Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Especial-

INFORME REGIONAL
S.O.S., salud bonaerense en emergencia

Una recorrida por la realidad sanitaria del Conurbano Sur muestra una realidad preocupante para los ciudadanos que concurren a sus hospitales públicos y unidades sanitarias.

La salud de la provincia de Buenos vive una de sus horas más críticas. Hospitales en una situación por demás precaria, que no dan abasto a tanta demanda, y permanentes conflictos gremiales que incluyen a los profesionales y auxiliares de la salud. La problemática se hace aún más crítica en el Conurbano, donde la densidad poblacional y la gama de conflictos sociales hacen de la salud pública un elemento fundamental.

Una rápida recorrida por los distritos de la región nos muestra un panorama bastante similar. En el Segundo Cordón Bonaerense, donde viven 6.500.000 personas, la mitad en situación de pobreza, en 2005 la mortalidad infantil aumentó del 14,3 al 14,6 por mil y la mortalidad materna del 2,8 al 3,6. Esto es un cóctel explosivo que parece que ni el Estado nacional ni el provincial desean ver o ignoran peligrosamente.

Las primeras noticias con respecto al Presupuesto Provincial 2007 es que no habría alteraciones sustanciales de las partidas. Tanto los hospitales bonaerenses como los municipales, como también las unidades sanitarias, necesitan urgente oxígeno económico para dar respuestas a tantas demandas. En muchos casos, surgen dudas sobre si los fondos enviados son debidamente aplicados a la salud del pueblo.

A la lentitud del gobierno provincial a la hora de ofrecer respuestas a la delicada situación sanitaria, se agregan los permanentes conflictos gremiales con la CICOP y ATE. La entidad gremial que agrupa a los profesionales de la salud denuncia que hay unos 476 cargos pendientes de resolución. Además, se suman las serias dificultades existentes en el área de guardia de muchos hospitales, donde los bajos montos que se pagan por reemplazos de guardia y las deudas salariales que el Ministerio de Salud mantiene con los profesionales por ese concepto tornan prácticamente imposible encontrar profesionales dispuestos a cubrir los cargos de guardia vacantes. Hoy, los bajos salarios y las pésimas condiciones de trabajo han vuelto a muchos hospitales provinciales y municipales expulsivos para sus trabajadores profesionales, situación que no deja de tener impacto sobre la calidad de los servicios que recibe la población.

La situación es especialmente crítica en las áreas de guardia de pediatría, neonatología, clínica médica y tocoginecología. Pero también se expresa en otras áreas de consultas ambulatorias y en las carencias de personal de enfermería.

Los recientes esfuerzos y manifestaciones realizadas desde diversas organizaciones sociales para revertir la realidad de la salud del conurbano son sólo manotazos y la señal clara de lo que la sociedad ve sobre la política sanitaria que sus gobernantes aplican en su territorio. Sin lugar a dudas, en este caso, el silencio no es salud.


AVELLANEDA
Cuatro hospitales en problemas
Por Ricardo Carossino

Hay cuatro hospitales en Avellaneda, el Interzonal de Agudos Pedro Fiorito, el Interzonal de Agudos Presidente Perón, el Materno Infantil Ana Goitía y el Subzonal General de Agudos Wilde, y en todos hay problemas.

Nada aleja a la salud provincial de todo lo que representa, principalmente, la tercerización de algunos servicios, como lo fue, antes, el servicio de anestesia, privatizado por Eduardo Duhalde.

En el Hospital Fiorito, hace muy poco, empleados de limpieza realizaron un paro porque la empresa Copricer, que es la tercerizada encargada de la limpieza, contratada por el Ministerio de Salud de la provincia, según los trabajadores llevaba "tres meses sin abonar los salarios". Los trabajadores habían denunciado que "es una empresa fantasma, ya que su domicilio legal, donde dirigieron sus reclamos, es una casa particular".

En el Hospital de Agudos de Wilde, hace dos años, por ejemplo, hubo fuertes reclamos para que no hubiera despidos, con la consigna "no al vaciamiento del Hospital de Wilde".

Según la CICOP, uno de los puntos de conflicto en la salud pública sería la negativa del gobierno bonaerense de ampliar los Fondos de Reemplazos de Guardia (de ahí la acumulación de deuda) y el valor del monto del Reemplazo de Guardia, que debe fijarse en 400 y 450 pesos (día de semana / fin de semana), tal como vienen reclamando.

De acuerdo con lo señalado en esa oportunidad por el Sindicato, "en función de esta situación, varias seccionales han exigido la renuncia de los directores más cuestionados y su reemplazo por directores elegidos con el consenso de los trabajadores de cada hospital, como es el caso del hospital Ana Goitía de Avellaneda".

