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La
Unión Cívica Radical continúa encarnando
el principal partido de la oposición. Con una
importante representación tanto en la Cámara
de Diputados como en la de Senadores de la nación,
seis gobernadores, cerca de 400 intendencias en todo
el país y representantes en todas las legislaturas
provinciales y en la mayoría de los Concejos
Deliberantes, el radicalismo sigue siendo el partido
de la oposición con el cual el Gobierno Nacional
debería sentarse a dialogar a la hora de discutir
las "grandes cuestiones nacionales"; sin embargo,
esto no ocurre.
Por
iniciativa del propio Presidente de la nación
o por los problemas endémicos de la propia U.C.R.,
el centenario partido muy lejos se encuentra de la "gran
discusión". Hoy sus problemas pasan por
otro lado, y uno de ellos es el de tratar de mantenerse
como una estructura nacional y federal en condiciones
de presentarse dignamente a una contienda electoral
como la del próximo año.
En
ese camino, la mayoría de su dirigencia ha entrado
en un arduo debate que los divide en tres posiciones:
alinearse con el Presidente de la nación y aceptar
su convocatoria "pluralista"; pivotear con
la posibilidad electoral de una figura extrapartidaria
como la de Roberto Lavagna; o bucear en una alternativa
frentista que los lleve a la conformación de
una alianza de centro izquierda.
La
cuestión pone al radicalismo al borde del quiebre
o de la atomización. El acto del 25 de mayo fue
la luz amarilla para la vieja dirigencia radical. Pese
a la ausencia de los gobernadores radicales en la plaza,
las señales entre éstos y el gobierno
eran por demás evidentes. De espaldas a la conducción
partidaria, gobernadores y algunos intendentes vienen
tejiendo un acuerdo con el kirchnerismo en el que uno
de ellos se ubicaría en la vicepresidencia. El
nombre que suena con mayor fuerza es el de Julio Cobos,
gobernador de Mendoza.
Las
aspiraciones rebeldes también son las de colocar
un vicegobernador en la provincia y realizar acuerdos
en todo el país. Los gobernadores involucrados
son en primer lugar los de Mendoza, Santiago del Estero
y Corrientes; en menor medida los de Río Negro
y Catamarca; el Chaco ya señaló su rechazo
a todo acuerdo con el kirchnerismo. Las comunas que
adherirían a este acuerdo en principio ascenderían
a 15.
Frente
a esta situación, el doctor Raúl Alfonsín
tuvo que desempolvar su viejo traje de alquimista y
manos a la obra sacó de su laboratorio un viejo
proyecto antikirchnerista llamado Roberto Lavagna. Lo
cierto es que la autoría de la idea no es sólo
suya, un viejo amigo del ex presidente también
es partícipe de ella. A la lejanía y con
menor exposición pública, Eduardo Duhalde
también apoya.
En
primer lugar, Alfonsín envió a sondear
puertas hacia adentro y luego a entablar contactos en
el resto del espectro político nacional. Desde
el punto de vista interno, todo estaría dado
para que el radicalismo tome como candidato propio a
un extrapartidario. La convención de noviembre
representará una bisagra dentro del radicalismo.
Para esa fecha se estima que el ex ministro de economía
tendrá resuelto si será candidato. Aunque
todo ello tendrá que ver también con las
definiciones del propio gobierno nacional.
Pero
los problemas no concluyen allí para el centenario
partido. Existe una tercera posición encabezada
por Margarita Stolbizer, actual secretaria general del
radicalismo, y que no sólo rechaza un acuerdo
con el Presidente, sino que tampoco adhiere a la figura
de Roberto Lavagna. Desde hace tiempo, Stolbizer viene
trabajando en un frente de centro izquierda con el socialismo,
dirigentes de movimientos sindicales y sociales y referentes
de otros partidos con tendencias progresistas.
