Brotan las aclaraciones, justamente donde quien
explica -en general- pierde.
Brotan las solicitadas, las contrarréplicas
que intentan aclarar las aguas turbias.
Para ajustarnos a la miniserie, las empresas
involucradas, en el conflicto, son dos.
La Nación e YPF.
La segunda es mega avisadora de
la primera.
Fue
precisamente en La Nación donde, en identificados
artículos de Carlos Pagni, el redactor
estrella, se deslizaron fuertes críticas,
relativas a la argentinización
de YPF.
En la última réplica, sin ir más
lejos publicada hoy, en La Nación, Pagni
suple la palabra argentinización.
Para insistir con kirchnerización.
Embocadores y Embocados
Alude
-el video- a la acción de los misteriosos
empresarios borroneados. En adelante, son Los
Embocadores. Necesitados de instalar informaciones
valiosas. Datos con valor arbitrario de mercado.
Contactan entonces a Fabián Falco. Es
al primero que embocan.
Los Embocadores le muestran a Falco un curioso
menú a la carta. Contiene el surtido
de tres periodistas, posiblemente utilizables
para la operación.
Con fondo sinfónico, los cartelones indican
que el periodista elegido es Carlos Pagni. El
Embocado principal. El objetivo.
Desfilan
las imágenes de las notas suscriptas
por la víctima.
Pronto se la ve, a la víctima, ya embocada.
Reunido con los empresarios sin
rostro fílmico. Los Embocadores le tendieron
la cama.
En la estelar irrupción, en un bar, Pagni
quiere llevar, a los falsarios, a entrevistarse
con Julio Saguier. Trátase del hombre
fuerte del diario que les supo pertenecer, en
tiempos peores, a los subalternizados Mitre.
Sobrevivientes que disfrutan, según Gargantas,
con la historia. Igual que detectados redactores.
Como los falsarios utilizan pretextos para no
ir, Pagni se levanta. Parte, enojado. Porque
lo dan de baja, como les dijo, antes
del mutis por el foro.
-
Esta expresiva acción, Rocamora, basta
para legitimarlo a Pagni. Para liberarlo de
cualquier sospecha -baja línea el Defensor.
Es solidariamente corporativo.
- Nada hacía Pagni por su cuenta -agrega-
porque se reportaba a la superioridad. O sea,
a Julio Saguier.
En
adelante, la sutileza del dilema lo emboca también
a Saguier. Porque Julio se encontraba dispuesto,
en apariencia, a recibir -con riesgo cero-,
a los Embocadores. Los que llegarían
al sexto piso, de la mano de Pagni. Para surtirlo
de información indecorosa. Elaborada
al vacío. Sobre los Eskenazi.
Los accionistas argentinos de YPF. El mega
avisador.
Barbas
El
video guionado continua con las barbas del otro
embocado secundario. Es el que recibe. Romero
es colaborador de Pagni, en la gestación
de la newsletter semanal.
Los falsarios le cuentan a Romero -para que
lo registre con claridad la filmación
oculta-, de lo conformes que están, con
los textos compuestos por Pagni.
Ante alguna pregunta sobre Pagni, su jefe, Romero
emite una frase circunstancial. Pero lo importante
es que el embocado de barbas cobra. Recibe el
sobre. Con la plata, suministrada
por El Embocador.
-
Nada significativamente demostrativo, Rocamora
-certifica El Defensor, siempre solidariamente
corporativo-. Porque Romero suele cobrar la
newsletter semanal. A los cientos de inscriptos.
El Defensor se refiere al documento, con información
calificada, pero con interpretación superior,
que suele enviarse por e-mail. Donde Romero
escribe con la línea que le baja
Pagni. Desde cualquier parte del
mundo.
Desperdicio
Al
divulgarse por la Televisión Pública,
el video guionado asiste a su propio desperdicio.
Atenta contra la posibilidad del análisis
ilusoriamente objetivo.
Se exhibe entero en 6 en el 7 a las 8?.
Es el divertimento parakirchnerista que conduce
la señora María Olivan. Es de
las discípulas más aventajadas
de Jorge Lanata.
Mantiene Oliván, como panelistas, dos
severas reliquias de colección.
Orlando Barone, el septuagenario extrañamente
adolescente. Y Sandra Russo, la flor de Quilmes
que adhiere, aún, a las contratapas de
la Secretaría de Estado de Página
12.
La
difusión, en el canal ultraoficial, emerge
como el exceso que cambia el juego. La pelota
pasa para el otro arco. El efecto es más
gravitante que el propio video. La demostración
que el gobierno está detrás de
la jugada. Para los observadores más
distraídos, era una producción
derivada del ocio perverso de los servicios
de inteligencia (Aunque los que cuentan con
información saben que nunca, desde 25
de Mayo, iba a operarse. Al menos, desde la
estructura consolidada que maneja la Casa, hasta
la eternidad. Hay que mirar, en todo caso, hacia
otro productor. Independiente, acaso).
