Semanario Político de la Tercera Sección

- Informe Especial-

ANIVERSARIO -17 DE OCTUBRE DE 1945 - DIA DE LA LEALTAD PERONISTA
Movilización de autor

El 17 de octubre de 1945 hubiera sido un día más de no haberse producido un cambio social y económico que se sintió hasta la segunda década infame (1989-1999), en la que un gobierno justicialista destruyó todo lo que un gobierno peronista había construido. Esa fecha tiene un solo autor y es el trabajador argentino.

Por Ricardo Carossino - ricardocarossino@politicadelsur.com.ar

La historia cuenta que el 17 de octubre de 1945 fue el día en que una gigantesca masa de trabajadores rodeó a un gobierno de facto para pedir por la liberación de un líder llamado Juan Domingo Perón. Lo que la historia no dice es que, si no hubieran sucedido algunas cosas luego de esa fecha, ese día no hubiera sido más que una insignificante efeméride en el almanaque peronista.

Sin embargo, esa fecha se universalizó porque, les guste o no a todos los argentinos, el 17 de octubre perteneció a los trabajadores, ellos lo protagonizaron y ellos recibieron el beneficio tiempo más tarde. No fue Perón quien los llamó. Fueron los obreros quienes llegaron por propia voluntad, autores materiales e intelectuales del día en que decidieron cambiar su propio destino de postergación y explotación.

Detrás de la reivindicación que el peronismo enarbola como una fecha propia, la verdad escondida es que el 17 de octubre no existía el peronismo, sino una ansiedad social que venía arrastrando décadas de explotación, miseria y exclusión, motivos suficientes, claro, para hacer reventar la historia de la manera en que se hizo.

El 17 de octubre no fue el día en que Perón fundó el Partido Peronista, sino el día en que los trabajadores argentinos tomaron real conciencia del poder de la masa que poseían y metieron las patas en la historia. Fue el día en que los obreros supieron que podían ser autores de su propio destino. Entendieron que existían y que ese poder podían otorgárselo a quien ellos desearan, y eligieron al entonces coronel Juan Domingo Perón.

Es el día de la Lealtad para la liturgia justicialista, pero el 17 de octubre es también el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, declarado así, en 1992, por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Curiosa coincidencia si se tiene en cuenta que, a partir de ese día, en Argentina, las clases postergadas dejaron de vivir en la indigencia para hacerlo en un país con pleno empleo gobernado por un Estado benefactor.

La lealtad

La lealtad, entonces, no puede entenderse de una sola manera, como muchos dirigentes justicialistas lo quieren hacer ver. La lealtad no es patrimonio de los arriba para exigir pleitesía a los de abajo o acompañamiento a los que pierden en las internas del Partido Justicialista. La lealtad, bien entendida después del 17 de octubre, es el servicio que un gobierno le presta al pueblo. Algo que nunca más volvió a suceder desde 1955.

Lealtad debería entenderse como la obligación de un gobierno justicialista para con toda la masa trabajadora y, hoy más que nunca, lealtad del justicialismo kirchnerista para con toda la masa desocupada, que alcanza a cerca de 15 millones de personas en todo el país, entre mano de obra esclava, trabajadores en negro, subempleo, planes sociales, jóvenes que no acceden a su primer trabajo, adultos que para el mercado son inútiles y miles de mujeres que son explotadas ante la necesidad que tienen de darles de comer a sus hijos.

Las conquistas

Pero hoy se habla del 17 de octubre porque existió, precisamente, esa lealtad de Perón para con quienes tomaron de prepo la Plaza de Mayo para pedir su liberación. Una lealtad que se puede explicar, simplemente, en hechos concretos, para que quien quiera entender que entienda.

Se crearon industrias livianas para dar trabajo y crear un shock distributivo y de consumo de manera urgente y se fortalecieron las industrias pesadas para alimentar la materia prima de las anteriores. Se nacionalizaron los servicios para generar puestos de empleo genuinos, como ferrocarriles, gas, teléfono, usinas eléctricas y flota fluvial.

Se estableció la gratuidad de la enseñanza universitaria, se sancionó el voto femenino, se estableció la igualdad de la patria potestad en el matrimonio y se derogó la ley que establecía la discriminación entre hijos legítimos e ilegítimos.

Durante el primer gobierno peronista, el componente salarial del ingreso nacional (53%) superó, por primera vez en la historia, a la retribución obtenida en concepto de ganancias, intereses y renta de la tierra (47%) y hacia 1947, por primera vez, la industria manufacturera participaba en la formación del Producto Bruto Interno (PBI) con un porcentaje superior (22,8%) al de la agrícologanadera (20,1%).

Según un minucioso estudio del Sindicato de Farmacia, sólo en la industria, y durante su primer año de gobierno (1946), el peronismo inauguraba su gestión con más de 86 mil establecimientos que empleaban, en Buenos Aires, a más de 800 mil obreros. Pero esa mano de obra estaba conformada, en parte, con la enorme inmigración de peones de campo que fueron instruidos por el gobierno para pasar a ser mano de obra calificada industrial.

Se crearon el estatuto del peón, el de los derechos del trabajador, los derechos de la ancianidad, los convenios colectivos de trabajo, la ley de previsión social, la ley de accidentes de trabajo, la ley de vivienda obrera, el sueldo anual complementario, la mutualidad sindical, las escuelas sindicales, la ley de creación de la justicia del trabajo, los regímenes de jubilación, las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso y las proveedurías sindicales, por decir una parte.

