Corría mayo del año pasado. El conflicto del gobierno nacional con el campo alcanzaba su máxima intensidad y faltaban varias semanas para que Julio Cobos marcara un hito en esa crisis, cuando el secretario general de la Gobernación, José "Pepe" Scioli, planteó que su hermano, el Gobernador, no debía seguir los pasos de máxima confrontación que marcaba el matrimonio Kirchner.
Fue la primera de las posturas de "diferenciación" con relación al gobierno nacional, y a los Kirchner en el plano político, que marcó José Scioli. Pero con el correr del tiempo, fue quedando claro que sus posiciones eran minoritarias en el seno del gabinete y de la "mesa política" del Gobernador.
Desde esas diferencias, se fue formando también una suerte de dos corrientes en el seno del gabinete sciolista y, por lo tanto e indefectiblemente, una especie de "interna". Frente a las posturas en favor de una mayor autonomía institucional y política del Gobernador ante el poder central que sostenía el secretario general, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, alentó siempre posiciones de alineamiento y subordinación con la Casa Rosada y con Olivos. Las aguas, así, se fueron dividiendo, en el equipo de Scioli.
En ese proceso, José Scioli no ocultó en público su discrepancia con decisiones del Gobernador, como el "despido" del gabinete del recaudador Santiago Montoya, pedido por Kirchner, y como las candidaturas "testimoniales", empezando por la de su hermano. Mostró, además, autonomía, cuando criticó la embestida judicial, en plena etapa preelectoral, contra el candidato opositor Francisco De Narváez.
Pasadas las elecciones y la derrota electoral de la lista que encabezaron Kirchner y su hermano, José Scioli entendió que ya no tenía cabida en el equipo equipo provincial cuando, tras algunos gestos de "independencia", el Gobernador se decidió nuevamente por un alineamiento sin fisuras con la Casa Rosada y con los Kirchner.
Conciente de lo delicado que podría resultar para el Gobernador el hecho de que su propio hermano dejara el gabinete por "diferencias", José Scioli meditó a fondo su salida, anticipada por EL DIA hace tres semanas, cuando el secretario General se puso el fin de ese año como plazo para emigrar.
Su salida, por lo demás, agiganta el poder de Alberto Pérez en el seno del gabinete, donde varios ministros y secretarios responden a su "jefatura política".
EL CASO ZIN
El ministro de Salud, en tanto, hacía también largas semanas que había decidido dejar a fin de año el gobierno provincial. Sin trayectoria política, dedicado al ejercicio de la Medicina en el sector privado desde siempre, Claudio Zin consideró "agotada" su permanencia en la función pública con la primera mitad del mandato de Daniel Scioli.
Pero en este caso se combinaron las "ganas" de Zin de volver al sector privado con fuertes críticas a su gestión -que pasaban por su "poca dedicación"- que fueron creciendo en diversos ámbitos de la Administración y que finalmente habría compartido el Gobernador.
En este marco, por otra parte, se enfrió la posibilidad de que Montoya vuelva al gabinete provincial, una opción que, según reconoció el propio Daniel Scioli, ambos han venido conversando en el último mes.
El Gobernador le ofreció, sin éxito, el cargo de ministro de Seguridad a Montoya. Y luego conversaron sobre su inserción en un área vinculada a la reforma del Estado. Escas conversaciones se estancaron en los últimos días. Pero anoche algunos observadores entendían que, ante la vacante creada en la secretaría General, no habría que descartar que la posibilidad del retorno de Montoya al gobierno registrara un nuevo impulso.
FUENTE:
www.notibonaerense.com