|
Es
domingo.
Mi cuñado, que nunca se ocupó de
estas cosas, me llama para preguntarme si estoy
viendo la televisión, qué podemos
hacer. Mientras tanto, al mismo tiempo, Cristina,
una amiga de mamá, me pregunta por la ventana
de la cocina si puede venir con nosotros... con
vos, dice..., con vos y con Viviana... Mamá
me dice que tenga cuidado, como cuando íbamos
a las Marchas de las Madres, como cuando se enteró
de que estuvimos en la Plaza en el 2001... y de
pronto dice que le gustaría venir pero
no puede... que está, que le duelen las
rodillas... que le gustaría venir con nosotros...
Salimos
a la calle... antes le digo a Marcelo que nos
vamos... A medida que avanzamos, pequeños
racimos de gente con banderas salen de sus casas.
Las banderas son argentinas... Se van sumando...
caminan, se suman a la marcha... Antes y ahora
las marchas son sueños, esperanzas, anhelos
puestos a caminar. Caminamos, marchamos... a medida
que avanzamos por la pobreza y la humildad, por
la geografía del conurbano, es mayor la
cantidad de compatriotas organizados que caminan...
que marchan... Yo ya no soy yo... soy nosotros...
Detrás
nuestro, las voces de nuestros hijos, Juan Manuel,
Natalia... jóvenes y adolescentes que suponíamos
despreocupados nos dicen: pa... ma... ya llegamos...
Pedro y su tatuaje indescifrable es de la partida...
De una villita de Bernal, de una camioneta destartalada
que suele vender frutas y verduras, plásticos
o macetas, sandías o melones, sale una
voz, una vocecita que inunda el espacio, la villita
hace poco logró el asfalto y el agua que
le habían relegado... "en media hora
salimos, no vamos a permitir que nos quiten lo
que conseguimos con tanta lucha..." Le sigue
el estruendo de una cumbia villera... ahora caminan
portados por hombres morochos la Virgen de Luján,
el Gauchito Gil y San Cayetano... Otra vez como
tantas veces cruzamos el puente que une la Provincia
con la Capital, cruzando un brazo del río
marrón somos un mar, somos el agua como
los pueblos en movimiento... Viviana sonríe,
todas ellas sonríen, como siempre están
más decididas y seguras que nosotros...
el agua baja de "las Lomas de Zamora, de
los Talleres de Gerli " y Remedios de Escalada,
de Burzaco, de Villa Fiorito, de Caraza, de Valentín
Alsina, de Glew y de Brandsen...
A
la altura de Constitución, bajando desde
la Boca, llegan los torrentes de Quilmes y Berazategui
arrastrando las aguas de Magdalena, Berisso, Ensenada
y La Plata... hay bocas, dentaduras sin dientes,
uñas con grasa de talleres, camisetas de
fútbol, ramas que hacen de bastones, remeras
gastadas y pantalones cortados a la altura de
la rodilla... Es... Son... Somos el agua que corre
buscando su curso natural... La fuente... Somos
el pueblo nuevamente sublevado... El pueblo busca
su curso: la plaza, la Plaza de Mayo... Hay viejitos
que marchando recrean el pasado... su feliz e
inolvidable pasado... Guardan en sus ojos, en
sus manos, en sus zapatos la memoria de un Coronel
y su Compañera que les dijo que su voz
era la música más maravillosa...
Viviana se empecina en sonreír, aunque
lagrimea cubriendo sus ojos de dignidad... Otra
vez, aunque lo extraña, está con
ella su papá, dirigente gremial, militante
preso por peronista... Las voces se agigantan,
se confunden, se transforman en un grito... La
plaza es una hermosa mujer dispuesta a abrazarnos,
a besarnos lentamente, la Plaza con pueblo es
la Patria... Matemáticas, metafísicas
podría decir Don Leopoldo... aunque él
ya lo dijo mejor: LA PATRIA ES UN DOLOR QUE SE
LLEVA EN EL ALMA... Esperamos al Presidente...
a Néstor... no quieren vendernos carne,
no quieren pagar impuestos... La derecha ha puesto
en cuestión nuevamente la soberanía
popular. Hay gritos después del himno que
dicen "No aflojes, Néstor..."
Otros "Vamos, carajo..." Los gritos
saben que no les van a contestar que la "casa
está en orden..." VINIMOS A DEFENDERNOS
DE LOS QUE OTRA VEZ PRETENDEN PLANIFICARNOS EL
HAMBRE.
|