El sindicato realizó una alarmante radiografía de todos los municipios, donde Avellaneda no escapa y, de acuerdo con lo informado, presenta actualmente las situaciones más graves, como "atraso salarial, precarización laboral, la que se da en general en proporciones elevadísimas que involucran en promedio al 40 por ciento de los profesionales, y autoritarismo, que va desde la obstaculización a la acción gremial y el desconocimiento de elementales derechos constitucionales hasta graves situaciones de persecución y de amenazas".

Sin duda, quienes más se resienten por esta realidad son los vecinos, quienes necesitan urgentemente respuestas más adecuadas a los tantos anuncios de políticas progresistas tendientes a mejorar el estándar de vida de la gente. Sin embargo, sufren los enfermos, la gente con buena salud y los profesionales, o sea la sociedad toda.



LANUS
Una salud en terapia intensiva

Por Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar

La situación hospitalaria en Lanús no escapa a la lógica de toda la provincia de Buenos Aires. Hace apenas dos meses, en el Hospital Vecinal Arturo Melo, de Remedios de Escalada, vecinos, trabajadores y legisladores del municipio se unieron para hacer oír los reclamos urgentes.

Esa lógica es la que refleja la crítica del sindicato de los profesionales de la salud (CICOP) cuando censura al ministro Claudio Mate, ya que, según el gremio: "Mate permitió que los hospitales estatales participen de un programa de autoevaluación para la calidad", argumentando que, con ese convenio, "el Ministro de Salud puso en mano de las clínicas privadas la acreditación de los hospitales públicos".

Al mismo Mate, precisamente, los vecinos que defendían el Melo le entregaron un petitorio, haciéndole conocer las falencias que estarían aquejando el servicio del hospital. Los vecinos exigieron el mantenimiento del hospital Melo como público y gratuito y reclamaron por el agravamiento de la situación "desde el nombramiento del actual director Ives".

En el petitorio entregado al ministro bonaerense, se pidió "la renuncia del profesional y su reemplazo a la brevedad". Entre otros puntos, exigieron especialidades mínimas en pediatría, ginecología, clínica, traumatología, odontología, y oncología, así como la restitución del servicio de ambulancias.

Pero la realidad no se acaba en el Melo. Fueron también los vecinos, pacientes y trabajadores de la salud de los hospitales vecinal y oncológico de Lanús quienes denunciaron "una política encubierta y sistemática del gobierno provincial de vaciamiento del hospital, que es progresiva y prolijamente desmantelado".

Sin embargo, las cosas parecerían encaminarse, ya que los mismos denunciantes de hace un tiempo esta semana expresaron su satisfacción por "la independencia económica del nosocomio anunciada por el ministro de Salud Claudio Mate, quien puso en funciones a los nuevos directores".

La esperanza es que, luego de esta información, aquellas denuncias que indicaban la falta de "cirugías urológicas, la regularización de médicos y obstetras de guardias, la no reposición de un fondo para financiar los reemplazos de guardia, y las constantes amenazas de cortes de luz por parte de las empresas privatizadas" sean parte de un pasado nefasto que no puede seguir existiendo.

Aunque, según la CICOP, la realidad estaría indicando que, a pesar de que en los últimos meses Solá se comprometió a completar la designación de 450 profesionales, nombrar 60 nuevos pediatras y a ofertar un nuevo valor en el monto de la guardia de 24 horas -que tiene un atraso del 100 por ciento; se paga 200
pesos, cuando su valor real es de 400-, "ningún profesional fue designado, y no ha habido oferta concreta en el tema del monto del reemplazo, con las graves consecuencias sanitarias que esta demora acarrea".

 

LOMAS
Un paciente en estado reservado

Por Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar

Un panorama por demás patético es el que se vive en el distrito en materia sanitaria.

La salud en Lomas de Zamora es un paciente que requiere de cuidados intensivos y permanente atención. La frase suena a remanida, pero marca claramente la realidad por la que pasan miles de habitantes del distrito que diariamente deben atenderse en los hospitales y unidades sanitarias existentes en el territorio lomense.

Lomas cuenta con dos hospitales públicos, uno provincial (Luisa C. Gandulfo) y otro municipal (Oscar Alende). Además, el municipio es responsable de 36 unidades sanitarias y un Centro Odontológico Infantil. La realidad de ambos sectores es alarmante y muestra a las claras la falta de una política sanitaria efectiva y acorde con las carencias que tiene la comuna.

