centro izquierda.

La cuestión pone al radicalismo al borde del quiebre o de la atomización. El acto del 25 de mayo fue la luz amarilla para la vieja dirigencia radical. Pese a la ausencia de los gobernadores radicales en la plaza, las señales entre éstos y el gobierno eran por demás evidentes. De espaldas a la conducción partidaria, gobernadores y algunos intendentes vienen tejiendo un acuerdo con el kirchnerismo en el que uno de ellos se ubicaría en la vicepresidencia. El nombre que suena con mayor fuerza es el de Julio Cobos, gobernador de Mendoza.

Las aspiraciones rebeldes también son las de colocar un vicegobernador en la provincia y realizar acuerdos en todo el país. Los gobernadores involucrados son en primer lugar los de Mendoza, Santiago del Estero y Corrientes; en menor medida los de Río Negro y Catamarca; el Chaco ya señaló su rechazo a todo acuerdo con el kirchnerismo. Las comunas que adherirían a este acuerdo en principio ascenderían a 15.

Frente a esta situación, el doctor Raúl Alfonsín tuvo que desempolvar su viejo traje de alquimista y manos a la obra sacó de su laboratorio un viejo proyecto antikirchnerista llamado Roberto Lavagna. Lo cierto es que la autoría de la idea no es sólo suya, un viejo amigo del ex presidente también es partícipe de ella. A la lejanía y con menor exposición pública, Eduardo Duhalde también apoya.

En primer lugar, Alfonsín envió a sondear puertas hacia adentro y luego a entablar contactos en el resto del espectro político nacional. Desde el punto de vista interno, todo estaría dado para que el radicalismo tome como candidato propio a un extrapartidario. La convención de noviembre representará una bisagra dentro del radicalismo. Para esa fecha se estima que el ex ministro de economía tendrá resuelto si será candidato. Aunque todo ello tendrá que ver también con las definiciones del propio gobierno nacional.

Pero los problemas no concluyen allí para el centenario partido. Existe una tercera posición encabezada por Margarita Stolbizer, actual secretaria general del radicalismo, y que no sólo rechaza un acuerdo con el Presidente, sino que tampoco adhiere a la figura de Roberto Lavagna. Desde hace tiempo, Stolbizer viene trabajando en un frente de centro izquierda con el socialismo, dirigentes de movimientos sindicales y sociales y referentes de otros partidos con tendencias progresistas.

De antemano, la idea resultaba interesante para la mayoría de la dirigencia nacional radical, pero el problema es que no cuenta con candidatos presidenciables y es allí donde comienza a caer. La propuesta de la ex diputada pareciera poco a poco apagarse y la propia Stolbizer quedar opacada ante el "Radicalismo K" y el "Radicalismo L".

Hoy más que nunca resuena en la mente de la mayoría de los dirigentes radicales aquella vieja frase lanzada por Leandro Alem, fundador del radicalismo, "que se rompa, pero que no se doble". Aunque tal vez algunos pragmáticos estén pensando lo contrario: que se doble, pero que no se rompa.


Las ovejas negras de la UCR

Por Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar

El pasado 25 de mayo fue una fecha nefasta para el radicalismo, tanto que el titular del Comité Nacional de la UCR, Roberto Iglesias, calificó a sus correligionarios disidentes de "alcahuetes y chupamedias" y reclamó: "Basta de travestismo, agachadas, rodillas peladas y chupar medias", a la vez que la mayor parte de la UCR busca frentes por todo el arco ideológico dispersándose cada día más.

El kirchnerismo avanza sin prisa y sin pausa, como advirtiera el presidente Néstor Kirchner a los gobernadores radicales que se sumaron a la partida, al afirmar que "todavía hay mucho tiempo y primero hay que gestionar", al momento de los planteos de espacios más concretos.

Al igual que en todo el país, en la Tercera Sección también el Frente para la Victoria abrió las puertas a los radicales que buscan en Kirchner un espacio que los represente, aunque "sin dejar de ser radicales", como lo señaló a Política del Sur el referente de este sector en Lomas de Zamora, Gustavo Vera, en coincidencia con el otro referente (de Avellaneda) Cristian Font.