De
antemano, la idea resultaba interesante para la mayoría
de la dirigencia nacional radical, pero el problema
es que no cuenta con candidatos presidenciables y es
allí donde comienza a caer. La propuesta de la
ex diputada pareciera poco a poco apagarse y la propia
Stolbizer quedar opacada ante el "Radicalismo K"
y el "Radicalismo L".
Hoy
más que nunca resuena en la mente de la mayoría
de los dirigentes radicales aquella vieja frase lanzada
por Leandro Alem, fundador del radicalismo, "que
se rompa, pero que no se doble". Aunque tal vez
algunos pragmáticos estén pensando lo
contrario: que se doble, pero que no se rompa.
Las ovejas negras de la UCR
Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
El pasado 25 de mayo fue una fecha nefasta para el radicalismo,
tanto que el titular del Comité Nacional de la
UCR, Roberto Iglesias, calificó a sus correligionarios
disidentes de "alcahuetes y chupamedias" y
reclamó: "Basta de travestismo, agachadas,
rodillas peladas y chupar medias", a la vez que
la mayor parte de la UCR busca frentes por todo el arco
ideológico dispersándose cada día
más.
El
kirchnerismo avanza sin prisa y sin pausa, como advirtiera
el presidente Néstor Kirchner a los gobernadores
radicales que se sumaron a la partida, al afirmar que
"todavía hay mucho tiempo y primero hay
que gestionar", al momento de los planteos de espacios
más concretos.
Al
igual que en todo el país, en la Tercera Sección
también el Frente para la Victoria abrió
las puertas a los radicales que buscan en Kirchner un
espacio que los represente, aunque "sin dejar de
ser radicales", como lo señaló a
Política del Sur el referente de este sector
en Lomas de Zamora, Gustavo Vera, en coincidencia con
el otro referente (de Avellaneda) Cristian Font.
La
estructura crece y mucho por lo que dejó entrever
Vera, al considerar que los radicales K podrían
llegar a arrastrar "el 50 por ciento de los votos"
de la UCR tradicional en la provincia de Buenos Aires,
descontentos con la ortodoxia conservadora y la ex renovación
de aquel lejano ´83.
Esta
red, por supuesto, necesita un referente bonaerense
de peso, aunque hasta el momento no está definido.
Las voces radicales sugieren un triunvirato que estaría
formado por tres hombres que "tienen el celular
del Presi", según una fuente de Lomas: Gustavo
Posee (San Isidro), el Japonés García
(Vicente López) y el senador provincial (de Olavarría)
José Ezeverri.
Con
respecto a un referente más local en la tercera,
nadie quiere arriesgar un nombre y todos coinciden en
que recién dentro de dos o tres semanas se comenzarían
a definir los apellidos de una mesa regional que aglutine
a los "radikales".
Según
Vera, que viene trabajando en este armado desde "hace
más de un año y medio" junto al referente
del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro,
las coincidencias con el kirchnerismo son muchas y se
vislumbra un acuerdo de larga vida, en tanto sientan
la contención que "no se tuvo en la UCR".
En
este sentido, tanto Vera como Font hablaron de "aprietes"
para que no se encolumnaran detrás de Kirchner,
aunque Vera fue tajante al asegurar que "si la
UCR piensa en expulsar a alguien, primero debería
plantearse por qué no se contuvo a la militancia".
Al
parecer, los objetivos de los "radikales",
tanto en Lomas como en Avellaneda, Lanús y Almirante
Brown, no serían los mismos, según se
desprende de las declaraciones realizadas a este medio
por Vera y Font.
En
el caso de Avellaneda, Font dijo que el primer objetivo
es acompañar a Kirchner y luego pelear el protagonismo
dentro de la UCR, en tanto que Vera remarcó:
"Aún no nos hemos planteado un objetivo
secundario más allá de acompañar
al Presidente de la nación".
Si
hay un desafío, realmente éste será
la convivencia, tarea titánica, si se quiere,
para que el armado más atomizado de la política
argentina tenga una homogeneidad de coincidencias que
le permita avanzar.