Lunes
La
miniserie contiene meritorios actores secundarios.
Embocados como Falco o Romero.
O indirectamente aludidos, como Saguier. O innecesariamente
salpicados, como la señora diputada Pinky.
O los embocadores, los empresarios truchos.
Pero cuenta -la miniserie- con dos actores fundamentales.
Es para una superproducción nacional,
con los equivalentes locales a De Niro y Pacino.
Juntos.
Son Carlos Pagni, de La Nación, que admirablemente,
lo banca.
Y
Sebastián Eskenazi. El conductor, en
la práctica, de YPF.
Exhibía
Pagni la magnífica capacidad para la
ironía. Al referirse, como consecuencia
de alguna camorra previa, a Sebastián
Eskenazi, como el especialista en mercados
regulados.
Solía Pagni reiterar la sentencia. En
la habitual columna de los lunes, en el diario.
O en Cuadro de Situación, el informe
privado que se edita también los lunes.
La atribuía a Brufau. Es el español
que preside Repsol-YPF.
Envidias
Para
concluir la primera parte de la miniserie (que
tal vez nunca continúe), puede asegurarse
que ambos, Pagni y Eskenazi, mantienen puntos
generacionales en común.
Son dos cuarentones estrictamente envidiados.
Unificados, acaso sin saberlo, por el sentimiento
negativo de la envidia. La que generan en otros.
Cada uno en su campo respectivo, registraron,
en los dos últimos años, una evolución
profesional extraordinariamente irritante. Demasiado
éxito en medio de tanto fracaso.
Al
pasar, del entusiasmo positivamente artesanal
de Ámbito Financiero, hacia la solemnidad
de mármol de La Nación, Pagni
creció, ostensiblemente, en prestigio.
Renovó la agenda.
Se oficializó como un referente del establecimiento.
Para perfeccionarse en los detalles de terminación
del propio producto elaborado. Capitalizado
por la excelente información. Enriquecida
por la sólida formación intelectual.
Se le multiplicaron las disertaciones privadas.
Se le intensificaba, sistemáticamente,
la envidia.
Entre las claves del comportamiento de su escritura,
pueden rastrearse nunca menos de cuatro o cinco
enemigos poderosos. En condiciones para invertir
en la producción del video semejante.
En pantalla gigante y cinemascope,
como se decía en el barrio. O en Mar
del Plata. La ciudad desde donde también
le brotan rencores.
Al
hacerse cargo, los Eskenazi, Enrique
padre y Sebastián hijo, del porcentaje
considerable de YPF, las responsabilidades de
Sebastián también se multiplicaron.
Como la proyección empresarial.
Hasta
el acceso alucinante, Sebastián manejaba
los destinos de cuatro importantes bancos provinciales.
San Juan, Entre Ríos, Santa Fe. Sobre
todo el indeleble Banco de Santa Cruz. El pecado
básico, que le incentivaba el enigma.
La discreción del banquero colaboraba
ineludiblemente con la sospecha.
En adelante, entre la canallada del ámbito
financiero, del empresario, del periodístico,
costaba encontrar alguien que, a Sebastián,
lo valorara por sus atributos. Que lo reconociera.
Al menos que, por tanta envidia, no lo minimizaran.
A la mera condición de emblema del capitalismo
de amigos.
De pronto, las décadas de actividad,
a los Eskenazi, no les servía para nada.
Porque se los reducía a la condición
de ser amigos de Kirchner.
O Palos blancos, como suele denominarse
a los testaferros.
Cuestionado,
envidiado, subestimado, Sebastián igual
decidía avanzar. Sin responder críticas.
Ni siquiera las críticas punzantes de
Pagni.
Después
del YouTube, transcurre el turno de las aclaraciones.
Pagni la produjo el sábado, sobre el
video agraviante. Entre los mármoles
de papel de La Nación.
YPF respondió el domingo, con la frialdad
expresiva de la solicitada. Todo tiene
un límite, se lee. Mientras retrucan
las críticas de Pagni. Catalogadas como
falsas. Inspiradas, supuestamente,
en la versión de los embocadores.
Pagni y Eskenazi -o sea YPF-, presentaron demandas.
En adelante la investigación, sobre el
video guionado, y sus circunstancias, se encuentra
en el ámbito de la justicia. Pero también,
por suerte, del Portal.
NOTA
PUBLICADA EN: JorgeAsísDigital