Semanario Político de la Tercera Sección

- Opinión -

ANALISIS
Los Medios, al DIA de HOY - por Marcelo Mendieta
La pelea de los grandes diarios de la Argentina por la torta de publicidad estatal (y privada) es apenas un juego de niños, si se lo compara con la guerra que protagonizan los dos diarios de la capital de la provincia de Buenos Aires, principal bastión electoral del país.

Por Marcelo Mendieta - Periodista de El Informatorio

La pelea de los grandes diarios de la Argentina por la torta de publicidad estatal (y privada) es apenas un juego de niños, si se lo compara con la guerra que protagonizan los dos diarios de la capital de la provincia de Buenos Aires, principal bastión electoral del país.

La pelea sirve de escenografía al Gobierno de Néstor Kirchner, que apunta a desnudar el costado más vergonzoso de la dictadura: la complicidad de civiles en crímenes atroces y la complacencia -y hasta colaboracionismo- de los grandes medios de comunicación durante el período 1976-1983.

Si se lo quiere ver con ojos desapasionados, la batalla entre estos medios de comunicación sirve para dirimir una fuerte competencia empresario-comercial por un mercado de avisos y lectores, desde el punto de vista particular.

En el terreno político, le permite a la administración kirchnerista mantener a raya a la no siempre dócil prensa criolla. Un buen archivo puede resultar un arma efectiva.

En La Plata, la famosa ciudad de las diagonales, los desayunos con café con leche y matutinos locales se transformaron en un cóctel molotov desde fines de junio.
Todo comenzó cuando, Héctor Timermann, heredero de sangre y de tinta del periodista Jacobo Timermann (1923-1999), publicó en 'Hoy', el cotidiano platense más joven y competidor del tradicional 'El Día', una explosiva carta de lectores.

En la misiva, el actual cónsul en Nueva York -fue designado por Néstor Kirchner- evocaba en severos términos la supuesta complicidad de Raúl Kraiselburd -dueño del rotativo fundado en 1884-, con la última dictadura militar.

Kraiselburd, según relata también la biógrafa de Timermann padre, Graciela Mochkofsky, atacó al creador de 'Primera Plana' y 'La Opinión' durante la 36° Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se celebró en San Diego, California, Estados Unidos, en octubre de 1980, todavía en pleno apogeo del régimen castrense.

El entonces director de 'El Día' no fue el único editor argentino que chocó contra Timermann, que venía de haber sido encarcelado y torturado por el gobierno de facto. De hecho, José Claudio Escribano -censor de Kirchner y secretario general en retiro efectivo del porteño 'La Nación'-, se sumó a la embestida.

Una acotación: curiosamente, Timermann junior pidió, en primera instancia, que la carta que terminó impresa en Hoy se publicara en el diario de los Mitre, entre otras cosas, porque había sido ese rotativo -en tiempos de la dictadura, claro- en difundir que Kraiselburd iba a escribir un libro en coautoría con el general Ramón Camps, amo y señor de los campos de concentración bonaerenses y verdugo de Jacobo Timermann. Esta obra literaria a cuatro manos nunca llegó a perpetrarse. 'La Nación' tampoco editó el recordatorio de HT.

Otro dato: 'La Nación' es hoy (y no nos referimos al matutino de La Plata) el blanco que eligieron el Presidente Kirchner y su señora esposa, la senadora Cristina Fernández.

Pero volvamos al principio. Las declaraciones del diplomático anti-K (en este caso, "K" de Kraiselburld y no de Kirchner) fueron el puntapié inicial de una andanada del más novel de los matutinos platenses contra el decano de la prensa provincial.

La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reclamó que se investigara la participación del periodista y empresario en aquella etapa negra de la historia.

Hoy, por supuesto, ofició de potente amplificador del planteo de la organización defensora de los derechos humanos, cuyo hijo, Remo Carlotto, es diputado nacional del kirchnerista Frente para la Victoria.

Al día siguiente, la misma señora de Carlotto denunció que, en su momento, El Día se había negado a publicar un recordatorio del asesinato de su hija Laura, víctima de la represión.

Entrevistado por Hoy, el 10 de julio, HT insistió en calificar a Kraiselburld de "apologista" de Videla, Massera, Viola, Camps y sus secuaces.

Casi sin perder tiempo en respirar, Timermann (h) reivindicó una de las frases de Kirchner que más irritaron a los grandes diario: "Tiene razón el Presidente en reclamarles una autocrítica".

La añeja postal de Kraiselburld y los militares se tornó aún más oscura cuando irrumpió la viuda de un desaparecido que había sido empleado de 'La Gaceta de la tarde', versión vespertina de 'El Día'.

El correlato judicial no tardó en llegar, sobre todo, porque se sustancia por estos días el proceso contra el represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, ex número 2 de la Policía bonaerense y adláter de Camps. El fiscal pidió que Timermann hijo sea citado como testigo.

La guerra entre 'Hoy' y 'El Día' (aunque este último haya optado por el bajo perfil) quedó otra vez en segundo plano cuando, hace 24 horas, la Cámara de Diputados bonaerense, a instancias del oficialista FpV, aprobó un inequívoco proyecto destinado a determinar "la participación de empresarios periodísticos en la desaparición de trabajadores".

Lo que sigue está fuera de cualquier pronóstico: ¿cómo terminará esta guerra funcional al gobierno en La Plata? ¿Se trasladará a escala nacional si tiene éxito? ¿O los Kirchner se conformarán con diatribas contra diarios y periodistas desde las tribunas?

 

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