Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Especial-

INFORME REGIONAL
Una mutación "general" en el PJ

El peronismo está más disperso que un enamorado. El escenario es el peor: todos contra todos, aunque, fieles a su vocación de conservar el poder, aun así siguen quedándose con la oposición y el oficialismo. Negocio redondo.

Por Ricardo Carossino
Especial para POLÍTICA DEL SUR

 

Lo que antes fue una persona: "El General", líder y creador de uno de los dos movimientos más populares de la historia política argentina, ahora se convirtió en una criatura formada por una trinidad, a la mejor versión católica: un padre que no se ve (Duhalde), una madre que concibió con pecado (Alfonsín) y un hijo que no quiere ser crucificado (Lavagna).

Del otro lado, "el antiKristo", que junta todo lo que queda suelto para seguir conservando el poder que la criatura le quiere disputar. No muy lejos, una "Sota" que no quiere desdoblar las elecciones y adelantarlas, un sanluiseño con un hermano que habla de ovnis y un tigre de los llanos que insiste en defender el empate de su vida: aquel nefasto uno a uno.

Si bien la prensa hoy se empeña en titular que la UCR está quebrada, ¿qué queda para el peronismo? Seguramente en algún lugar está el altillo de los trastos viejos donde guardan las cosas en desuso, como la antigua retórica de la lealtad que decía: el que pierde acompaña.

El mapa, en realidad, es más sencillo de lo que parece. Una cuarta parte del peronismo, insólitamente, cerró con la tercera parte del radicalismo, mientras que la cuarta parte de la UCR se abrochó al resto del justicialismo que engloba Néstor Kirchner.

Muchos podrán ver, en esta suerte de alianzas new age, un conflicto de ideologías, una suerte de guerra santa entre la derecha y la izquierda, pero, en realidad, no es más que una distribución de la riqueza entre las dos fuerzas que siguen monopolizando el poder. Por supuesto, desde abajo, todos esperan el efecto derrame, antes que el efecto goteo: secretarías, direcciones, concejalías, intendencias, gobernaciones y ministerios.

Lo que pocos imaginaban era que "cantando por un sueño" empezaría tan rápido, cuando Lavagna salió a entonar la marcha con un coro de ángeles (Eduardo Camaño, Jorge Sarghini, Juan José Álvarez y Francisco De Narváez), algo que los muchachos K se niegan a hacer porque, tal vez, desafinan.

En tanto, en un contexto en el que la inversión creció un 22 por ciento en julio, llegando a los 4.078 millones de dólares y los contribuyentes a las AFJP ya superan el 40 por ciento desde el peor momento en 2002, Néstor Kirchner se florea armando un congreso de cultura con Hugo Moyano junto a quien lo criticó durante años, Víctor De Genaro (qué lujito).

Sin dudas, el peronismo se quedó, o está en camino de quedarse, con todo, oficialismo y oposición, UCR y PJ, las dos siglas en ambos lados de la calle. Quedará, desde luego, una periferia política para las otras siglas: PRO, ARI y Recrear, porque muchas otras agrupaciones ya encontraron un lugar en este armado nacional. Creador del pluralismo fantasma, Kirchner habló de consenso y les cerró la puerta en la cara a los que tienen toda la libertad de expresar su descontento y llamarlo tirano y dictador.

Desde el menemismo, mientras tanto, ya adelantan que la senadora Cristina Fernández "asoma como la oferta más tentadora para la presidencia" y "obtendría un 42 por ciento de los sufragios, tres puntos más que si el candidato fuera su marido". Según este sector, Néstor Kirchner cuenta con un 39 por ciento de las preferencias y, claro, le auguran a Kirchner "notorias oscilaciones de declinación en su horizonte", ya que debería enfrentar un probable ballotage.

Pero, por estos momentos, quizás la mayor preocupación del gobierno es que las elecciones se realicen todas al mismo tiempo, en todo el país, ya que, de perder antes de octubre en alguna que otra provincia rebelde, podría a tener un inesperado traspié que alentaría, más que nunca, las ínfulas de la trinidad: padre, madre e hijo, que esperan ser inspirados por esos santos espíritus que hoy son Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen.


AVELLANEDA
Tarjeta de invitación para Kirchner

En Avellaneda el peronismo anda de malas, como en Lanús, porque el oficialismo municipal, que parece la oposición nacional, no termina de cerrar su lugar junto al presidente Kirchner.
Por más que Cacho Álvarez se esfuerce en mencionar en todo momento que está con el primer mandatario, Kirchner no aparece por esos pagos, aun siendo hincha de Racing.

