Esta
pileta simboliza el derecho que tienen mis coyitas
de ser felices y disfrutar la vida como cualquier
otro jujeño. Milagro Sala se emociona
mientras exhibe orgullosa su Parque Acuático,
la imponente construcción erigida en
torno a un enorme ojo de agua, con cascada natural,
en el corazón mismo del barrio Alto Comedero,
donde en pocas semanas podrán disfrutar
centenares de chicos. En Jujuy las únicas
piletas que había eran privadas, había
que pagar para darse un chapuzón, pero
desde que estamos nosotros, todos pueden gozar
de ese privilegio, dice la mujer que esta
semana se transformó en el centro de
los cuestionamientos de los partidos de la oposición,
luego del escrache que sufriera el senador radical
Gerardo Morales, el pasado viernes 16 de octubre.
¿Usted o alguien
de su agrupación participó del
escrache Morales?
Lo aclaré muchas
veces esta semana, pero lo voy a hacer una vez
más. Yo no estaba en San Salvador ese
día porque había ido a visitar
una de nuestras cooperativas en Monterrico.
Ni tampoco fueron militantes de la Tupac los
que repudiaron al senador. Los que estaban allí
eran miembros de organizaciones sociales integrantes
de una red de la que también participamos
nosotros, pero no eran nuestros.
¿Y por qué
entonces se sigue afirmando que fueron ustedes
los responsables de la agresión?
Porque necesitan demonizarnos,
construir un monstruo que no existe, para detener
un proceso que está en marcha y que viene
resolviendo los problemas que esos mismos políticos
que nos acusan no pudieron resolver. Ellos se
llenaron los bolsillos con la plata del Estado
y favorecieron a los empresarios amigos con
los recursos de todos y ahora no se bancan que
nosotros demostremos que se pueden hacer obras
sin robar un solo peso y dándoles trabajo
a miles de compañeros y compañeras.
Sala es vehemente para expresar
sus ideas. Gesticula ampulosamente, habla fuerte.
No sería la alumna preferida del conde
Chikoff maestro del ceremonial y los buenos
modales pero sabe lo que es ser discriminada
por su condición social y étnica.
Criada en un hogar de clase media de Jujuy,
Milagro se enteró de que era adoptada
recién a los 15 años, no soportó
que sus padres le hubieran negado el derecho
a la identidad y se fue de la casa. En
la calle conocí de todo, consumí
drogas, robé, pero no debo haber nacido
para el choreo porque me agarraron afanando
una bicicleta y caí presa, recuerda.
Estuvo detenida nueve meses en el penal provincial
de mujeres. Cuando recuperó su libertad,
sintió que debía hacer algo para
evitar que otros sufrieran lo que ella debió
sufrir. Por eso empecé a militar,
primero en el sindicato estatal (ATE), donde
conocí a tipos muy grandes como Germán
Abdala y Víctor De Gennaro, después
en la CTA y de allí a los barrios,
cuenta.
Morales dijo que ustedes
manejan discrecionalmente los fondos que les
da el Estado y que no rinden cuentas a nadie.
¿Cuál es su respuesta?
Nuestro financiamiento
proviene de los fondos del plan federal de emergencia
habitacional. El gobierno nacional le gira los
fondos al Instituto Provincial de Vivienda,
de ahí la plata va a los municipios y
son ellos los encargados de entregárselas
a las 125 cooperativas de vivienda que hay en
las provincias, varias de las cuales están
integradas a nuestra organización. Fijate
que el que nos firma nuestros cheques y debe
controlarnos es el intendente radical de San
Salvador, Raúl Jorge, que responde a
Morales. Y no dijo ni una palabra sobre nosotros
porque sabe que tenemos todos los papeles en
regla.
¿Cuánta
plata manejan?
En total nosotros
percibimos 7,9 millones de pesos por año.
Con esos fondos hacemos las viviendas y con
lo que nos sobra, brindamos servicios de todo
tipo a los miembros de la organización:
salud, educación, asistencia legal y,
fundamentalmente, trabajo.
¿Con lo que
les sobra?
Claro, en los mismos
barrios que construimos, nosotros constituimos
cooperativas metalúrgicas, bloqueras
y textiles para poder satisfacer la demanda
que generamos haciendo las viviendas. Entonces
todo nos sale más barato, y con el remanente
hemos podido edificar un centro de salud en
el que funciona un tomógrafo de última
generación (uno de los dos que hay en
la provincia), además de consultorios
odontológicos y oftalmológicos
con aparatología de primer nivel. Y ahora
estamos haciendo un centro de rehabilitación
para personas con capacidades diferentes único
en todo el país.
También se
la acusó de manejar un ejército
armado con un arsenal de más de 100 armas.
Ésa es otra
tremenda mentira. Les muestro (lo hace) un certificado
del RENAR donde consta que sólo tengo
inscripto a mi nombre un trabuco naranjero que
me regaló Germán Abdala y que
lo guardo en un cuadrito. Además se dijo
que controlo policías y los únicos
que me acompañan son dos agentes que
me pusieron de custodia cuando denuncié
una de las tantas amenazas de muerte que me
hacen los verdaderos pesados de esta provincia.
FUENTE:
www.criticadigital.com.ar