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Lo que antes fue una persona: "El General",
líder y creador de uno de los dos movimientos
más populares de la historia política
argentina, ahora se convirtió en una criatura
formada por una trinidad, a la mejor versión
católica: un padre que no se ve (Duhalde), una
madre que concibió con pecado (Alfonsín)
y un hijo que no quiere ser crucificado (Lavagna).
Del
otro lado, "el antiKristo", que junta todo
lo que queda suelto para seguir conservando el poder
que la criatura le quiere disputar. No muy lejos, una
"Sota" que no quiere desdoblar las elecciones
y adelantarlas, un sanluiseño con un hermano
que habla de ovnis y un tigre de los llanos que insiste
en defender el empate de su vida: aquel nefasto uno
a uno.
Si
bien la prensa hoy se empeña en titular que la
UCR está quebrada, ¿qué queda para
el peronismo? Seguramente en algún lugar está
el altillo de los trastos viejos donde guardan las cosas
en desuso, como la antigua retórica de la lealtad
que decía: el que pierde acompaña.
El
mapa, en realidad, es más sencillo de lo que
parece. Una cuarta parte del peronismo, insólitamente,
cerró con la tercera parte del radicalismo, mientras
que la cuarta parte de la UCR se abrochó al resto
del justicialismo que engloba Néstor Kirchner.
Muchos
podrán ver, en esta suerte de alianzas new age,
un conflicto de ideologías, una suerte de guerra
santa entre la derecha y la izquierda, pero, en realidad,
no es más que una distribución de la riqueza
entre las dos fuerzas que siguen monopolizando el poder.
Por supuesto, desde abajo, todos esperan el efecto derrame,
antes que el efecto goteo: secretarías, direcciones,
concejalías, intendencias, gobernaciones y ministerios.
Lo
que pocos imaginaban era que "cantando por un sueño"
empezaría tan rápido, cuando Lavagna salió
a entonar la marcha con un coro de ángeles (Eduardo
Camaño, Jorge Sarghini, Juan José Álvarez
y Francisco De Narváez), algo que los muchachos
K se niegan a hacer porque, tal vez, desafinan.
En
tanto, en un contexto en el que la inversión
creció un 22 por ciento en julio, llegando a
los 4.078 millones de dólares y los contribuyentes
a las AFJP ya superan el 40 por ciento desde el peor
momento en 2002, Néstor Kirchner se florea armando
un congreso de cultura con Hugo Moyano junto a quien
lo criticó durante años, Víctor
De Genaro (qué lujito).
Sin
dudas, el peronismo se quedó, o está en
camino de quedarse, con todo, oficialismo y oposición,
UCR y PJ, las dos siglas en ambos lados de la calle.
Quedará, desde luego, una periferia política
para las otras siglas: PRO, ARI y Recrear, porque muchas
otras agrupaciones ya encontraron un lugar en este armado
nacional. Creador del pluralismo fantasma, Kirchner
habló de consenso y les cerró la puerta
en la cara a los que tienen toda la libertad de expresar
su descontento y llamarlo tirano y dictador.
Desde
el menemismo, mientras tanto, ya adelantan que la senadora
Cristina Fernández "asoma como la oferta
más tentadora para la presidencia" y "obtendría
un 42 por ciento de los sufragios, tres puntos más
que si el candidato fuera su marido". Según
este sector, Néstor Kirchner cuenta con un 39
por ciento de las preferencias y, claro, le auguran
a Kirchner "notorias oscilaciones de declinación
en su horizonte", ya que debería enfrentar
un probable ballotage.
Pero,
por estos momentos, quizás la mayor preocupación
del gobierno es que las elecciones se realicen todas
al mismo tiempo, en todo el país, ya que, de
perder antes de octubre en alguna que otra provincia
rebelde, podría a tener un inesperado traspié
que alentaría, más que nunca, las ínfulas
de la trinidad: padre, madre e hijo, que esperan ser
inspirados por esos santos espíritus que hoy
son Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen.
AVELLANEDA
Tarjeta de invitación para Kirchner
En
Avellaneda el peronismo anda de malas, como en Lanús,
porque el oficialismo municipal, que parece la oposición
nacional, no termina de cerrar su lugar junto al presidente
Kirchner.
Por más que Cacho Álvarez se esfuerce
en mencionar en todo momento que está con el
primer mandatario, Kirchner no aparece por esos pagos,
aun siendo hincha de Racing.
Aunque
la semana pasada, el presidente del Concejo Deliberante,
Armando Bertoloto, arriesgó una declaración
-que de todos modos no hizo mucha roncha- al asegurar
que el Presidente visitará el municipio "el
31 de agosto", lo que tampoco fuentes de prensa
de la Municipalidad pudieron confirmar. Tal vez no fue
más que una tarjeta de invitación al Presidente.