La estructura crece y mucho por lo que dejó entrever Vera, al considerar que los radicales K podrían llegar a arrastrar "el 50 por ciento de los votos" de la UCR tradicional en la provincia de Buenos Aires, descontentos con la ortodoxia conservadora y la ex renovación de aquel lejano ´83.

Esta red, por supuesto, necesita un referente bonaerense de peso, aunque hasta el momento no está definido. Las voces radicales sugieren un triunvirato que estaría formado por tres hombres que "tienen el celular del Presi", según una fuente de Lomas: Gustavo Posee (San Isidro), el Japonés García (Vicente López) y el senador provincial (de Olavarría) José Ezeverri.

Con respecto a un referente más local en la tercera, nadie quiere arriesgar un nombre y todos coinciden en que recién dentro de dos o tres semanas se comenzarían a definir los apellidos de una mesa regional que aglutine a los "radikales".

Según Vera, que viene trabajando en este armado desde "hace más de un año y medio" junto al referente del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, las coincidencias con el kirchnerismo son muchas y se vislumbra un acuerdo de larga vida, en tanto sientan la contención que "no se tuvo en la UCR".

En este sentido, tanto Vera como Font hablaron de "aprietes" para que no se encolumnaran detrás de Kirchner, aunque Vera fue tajante al asegurar que "si la UCR piensa en expulsar a alguien, primero debería plantearse por qué no se contuvo a la militancia".

Al parecer, los objetivos de los "radikales", tanto en Lomas como en Avellaneda, Lanús y Almirante Brown, no serían los mismos, según se desprende de las declaraciones realizadas a este medio por Vera y Font.

En el caso de Avellaneda, Font dijo que el primer objetivo es acompañar a Kirchner y luego pelear el protagonismo dentro de la UCR, en tanto que Vera remarcó: "Aún no nos hemos planteado un objetivo secundario más allá de acompañar al Presidente de la nación".

Si hay un desafío, realmente éste será la convivencia, tarea titánica, si se quiere, para que el armado más atomizado de la política argentina tenga una homogeneidad de coincidencias que le permita avanzar.

Si bien Font consideró que esto es posible, habrá que ver sobre la marcha cómo se relacionan los radicales con la pata más peronista, que es el Movimiento Evita, el sector más radicalizado (Libres del Sur, ex Barrios de Pie), los transversales y, por supuesto, los kirchneristas y los peronistas ubicados más a la derecha de la estructura. Suena a ensalada "Primavera", pero, si el cocinero reparte con astucia e inteligencia los ingredientes, podría llegar a lograrlo.

Una cosa sí tienen en claro los radicales K, y es que son radicales puros y no peronistas, y lo expresaron abiertamente al asegurar, tanto Font como Vera, que en las movilizaciones marcharán sin el escudo de la UCR, pero con los colores que los identifican.

La apuesta está dada. Kirchner abrió la puerta para todos, aunque se reserva el derecho de admisión para los que él considera no aptos para vestir la camiseta del Frente para la Victoria. Por lo pronto, habrá que esperar, como él quiere, a que cada sector demuestre cuánto arrima a la causa en caudal de votos, imagen pública y capacidad para aceptar las directivas de un presidente peronista que sueña con superpoderes para que nada, absolutamente nada, se le escape de las manos.



Un dique de contención llamado Lavagna

La posibilidad concreta de que Roberto Lavagna encabece un frente de centro progresista abre expectativas en el radicalismo, sobre todo como una forma de detener la sangría interna iniciada con la aparición del denominado Radicalismo "K"

Los tiempos que corren no son los mejores para la Unión Cívica Radical, el vendaval "K" también pasó por su estructura y birló algunos de sus principales dirigentes, sobre todo aquellos del interior. El aparente acuerdo entre un sector del partido, representado por algunos gobernadores e intendentes, con el gobierno nacional pareciera ser el principio de una interminable sangría en el partido de Alem e Yrigoyen.

En rigor de verdad, el problema surge ante la falta de una figura que no sólo unifique a todo el partido, sino que también le imprima expectativas a aquellos gobernadores, intendentes y candidatos que aspiran a una reelección y a seguir manejando el poder en sus territorios. Indudablemente, y a esta altura, una boleta con un ignoto y "valiente" candidato radical ofrecería una más que catastrófica derrota electoral. Eso y la desaparición serían prácticamente lo mismo, y ése es justamente el debate de fondo en la U.C.R., es decir: su supervivencia.

