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Por Ciro Annicchiarico -
Especial para POLÍTICA DEL SUR
La cantidad promedio de homicidios para un conglomerado
urbano de más de diez millones de habitantes,
sigue siendo la misma, con mínimas variantes
según algunas localidades: aproximadamente
uno por día. En las estadísticas
judiciales, tanto en Capital Federal como en el
conurbano bonaerense, ya se trate de turnos quincenales
o de tres días como es en la actualidad
en las UFI (Unidades Fiscales de Instrucción),
los homicidios rondaban la cantidad de entre 12
y 17 quincenales y de entre dos y cuatro cada
tres días de turno en el último
caso, alejándose solo muy raramente de
esas cantidades. Hoy es exactamente lo mismo,
las cantidades promedio de homicidios no se apartan
jamás de uno por día. Y en este
tipo de delito prácticamente no existe
la conocida como "cifra negra", es decir
los porcentajes de hechos no denunciados, ya que
salvo casos excepcionalísimos una muerte
es imposible no denunciarla o que no trascienda
y se actúe de oficio.
Lo
mismo pasa con los robos, asaltos o situaciones
delictivas que incluyen ejercicio de violencia
hacia las víctimas. Si uno consulta las
estadísticas policiales y judiciales, advierte
que la cantidad de hechos no ha variado sustancialmente.
Se mantienen iguales incluso las diferencias dadas
por variables estacionales, como por ejemplo los
corrimientos que se producen por razones vacacionales
hacia los lugares turísticos. No solo eso,
sino que se advierte una clara disminución
en los promedios generales, siendo el ejemplo
más notorio el del robo de automotores:
desde que se emprendió una política
firme al respecto por el ministerio de seguridad
bonaerense los robos de automotores disminuyeron
más del cincuenta por ciento. Por ejemplo,
en un distrito clave para ese tipo de hechos del
conurbano, Lomas de Zamora, de un promedio de
aproximadamente 170 vehículos robados por
mes, actualmente se bajó a 45. Los famosos
robos de pasacaset, que eran una especie de furor
en la década anterior, hoy prácticamente
han desaparecidos de la escena.
Por
supuesto, eso no quiere decir que no existan más
los robos de automotores, o de pasacaset, asaltos
en la vía pública o violaciones.
Delitos y crímenes de este tipo siguen
habiendo, como en todas las ciudades grandes y
complejas de este mundo actual, y no solamente
en las zonas urbanas, fundamentalmente determinados
por la marginalidad y la exclusión social.
Y también hay grupos que se dedican al
crimen organizado y también locos que de
pronto sacan un arma en un lugar público
y disparan, o abusadores sexuales y/o desequilibrados
que repentinamente cometen hechos aberrantes,
o se obsesionan con cometerlos una y otra vez
en determinados lugares. Las "cifras negras"
que aquí sí existen no inciden en
esta consideración dado que tampoco se
advierte una notable variación.
Pero
entonces, si los datos objetivos son esos, por
qué estamos todos sumergidos desde hace
algo así como un mes a esta parte en una
especie de psicosis de inseguridad, aumento notable
de información sobre hechos delictivos,
marchas reclamando la renuncia de uno u otro funcionario
e interpelaciones al ministro del interior?
Quince
homicidios en quince días que las estadísticas
muestran hoy, son distintos que los quince homicidios
en iguales períodos que ya existían
durante las décadas de los ochenta y noventa?
La misma o incluso menor cantidad de hechos violentos
contra la propiedad de hoy en relación
con iguales períodos del pasado, son más
graves que ayer? Son más perjudiciales
como para que se constituyan todos y cada uno
en noticia diaria?
Si
envío una cámara de televisión
con un movilero a una mesa de entradas de una
fiscalía de turno en cualquier departamento
judicial del conurbano bonaerense, a registrar
todos y cada uno de los partes policiales que
le comunican al fiscal los hechos producidos con
la misma cantidad y tipo de hechos delictivos,
e inclusive menor, que se reproducen invariablemente
desde hace más de treinta años,
y después voy y entrevisto a cada una de
las víctimas de esos hechos, seguramente
lograré generar un clima social de inseguridad
y zozobra generalizado, de características
verdaderamente alarmantes. Y muy útil también
para fines alternativos y ocultos, distintos al
de resolver honesta y seriamente el problema de
inseguridad.
Por
qué prácticamente no hay noticias,
ni se investiga adecuadamente por los medios masivos
que parecen ser "especializados en seguridad",
ni se dedican programas, sobre el estado de sus
cuentas fiscales o los delitos económicos
de las grandes corporaciones, entre las que están
los multimedios de comunicación? Por qué
jamás hay programa alguno dedicado a explicar
a qué intereses políticos pertenecen,
y cómo se estudian, diseñan y difunden
las campañas de desinformación y
desvío de la atención general como
instrumento para incidir en las políticas
públicas, complicar algunas gestiones de
gobierno que afectan determinados intereses económicos
sectoriales o, llegado el caso, socavar y hacer
colapsar un gobierno determinado?
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