Álvarez
de Olivera, para colmo, tuvo que suspender el acto en
el que lanzaría el espacio que lo emparentaría
con sus aspiraciones de formar parte del armado kirchnerista.
Según
el oficialismo, la suspensión fue por superposición
de actos, aunque sería ingenuo pensar que otros
compromisos le impidieran armar el acto que debía
marcar su definitivo pase al sector del Presidente de
la Nación.
Desde
luego, desde el transversalismo que lidera el ex intendente
Oscar Laborde se hicieron un festín de declaraciones
y se aprovechó para decir que Cacho suspendió
porque el gobernador Solá no fue, dado que estuvo
reunido con Depetris y Laborde.
En
tanto, otros con aspiraciones, como José Alessi,
tratan de seguir con su estrategia de gestión
legislativa esperando la bendición.
Muy
cerca de él, el otro nombre que a veces suena
y a veces no, Rubén "Cholito" García,
no pierde un día en que no se despache contra
Cacho, exhibiendo el problema de los trabajadores municipales,
conflicto que, además, traslada siempre que puede
al recinto de la legislatura, como pasó en la
última sesión.
De
cualquier forma, Álvarez supo explotar la firma
del convenio con Nación por la cuenca Matanza
Riachuelo y el puente Roca-Patricios, aprovechando la
foto donde se lo ve sonriendo junto a Kirchner, foto
en la que no hubo nadie del Frente para la Victoria
de Avellaneda.
Las
ofertas están dadas. La interna del peronismo,
entre el kirchnerismo, el transversalismo y el oficialismo
empieza a tomar fuerza y se espera que el año
que viene se produzca una guerra sin cuartel de acusaciones.
Al
menos, si algo aprendieron Alessi y Laborde es a no
cruzarse y a no mezclar tácticas, como para atacar
desde distintos frentes al mismo enemigo y así
rodearlo, para después dirimir la comandancia
del ejército entre los coroneles leales, si bien
se espera que, como en otros municipios, la última
palabra la tenga el comandante en jefe, Néstor
Kirchner.
LANUS
Dolores de cabeza para Manolo
"El
Nada escapa a la lógica nacional en Lanús,
aunque el líder del peronismo local debe tener,
por estos días, un fuerte dolor de cabeza.
Manuel
Quindimil, probablemente, deba estar preguntándose
para qué lado jugar, si para Roberto Lavagna
o para Néstor Kirchner, que parece mezquinarle
obra.
Aunque
pocos, seguramente, puedan imaginarse a Manolo junto
a Raúl Alfonsín y, por otro lado, tampoco
junto a agrupaciones como Libres del Sur y el Movimiento
Evita que lidera Emilio Pérsico.
Varias
son las fuerzas en pugna, sobre todo desde que el diputado
amigo personal de Kirchner, Edgardo Depetris, desembarcó
en Lanús con intenciones de ser Intendente.
El
avispero está que arde. Muchos estarán
preguntándose a qué obedecerá esta
sorpresa, como el otro diputado y hasta el momento principal
número puesto, Darío Díaz Pérez.
La
semana pasada, el concejal José Luis Pallares
salió a tratar de explicar que Depetris no le
dijo nada a él "personalmente" de tener
esas intenciones, aunque las versiones cada vez suenan
más fuertes.
El
Frente Transversal, que hasta hace apenas un mes no
pinchaba ni cortaba, de pronto salió a apostar
fuerte y coronó varios plenos con la esperanza
de hacer saltar la banca.
En
rigor, Néstor Kirchner aún no habría
señalado a nadie, pero, en una estructura que
desde 2003 no deja de armarse y rearmarse, cualquier
leve movimiento en Lanús pone nerviosos a todos.
Pero
como Kirchner no mueve una sola ficha hasta el último
minuto, el peronismo de Lanús que, como un monstruo
bicéfalo, es oficialismo y oposición,
deberá aprender a tener la paciencia del "presi"
y a armar algo que les sirva a todos para que no queden
resentimientos que con el tiempo traen grandes broncas.
En
tanto, algunos manolistas siguen agarrados a un viejo
axioma que dice: Kirchner no puede querer que sea otro
más que Manolo, porque si no, al que venga le
podemos hacer la vida imposible.
Por
su parte, Díaz Pérez no teme las amenazas
y tendría muchas puntas abrochadas, sobre todo
en el sindicato de trabajadores municipales, según
versiones extraoficiales, como para que la gobernabilidad
fluya como un manantial de agüita clara.
