Por Gabriel Martin
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Un repaso por las Veinte Verdades Peronistas
Basta con repasar las veinte Verdades Peronistas, para comprobar la hipótesis. Una porción de lectores querrán saber por qué el matrimonio Kirchner -y todo lo realizado por Don Néstor desde su asunción, y luego continuado por la Reina "Cristina Primera", y sus acólitos, obsecuentes y alcahuetes, me refiero a los gobernadores, senadores, diputados nacionales y provinciales e intendentes del conurbano bonaerense- está enmarcado en acciones que nada tienen que ver con el peronismo.
Lean atentamente, y de paso recuerden las veinte Verdades Peronistas. La Primera Verdad Peronista:
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.
Algo que jamás los Kirchner defendieron ni comprendieron; porque después de la paliza a manos de la oposición el 28 de junio de 2009 en las elecciones adelantadas -sólo a los efectos de perder por lo menos posible- el ex presidente analizó “que el mensaje de las urnas era una exigencia para profundizar el proyecto”, eso que nunca conocimos.
¿Cuál era y es el proyecto kirchnerista? Seguramente nada que ver con la verdadera democracia, ya que nunca dialogaron con nadie. Fueron y son autoritarios. Nada que ver tiene esto con un gobierno que quiere y defiende los intereses del pueblo, que se manifestó por un cambio en los pasados comicios.
Pero sí se profundizaron los intereses de los socios del oficialismo (Rudy Ulloa "de Chofer a Millonario"), Cristóbal López, Lázaro Báez, Enrique Esquenazi, Carlos Kunkel, los Werthein, Raúl Copetti -de tesorero del Frente para la Victoria a dueño de un hotel valuado en cinco millones de dólares-, Víctor Manzanares -de pequeño contador que vivía al día, a llevar las cuentas de múltiples firmas involucradas en negocios non santos de los amigos de los Kirchner-, Juan Carlos Relats, que se quedó con grandes obras de infraestructura; Osvaldo Sanfelice, que tiene como antecedente ser director de Rentas de Santa Cruz, ahora es socio de la familia Kirchner y de Cristóbal López en emprendimientos millonarios; la lista de la "pingüinera corrupta" es extensa, y con sólo mencionar que el patrimonio del matrimonio presidencial creció un 158 por ciento y que hoy ellos cuentan con una fortuna de 46 millones 36 mil 711 pesos, sólo esto último es más que suficiente para decir que la primera verdad peronista le es algo bien ajeno.
El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular, y por lo tanto, no es peronista. Esta es la segunda verdad peronista y creo que en estos seis años de kirchnerismo se han dado sobradas muestras de sectarismo, de estricta confianza sólo en su círculo de allegados y de sus serviles ministros -comenzando por el "Caníbal" Fernández y Don Julio De Vido -secretarios de estado como Guillermo Moreno-, y nunca han dado respuesta ni escuchado los reclamos que partían desde la oposición, de los dirigentes productivos del campo, de la industria, ni de muchos gremialistas que este año han empezado a ver cómo se deteriora el salario de los afiliados a sus gremios y crece el descontento con "las cúpulas" de los sindicatos y de la CGT oficialista (la de Hugo Moyano).
Los Kirchner son sordos y ciegos al clamor popular que les pide un sinceramiento en el INDEC y la verdadera inflación, el desplazamiento de funcionarios corruptos y patoteros, la creación de legitimas fuentes de trabajo, más inversión en Educación, Salud y Seguridad, que no se dilapiden más fondos en "estructuras inútiles" que sólo son refugio de miles y miles de "ñoquis" (los favores recibidos deben pagarse).
Los Kirchner son claramente antipopulares, salvo tal vez para la tropa rentada de piqueteros, cuyos dirigentes manejan cientos de millones de pesos en beneficio propio; son antipopulares para el 45 por ciento de los pobres y el 15 por ciento de los indigentes que hoy cohabitan este país, junto a los nuevos ricos que el kirchnerismo supo conseguir.
El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre. Esto lleva a la tercera verdad peronista; con sólo releer los párrafos anteriores nos damos cuenta que tampoco respetan esta verdad, ni ellos ni sus obsecuentes cercanos.
Seguidores como los D Elía, los Pérsico, los Depetri o la "comandante" Milagro Sala. Por interés baila el mono, dice el refrán popular. En este caso, los monos son parientes muy cercanos de los "gorilas".
Hay que recordar que el "gorilaje" al que se refería el viejo general también estaba compuesto por hombres de la izquierda nacional, que como muchos de los antes mencionados, amagan por izquierda y roban, luego, "a dos manos".