Lo de la provincia de Buenos Aires no es nuevo, la situación que vive el Hospital Gandulfo es similar a la que deben soportar la mayoría de los hospitales del conurbano. Pero, en este caso, el problema se agudiza con hechos de corrupción que forzaron a la renuncia de las anteriores autoridades del nosocomio. Luego de las denuncias lanzadas por Víctor Grosi, dirigente del Mossol (Movimiento Social Solidario) sobre el traslado de aparatología destinada al Gandulfo a la clínica Juncal de Temperley, el anterior director (Eduardo Muñoa) y todo su staff debieron presentar su renuncia. La acusación también incluyó el pago de sueldos a profesionales que trabajaban en dicha clínica, pero que estaban designados en el hospital público de Lomas.

Como si todo eso fuera poco, hace casi 10 años que se están llevando a cabo los trabajos de remodelación de su edificio. Se podría decir que el Gandulfo es una especie de Yaciretá de la salud pública bonaerense. Nunca terminan las obras y siempre se anuncia su culminación. Este año, el ministro de Salud de la Provincia, Claudio Mate, en una de sus tantas visitas a Lomas de Zamora, anunció que antes de fin de año los trabajos culminarían. Ver para creer.

La realidad que vive la salud municipal también es decadente. El hospital materno infantil Oscar Alende, de Ingeniero Budge, ya se "fagocitó" varios directores. A pesar de los denodados intentos del responsable sanitario de la comuna (doctor Roberto Panno), muy poco se ha avanzado. Es cierto que se ha creado una nueva sala de cuidados intensivos, pero la falta de profesionales a veces hace imposible la atención de muchos casos. De manera tal que las derivaciones están en el orden del día.

El panorama en las unidades sanitarias no es muy diferente. Con el agravante de que aquí el contacto con los vecinos es mucho más directo. Las salitas no dan abasto y los médicos deben realizar denodados esfuerzos para paliar la situación. En algunos lugares, la labor que realizan los médicos y el personal administrativo linda con lo "milagroso". Sobre todo en aquellas zonas donde la inseguridad hace más difícil el trabajo. Del servicio de ambulancias mejor ni hablar, las denuncias por falta de atención son permanentes.

A todo este decadente panorama hay que agregar el conflicto gremial que mantienen los profesionales de la salud (CICOP) y los auxiliares (agrupados en su mayoría en ATE). Desde el año pasado vienen reclamando aumentos en sus salarios, como también una serie de mejoras y reivindicaciones laborales. Los paros son permanentes, al igual que los perjuicios para los habitantes que, sin cobertura social alguna, deben concurrir obligatoriamente a dichos lugares.

En este segmento gremial, el caso de Lomas de Zamora es por demás elocuente. Los sueldos de los médicos son inferiores a los de sus pares de la provincia. Incluso los pocos aumentos recibidos por los profesionales bonaerenses no se trasladaron a sus bolsillos. El resultado es que los médicos renuncian por la poca paga y se hace imposible reemplazarlos porque nadie quiere venir a Lomas, justamente por los sueldos que se ofrecen.

Decir que la salud en Lomas de Zamora está en terapia intensiva sería pecar de reiterativo y poco original, pero, por las dudas, que nadie desenchufe el pulmotor.

ALMIRANTE BROWN
Muertes, denuncias y éxodo

Las siete muertes del hospital Meléndez, las denuncias por utilización política de los medicamentos y el reclamo de vecinos de Claypole por un hospital en la zona, son las aristas más salientes de un panorama sanitario que, al igual que en el resto del conurbano, mantiene como rehenes a los miles de pacientes que llegan al sistema en busca de garantizar el vapuleado derecho a la salud.

Si bien las muertes de siete chicos en el hospital Lucio Meléndez no sacudieron en profundidad las estructuras del sistema sanitario -en gran parte gracias a la cintura política de su director-, dejaron al descubierto la vulnerabilidad sanitaria del distrito. El propio Laray señaló que el estado edilicio del Meléndez resulta obsoleto e insuficiente para atender la demanda.

Por tal razón, desde el Ministerio de Salud provincial anunciaron que está trabajando en un plan director para encarar "un hospital nuevo", ya que las deficiencias son tan profundas que resultan imposibles de paliar con un proyecto de ampliación o reestructuración.

Mientras tanto, desde los campos sindical y político también señalan la ineficacia del hospital Oñativia de Calzada, que cuenta con un número de camas reducido y con servicios limitados debido al magro presupuesto.

