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La
historia de las políticas ambientales en la Argentina
podría quedar debidamente representada por un
ejemplo puntual. Durante la segunda década infame
argentina (los noventa), el tema del Riachuelo dio que
hablar, como hoy. En aquella oportunidad (incluidos
los mil días que iba a tardar María Julia
Alsogaray para limpiarlo), el gobierno nacional pidió
un préstamo de 250 millones de dólares
al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del que
se ejecutaron 7.762.790 dólares, junto a otros
45 aportados por el Estado, solamente en tareas de consultoría
y remoción de cascos hundidos, pero no en obras
de saneamiento.
Es
inevitable preguntarse, más allá del por
ahora anuncio del gobierno nacional sobre el tema, qué
cambió hasta el momento. Aunque hace apenas tres
meses, el gobernador de la provincia de Buenos Aires,
Felipe Solá, dijo que quería crear el
Ministerio de Medio Ambiente al elevar el rango de la
actual Secretaría de Política Ambiental,
ahora a cargo de Silvia Suárez Arocena.
Solá
sostuvo, en esa oportunidad, que eso era "parte
de un camino de articulación para la futura ley
de Residuos Sólidos Urbanos", y no agregó
mucho más; sin embargo, olvidó referirse
al actual estado higiénico del Gran Buenos Aires,
donde, por las deficientes políticas ambientales,
las tasas de infección son importantes. Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), el
virus de la hepatitis A se relaciona estrechamente con
el medio ambiente y, también de acuerdo con lo
informado por este organismo, la gente corre riesgo
de enfermarse de leptospirosis y zoonosis cuando tiene
contacto con aguas, alimentos o suelos contaminados.
Esto
se da, por supuesto, en un marco poblacional de índices
alarmantes, en el que, según datos del INDEC
(marzo de 2006), la pobreza alcanza el 36,9 por ciento
y la indigencia el 8,4. Todas estas personas, más
las que lograron escapar de estas estadísticas
económicas, están sujetas a problemas
que, lejos de (por lo menos) amesetarse, parecen crecer.
Por
citar algunos ejemplos, en Villa Independencia, un barrio
de Lomas de Zamora, según Perla López,
una vecina de lugar con asma crónica por la humedad,
"la napa inunda los pozos ciegos y llena las calles
de caca, y los días de lluvia no se puede usar
el baño". Esta realidad "comenzó
cuando Aguas Argentinas empezó a extraer agua
del Río de la Plata y no del Puelche, como hacía
Obras Sanitarias antes", explica Osvaldo Bassano,
presidente de la Asociación de Defensa de los
Derechos de Usuarios y Consumidores (ADDUC).
El
mapa del medio ambiente en el conurbano sur es un mapa
de zonas en desastre: más del 50 por ciento de
la población sin cloacas (según ADDUC),
fábricas que generan elementos tóxicos
por derrame, napas freáticas contaminadas, ratas,
residuos patológicos, antenas de celulares, material
fecal de perros y gatos (que, según un estudio
de la Facultad de Veterinaria de la UBA, depositan diariamente
200 toneladas en las veredas del GBA), y la grave falta
(cultural) de higiene en las poblaciones marginales
cuando llueve y hay inundaciones y también en
su cotidianidad, hablan a las claras de una falta de
comunicación entre el Ministerio de Salud y la
Secretaría de Políticas Ambientales, algo
que, según Solá, podría solucionarse
elevando el rango de la última, lo que implicaría
un aumento de la partida presupuestaria, aunque de eso
no habla.
Siguiendo
con los ejemplos, en Almirante Brown, uno de los graves
problemas que sufren los habitantes del Barrio Don Orione
es la superpoblación de ratas; se calcula que
existen "tres por cada habitante", denunció
hace un par de meses la concejal Norma Warrell.
