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Por
Rubén Molina
En
esta entrevista, la secretaria general de la U.C.R.,
Margarita Stolbizer, expone su pensamiento y fija su
posición sobre las inminentes decisiones que
su partido debe tomar frente a las elecciones del año
próximo.
De
golpe pareciera que los radicales descubrieron que pueden
llevar candidatos propios el año que viene. ¿Es
tan así?
- No es una posición que haya surgido ahora,
hace bastante tiempo que venimos sosteniendo esto. Es
más, fuimos a la Convención del radicalismo
con esta posición y yo lo vengo manifestando
desde hace tiempo. Primero porque Kirchner y Lavagna
no son una opción, son más de lo mismo.
Lavagna fue el ministro estrella del Presidente y formó
parte de las tres cuartas partes del gobierno de Kirchner.
Pero
¿qué pasó que ahora esa idea se
hizo tan fuerte y la posibilidad de que Roberto Lavagna
sea apoyado por el radicalismo esté tan cuestionada
internamente?
- Lo que hay hoy es un replanteo de los dirigentes,
que una vez que bajaron a sus distritos a consultar
con su gente empezaron a darse cuenta de que lo que
decíamos nosotros es lo que está sucediendo:
el afiliado, el militante, el votante radical no quieren
un radicalismo asociado con el justicialismo, sino que
quieren un partido que le dispute el poder. En el 2003
nosotros perdimos una importante cantidad de votos que
no se fueron al justicialismo, sino a Elisa Carrió
o a Ricardo López Murphy, a quienes nuestros
votantes vieron como claramente opositores. Por lo tanto,
me parece que una estrategia detrás de un candidato
justicialista no es lo que nuestros votantes están
queriendo.
¿Usted
cree que se trata sólo de eso?
- Hoy lo que se está planteando es eso. Un radicalismo
que aspire a recuperar esos votos radicales y no que
salga a disputar una clientela que no es nuestra. Y
para eso algunos plantean una fórmula propia,
que es lo que tiene más adhesión adentro
del partido. A mí me gustaría tener candidatos
propios que busquen una coalición que tenga cierta
coherencia con lo que nosotros pensamos. El problema
es que las coaliciones que estaban planteadas con Kirchner
y Lavagna eran más el resultado de una estrategia
de salvación de espacios de poder de unos pocos
y no estaban pensadas como una coalición que
tuviera la posibilidad de gobernar y de transformar
a la Argentina.
Algunos
piensan que llevar candidatos propios es una posición
testimonial y podría representar la disolución
del partido. ¿Qué reflexión le
merece esa idea?
- Esa suerte de resignación es la que nos hace
tomar decisiones por conveniencias y no por convicciones.
La idea de un candidato testimonial es de todos aquellos
que vuelven a pensar en la elección de 2003,
pero no se ponen a pensar por qué llegamos a
esa mala elección. Qué fue lo que hizo
que el radicalismo perdiera toda esa cantidad de votantes
en ese año. Si volvemos a cometer los mismos
errores, por supuesto que la candidatura puede ser testimonial.
Pero si somos capaces de demostrar un partido renovado,
que no actúa por conveniencia y sí por
convicción, desde luego que estará en
condiciones de recuperarse.
¿No
piensa que el hecho de que Roberto Lavagna esté
clavado en las encuestas provocó que otros dirigentes
radicales cambiaran su posición?
. Es posible, después de cinco meses que su nombre
está instalado, que no subió ni medio
punto en las encuestas y que ya nadie cree que pueda
llegar a pelear una elección, esa idea se fortalece.
¿La
idea es la de trasladar el proyecto de coalición
de centroizquierda del "Encuentro de Rosario"?
- Esa sería mi aspiración y lo que me
gustaría: que el radicalismo pudiera confluir
en una coalición política con otros sectores.
Uno tiene que pensar en una fórmula no sólo
para ganar una elección, sino también
para no repetir lo que fue la experiencia frustrante
de la alianza. Uno no puede hacer un amontonamiento
de gente para ganar una elección que no tenga
el compromiso sostenido en programas que no sólo
nos permitan ganar, sino también gobernar y transformar
a la Argentina. Y eso creo que no lo puede hacer un
partido político, pero hoy el repliegue que hay
en el radicalismo está indicando que lo que los
radicales quieren es competir con una fórmula
propia.
En
esto incluye al socialismo y al A.R.I.
- Yo no planteo exclusivamente un acuerdo de partidos
políticos, me parece que hoy los partidos políticos
son en gran parte estructuras vacías. La gente
no está representada en ellos. Por lo tanto se
debería hacer una amplia convocatoria también
a los sectores sociales, con quienes discutir un modelo
de país y sociedad que uno quiere alcanzar. En
eso no puede haber ningún tipo de exclusiones.
¿Es
posible alcanzar un acuerdo con Elisa Carrió?
- Nosotros con el A.R.I. tenemos una gran cantidad de
coincidencias por abajo, con sus militantes, con sus
dirigentes, en la legislatura de la provincia sobre
todo. Pero tenemos muchísimas dificultades para
construir con Elisa Carrió, porque ella ha cometido
el mismo error que otros, que es lanzar su candidatura
y después decir la pongo a disposición,
y así es muy difícil construir nada.
¿Rodolfo
Terragno puede ser un posible candidato a Presidente
por la U.C.R.?
- Hay muchos candidatos, lo que no podemos es caer en
el error de volver a poner la candidatura por sobre
la discusión política de un modelo de
país. Los candidatos en definitiva son los que
mejor expresan las ideas. Y eso es lo que debemos discutir,
una vez analizado esto, recién a fin de año
o el año que viene habrá que definir los
candidatos, y para eso creo que hay muchos sentados
en la grilla que perfectamente podrían ser. Rodolfo
Terragno es uno, pero no descarto a los presidentes
de los bloques que representan a un radicalismo renovado.
También
se habla de usted como posible candidata a gobernadora.
- Yo preferiría que no. Yo ya he sido candidata
en la provincia, y me parece que hay gente que tiene
que ir siendo conocida para eso. Cuando yo fui candidata
no me conocía nadie. Pero esto también
forma parte de las contradicciones de la propia sociedad
que reclama nuevos candidatos y después, cuando
se hace eso, dice por qué no pusieron un candidato
más conocido.
La
última, si la convención nacional define
finalmente el apoyo a la candidatura de Roberto Lavagna,
¿usted la apoyaría?
- Sí, porque uno puede discutir pero en definitiva
va a llegar un punto en el que el partido va a definir
sus candidatos. Pero creo que el problema es de los
que tienen la mirada exclusivamente puesta en las elecciones
del año que viene pensando que se les termina
el mundo, y ése es un error. En los lugares a
los que voy digo que hay que intentar descomprimir el
temor y la angustia que representan las elecciones del
año próximo. Hay que llevar la mirada
un poco más allá. Creo que el radicalismo
se tiene que preparar para disputar el poder y gobernar
la provincia en 2011. Pero eso no se puede hacer en
2010. Depende de cómo nos paremos ahora es como
vamos a llegar en el 2011.
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