No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: aquellos que trabajan. Y los que trabajan no existen para los Kirchner. Con sólo ver cómo el estándar de vida, de la ahora casi inexistente clase media, que cayó en estos seis años a niveles nunca vistos desde que el peronismo la creo, la cual, no me canso de repetirlo, fue el motor que impulsó el crecimiento y desarrollo de nuestra Argentina en décadas pasadas.
Ahora, con sólo comparar los niveles de pobreza e indigencia de décadas pasadas (aún la de los noventa) con los actuales índices, vemos cuánto nos han mentido. "Miente, miente, que algo quedará", solía decir Paul Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania Nazi.
Y estos "muchachos kirchneristas" son los mejores alumnos del político alemán, que fuera figura clave en el régimen nacionalsocialista y amigo íntimo de Adolf Hitler. Goebbels, de gran talento para persuadir a las masas, influyó notablemente en don Néstor, y ello se ve en sus dos primeros años de gobierno, cuando recogía lo que habían sembrado el dúo Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, y ayudado por el "viento de cola" en lo referente a lo económico, para hacerlo propio.
Supongo, pues, que tampoco aprueban el examen de la cuarta verdad peronista, porque su trabajo es espurio y corrupto, tiene como único objetivo el propio beneficio y también el enriquecimiento de sus allegados y familiares.
Quinta verdad: En la nueva Argentina, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca al menos aquello que consume.
Los casi tres millones de planes sociales, denominados "Jefas y Jefes de Hogar" desocupados de 150 pesos por unidad, no han acusado ajustes desde 2002. Hoy tenemos más de 120 mil piqueteros oficialistas distribuidos en todo el país, cuyos dirigentes sociales y barriales, reciben entre 120 millones y 200 millones de pesos por año cada agrupación; este elemento se utiliza como tropa rentada para el kirchnerismo y el dinero solventa gastos de logística en "operativos" de escrache, cortes de rutas y calles, ataques a periodistas y medios de prensa, aprietes a "propios" y opositores.
Sean estos personas o instituciones, todo vale. De los puestos de trabajo que anuncia el INDEC y que dicen haber logrado crear, que lo informan en avisos televisivos, diarios y radios, nada se sabe en la realidad.
Son tan concretos y creíbles como la inflación que anuncia el organismo mes tras mes. Es información "basura", anuncios "para la gilada" como dirían en el barrio.
Mientras tanto, ya hay casi 20 millones de argentinos que viven en situación de pobreza o indigencia. Muchos de ellos son jóvenes de entre 16 y 25 años -nuestra próxima generación-, que no estudian ni trabajan y que serán los hombres y mujeres del mañana. Un mañana mucho peor de lo que se vive en la actualidad, si seguimos por este camino.
Se sigue desalentando la producción agropecuaria, verdadero motor de la economía, por la incautación de las retenciones; se desalienta a inversores extranjeros y locales, que desde marzo de 2008, ni bien comenzado el conflicto inútil con el sector del agro, fueron llevándose casi dos millones de dólares por hora a la fecha -haciendo crecer la suma de capitales argentinos en el exterior a 260 mil millones de dólares-.
Recuerden que el "capital" no tiene banderas y que con inseguridad jurídica y hasta física, sólo se logra, finalmente, que los capitales huyan.
Creo que en esta quinta verdad peronista también están "reprobados".
Aquí los invito a detenernos para recordar que la sexta verdad peronista rezaba: Para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista. Cuando el general Perón volvió tras 18 años de exilio, volvió más sabio y reflexivo, y luego de reunirse con casi todos los líderes de la oposición manifestó qué debía decirse a partir de ese momento: Para un argentino de bien, no puede haber nada mejor que otro argentino.
Entendiendo la gravedad de aquel momento de convulsión política y haciendo así un llamado a la unidad de todo el pueblo argentino, porque él sabía lo que vendría si no nos uníamos.
"El año 2000 nos encontrará unidos o dominados". Y nos encontró de esta última manera. Desunión y dominación, que el kirchnerismo aprovechó para hacer lo que se le vino en ganas, a pesar de haber llegado al gobierno en el año 2003, con tan sólo el 17 por ciento del total del padrón electoral.
Eran tan grandes las diferencias entre los distintos peronismos, las corrientes radicales y otras fuerzas políticas, que con tan sólo ese 17 por ciento le alcanzó para llegar a ser gobierno y cuando todos creían que Don Néstor se iba a convertir en el "Chirolita" de Eduardo Duhalde, se quedó con el poder.