Lanús
no se queda atrás en problemas medioambientales,
dado que hace tres meses, mediante el expediente 2145-20477/04
Alcance 2, en la legislatura bonaerense, se gestionó
"la clausura preventiva parcial del establecimiento
Zorzut, que se dedica a la fundición de hierro,
por infracción a normas ambientales vigentes
y provocar grave peligro de daño inminente sobre
la salud de los trabajadores, de la población
y del medio ambiente".
Qué
puede decirse del histórico problema que sufre
Avellaneda con el polo petroquímico de Villa
Inflamable, un asentamiento donde más de 10.000
personas conviven en situación extremadamente
precaria (falta de agua potable, ausencia de redes cloacales,
luz, gas y recolección de residuos), afectados
por enfermedades de toda índole producto de los
más de 15 diferentes hidrocarburos.
El
otro grave problema de todo el conurbano sur son las
antenas de celulares que, según las empresas
de telefonía, no se sabe qué problemas
pueden causar, aunque nadie parece prestar atención
a la ley nacional 25.675, que especifica claramente
en su artículo 4 que "cuando haya peligro
de daño grave o irreversible, la ausencia de
información y certeza científica no deberá
utilizarse como razón para postergar la adopción
de medidas".
Cabría
agregar que "en la Argentina sólo el 67
por ciento de la población cuenta con el servicio
de agua potable y el 37, con servicios cloacales, lo
cual pone al país, según la OMS, en el
14º y 19º lugar, respectivamente, en América
Latina"; que "las enfermedades de transmisión
hídricas (entre ellas la parasitosis) son la
segunda causa de ingresos en los hospitales públicos"
y que "la tasa de mortalidad infantil está
muy relacionada con la falta de un sistema de agua potable".
Queda
por indicar, como si fuera poco, que, de acuerdo con
un informe de la Auditoría General de la Nación,
de esa Argentina, ocho municipios del conurbano (Lomas
de Zamora, La Matanza, Almirante Brown, Lanús,
Avellaneda, Quilmes, Tres de Febrero y San Martín)
están entre los principales afectados por la
extrema pobreza y los altos niveles de contaminación
superficial y subterránea del agua en esa zona,
y que la población de riesgo, probablemente afectada,
incluye "a más de tres millones de personas".
En
el COMCOSUR, el organismo que nuclea a los jefes de
gobiernos municipales, hay intendentes, obviamente,
que rigen los destinos de comunas afectadas por la Cuenca
Matanza Riachuelo, en la cual, según la Auditoría
General de la Nación, hay presencia de plomo
en sangre en el 50 por ciento de los chicos de entre
7 y 11 años y un 10 por ciento de cromo en la
orina en esa franja estudiada, en tanto que el CEAMSE
denunció "más de 100 basurales, sobre
unas 400 hectáreas", a los que se suman
otros 40, clandestinos, detectados en julio último,
que contribuirían a contaminar las aguas de la
cuenca, además de "65 empresas responsables
del 80 por ciento de la contaminación del Riachuelo".
Tal
vez haya sido por eso que, el pasado 12 de septiembre,
estos intendentes se reunieron para implementar medidas
tendientes a mejorar el medio ambiente. Sin embargo,
no lograron que la información no siguiera sonando
a mero anuncio electoralista: "diseñar un
plan piloto de reducción y separación
en origen de los residuos y promover programas de educación
ambiental". Por supuesto, anunciaron, también,
que promoverán "el desarrollo de una campaña
de sensibilidad ciudadana", aunque no aclararon
si esta última campaña estará dirigida,
también, a ellos mismos.
AVELLANEDA
Un municipio preso de una historia química
Por Ricardo Carossino
Hace
tres años, el presidente de la Nación,
Néstor Kirchner, y el gobernador de la provincia
de Buenos Aires, Felipe Solá, firmaban un acuerdo
para erradicar el Polo Petroquímico en Avellaneda,
pero la pesadilla sigue existiendo.
Este
Polo Petroquímico, emplazado en Dock Sud, es
considerado como una amenaza para el ambiente y, según
el anuncio de 2003, será erradicado en un plazo
máximo de 10 años.