Frente a este panorama, el radicalismo otra vez tuvo que acudir a su vieja dirigencia. El ex presidente Raúl Alfonsín y sus eternos escuderos (Jesús Rodríguez, Federico Storani, y Enrique Nosiglia) nuevamente saltaron al ruedo político. A sabiendas de que la búsqueda interna de un candidato potable y con chances era imposible, sacaron de la galera uno extrapartidario: Roberto Lavagna. El ex ministro de economía trabajó en la gestión de Raúl Alfonsín y fue uno de los nombres que le acercó el radical a Eduardo Duhalde en medio de la crisis de 2002.

Sabido es que la relación entre Roberto Lavagna y Néstor Kirchner nunca fue de las mejores, y los términos en los que se alejó del ministerio tampoco lo fueron. Con el guiño de Eduardo Duhalde y el apoyo del "duhaldismo residual", el "Operativo Lavagna" se puso en marcha. Con la tarea de convencer internamente y de presentar una propuesta alternativa y factible a la del Radicalismo "K", los delfines de Alfonsín comenzaron a caminar el espinel partidario.

En la provincia de Buenos Aires, el debate fue prácticamente saldado el mes pasado con varias reuniones y una definición: de todas las operaciones debe participar el presidente del Comité provincial, Carlos Gorosito.

La mayoría de los intendentes bonaerenses y dirigentes partidarios adhirieron a la idea. En el nivel nacional, la reunión confederal de hace dos semanas marcó el principio del debate que continuará en noviembre cuando se reúna la convención nacional de la U.C.R.

A la discusión de hace dos semanas en el Comité Nacional, presidida por su presidente Roberto Iglesias, faltó la mayoría de los gobernadores; salvo el del Chaco, el resto brilló por su ausencia. Del encuentro surgió un documento en el que se dejó en claro la vocación frentista, pero en un marco opuesto a la propuesta del gobierno nacional. Una señal clara de lo que se vendrá en la convención. El oficialismo sabe que cuenta con el gobernador del Chaco y las posibilidades del de Río Negro y Catamarca. Ven como una causa perdida Mendoza, Santiago del Estero y Corrientes (claro que en estas últimas no se elige gobernador).

Es cierto que Roberto Lavagna aún no ha confirmado su candidatura públicamente, pero también lo es que puertas adentro la construcción política ya ha comenzado y lo del ex ministro de economía es un hecho.

Los principales operadores del radicalismo son Jesús Rodríguez y Federico Storani, a partir de allí comienza todo el armado territorial interno y externo.

En la U.C.R. saben que la figura de Lavagna está digerida en la Capital y en Buenos Aires. En algunos despachos de relevantes e históricos dirigentes porteños se manejan encuestas que le darían a Lavagna una proyección del 18%. Necesitan sumar al interior, y para ello cuentan con un apetecible casillero vacío: la vicepresidencia. Los más arriesgados ven en la figura del presidente del bloque de senadores, el mendocino Ernesto Sanz, una buena alternativa, sobre todo para quebrar a otro radical vicepresidenciable, pero desde la visión "K", como lo es el actual gobernador de la provincia cuyana, Julio Cobos.

Los operadores saben que la "criatura" recién está comenzando a dar sus primeros pasos y hay que dejarla avanzar sola. Pero no por ello pierden el tiempo, saben que el desafío de Margarita Stolbizer es testimonial y que finalmente terminará accediendo a la postura lavagnista. Sin dudas, la aparición de Roberto Lavagna ha representado un dique de contención a las apetencias del kirchnerismo. Habrá que ver cuánto aguanta y quiénes se suman. Hasta 2007 hay tiempo, además, todavía no está en claro si enfrentarán a la versión masculina de un Kirchner o a la femenina.



Deshojando "Margaritas"

Por Hugo E. Moreno
hugomoreno@politicadelsur.com.ar

En medio de indecisiones, o de decisiones ya tomadas pero desencontradas, el sector de Margarita Stolbizer, secretaria general de la UCR nacional, dispara críticas a diestra y siniestra, desde Lavagna hacia Kirchner, quedando ella misma en el centro de una escena que divide al radicalismo en tres.

