Semanario Político de la Tercera Sección
   
Pirómano con manguera

El diario Crítica de la Argentina publicó un “nada casual” artículo bajo la firma de Susana Viau, titulado “Duhalde, del Primer Mundo al conurbano”, a través del cual claramente se responde a los intereses del “lomense” a través de la operación de Miguel Ángel Toma. En él se señala que el ex Presidente irá a Washington, Bolonia y Madrid para reforzar su nueva imagen internacional, en tanto busca afianzar su aparato territorial. En verdad, se sospecha que varios operadores de turismo se pelean por contar con Eduardo Duhalde como cliente dado su perfil movedizo y el sinnúmero de viajes que el ex mandatario realiza intentando cambiar “sin éxito” hasta el momento, su imagen en el exterior. En lo que respecta a su imagen aquí, en nuestras pampas, nada puede resultarle más complicado. Cuando se afirma que entre sus proyectos se encuentra “el armado de un aparato capaz de disputar a la vez la interna del PJ y la calle, una estructura que ordene el ‘abajo’ para conjurar el riesgo de desbordes en el conflicto social”, sigue reiterando Duhalde la conocida fórmula, según señalan distintos analistas, del “pirómano con manguera”. ¿En que consiste?. Muy simple. Ofrecer sus servicios como garante para que no se produzcan desbordes, manejando los mismos desbordes, teniendo la potestad ¿por qué no? de iniciarlos de ser necesario.

Señala el mencionado artículo que el martes, cuando parta hacia Estados Unidos, Eduardo Duhalde habrá colocado un eslabón más a su estrategia de reinstalación política y proyección de su imagen en el plano internacional. La convocatoria que le formuló el Council of Americas constituye una auténtica estocada al ego de la Presidenta, que ha hecho del organismo su escenario favorito y de la CEO Susan Segal su lobbista de cabecera. Duhalde lo sabe aunque en sus cálculos entra, por sobre todas las cosas, la posibilidad de medir la recepción que ese auditorio da a las ideas que rumia desde hace tiempo: la construcción de un modelo de consensos para políticas de Estado.

Prosigue afirmando que Washington es apenas el primer puerto en la búsqueda de un perfil acorde a las temáticas que lo preocupan desde que dejó el gobierno y asumió la presidencia del Mercosur. La segunda escala responde al mismo ritual: un encuentro en Bolonia con el politólogo Giovanni Sartori, estudioso del sistema de representación política y de la función de los partidos. Si las agendas coinciden, antes de emprender el regreso habrá un desvío de apenas 24 horas a Madrid para una cita sorprendente: una charla con Santiago Carrillo, el amado y odiado ex secretario del Partido Comunista Español.

Duhalde busca conocer de la boca de un actor de primer orden –y no precisamente privilegiado– a qué necesidades dio respuesta el Pacto de la Moncloa, el acuerdo que, celebrado en el posfranquismo, condicionó e hizo posible la transición. Don Santiago es el único de los dos pilares de aquella negociación que aún puede contar la experiencia. El otro artífice, Adolfo Suárez, el hombre de la Falange que timoneó con inteligencia y coraje superlativos aquel proceso, está perdido entre las brumas del mal de Alzheimer. Carrillo cuenta con una ventaja adicional: mira los efectos del Pacto desde su el lugar de gran perdedor. Para asegurar el camino hacia la democracia, el PCE, columna vertebral de la República, debió, entre otras cosas, aceptar el retorno de la monarquía. España consolidó su democracia; el PCE, desnaturalizado, se desangró hasta la virtual extinción. De concretarse, la conversación puede abrirle al bonaerense un horizonte insospechado. A sus más de 90 años, acusado de liquidacionista y casi sin espacio en la España actual, Carrillo sigue siendo un político deslumbrante.

El otro gran objetivo de Duhalde está en el conurbano, su territorio. Se ufana de que ya son mil las agrupaciones de base que le responden pero no quiere cantar victoria: espera que sean cinco mil en los próximos tres o cuatro meses. Este esquema de organización, según planifica, contará con padrones y carnés que comenzará a entregar en persona para fortalecer los lazos de pertenencia y fidelidad. El proyecto es el armado de un aparato capaz de disputar a la vez la interna del PJ y la calle, una estructura que pueda competir en la movilización con piqueteros K y empleados de municipios y ordene el “abajo” para conjurar el riesgo de desbordes en el conflicto social.

Culmina señalando dicha publicación que antes de subir al avión, a Duhalde le queda por cumplir con un desafío: asistir a la Conferencia de la Unión Industrial, donde, ya se sabe, no acudirá el matrimonio Kirchner. Un fuerte rumor indicaba que Duhalde y Roberto Lavagna habían mantenido una charla reservada y preparatoria con los dirigentes de asociación patronal.

En verdad, se sospecha que varios operadores de turismo se pelean por contar con Eduardo Duhalde como cliente dado su perfil movedizo y el sinnúmero de viajes que el ex mandatario realiza intentando cambiar “sin éxito” hasta el momento, su imagen en el exterior.

En lo que respecta a su imagen aquí, en nuestras pampas, nada puede resultarle más complicado. Cuando se afirma que entre sus proyectos se encuentra “el armado de un aparato capaz de disputar a la vez la interna del PJ y la calle, una estructura que pueda competir en la movilización con piqueteros K y empleados de municipios y ordene el ‘abajo’ para conjurar el riesgo de desbordes en el conflicto social”, sigue reiterando Duhalde la conocida fórmula, según señalan distintos analistas, del “pirómano con manguera”. ¿En que consiste?. Muy simple. Ofrecer sus servicios como garante para que no se produzcan desbordes, manejando los mismos desbordes, teniendo la potestad ¿por qué no? de iniciarlos de ser necesario.

Recordemos que el perfil de “bombero” es una auto-adjudicación que el ex Presidente asumió frente al “incendio del 2001”.

Por último, un interrogante: ¿se reunirán Duhalde, Lavagna y los dirigentes de la Unión Industrial para discutir sobre futbol?.

FUENTE: www.informereservado.net