Si
bien Font consideró que esto es posible, habrá
que ver sobre la marcha cómo se relacionan los
radicales con la pata más peronista, que es el
Movimiento Evita, el sector más radicalizado
(Libres del Sur, ex Barrios de Pie), los transversales
y, por supuesto, los kirchneristas y los peronistas
ubicados más a la derecha de la estructura. Suena
a ensalada "Primavera", pero, si el cocinero
reparte con astucia e inteligencia los ingredientes,
podría llegar a lograrlo.
Una
cosa sí tienen en claro los radicales K, y es
que son radicales puros y no peronistas, y lo expresaron
abiertamente al asegurar, tanto Font como Vera, que
en las movilizaciones marcharán sin el escudo
de la UCR, pero con los colores que los identifican.
La
apuesta está dada. Kirchner abrió la puerta
para todos, aunque se reserva el derecho de admisión
para los que él considera no aptos para vestir
la camiseta del Frente para la Victoria. Por lo pronto,
habrá que esperar, como él quiere, a que
cada sector demuestre cuánto arrima a la causa
en caudal de votos, imagen pública y capacidad
para aceptar las directivas de un presidente peronista
que sueña con superpoderes para que nada, absolutamente
nada, se le escape de las manos.
Un dique de contención llamado Lavagna
La
posibilidad concreta de que Roberto Lavagna encabece
un frente de centro progresista abre expectativas en
el radicalismo, sobre todo como una forma de detener
la sangría interna iniciada con la aparición
del denominado Radicalismo "K"
Los
tiempos que corren no son los mejores para la Unión
Cívica Radical, el vendaval "K" también
pasó por su estructura y birló algunos
de sus principales dirigentes, sobre todo aquellos del
interior. El aparente acuerdo entre un sector del partido,
representado por algunos gobernadores e intendentes,
con el gobierno nacional pareciera ser el principio
de una interminable sangría en el partido de
Alem e Yrigoyen.
En
rigor de verdad, el problema surge ante la falta de
una figura que no sólo unifique a todo el partido,
sino que también le imprima expectativas a aquellos
gobernadores, intendentes y candidatos que aspiran a
una reelección y a seguir manejando el poder
en sus territorios. Indudablemente, y a esta altura,
una boleta con un ignoto y "valiente" candidato
radical ofrecería una más que catastrófica
derrota electoral. Eso y la desaparición serían
prácticamente lo mismo, y ése es justamente
el debate de fondo en la U.C.R., es decir: su supervivencia.
Frente
a este panorama, el radicalismo otra vez tuvo que acudir
a su vieja dirigencia. El ex presidente Raúl
Alfonsín y sus eternos escuderos (Jesús
Rodríguez, Federico Storani, y Enrique Nosiglia)
nuevamente saltaron al ruedo político. A sabiendas
de que la búsqueda interna de un candidato potable
y con chances era imposible, sacaron de la galera uno
extrapartidario: Roberto Lavagna. El ex ministro de
economía trabajó en la gestión
de Raúl Alfonsín y fue uno de los nombres
que le acercó el radical a Eduardo Duhalde en
medio de la crisis de 2002.
Sabido
es que la relación entre Roberto Lavagna y Néstor
Kirchner nunca fue de las mejores, y los términos
en los que se alejó del ministerio tampoco lo
fueron. Con el guiño de Eduardo Duhalde y el
apoyo del "duhaldismo residual", el "Operativo
Lavagna" se puso en marcha. Con la tarea de convencer
internamente y de presentar una propuesta alternativa
y factible a la del Radicalismo "K", los delfines
de Alfonsín comenzaron a caminar el espinel partidario.
En
la provincia de Buenos Aires, el debate fue prácticamente
saldado el mes pasado con varias reuniones y una definición:
de todas las operaciones debe participar el presidente
del Comité provincial, Carlos Gorosito.
