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Las
distintas corrientes que conforman el Frente para
la Victoria bonaerense venían manteniendo
algunos cortocircuitos, pero lo sucedido en la
sesión del Senado, definitivamente, parece
presagiar un último cuatrimestre del año
preelectoral difícil: la antesala del combate
de fondo por las elecciones de 2007.
Mientras
desde la Cosa Rosada hacen sondeos con respecto
a posibles delfines en territorio bonaerense,
y Solá recoge los efectos políticos
de su anunciada ida a la Justicia para alcanzar
su (re)elección, la convivencia pacífica
de los distintos sectores victorianos dejó
escuchar los crujidos. Bingo para Solá:
cuando más necesita mostrar gestión
y gobernabilidad, desde la vereda de enfrente
a la Gobernación le franquean una ley que
aliviaría los pesares presupuestarios de
Economía provincial.
La
sesión fracasó y la iniciativa oficial
para extender las licencias de los bingos hasta
2021, a cambio del pago de un canon extraordinario
de 430 millones, no pudo llegar a la Cámara
Baja porque el oficialismo se quedó sin
quórum. Primero, el bloque del "Frente
Para la Victoria" no consiguió que
el expediente fuera girado a la Comisiones de
Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Legislación,
debido a las distintas posturas sobre el tema
dentro de la propia bancada oficialista y al rechazó
de la oposición.
Luego,
el bloque del PJ junto a los radicales pidieron
que fuera girado a la Comisión de Asuntos
Municipales, donde los dos bloques tienen mayoría,
en lugar de a la de Legislación, pero también
fue rechazado. El FpV no pudo volver a tratar
el tema, porque los radicales y los justicialistas
decidieron retirarse del recinto.
Es
que, desde cualquier óptica, la negativa
en la cuestión Bingos es un obstáculo
para las aspiraciones re-reeleccionistas del gobernador.
Y no son pocos los que ponen reparos a que Solá
siga al frente de la provincia por un nuevo período.
Inclusive se llegó a apuntar a un ministro
bonaerense como mentor de este ardid político
que tantos dolores de cabeza le trajo al mandatario
y que tuvo de reunión en reunión
a varios. Muchos de los cuales interpretaron que
"había que pasarle factura" por
su posicionamiento público de cara a 2007.
Varios
granitos de arena conformaron un castillo cerrado
como en la Roma antigua por lo que Solá
optó por probar suerte en otro fuerte:
Diputados. Allí ingresó un proyecto
para pedir un nuevo endeudamiento, de 990 millones,
que antes del 11 de septiembre tendría
que ser aprobado por los dos tercios del cuerpo.
A
partir de ahora, se espera que reciba dictamen
de las comisiones en las que navega -¿naufraga?-.
Y, como reconocieron varios legisladores: "el
bloque soltó para afuera lo que nadie quiere
evidenciar, pero que es evidente". Y vaya
si hubo ruido en la ciudad de las diagonales.
Tanto que Solá se tapa los oídos.
A ver si le gritan: ¡Bingo!
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