Sólo durante el primer plan quinquenal (1946 - 1951) se construyeron 350 mil viviendas para empleados y obreros en toda la República. Ya en el segundo plan quinquenal, hasta 1955, se construyeron otras 150 mil y más de 10 millones de trabajadores recibían aguinaldo.

En cuanto a la organización sindical, si en 1945 existían 500 sindicatos agrupados en tres centrales obreras (Unión Sindical Argentina, CGT 1 y CGT 2), con apenas un millón de afiliados, en 1955 existió una sola central (CGT) de 2.500 sindicatos, con más de seis millones de afiliados.

Se creó el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC), la Dirección Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas y la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Se construyó el primer Alto Horno en Zapla, se formó SOMISA (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina), y se eliminó la enseñanza religiosa en las escuelas. Con un ministro como Ramón Carrillo, se crearon infinidad de salas de primeros auxilios y hospitales públicos (Policlínicos de Lanús, de Avellaneda e Instituto del Quemado, por nombrar algunos) y en el Primer Plan Quinquenal se duplicaron las camas y se erradicaron el paludismo y otras enfermedades endémicas.

Las frases hechas contra Perón

Sin embargo, y luego de enumerar la abrumadora política social, todavía hoy muchos critican semejante proyecto de gobierno, como las clases altas, que sólo se dedicaron a abastecer a la historia de frases hechas y lugares comunes sobre Perón, llamándolo "el tirano prófugo", prohibiendo, incluso, pronunciar su nombre.

Pero otras cifras tampoco dejan mentir y hablan a las claras de que se trató de racismo de parte de quienes acusaron a Perón de nazi: la oligarquía ganadera de los Martínez de Hoz, los mismos que bombardearon la Plaza de Mayo y asesinaron a 350 personas, fusilaron a peronistas y escribieron la más nefasta parte de la historia argentina de 1976 a 1982.

Según un pormenorizado trabajo del Centro de Estudios Históricos de la Universidad Nacional de Mar del Plata, entre 1946 y 1950 el Banco de la Provincia de Buenos Aires entregó créditos que oscilaron entre 30.000 y 1.750.000 pesos moneda nacional a importantes empresas ganaderas e inmobiliarias como Juan Berisso S.A., Adolfo Bullrich S.A., Uribelarrea S.A., Estancias Bella Vista, y La Agrícola Ganadera S.R.L, entre otras.

Además, consignatarios y empresas agrícolas también obtuvieron créditos de entre 2.000.000 y 5.000.000 de pesos moneda nacional: Dreyus Ltda.; La Plata Cereal S.A.; Eximport, Bunge y Born y Molinos Río de la Plata S.A. son algunos de los muchos ejemplos.

Sobre los argumentos nazis que esgrime la ultraderecha (justo la ultraderecha) hay muchas otras cosas para decir a quienes apoyaron la política del eje Aliado en franca comparación con el peronismo.

En uno de los capítulos del libro "Negocios son negocios", del periodista y economista Daniel Muchnik, el autor se refiere a las relaciones políticas y financieras establecidas entre el nazismo y el gran capital norteamericano e inglés, que veían en Hitler "un freno al comunismo".

Según el periodista, Ford, General Motors, Dupont, el Chase Manhatan Bank, la Texaco y la Standard Oil, más la Imperial Chemistry Industries y la Shell, de Inglaterra, desarrollaron importantes negocios con los nazis antes de la guerra y financiaron al partido de Hitler (Henry Ford comenzó a financiar a los nazis en 1922, mucho antes que la mayoría de los grandes capitalistas alemanes, elemento harto sabido en su biografía).

Muchnik cuenta que los soldados norteamericanos que desembarcaron en Normandía se sorprendieron al enfrentar tropas alemanas que se movilizaban en camiones Ford y Opel (subsidiaria alemana de la GM). Pero uno de los aspectos más repugnantes de esta colaboración, es que los campos de concentración nazis eran, también, campos de trabajo esclavo judío.

Los aliados se negaron a bombardear estas instalaciones, en parte, porque estaban asociados a sus propietarios (como ya se mencionó, el caso de las empresas Farben, ICI y Dupont) o porque esperaban apropiarse de ellos al fin de la guerra.

El presente

Parece increíble que hoy, a 61 años de una fecha que marcó el comienzo de un país con justicia social, unos pocos se hayan encargado de dejar en ruinas a esa Argentina que se construyó en sólo ocho años (1946-1954).

Para muchos jóvenes, por ejemplo, el 17 de octubre no es más que una fecha privativa del Justicialismo en la que algunas personas mojaron sus pies en una fuente.

Esa foto histórica que nos legaron los diarios opositores marca la realidad de una época e ilustra que ese "aluvión zoológico", como un xenófobo bautizó a esa multitud, se atrevió a ponerse de pie para reclamar sus derechos y no dejarse pasar por arriba por una turba de malhechores con botas militares y olor a bosta.

Pudo no haber existido esa fecha si algún otro Presidente se hubiera tomado la molestia, antes, de hacer algo por los pobres, pero fue Perón quien después honraría aquella movilización de masas que hizo temblar las estructuras de un poder conservador que, de manera apabullante, asistía a una rebelión popular capaz de socavar sus dominios.

La oligarquía terrateniente asistió horrorizada a una revolución que iba a cambiar un modelo que llevaba más de un siglo enquistado en el poder (de agroganadero a industrial) y miró espantada cómo se producía, por primera vez en la historia argentina, la más extraordinaria y justa transferencia de recursos de una clase a la otra, estableciendo así la más equitativa redistribución del ingreso jamás vista hasta el día de hoy.

 

 
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