Falta,
hasta ahora, como para terminar de revolucionar el escenario,
que haga su desembarco la tropa duhaldista de la mano
de Lavagna, como para ensuciar aún más
la cancha y ver cómo se comporta el Concejo Deliberante,
donde el PJ "acompaña al Presidente"
y el kirchnerismo esconde la cara al oírlos.
PJ
- ECHEVERRIA
Entre
un kirchnerismo de mirada obsesivamente centrífuga
y la corroída -y erosionada- línea sucesoria
en el oficialismo local, transita el escenario un justicialismo
bastante compacto y expectante del dictamen orgánico.
Mientras
el PJ "chichonea" con Roberto Lavagna, la
conducción local hace eje en el mantenimiento
de un espacio político importante en el abigarrado
panorama político echeverriano. Coto, por cierto,
constituido más en parte por debilidades ajenas
que por virtudes propias.
Las
especulaciones de un posible primer acercamiento de
las huestes de Obarrio al Comando para la Victoria no
tuvieron asidero, ya que los hechos muestran a un justicialismo
que más bien se regodea de las rencillas de la
interna k -que, por cierto, no son pocas-.
Hacia
adentro también purga diferencias, pero, justamente
por tratarse de una estructura que ya asimiló
el mayor golpe, no se avizora que redunde en grandes
impactos.
En
un distrito donde el oficialismo se impuso en las urnas
con el 18 por ciento de los votos y con un kirchnerismo
diezmado por las ambiciones personales de las que otrora
fuera rehén, el PJ sabe que, de "mantener
la tropa", tiene una plataforma de despegue aceptable.
Ése es uno de los signos de su presente. El otro,
cómo articular con sus potenciales aliados.
LOMAS
Jorge Rossi: un justicialista que sonríe
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
Sin lugar a dudas, el actual intendente de Lomas de
Zamora, Jorge Rossi, se puede considerar como un "justicialista-kirchnerista
ex duhaldista", con una situación política
por demás favorable. A casi cuatro años
de haber asumido como jefe comunal, su poder político
se encuentra intacto: posee el control absoluto del
Concejo Deliberante, tiene llegada directa a Casa de
Gobierno y su distrito es el más favorecido de
todo el conurbano en materia de futuras obras públicas.
Claro
que el camino no fue sencillo. A comienzos de año,
todo parecía descarrilado y del abismo político
lo separaban muy pocos pasos. El kirchnerismo "puro"
lo había rodeado y le había obligado a
entregar a su presidente del Concejo Deliberante. Para
esos días parecía que la estampida de
concejales propios era una especie de epidemia. Pero
errores ajenos y virtudes propias hicieron que, en poco
tiempo, el panorama se presente absolutamente distinto.
Las
desavenencias entre los diversos sectores del Frente
para la Victoria (Navarro vs. Bianchi) derivaron en
un increíble y bizarro acuerdo entre el oficialismo
y un bloque de concejales conformados por ex representantes
del A.R.I., del propio P.J. y alguno que otro kirchnerista.
El acuerdo justicialismo-neokirchneristas estaba en
marcha: Santiago Carasatorre volvería a ocupar
la presidencia del Concejo, mientras que el sector del
diputado provincial Fernando Navarro quedaba absolutamente
relegado.
¿El
bianchismo al poder? Para eso habrá que esperar,
porque con la actual situación Jorge Rossi se
siente con todo el derecho de presentarse a la reelección.
La catarata de obras que se avecinan para Lomas de Zamora
el año próximo lo puede favorecer aún
más. La tarea tampoco es sencilla, desde el sector
crítico del Frente para la Victoria el objetivo
es poner un "K" puro en la ex tierra de Eduardo
Duhalde.
Para
las elecciones del año próximo falta una
eternidad. Pero el tiempo de las "construcciones"
ha comenzado y el Intendente pareciera haber picado
en punta. Al menos los afiches aparecidos el día
del amigo así lo demuestran. Está claro
que Jorge Rossi, tal como lo muestran esos afiches,
quiere seguir sonriendo. Se siente un intendente exitoso
y pareciera que mucho no le preocupa no ser un kirchnerista
puro, le basta con haberse alineado con el Presidente
y respetar su conducción.
Rossi
también sabe que los caminos que lo lleven a
una reelección son muchos. Desde el macrismo
ya lo han sondeado, y tampoco es de extrañar
que, si los espacios dentro del kirchnerismo se estrechan,
la posibilidad de acompañar a Roberto Lavagna
sea una buena alternativa. Después de todo, una
porción del duhaldismo estará allí,
y tampoco se descarta que algún otro intendente
del conurbano se sume a la "patriada". Pero,
insistimos, para las definiciones sobra tiempo, por
ahora el presente -y tal cual lo demuestran los afiches-
le sonríe al Intendente de Lomas de Zamora. ¿Será
la felicidad eterna?
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