La
mayoría de los intendentes bonaerenses y dirigentes
partidarios adhirieron a la idea. En el nivel nacional,
la reunión confederal de hace dos semanas marcó
el principio del debate que continuará en noviembre
cuando se reúna la convención nacional
de la U.C.R.
A
la discusión de hace dos semanas en el Comité
Nacional, presidida por su presidente Roberto Iglesias,
faltó la mayoría de los gobernadores;
salvo el del Chaco, el resto brilló por su ausencia.
Del encuentro surgió un documento en el que se
dejó en claro la vocación frentista, pero
en un marco opuesto a la propuesta del gobierno nacional.
Una señal clara de lo que se vendrá en
la convención. El oficialismo sabe que cuenta
con el gobernador del Chaco y las posibilidades del
de Río Negro y Catamarca. Ven como una causa
perdida Mendoza, Santiago del Estero y Corrientes (claro
que en estas últimas no se elige gobernador).
Es
cierto que Roberto Lavagna aún no ha confirmado
su candidatura públicamente, pero también
lo es que puertas adentro la construcción política
ya ha comenzado y lo del ex ministro de economía
es un hecho.
Los
principales operadores del radicalismo son Jesús
Rodríguez y Federico Storani, a partir de allí
comienza todo el armado territorial interno y externo.
En
la U.C.R. saben que la figura de Lavagna está
digerida en la Capital y en Buenos Aires. En algunos
despachos de relevantes e históricos dirigentes
porteños se manejan encuestas que le darían
a Lavagna una proyección del 18%. Necesitan sumar
al interior, y para ello cuentan con un apetecible casillero
vacío: la vicepresidencia. Los más arriesgados
ven en la figura del presidente del bloque de senadores,
el mendocino Ernesto Sanz, una buena alternativa, sobre
todo para quebrar a otro radical vicepresidenciable,
pero desde la visión "K", como lo es
el actual gobernador de la provincia cuyana, Julio Cobos.
Los
operadores saben que la "criatura" recién
está comenzando a dar sus primeros pasos y hay
que dejarla avanzar sola. Pero no por ello pierden el
tiempo, saben que el desafío de Margarita Stolbizer
es testimonial y que finalmente terminará accediendo
a la postura lavagnista. Sin dudas, la aparición
de Roberto Lavagna ha representado un dique de contención
a las apetencias del kirchnerismo. Habrá que
ver cuánto aguanta y quiénes se suman.
Hasta 2007 hay tiempo, además, todavía
no está en claro si enfrentarán a la versión
masculina de un Kirchner o a la femenina.
Deshojando "Margaritas"
Por
Hugo E. Moreno
hugomoreno@politicadelsur.com.ar
En medio de indecisiones, o de decisiones ya tomadas
pero desencontradas, el sector de Margarita Stolbizer,
secretaria general de la UCR nacional, dispara críticas
a diestra y siniestra, desde Lavagna hacia Kirchner,
quedando ella misma en el centro de una escena que divide
al radicalismo en tres.
En
su momento, Stolbizer ratificó su rechazo a la
posibilidad de respaldar una postulación de Roberto
Lavagna y también desmintió que piense
abandonar el partido para aliarse con la líder
del ARI, Elisa Carrió. Asimismo admitió
que los radicales "estamos desorientados y paralizados
frente a la estrategia del gobierno" y dijo tener
"una posición diferente y crítica
respecto de aquellos que coquetean con él".
Stolbizer
se muestra alejada de la política K, al que pega
diciendo que "Kirchner viene haciendo una denostación
permanente de los partidos políticos, a los que
llama corporaciones del sistema de partidos, tiene una
estrategia de seducción y cooptación de
algunos dirigentes para intentar vaciar" a esas
organizaciones, pero aseveró que "esto nada
tiene que ver con la Concertación".
Ante
la duda, los "margaritos" realizaron un encuentro
de militantes en Luján. Allí se analizó
la postura partidaria ante una posible candidatura presidencial
de Roberto Lavagna.