El cordero patagónico se quito la piel y afloró ese lobo resentido que traía dentro desde la década de los setenta. Por eso manifestó en aquel momento: "Hemos recuperado la plaza". Sin duda refiriéndose, a la recordada jornada del año 1974, cuando el presidente de los argentinos, elegido en elecciones democráticas por más del 60 por ciento del padrón electoral, el general Perón, los echó de la plaza de Mayo, y ellos se fueron cantando. "Vea, vea, vea... Qué manga de bolu... Votamos una muerta (refiriéndose a Eva Perón), una p... (refiriéndose a Isabel Martínez de Perón) y un cornudo (en clara referencia al General Perón)".
Nunca negaron ambos su pertenencia a esa corriente del peronismo setentista -la Tendencia- de la cual se nutrían las distintas facciones del llamado "peronismo revolucionario", que sí lucharon por el regreso del general Perón, dejando en el camino un número de víctimas inocentes y bajas propias, también inocentes, porque los que caían, eran la carne de cañón reclutada entre esa "maravillosa juventud" que creía en las utopías.
En el fondo, los jerarcas, los jefes, eran parte de un grupúsculo que sólo quería adueñarse del poder en nombre de una revolución socialista. Para ellos Perón fue una excusa; la violencia, una herramienta, y la cobardía demostrada en todos sus actos, su fuga a países que los cobijaban y escondían (Cuba, Nicaragua).
Fiel exponente de la cobardía es la multiplicación por tres y por capricho del número de desaparecidos propios -ellos dicen treinta mil-, a pesar de que la CONADEP en su informe reporta oficialmente unos nueve mil.
Por su parte, los familiares y víctimas del accionar terrorista hacia fines de los años setenta contabilizan 13 mil víctimas inocentes. La realidad es que todos perdimos y nos costó mucha sangre, lágrimas y trabajo tratar de recuperarnos como Nación y, cuando tuvo lugar un nuevo fracaso de los radicales y sus aliados con Fernando De La Rúa, Chacho Alvarez, Luis Machinea y Domingo Cavallo, volvimos a renovar esperanzas con Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna. Vinieron los Kirchner, y al principio muchos fueron los que creían en ellos y su nueva manera de hacer política (Duhalde incluido) que terminó siendo -en la práctica- peor de lo mismo, con un agravante: cuando les convino, fueron transversales, para "romper" lo poco que quedaba de los partidos políticos tradicionales y sumando a lo peor de la política como aliados.
Luego se subieron al carro de los Derechos Humanos (los que nunca antes defendieron desde la gobernación de la provincia de Santa Cruz, ni mencionaron durante la campaña), reabrieron viejas heridas innecesariamente, con una actitud revanchista -y lo que me temo es que cuando no sean más gobierno, se la cobrarán, y la sociedad estará justo en el medio, nuevamente-.
Luego unidos a falsos peronistas, pero funcionales, tomaron por asalto el Partido Justicialista. Cuando ya la estructura no les sirvió más, se la arrojaron por la cabeza a Daniel Scioli, -ante el avance de Duhalde retoma el comando de PJ S.A-.
Ahora, el matrimonio va por la Reforma Electoral para tratar de perpetuarse en el gobierno y el poder, comprando voluntades de aquellos que han olvidado, como ellos, las palabras de actualización del general Perón: "Para un argentino de bien, no puede haber nada mejor que otro argentino".
Podríamos seguir enumerando los por qué de la lejanía de los Kirchner frente al peronismo. Pero no sólo ellos, sino que muchos gobernadores y legisladores tampoco tienen nada que ver con el Movimiento. Mucho menos D Elía, Pérsico, Depetri, Moyano, Daniel Scioli, Capitanich, Urtubey, Balestrini y muchos más.
Podrían ocuparse varias páginas para decir algo que todos saben, y como quedan 14 Verdades Peronistas más que comparar con el accionar de estos gobernantes de turno.
El peronista de estas horas debe hacer memoria. Piensen un poco, y de paso lean las restantes verdades peronistas. Recuerde por qué los peronistas "de corazón", aquellos para los que el peronismo es un sentimiento, según dicen, que los que no cumplen con estas 20 Verdades Peronistas no son peronistas.
7 - Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
Oligarca: Cada uno de los individuos que componen una oligarquía.
Oligarquía: Gobierno de pocos. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.
¿Quiénes son los oligarcas de hoy?
8 - En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los hombres. Para esta gente, parece que todo es exactamente al revés. Primero los hombres, y al último, la Patria.