En su momento, Stolbizer ratificó su rechazo a la posibilidad de respaldar una postulación de Roberto Lavagna y también desmintió que piense abandonar el partido para aliarse con la líder del ARI, Elisa Carrió. Asimismo admitió que los radicales "estamos desorientados y paralizados frente a la estrategia del gobierno" y dijo tener "una posición diferente y crítica respecto de aquellos que coquetean con él".

Stolbizer se muestra alejada de la política K, al que pega diciendo que "Kirchner viene haciendo una denostación permanente de los partidos políticos, a los que llama corporaciones del sistema de partidos, tiene una estrategia de seducción y cooptación de algunos dirigentes para intentar vaciar" a esas organizaciones, pero aseveró que "esto nada tiene que ver con la Concertación".

Ante la duda, los "margaritos" realizaron un encuentro de militantes en Luján. Allí se analizó la postura partidaria ante una posible candidatura presidencial de Roberto Lavagna.

Stolbizer se opuso públicamente a que su partido se encolumne detrás de la candidatura del ex ministro de Economía, aunque también aclaró que aceptará la decisión mayoritaria, por eso algunos creen que toma con suavidad los pétalos y entre dientes se escucha "me quiere, no me quiere".

Frente a las dudas, y con la idea de juntar fuerzas para un debate interno, Stolbizer convocó a un encuentro nacional de su corriente, Generación para un Encuentro Nacional (GEN), para debatir "el país que queremos y cómo construirlo", reivindicando en consecuencia el rol de un partido centenario que se ve abrumado por la política de un gobierno que coopta y construye con la base de una concertación, dejando del otro lado la reedición de aquellas alianzas que tuvo enfrente a Juan Domingo Perón primero y a Carlos Saúl Menem después.

La jornada se llevó a cabo en el predio de la Universidad Nacional de Luján, con la presentación de un informe político del diputado provincial Juan Carlos Morán, y de los equipos técnicos que están funcionando en el GEN.

Para muchos. la parte sustancial del encuentro se presentó por la tarde, cuando, a partir de una exposición de Liliana Deriz sobre "el rol de la política y el radicalismo", se intentó trabajar en comisiones sobre los temas "La política: posibilismo y transformación", "Los desafíos del radicalismo" y "Estrategias y acciones del GEN".

El de Margarita Stolbizer es el sector que parece querer jugar con candidatos propios, sin coaliciones que después tengan que justificar lo injustificable; es la nostalgia de la "Lista 3", como la división de este partido centenario que pregona oposición, pero se encuentra encuadrado siempre en las estructuras de poder.


ENTREVISTA
Al gobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora

Por Rubén Molina
ruben molina@politicadelsur.com.ar

¿Cómo es la cuestión en el radicalismo hoy: que se rompa pero que no se doble, o que se doble y no se rompa?

- No es un partido para tomarlo para la burla, el radicalismo es un partido muy importante. Tenemos problemas, producto de consecuencias que manifestadas a lo largo del partido a la hora de gobernar. Algunos planteamos que el partido tiene que ser alternativa, la gestión tiene que ser parte fundamental, y cuando nos toca ser oposición debemos ser responsables. Hay algunas diferencias de criterios en ese sentido que espero se puedan solucionar.

¿Usted cree que todo esto puede derivar en un quiebre o una ruptura en la U.C.R.?
- Yo espero que no. Es común en el radicalismo tener diferencias de matices, y en algunos casos hay cuestiones metodológicas en lo que debe ser la oposición. Nosotros planteamos -y cuando digo nosotros digo la mayoría de los gobernadores e intendentes que estamos en la función de gobierno- que el 2006 no es un año para hablar de candidaturas, sino de gestionar donde gobernamos, y donde somos oposición, hacerlo responsablemente.

Usted tuvo declaraciones muy duras para con el radicalismo durante el viaje en el que acompañó al Presidente de la nación. Dijo algo así como que el radicalismo no era una herramienta alternativa para ejercer el poder. ¿Las ratifica?
-Yo me referí al presidente del partido, porque él plantea que se tienen que ir o echar a los diputados que votan de una forma, o a los gobernadores que conversan con Kirchner. Yo lo que planté, y lo ratifico, es que si tenemos una conducción expulsionista el radicalismo no tiene futuro.