Stolbizer
se opuso públicamente a que su partido se encolumne
detrás de la candidatura del ex ministro de Economía,
aunque también aclaró que aceptará
la decisión mayoritaria, por eso algunos creen
que toma con suavidad los pétalos y entre dientes
se escucha "me quiere, no me quiere".
Frente
a las dudas, y con la idea de juntar fuerzas para un
debate interno, Stolbizer convocó a un encuentro
nacional de su corriente, Generación para un
Encuentro Nacional (GEN), para debatir "el país
que queremos y cómo construirlo", reivindicando
en consecuencia el rol de un partido centenario que
se ve abrumado por la política de un gobierno
que coopta y construye con la base de una concertación,
dejando del otro lado la reedición de aquellas
alianzas que tuvo enfrente a Juan Domingo Perón
primero y a Carlos Saúl Menem después.
La
jornada se llevó a cabo en el predio de la Universidad
Nacional de Luján, con la presentación
de un informe político del diputado provincial
Juan Carlos Morán, y de los equipos técnicos
que están funcionando en el GEN.
Para
muchos. la parte sustancial del encuentro se presentó
por la tarde, cuando, a partir de una exposición
de Liliana Deriz sobre "el rol de la política
y el radicalismo", se intentó trabajar en
comisiones sobre los temas "La política:
posibilismo y transformación", "Los
desafíos del radicalismo" y "Estrategias
y acciones del GEN".
El
de Margarita Stolbizer es el sector que parece querer
jugar con candidatos propios, sin coaliciones que después
tengan que justificar lo injustificable; es la nostalgia
de la "Lista 3", como la división de
este partido centenario que pregona oposición,
pero se encuentra encuadrado siempre en las estructuras
de poder.
ENTREVISTA
Al gobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora
Por
Rubén Molina
ruben molina@politicadelsur.com.ar
¿Cómo
es la cuestión en el radicalismo hoy: que se
rompa pero que no se doble, o que se doble y no se rompa?
-
No es un partido para tomarlo para la burla, el radicalismo
es un partido muy importante. Tenemos problemas, producto
de consecuencias que manifestadas a lo largo del partido
a la hora de gobernar. Algunos planteamos que el partido
tiene que ser alternativa, la gestión tiene que
ser parte fundamental, y cuando nos toca ser oposición
debemos ser responsables. Hay algunas diferencias de
criterios en ese sentido que espero se puedan solucionar.
¿Usted
cree que todo esto puede derivar en un quiebre o una
ruptura en la U.C.R.?
- Yo espero que no. Es común en el radicalismo
tener diferencias de matices, y en algunos casos hay
cuestiones metodológicas en lo que debe ser la
oposición. Nosotros planteamos -y cuando digo
nosotros digo la mayoría de los gobernadores
e intendentes que estamos en la función de gobierno-
que el 2006 no es un año para hablar de candidaturas,
sino de gestionar donde gobernamos, y donde somos oposición,
hacerlo responsablemente.
Usted
tuvo declaraciones muy duras para con el radicalismo
durante el viaje en el que acompañó al
Presidente de la nación. Dijo algo así
como que el radicalismo no era una herramienta alternativa
para ejercer el poder. ¿Las ratifica?
-Yo me referí al presidente del partido, porque
él plantea que se tienen que ir o echar a los
diputados que votan de una forma, o a los gobernadores
que conversan con Kirchner. Yo lo que planté,
y lo ratifico, es que si tenemos una conducción
expulsionista el radicalismo no tiene futuro.
Acá
llegó otra cosa.
- Por eso reitero que no hablaba del radicalismo sino
de la posición que tiene la conducción
partidaria. Yo soy radical y hablo desde mi pertenencia
radical. Yo voy a seguir siendo radical, y lo demostramos
en Santiago del Estero después de 50 años
de gobierno justicialista, y llegamos a gobernar, y
en ese sentido lo hacemos para todos.
¿Usted
apoyaría la reelección de Néstor
Kirchner?
