El siguiente texto es la respuesta de Carlos
Pagni, columnista de LA NACION, ante la difusión
por Canal 7 de un video anónimo, filmado
con cámaras ocultas, montado y editado,
con el que se lo pretendió vincular a
una supuesta maniobra para publicar información
falsa en este diario en perjuicio de la empresa
Repsol YPF.
Durante
toda la tarde del martes pasado padecí
la desagradable sensación de ser víctima
de un ataque anónimo. En el sitio YouTube
se instaló un video con imágenes
y diálogos, recortados y empalmados casi
con brutalidad, con la intención de demostrar
que varias publicaciones firmadas por mí
y referidas a la empresa YPF estaban motivadas
por sobornos.
El
malestar de asistir a esas imágenes y
corroborar su divulgación a través
de mensajes de texto y blogs oficialistas se
debía, sobre todo, a la imposibilidad
de responder el agravio. Se trataba de un anónimo,
y tengo por criterio no responder a mensajes
o ataques que carecen de autor. Supongo, acaso
con candor, que la gente de bien no presta atención
a un anónimo por el sólo hecho
de serlo.
Al
caer la noche, el Gobierno me sacó de
esa desazón, haciéndose cargo
del montaje colado en la red. La TV Pública,
es decir, Canal 7, lo difundió en su
horario central, durante un programa denominado
6, 7, 8. El video había dejado de ser
anónimo. El Gobierno lo había
hecho propio difundiéndolo en la televisión
oficial. Para mayor ironía, se emitió
en el contexto de un análisis de los
progresos que cabe esperar en la información
pública con la nueva ley de medios.
Las
escenas que aparecen en el video son secuencias,
manipuladas hasta la adulteración, de
dos reuniones que tuve el 23 de diciembre de
2008 y el 20 de enero pasado, con dos personas
que se presentaron como financistas de un fondo
de inversión radicado en Miami. Uno de
ellos se identificó como "Horacio
Menendez. Staff Senior Advisor IGSTONE Funds
Management". Consignaba el número
de teléfono 786-871-1131 de los Estados
Unidos y el celular local 3240-3650. Estos individuos
me contactaron a través de un agente
de prensa, Fabián Falco, que me llamó
para decirme que había dos personas que
tenían información sobre la familia
Eskenazi, y que querían hablar del tema.
Los Eskenazi son los socios locales de YPF,
controlan el Banco de Santa Cruz y tienen un
estrecho vínculo con los Kirchner.
La
primera reunión tuvo lugar en el hotel
Alvear a las 11.40 de la mañana. El supuesto
Menendez y su acompañante dijeron que
pertenecían a un fondo que compró
deuda de Metrogas, y que tenían documentado
que los Eskenazi habían comprado también
pasivos de esa compañía, que serían
negociados con ventaja para ellos, ya que YPF
es accionista de la distribuidora.
Les
respondí que, dada la delicadeza del
tema, prefería evaluar la información
con alguna autoridad de LA NACION. Les propuse,
entonces, tener una reunión en el diario.
Menendez aceptó y pasó a otro
tema que me dio la pista de que algo raro había
detrás de él y su compañero.
Me dijo que, además de hablar de Metrogas
y los Eskenazi, quería que yo le indicara
cómo realizar un aporte de dinero a Elisa
Carrió y su partido. Le dije que lo mejor
era contactar a Carrió. Pero que no los
podía ayudar en la tarea. Lo relativo
a Carrió fue eliminado en el video anónimo
difundido por Canal 7.
La
segunda reunión se concertó vía
e-mai l y se realizó en el café
Plaza Roma, a 50 metros del diario, minutos
antes de las 16. El video la registra casi completa.
Les propuse ir a la oficina de un directivo
del diario, y ellos se negaron con el argumento
de que no querían quedar expuestos. Me
pareció muy sospechoso y me retiré,
enojado, como se ve en la filmación anónima
que la TV Pública puso en el aire. De
nuevo hay un párrafo omitido: mientras
me retiro, "Menendez" reitera, fuera
de contexto, la pregunta sobre cómo financiar
a Carrió. Le hice notar que me estaba
diciendo un disparate.