Acá llegó otra cosa.
- Por eso reitero que no hablaba del radicalismo sino de la posición que tiene la conducción partidaria. Yo soy radical y hablo desde mi pertenencia radical. Yo voy a seguir siendo radical, y lo demostramos en Santiago del Estero después de 50 años de gobierno justicialista, y llegamos a gobernar, y en ese sentido lo hacemos para todos.

¿Usted apoyaría la reelección de Néstor Kirchner?
- Yo le reitero que este año no es para hablar de candidaturas. Sobre todo porque estaría generando más discusión y no lo quiero.

Sin embargo estuvo varias veces en la Casa de Gobierno junto al resto de los gobernadores radicales.
- He estado para hablar de cuestiones institucionales.

Pero también firmó un documento junto con el resto de los gobernadores radicales apoyando la propuesta de concertación del Presidente de la nación.
- El documento también estuvo referido a cuestiones institucionales. Las autoridades del partido no pueden objetar nada, porque es la responsabilidad que tenemos como gobernadores.

¿Qué van a hacer sus diputados con relación a los superpoderes y los decretos de necesidad y urgencia?
- La verdad es que no he conversando con ellos, a la Cámara de Diputados los proyectos no han ingresado. El proyecto no lo conozco con profundidad. El gobernador Cobos es el que dijo que habría que analizarlo bien. Hay que contener cuestiones de índole administrativa dentro de ciertos parámetros y de contralor republicano. También la mayoría de los gobernadores e intendentes tenemos esas facultades de modificar partidas presupuestarias, y no por ello tenemos superpoderes. Esto hay que hacerlo dentro de un marco de ciertos límites y parámetros constitucionales, que es un tema que habrá que discutirlo. Yo no tengo conocimiento profundo acerca de si son ilimitadas las facultades, ahora, si son como las que tenemos los gobernadores e intendentes, es una cuestión meramente administrativa.

El Presidente del partido dice que los que no votan junto a la decisión del bloque quedarán afuera de él. ¿Qué opina?
- Yo con Roberto Iglesias nunca dialogué en mi vida. No lo critico, pero en 2003, cuando todos trabajaron para un candidato radical, él trabajó para López Murphy y nadie le reclamó nada. Entonces él debería bajar un poco los decibeles. Reitero, las políticas expulsivas no sirven.

¿Qué opina sobre la figura de Roberto Lavagna?
- Es un hombre técnico, no puedo decir nada, ni siquiera es candidato a intendente. No puedo opinar por ahora de un hombre técnico que no pertenece a mi partido, y al que algunos hombres de mi partido verían como candidato a Presidente. A mí por ahora no me motoriza.

Entonces no lo seduce la figura de Lavagna.
- No, no, para nada. Los buenos políticos son los que con errores y aciertos tienen que llevar adelante las gestiones, y los técnicos son sólo eso. Pueden ser muy buenos funcionarios, pero bajo un parámetro de decisiones políticas que el país tiene que llevar permanentemente adelante.

¿Usted es un radical K?
- No, yo soy radical. Después, si al país y al Presidente les va bien, yo me siento satisfecho porque nos va ir bien a todos los argentinos. Si es por eso que me ponen ese mote, realmente no me importa.

¿El gobernador de Mendoza, Julio Cobos, va a ser el compañero de fórmula de Néstor Kirchner?
- Le vuelvo a reiterar, si ni siquiera Néstor Kirchner confirmó que va a ser candidato otra vez, cómo me voy a poner a hablar de un vicepresidente.

Bueno, pero todos hablan de eso.
- Pero yo creo que no es conveniente hablar de ello, nosotros por lo menos lo hemos manifestado en ese documento: no hablar de candidaturas por lo menos durante 2006.

¿Qué futuro avizora para el radicalismo?
- Ojalá que tengamos una unidad al menos estratégica. Y si no tenemos candidatos propios, veamos cuáles son los mejores mecanismos para que el partido pueda llevar una propuesta unificada y coherente. Lamentablemente, hoy el radicalismo lo que menos discute es una propuesta propia. Estamos hablando de alianzas con candidatos externos a nuestro partido, lo cual tampoco está mal, pero nosotros estamos esperando otro debate previo para ver cuál va a ser el futuro del partido en el proceso que viven hoy la política y la democracia

 

 

 
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