- Yo le reitero que este año no es para hablar
de candidaturas. Sobre todo porque estaría generando
más discusión y no lo quiero.
Sin
embargo estuvo varias veces en la Casa de Gobierno junto
al resto de los gobernadores radicales.
- He estado para hablar de cuestiones institucionales.
Pero
también firmó un documento junto con el
resto de los gobernadores radicales apoyando la propuesta
de concertación del Presidente de la nación.
- El documento también estuvo referido a cuestiones
institucionales. Las autoridades del partido no pueden
objetar nada, porque es la responsabilidad que tenemos
como gobernadores.
¿Qué
van a hacer sus diputados con relación a los
superpoderes y los decretos de necesidad y urgencia?
- La verdad es que no he conversando con ellos, a la
Cámara de Diputados los proyectos no han ingresado.
El proyecto no lo conozco con profundidad. El gobernador
Cobos es el que dijo que habría que analizarlo
bien. Hay que contener cuestiones de índole administrativa
dentro de ciertos parámetros y de contralor republicano.
También la mayoría de los gobernadores
e intendentes tenemos esas facultades de modificar partidas
presupuestarias, y no por ello tenemos superpoderes.
Esto hay que hacerlo dentro de un marco de ciertos límites
y parámetros constitucionales, que es un tema
que habrá que discutirlo. Yo no tengo conocimiento
profundo acerca de si son ilimitadas las facultades,
ahora, si son como las que tenemos los gobernadores
e intendentes, es una cuestión meramente administrativa.
El
Presidente del partido dice que los que no votan junto
a la decisión del bloque quedarán afuera
de él. ¿Qué opina?
- Yo con Roberto Iglesias nunca dialogué en mi
vida. No lo critico, pero en 2003, cuando todos trabajaron
para un candidato radical, él trabajó
para López Murphy y nadie le reclamó nada.
Entonces él debería bajar un poco los
decibeles. Reitero, las políticas expulsivas
no sirven.
¿Qué
opina sobre la figura de Roberto Lavagna?
- Es un hombre técnico, no puedo decir nada,
ni siquiera es candidato a intendente. No puedo opinar
por ahora de un hombre técnico que no pertenece
a mi partido, y al que algunos hombres de mi partido
verían como candidato a Presidente. A mí
por ahora no me motoriza.
Entonces
no lo seduce la figura de Lavagna.
- No, no, para nada. Los buenos políticos son
los que con errores y aciertos tienen que llevar adelante
las gestiones, y los técnicos son sólo
eso. Pueden ser muy buenos funcionarios, pero bajo un
parámetro de decisiones políticas que
el país tiene que llevar permanentemente adelante.
¿Usted
es un radical K?
- No, yo soy radical. Después, si al país
y al Presidente les va bien, yo me siento satisfecho
porque nos va ir bien a todos los argentinos. Si es
por eso que me ponen ese mote, realmente no me importa.
¿El
gobernador de Mendoza, Julio Cobos, va a ser el compañero
de fórmula de Néstor Kirchner?
- Le vuelvo a reiterar, si ni siquiera Néstor
Kirchner confirmó que va a ser candidato otra
vez, cómo me voy a poner a hablar de un vicepresidente.
Bueno,
pero todos hablan de eso.
- Pero yo creo que no es conveniente hablar de ello,
nosotros por lo menos lo hemos manifestado en ese documento:
no hablar de candidaturas por lo menos durante 2006.
¿Qué
futuro avizora para el radicalismo?
- Ojalá que tengamos una unidad al menos estratégica.
Y si no tenemos candidatos propios, veamos cuáles
son los mejores mecanismos para que el partido pueda
llevar una propuesta unificada y coherente. Lamentablemente,
hoy el radicalismo lo que menos discute es una propuesta
propia. Estamos hablando de alianzas con candidatos
externos a nuestro partido, lo cual tampoco está
mal, pero nosotros estamos esperando otro debate previo
para ver cuál va a ser el futuro del partido
en el proceso que viven hoy la política y la
democracia
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