La
última noticia sobre el tema se conoció
hace dos meses, cuando el intendente de Avellaneda,
Baldomero Álvarez de Olivera, informó
que reubicarían a 300 familias que viven en una
villa contigua al Polo Petroquímico, quienes
serían trasladadas, en un plazo de dos años,
a viviendas que se construirán en Sarandí.
Más
allá de las denuncias de los bloques opositores
al oficialismo sobre "la especie en extinción"
que es el barrendero -que parecen cuentos para niños
al lado de esta historia gravísima-, según
cifras oficiales "son 800 familias (las damnificadas),
pero las que están en alto riesgo son 286, que
son las que se integrarán en la primera etapa
al plan de viviendas y en unos dos años va a
tener que estar las 800", según señaló
Álvarez de Olivera.
Este
año fue el tema en cuestión, dado el informe
de la Defensoría del Pueblo de la Nación
acerca de la contaminación del Riachuelo, que
tuvo entre sus bases sólidos informes médicos
sobre niños y adultos -que viven, entre otros
puntos, en Villa Inflamable-, "que advierten de
la existencia de altos niveles de plomo en sangre".
Estudios
realizados por la Facultad de Farmacia y Bioquímica
de la Universidad de Buenos Aires, con los aportes de
la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa,
indicaron que "la mitad de los 114 chicos de entre
7 y 11 años, de la zona, que fueron analizados,
presenta plomo en la sangre; el 20 por ciento de ellos
fueron identificados con altos niveles de riesgo y se
les recomendó un tratamiento médico".
Dicen
los vecinos que, luego del estudio realizado por la
facultad, los chicos contaminados fueron internados
durante diez días en el Hospital Sor María
Ludovica en La Plata y luego "se los envió
a su casa, sin que hubiera un seguimiento posterior
de sus enfermedades".
Citando
un estudio de la Asociación de Médicos
Municipales, "el 50 por ciento de los chicos que
habitan zonas contaminadas van a tener trastornos del
desarrollo psicológico". Este estudio agrega
que "eso trae trastornos madurativos y no tiene
retorno", y que "el 80 por ciento de la población
estudiada está afectada por benceno".
Las
secuelas de la contaminación para los vecinos
de Avellaneda se ven agravadas por el intenso caudal
de transporte de la zona: el puerto de Dock Sud tiene
un movimiento anual promedio de 2.700 buques, en tanto
que por las calles del área pasan a diario un
promedio de 5.550 vehículos. Hay quienes opinan
que "las sustancias tóxicas que vician el
agua y el aire de la zona son el mal menor", porque,
aclaran, "una explosión en la zona del Polo
Petroquímico produciría una situación
grave a más de 40 kilómetros de la zona".
Es decir, que afectaría a toda la ciudad de Buenos
Aires y parte de la provincia.
LANUS
"Laguna Indignidad"
Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
Lanús sufre desde hace tiempo un grave problema
higiénico a raíz de la deficiente recolección
de residuos, según las denuncias de los bloques
del HCD del ARI y de Recrear.
Pero
éste no es un municipio que tenga el lamentable
privilegio de ser el único con dicho problema,
sino que se suma a los otros del Conurbano Sur; según
la ADDUC, a pesar de infinidad de acciones administrativas
y judiciales, "la situación creada desde
el comienzo de la concesión en el año
1993, lejos de mejorar, se agrava día a día,
estando en emergencia ambiental y sanitaria".
Hace
sólo un mes, el concejal de Recrear, Marcelo
Rivas Miera, había realizado una denuncia, ante
la situación en que se encuentran los vecinos
de las calle General Rodríguez a la altura del
2800-2900, entre Oyuela, Héroes de Malvinas y
Pedernera, por el cerramiento de las respectivas calles.
Según el legislador municipal, "en el lugar
se encuentra gran cantidad de basura, lo que genera
mayor inseguridad respecto de la salud de la población",
y sostuvo que "los esfuerzos del municipio para
mantenerlo limpio han sido infructuosos".