9 - La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
10 - Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y de amor. ¡Gracias, señora Presidenta! Pero por favor, no nos "ame" tanto...
11 - El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.
12 - En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños. ¿Con menos de 160 días de clases por año? ¿Con escuelas sin calefacción en invierno y vidrios rotos? ¿Con escuelas sin baños? ¿Con casi diez millones de niños pobres e indigentes? ¿Con niños criados en la calle y viviendo de la mendicidad?
13 - Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: Néstor Carlos Kirchner es entonces "un desalmado".
14 - El Justicialismo es una nueva filosofía de vida simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista. ¿Se puede ser peronista peleando y denostando a la Iglesia, desoyendo los reclamos de sus pastores reclamando por la pobreza que vive el pueblo y la indiferencia de sus gobernantes? Por supuesto, si es una Iglesia que denuncia a los corruptos...
15 - Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con la comunidad. ¿Qué derechos? ¿Cuál equilibrio? ¿Qué comunidad respetan los Kirchner?
16 - Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y está al servicio del bienestar social. El capital -que, recuerden, no tiene bandera- no está al servicio de la economía nacional y del bienestar social; está al servicio de los amigos y socios de los Kirchner.
17 - Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social. En boca de los Kirchner, la palabra justicia social sólo forma parte de la retórica mentirosa y engañosa que los distingue y los diferencia de todos los otros que gobernaron en nombre de los peronistas.
18 - Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana. Y tenemos un Argentina socialmente INJUSTA, económicamente deficiente y dependiente y políticamente acorralada por un Poder Ejecutivo prepotente, falaz, sordo y ciego a los reclamos del 70 por ciento de la población, con un Congreso Legislativo obsecuente y una oposición atomizada que, sin quererlo, es funcional a los caprichos del matrimonio.
19 - Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre. Y tenemos un gobierno peleado con la Iglesia, las Fuerzas Armadas (desarticuladas, mal pertrechadas, sin conducción), Fuerzas de Seguridad mal pagas, inoperantes por falta de armas y municiones, con deficiente logística y replegadas a sus cuarteles y comisarías, con una justicia inexistente (Con jueces y fiscales funcionales a la política de despojo del kirchnerismo), una inseguridad en continuo crecimiento, con las más deficientes políticas nacionales en Educación, Salud y Seguridad, sin olvidar la desaparición de una política de Defensa Nacional.
20 - En esta tierra, lo mejor que tenemos es el pueblo. Eso es cierto, pero es un pueblo demasiado paciente, o quizá desesperanzado, resignado y cansado de las mentiras, de un gobierno que vive anunciando obras que nunca se ven, dilapidando millones de dólares en negociados que sólo benefician a su círculo de amistades, familiares y aliados políticos. Hoy estamos mucho peor que cuando asumieron.
Espero que al releer estas Veinte Verdades Peronistas, cada uno de nosotros reconozca en su pueblo, su ciudad y su provincia quienes dicen ser peronistas, pero sólo se hacen y son funcionales a este gobierno.
Reconozcan a quienes defienden los intereses propios y no de los que los votaron, a los que siendo aliados del kirchnerismo, atacan a la gente del campo, a los pequeños y medianos productores industriales, al comercio local, a los que lucran con la ayuda social o la esconden para la próxima campaña, a los que atacan a la Iglesia, a las Fuerzas Armadas y de Seguridad metiendo a todos en una misma bolsa.
A los que en nombre de la Nación malvenden nuestros recursos naturales en beneficio propio, a los que con su voto en el Congreso Nacional ayudan a vulnerar nuestra Constitución Nacional.
Yo ciertamente no tengo el "Peronómetro", pero los hechos y dichos de los Kirchner, los kirchneristas y sus aliados, me dan la razón, y en los despachos oficiales donde leen todos los informes de prensa sabrán que "con la verdad no temo ni ofendo".
Por último, es una vergüenza que debamos enterarnos de lo mal que la están pasando y las necesidades que viven nuestros hermanos de las provincias más pobres y también las más ricas, gobernadas por esos que se dicen peronistas (Urtubey, Capitanich, Scioli, Gioja), a través de programas de televisión como el de Marcelo Tinelli, o por los comentarios de las señoras Mirta Legrand y Susana Giménez o algún otro comunicador social que no se vendió al kirchnerismo por unos pesos o un poco más de fama.
Vale también la pena recordar que… Cuando los pueblos se cansan, hacen tronar el escarmiento.
FUENTE:
www.nova-noticias.com.ar