Aunque la semana pasada, el presidente del Concejo Deliberante, Armando Bertoloto, arriesgó una declaración -que de todos modos no hizo mucha roncha- al asegurar que el Presidente visitará el municipio "el 31 de agosto", lo que tampoco fuentes de prensa de la Municipalidad pudieron confirmar. Tal vez no fue más que una tarjeta de invitación al Presidente.

Álvarez de Olivera, para colmo, tuvo que suspender el acto en el que lanzaría el espacio que lo emparentaría con sus aspiraciones de formar parte del armado kirchnerista.

Según el oficialismo, la suspensión fue por superposición de actos, aunque sería ingenuo pensar que otros compromisos le impidieran armar el acto que debía marcar su definitivo pase al sector del Presidente de la Nación.

Desde luego, desde el transversalismo que lidera el ex intendente Oscar Laborde se hicieron un festín de declaraciones y se aprovechó para decir que Cacho suspendió porque el gobernador Solá no fue, dado que estuvo reunido con Depetris y Laborde.

En tanto, otros con aspiraciones, como José Alessi, tratan de seguir con su estrategia de gestión legislativa esperando la bendición.

Muy cerca de él, el otro nombre que a veces suena y a veces no, Rubén "Cholito" García, no pierde un día en que no se despache contra Cacho, exhibiendo el problema de los trabajadores municipales, conflicto que, además, traslada siempre que puede al recinto de la legislatura, como pasó en la última sesión.

De cualquier forma, Álvarez supo explotar la firma del convenio con Nación por la cuenca Matanza Riachuelo y el puente Roca-Patricios, aprovechando la foto donde se lo ve sonriendo junto a Kirchner, foto en la que no hubo nadie del Frente para la Victoria de Avellaneda.

Las ofertas están dadas. La interna del peronismo, entre el kirchnerismo, el transversalismo y el oficialismo empieza a tomar fuerza y se espera que el año que viene se produzca una guerra sin cuartel de acusaciones.

Al menos, si algo aprendieron Alessi y Laborde es a no cruzarse y a no mezclar tácticas, como para atacar desde distintos frentes al mismo enemigo y así rodearlo, para después dirimir la comandancia del ejército entre los coroneles leales, si bien se espera que, como en otros municipios, la última palabra la tenga el comandante en jefe, Néstor Kirchner.


LANUS
Dolores de cabeza para Manolo

"El Nada escapa a la lógica nacional en Lanús, aunque el líder del peronismo local debe tener, por estos días, un fuerte dolor de cabeza.

Manuel Quindimil, probablemente, deba estar preguntándose para qué lado jugar, si para Roberto Lavagna o para Néstor Kirchner, que parece mezquinarle obra.

Aunque pocos, seguramente, puedan imaginarse a Manolo junto a Raúl Alfonsín y, por otro lado, tampoco junto a agrupaciones como Libres del Sur y el Movimiento Evita que lidera Emilio Pérsico.

Varias son las fuerzas en pugna, sobre todo desde que el diputado amigo personal de Kirchner, Edgardo Depetris, desembarcó en Lanús con intenciones de ser Intendente.

El avispero está que arde. Muchos estarán preguntándose a qué obedecerá esta sorpresa, como el otro diputado y hasta el momento principal número puesto, Darío Díaz Pérez.

La semana pasada, el concejal José Luis Pallares salió a tratar de explicar que Depetris no le dijo nada a él "personalmente" de tener esas intenciones, aunque las versiones cada vez suenan más fuertes.

El Frente Transversal, que hasta hace apenas un mes no pinchaba ni cortaba, de pronto salió a apostar fuerte y coronó varios plenos con la esperanza de hacer saltar la banca.

En rigor, Néstor Kirchner aún no habría señalado a nadie, pero, en una estructura que desde 2003 no deja de armarse y rearmarse, cualquier leve movimiento en Lanús pone nerviosos a todos.

Pero como Kirchner no mueve una sola ficha hasta el último minuto, el peronismo de Lanús que, como un monstruo bicéfalo, es oficialismo y oposición, deberá aprender a tener la paciencia del "presi" y a armar algo que les sirva a todos para que no queden resentimientos que con el tiempo traen grandes broncas.

En tanto, algunos manolistas siguen agarrados a un viejo axioma que dice: Kirchner no puede querer que sea otro más que Manolo, porque si no, al que venga le podemos hacer la vida imposible.

Por su parte, Díaz Pérez no teme las amenazas y tendría muchas puntas abrochadas, sobre todo en el sindicato de trabajadores municipales, según versiones extraoficiales, como para que la gobernabilidad fluya como un manantial de agüita clara.