Por
otra parte, el bloque de concejales del ARI también
sigue de cerca el tema de la basura en el municipio
desde siempre, y hace dos meses elevó un pedido
de informes al Ejecutivo Municipal para pedir explicaciones
respecto del manejo de la recolección de residuos
en el municipio. En consonancia con los anteriores expedientes
presentados por varios bloques sobre el tema, en lo
que va del año, y que según el ARI suman
ya 54, este bloque señala que "la acumulación
de basura en las calles trae mal olor, cultivo de agentes
patógenos, ratas y obstrucción de las
bocas de tormenta, con el consecuente problema de las
inundaciones".
La
última novedad del municipio fue la iniciativa
de vecinos de Remedios de Escaladas, que bautizaron
a la esquina de Ramón Franco y Almafuerte con
el nombre de "Laguna Indignidad".
Según
el ARI, este hecho, lejos de ser gracioso, trata de
llamar la atención sobre la situación
que se vive en el barrio a causa de los baches, "que
ya son cráteres de considerable tamaño
y la acumulación de agua podrida, que produce
muy mal olor y es una incubadora de agentes patógenos".
Por
otra parte, los concejales del ARI explicaron que a
este problema se le suma la falta de las tapas de bocas
de tormenta, que, al estar todo inundado, no puede verse
en qué lugar se ubican y constituyen un peligro
para la vida de las personas.
Es
por eso que los vecinos se han movilizado y han juntado
más de 150 firmas para ser anexadas al expediente
correspondiente en el Concejo Deliberante y han decidido
bautizar a la esquina como "Laguna Indignidad",
ya que consideran que es indigno vivir en esas condiciones.
LOMAS
Urgen soluciones en L0mas
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
El
medio ambiente fue un tema ignorado por la mayoría de
las gestiones municipales. En la última semana se creó
un foro municipal y hubo un encuentro de organizaciones
sociales para discutir el tema.
Lomas
de Zamora es uno de los distritos en los que la fiebre
ecologista ha sumado adeptos desde el poder político.
Luego de años de lucha de diversas organizaciones
sociales en el distrito, sus banderas parecen ser enarboladas
ahora también por quienes otrora las ignoraban.
Es
que en las últimas semanas varios hechos dejaron
a las claras la grave problemática que en materia
de medio ambiente vive Lomas de Zamora. La conformación
del Primer Foro de Medio Ambiente Municipal, por parte
del intendente Jorge Rossi; el encuentro de los Foros
de Medio Ambiente del Conurbano Sur, encabezado por
el MOSSOL de Víctor Grosi; y el debate en el
Concejo Deliberante son muestras de lo antedicho.
La
presentación del proyecto de saneamiento de la
cuenca Matanza-Riachuelo puso en evidencia la gravedad
del asunto en nuestro distrito. Una rápida recorrida
por la zona de influencia del Riachuelo en Lomas, es
decir, uno de los límites de la zona denominada
Cuartel Noveno (Budge-Fiorito), evidencia el desastre
ecológico producido por tantos años de
olvido y contaminación. Miles de personas conviven
con este verdadero cóctel de inmundicia e infecciones,
sin soluciones ni respuestas desde el poder público.
Las
enfermedades respiratorias, gástricas, renales,
epidérmicas y en muchos casos cancerígenas
son algunos de los ejemplos de las consecuencias de
la contaminación provocada por el estado del
Riachuelo y la falta de limpieza de los arroyos que
en él desembocan. Los problemas no culminan allí,
en realidad recién comienzan. La falta de cloacas
suma inconvenientes que agudizan aún más
el problema de las napas freáticas en gran parte
de Lomas de Zamora. Cuartel Noveno fue declarado zona
de desastre ecológico por las organizaciones
ambientalistas.
La
falta de una política de medio ambiente en la
comuna es evidente. No es sólo responsabilidad
de las actuales autoridades municipales. Tantos años
de contaminación involucran a varias gestiones,
tanto de la democracia como de la nefasta dictadura.