Enseguida
fui a informar a mis superiores en el diario
que la entrevista no se realizaría. Les
manifesté también la rareza de
todo el episodio y mi sospecha de que fuera
una patraña con la intención de
perjudicarnos, al diario y a mí. A partir
de ese momento perdí todo contacto, directo
o indirecto, con esos supuestos empresarios.
Pese
a eso, contactaron a un periodista relacionado
conmigo, Juan Manuel Romero, le hicieron hablar
de esa vinculación y le pagaron por un
informe político de mi autoría
que ese periodista distribuye habitualmente.
Luego editaron las imágenes para hacer
creer que el dinero estaba destinado a influir
sobre las notas publicadas en el diario. Romero
declaró ayer ante un escribano público
que yo ignoraba sus contactos con estos supuestos
empresarios y la contratación del informe.
La
intención del video está clara
en las placas sobreimpresas con que viene acompañado.
Pretende hacer creer que las publicaciones sobre
los Eskenazi eran las que intentaban inducir
esos financistas. Por lo tanto, serían
falsas y responderían a un manejo turbio.
En
el montaje se reproducen párrafos de
las notas que se publicaron y que hacen referencia
a esa familia. En una se afirma que la Anses
estudiaba, en medio de la crisis de financiamiento
de fines de 2008, realizar un aporte de fondos
para YPF, como hacía con muchas empresas.
En la siguiente se afirmó que el default
de la transportadora de gas TGN se debió,
entre otras razones, a la suspensión
de un contrato de YPF.
La
tercera publicación que se reproduce
en el montaje afirma que YPF repartió
durante 2008 $ 9700 millones en dividendos,
gracias a los cuales los Eskenazi pudieron ir
pagando la deuda contraída para comprar
su participación en YPF.
La
última nota refiere que, al presentarlos
como los socios argentinos de Repsol, el presidente
de esa empresa, Antoni Brufau, caracterizó
a los Eskenazi como "expertos en mercados
regulados".
Nada
de lo publicado fue desmentido desde entonces.
Y, en el caso de las tres últimas afirmaciones,
la propia YPF consignó la información
en documentos públicos.
El
oficialismo es muy previsible en este tipo de
ataques. Comenzó por un video montado
en una cuenta de YouTube creada el día
anterior, en la que también se divulgan
agravios a Ernestina Herrera de Noble, principal
accionista del Grupo Clarín. Siguió
por la TV Pública y continuó en
publicaciones paraoficiales, como El Perió
dico Austral, de Río Gallegos, y los
diarios El Argentino y BAE , de Sergio Spolsky.
Canal 7 insistió en poner el montaje
en el aire cuando ya había sido denunciado
ante la Justicia como una adulteración
injuriosa.
Mi
papel en esta historia es ínfimo. Durante
unos días me tocó ser el blanco
del ataque mucho más amplio y sistemático
que el Gobierno está dedicando al periodismo
que cultiva el espíritu crítico
y la búsqueda de la verdad. Es el modo
en que entiendo este oficio, el que estimula
LA NACION, y el que se ejerce desde tantas redacciones
donde se defiende la existencia de una prensa
independiente sin la cual no hay democracia.
El
peor daño que podrían ocasionar
agravios como el que sufrí es conseguir
que el periodismo se embandere; que se interprete
a sí mismo como una facción en
guerra; que, atrapado en emociones agresivas,
pierda el norte de su misión, que es
superar los prejuicios para entender mejor y
comunicar mejor.
Sin
embargo, el que me dedicó el oficialismo
se produjo en un contexto que lo vuelve aún
más general. Al actuar como lo hizo,
el Gobierno disparó contra sus propias
filas. La exhibición en el canal oficial
de un videomontaje hecho de manera anónima
para intimidar a un periodista es un agravio
a los diputados y senadores que votaron la ley
de medios con la sincera convicción de
que una mayor participación del Estado
mejoraría la calidad de la comunicación.
Es un ataque a los militantes, intelectuales
y funcionarios que asistieron a los foros donde
se discutió esa ley para defenderla de
buena fe. A todos los que apoyaron y colaboraron,
con sana intención, para que esa nueva
norma aprobada, el Gobierno les agradeció
con un producto que lleva su marca: usó
la TV Pública para divulgar una pestilente
operación de inteligencia.
Curiosa
manera de reemplazar una ley de la dictadura.
Inapreciable advertencia sobre lo que, tal vez,
está por venir.
FUENTE:
la nacion