Falta, hasta ahora, como para terminar de revolucionar el escenario, que haga su desembarco la tropa duhaldista de la mano de Lavagna, como para ensuciar aún más la cancha y ver cómo se comporta el Concejo Deliberante, donde el PJ "acompaña al Presidente" y el kirchnerismo esconde la cara al oírlos.


PJ - ECHEVERRIA

Entre un kirchnerismo de mirada obsesivamente centrífuga y la corroída -y erosionada- línea sucesoria en el oficialismo local, transita el escenario un justicialismo bastante compacto y expectante del dictamen orgánico.

Mientras el PJ "chichonea" con Roberto Lavagna, la conducción local hace eje en el mantenimiento de un espacio político importante en el abigarrado panorama político echeverriano. Coto, por cierto, constituido más en parte por debilidades ajenas que por virtudes propias.

Las especulaciones de un posible primer acercamiento de las huestes de Obarrio al Comando para la Victoria no tuvieron asidero, ya que los hechos muestran a un justicialismo que más bien se regodea de las rencillas de la interna k -que, por cierto, no son pocas-.

Hacia adentro también purga diferencias, pero, justamente por tratarse de una estructura que ya asimiló el mayor golpe, no se avizora que redunde en grandes impactos.

En un distrito donde el oficialismo se impuso en las urnas con el 18 por ciento de los votos y con un kirchnerismo diezmado por las ambiciones personales de las que otrora fuera rehén, el PJ sabe que, de "mantener la tropa", tiene una plataforma de despegue aceptable. Ése es uno de los signos de su presente. El otro, cómo articular con sus potenciales aliados.

 

LOMAS
Jorge Rossi: un justicialista que sonríe

Por Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar

Sin lugar a dudas, el actual intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi, se puede considerar como un "justicialista-kirchnerista ex duhaldista", con una situación política por demás favorable. A casi cuatro años de haber asumido como jefe comunal, su poder político se encuentra intacto: posee el control absoluto del Concejo Deliberante, tiene llegada directa a Casa de Gobierno y su distrito es el más favorecido de todo el conurbano en materia de futuras obras públicas.

Claro que el camino no fue sencillo. A comienzos de año, todo parecía descarrilado y del abismo político lo separaban muy pocos pasos. El kirchnerismo "puro" lo había rodeado y le había obligado a entregar a su presidente del Concejo Deliberante. Para esos días parecía que la estampida de concejales propios era una especie de epidemia. Pero errores ajenos y virtudes propias hicieron que, en poco tiempo, el panorama se presente absolutamente distinto.

Las desavenencias entre los diversos sectores del Frente para la Victoria (Navarro vs. Bianchi) derivaron en un increíble y bizarro acuerdo entre el oficialismo y un bloque de concejales conformados por ex representantes del A.R.I., del propio P.J. y alguno que otro kirchnerista. El acuerdo justicialismo-neokirchneristas estaba en marcha: Santiago Carasatorre volvería a ocupar la presidencia del Concejo, mientras que el sector del diputado provincial Fernando Navarro quedaba absolutamente relegado.

¿El bianchismo al poder? Para eso habrá que esperar, porque con la actual situación Jorge Rossi se siente con todo el derecho de presentarse a la reelección. La catarata de obras que se avecinan para Lomas de Zamora el año próximo lo puede favorecer aún más. La tarea tampoco es sencilla, desde el sector crítico del Frente para la Victoria el objetivo es poner un "K" puro en la ex tierra de Eduardo Duhalde.

Para las elecciones del año próximo falta una eternidad. Pero el tiempo de las "construcciones" ha comenzado y el Intendente pareciera haber picado en punta. Al menos los afiches aparecidos el día del amigo así lo demuestran. Está claro que Jorge Rossi, tal como lo muestran esos afiches, quiere seguir sonriendo. Se siente un intendente exitoso y pareciera que mucho no le preocupa no ser un kirchnerista puro, le basta con haberse alineado con el Presidente y respetar su conducción.

Rossi también sabe que los caminos que lo lleven a una reelección son muchos. Desde el macrismo ya lo han sondeado, y tampoco es de extrañar que, si los espacios dentro del kirchnerismo se estrechan, la posibilidad de acompañar a Roberto Lavagna sea una buena alternativa. Después de todo, una porción del duhaldismo estará allí, y tampoco se descarta que algún otro intendente del conurbano se sume a la "patriada". Pero, insistimos, para las definiciones sobra tiempo, por ahora el presente -y tal cual lo demuestran los afiches- le sonríe al Intendente de Lomas de Zamora. ¿Será la felicidad eterna?

 
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