La ausencia de controles a las empresas privadas denota
un alto grado de connivencia entre el poder político
y el empresariado. No en vano el informe del Defensor
del Pueblo de la Nación en materia de contaminación
del Riachuelo involucra a 19 empresas de Lomas de Zamora.
Aparentemente, a nadie le importó en todos estos
años que dichas empresas arrojaran sus desperdicios
directamente al Riachuelo o a sus afluentes. La frutilla
del postre es la decisión tomada por el intendente
Jorge Rossi en materia de política ambiental:
antes de crear el área de medio ambiente (que
tendría rango de subsecretaría), primero
nombró al funcionario que estaría a cargo
(sería Mario Pedernera).
La
falta de espacios verdes en Lomas de Zamora es otro
aditamento. Prácticamente no existen pulmones
que oxigenen el territorio lomense. Cuartel Noveno casi
no tiene plazas y muy pocos árboles. El drama
del agua sigue siendo una cuenta pendiente en este punto
del conurbano. Vastos sectores del distrito no poseen
agua corriente, y muchas de las redes son clandestinas,
lo que pone en tela de juicio su pureza y potabilidad.
En muchos barrios humildes la gente debe recoger el
agua desde una canilla comunitaria o esperar que llegue
el aguatero. A principios de año (antes del retiro
de Aguas Argentinas), en los barrios de Lavallol y Turdera
se recomendó a la población que no bebiera
el agua proveniente de sus canillas porque estaba contaminada.
La
lista de problemas podría continuar hasta el
hartazgo. Tal vez la apertura en materia ecológica
por parte del Gobierno Nacional pueda ser una luz para
las soluciones que urgen en Lomas. La convocatoria a
los foros y el reciente debate en el Concejo Deliberante
son buenas señales que no deberían quedar
sólo en el espacio de la retórica, es
imprescindible ingresar en un tiempo de acciones en
materia ecológica. Las futuras generaciones nos
lo agradecerán.
ALMIRANTE
BROWN
Una cuenca peligrosa
La reciente conformación del Foro Hídrico
y de Saneamiento Ambiental marca la preocupación
de la comunidad de Almirante Brown por las cuestiones
verdes que, si bien en menor envergadura que en otras
zonas de la región, comienzan a aparecer en las
agendas de los funcionarios.
Dos son las vías por las que transcurre la problemática
del distrito. Una en materia de infraestructura y la
otra, en términos hídricos.
La
primera está marcada por la falta de cloacas
en casi la totalidad del distrito -ya que sólo
un 7 por ciento de la zona céntrica y algunos
barrios cuentan con el servicio-, lo que deja a la zona
en situación de "vulnerabilidad ambiental
y sanitaria", como permanentemente señalan
desde el nucleamiento de organizaciones sociales de
Claypole. A ello se suma la limpieza de los arroyos
El Rey y Las Perdices que, al igual que en Lomas de
Zamora, son foco permanente de contaminación.
En
tanto, la cuestión hídrica está
caracterizada por un acuífero, el Pampeano que,
según estudios de distintas entidades que vienen
trabajando en la zona desde hace tiempo, tiene sus aguas
"altamente contaminadas" y con napas elevadas.
En
tal sentido, el Foro hizo su debut en la llegada al
distrito del gobernador Solá, a quien le entregaron
un petitorio "para que se frene la contaminación"
de las corrientes subterráneas y se realice el
tendido de una red de agua corriente que evite que "las
escuelas y los hogares de Brown" consuman el vital
líquido en estado de dudosa potabilidad.
El
menor aspecto verde que preocupa es la ratización
de las zonas más empobrecidas y la proliferación
de basurales a cielo abierto. Incluso, la primera de
estas cuestiones motivó una denuncia de la edil
kirchnerista Norma Warrell, ya que en Don Orione "hay
casi más ratas que gente", como ironizó
no sin preocupación.
Así
las cosas, Brown no cuenta con políticas de estado
que permitan avizorar, en breve plazo, un distrito con
sello ecológico y la consecuente mejora de su
calidad de vida.
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