Por su parte, en Claypole, una sala vecinal de primeros auxilios está al borde del remate a raíz de una causa judicial en virtud de anomalías de anteriores directores. Dicha preocupación fue llevada por una comisión de vecinos a las autoridades municipales para que "salvaran la salita". No obstante, los habitantes de Claypole denunciaron que, a la distancia que los separa de los hospitales Oñativia, de Calzada, y Meléndez, de Adrogué, se suma la dificultad de conseguir turnos y denunciaron que hay grandes de demoras para practicar intervenciones quirúrgicas.

Otro párrafo merece la denuncia de un grupo de profesionales y pacientes del Hospital Jorge, quienes denunciaron que el servicio de farmacia "no entrega los medicamentos" y que éstos se vencen y son descartados en forma reservada. Pero una de estas partidas fue encontrada por los denunciantes, que adjudicaron que "hay un criterio político a la hora de entregar los remedios y por eso es que se racionan y terminan venciéndose".

La unidad primaria también es cuestionada por varios sectores: un profesional de la salud reconoció que muchos vecinos prefieren atenderse en otros distritos ya que apenas si hay una enfermera para atender las emergencias.

Reclamos reiterados por una salud pública que, más que silencio, aguarda respuestas.


ESTEBAN ECHEVERRIA
La salud agonizando

Por Hugo E. Moreno
hugomoreno@politicadelsur.com.ar

Echeverría es uno de los tres distritos del conurbano con mayor índice de pobreza. La gran cantidad de beneficiarios de planes sociales demuestra esta realidad. Pero junto a ella se vive otra realidad ausente: la salud.

Es que aquellos que no tienen trabajo, o los que están subocupados o cuentan con un trabajo no registrado, no tienen una obra social y su prevención o curación recala y está atada a la salud pública: hospital Santamarina, consultorios externos o las unidades sanitarias -todas dependientes del gobierno comunal- son su solución para la salud.

A pesar del esfuerzo del Ejecutivo municipal y del intento de varios concejales por expresar su acuerdo tácito y explícito con la provincialización del hospital, desde la gobernación se está en la solución de "otros problemas" dicen, y miran hacia otro lado para solucionar primero cuestiones de reelecciones y reformas constitucionales.

Lo cierto es que el presupuesto municipal para la salud estuvo siempre comprometido por la gran cantidad de atenciones que se realizan en el Santamarina, pero a ello se suman cuestiones elementales: dirección y decisión.

En muchas ocasiones, el trabajo de médicos y paramédicos caen en saco roto por la falta de insumos, o de materiales de primeros auxilios (... perdón, de primera necesidad).

La falta de insumos: placas radiográficas, algodón, gasas, papel para electrocardiogramas, jeringas, entre otros, se completa con la escasez de personal. Auxiliares y enfermeras trabajan más de lo planteado por su convenio laboral, llegando al final del día con un cansancio innecesario, porque la falta de decisión política para aumentar personal no está reflejada en el presupuesto municipal, herramienta fundamental para brindar un servicio acorde con las necesidades de aquellos que recurren a la salud pública.

Los diferentes conflictos mantenidos en el área de salud dan cuenta de estas realidades económicas y políticas a la vez. Son 73 personas las que conforman la lista que "no se achica ni se ensancha", son los 73 beneficiarios de planes sociales que realizan tareas administrativas, de seguridad, radiológicas, auxiliares y enfermería por 150 pesos. Ahora, desde la dirección del hospital, después de las denuncias realizadas, se está evaluando caso por caso la incorporación a la planta de personal de esos beneficiarios.

Pero el hospital tiene su costado social: su cooperadora. Una cooperadora que supo armar festivales para recaudar fondos y que ahora atiende el buffet del hospital que cobra dos veces más la mercadería que vende sin controles bromatológicos.

Una guardia hospitalaria, con una sala de espera cada vez más chica porque las atenciones son cada vez mayores, son parte de esta realidad triste y vergonzante.

A quienes ya tienen la preocupación de acercarse hoy al hospital, se les agrega la preocupación de las horas perdidas para trabajar en la "changa" conseguida ayer.

Un hospital que se jerarquiza por sus médicos, personal técnico y no profesional se achata con la falta de material, de insumos, con una administración lenta, con madrugadas a la vista para obtener turnos para la atención médica. Horas de espera para resolver una placa radiográfica, la famosa frase escuchada en medio de los pasillos del hospital: "anda a enfrente a comprar una jeringa", o aquel familiar que acompaña a su mujer que recién dio a luz a su hijo y tiene que comprar gasas o apósitos con las monedas que le quedaron para viajar en colectivo, son muestras claras de ese vacío de políticas.

 

 
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