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Por
Rubén Molina
El
radical Carlos "Cacho" García es intendente
de Brandsen, un municipio que forma parte de la Tercera
Sección electoral y tiene 28 mil habitantes.
Junto con la comuna de Punta Indio son los únicos
dos municipios que detenta la U.C.R. en la sección.
Además, García es actual vicepresidente
de la U.C.R. bonaerense. La semana pasada visitó
el programa "Política del Sur Radio"
y dialogó sobre diversos temas. En esta entrevista
reproducimos parte de esa charla.
Está
confusa la situación dentro del radicalismo.
Hay para todos los gustos: los hay kirchneristas, lavagnistas
y ahora radicales R. ¿Cómo ve usted todo
este tema?
- En primer lugar, yo creo que los radicales K no existen.
Creo que no se puede ser radical kirchnerista, porque
claramente nuestro partido tiene otra forma de ver e
interpretar a la política y a la sociedad diametralmente
distinta a la que tiene el presidente Néstor
Kirchner. Además esto se ha definido en nuestra
convención de Rosario.
¿Sobre
los radicales L y los R no me va a decir nada?
- Las posturas de los denominados radicales R o radicales
L corresponden a dos formas de pretender viabilizar
una estrategia política entre los que creen que
con la fórmula propia es posible resolver los
problemas de la sociedad argentina, y entre los que
creemos que, sin ser sólo Lavagna uno de los
candidatos, la Argentina necesita de una oposición
articulada que busque los consensos políticos
necesarios con los otros partidos políticos,
con los actores sociales, a los efectos de no ser sólo
la oposición al gobierno, sino además
ser una alternativa.
¿Cómo
toma la decisión de la justicia de rechazar la
intervención del partido en Mendoza?
- En mi opinión, estaba bien intervenido el partido
en Mendoza. El gobernador y el partido radical de Mendoza
habían manifestado su posición absolutamente
contraria a la que estableció nuestro órgano
máximo de estrategia partidaria, que es la convención
nacional. A mí me parece muy mal que la justicia
intervenga en esto. Creo que el procedimiento administrativo
y jurídico del partido en el ámbito nacional
ha sido irreprochable desde todo punto de vista. Me
parece que hay una intromisión en la vida política
del partido por parte de la justicia, y eso no debería
haber ocurrido.
Se
hace difícil ser radical por estos tiempos.
- Yo creo que tiene que ver con las convicciones de
cada uno. Si nosotros actuáramos meramente mirando
un proceso electoral y viendo la forma de mejor acomodarnos,
no tengo la menor duda de que estaría en otro
partido, o haría lo que hacen algunos colegas
míos, estar del lado del poder. Y realmente el
poder sólo sirve, que no es poca cosa, para transformar
a la sociedad. Al igual que la política. La política
sin poder suele ser una cuestión altruista. Hay
muchos que miran a la sociedad desde un punto de vista
egoísta y les gusta estar del lado del poder
electoral o económico.
Piensa
que esa postura se ha desarrollado en la U.C.R.
- Y, esto es lo que ha pasado en este partido, muchos
dirigentes se han ido. Porque no creo que ellos crean
que lo que está haciendo el Presidente es una
concertación, o crean que es un gobierno progresista.
El peronismo se regenera mucho más fácil
que el radicalismo, al peronismo no le importa nada
ser menemista hoy y neoliberal, y ser mañaza
seudo izquierdista. En cambio, a los radicales de verdad
sí nos importa.
El
radicalismo bonaerense tiene más de 40 comunas,
todas en el interior. ¿Por qué piensa
que no puede hacer pie en el conurbano?
- Vengo de un distrito chico, por lo tanto nos conocemos
todos. En este tipo de lugares del interior, y aun en
aquellos un poco más grandes, nos conocemos.
Muchos de los que hoy son intendentes vienen a la política
desde la época de Alfonsín, y la gente
los adoptó como dirigentes locales e intendentes.
Incluso podemos hablar del caso mío. Todos sabían
en Brandsen que yo era radical, vivía en un barrio
peronista, pero era radical. Cuando nos votan saben
cómo actuamos, y nosotros actuamos como radicales.
Si bien es cierto que en el interior la composición
social da más antiperonista. Pero el problema
que tiene el radicalismo en el conurbano es que no logra
llevar a los dirigentes que tiene a un lugar esencial
para la política local como es la municipalidad.
Yo creo que hay muchos de nuestros dirigentes que están
pensando más en una diputación o el gobierno
provincial.
¿La
única alternativa del radicalismo se llama Roberto
Lavagna?
- El radicalismo tiene alternativas, inclusive de ir
con un candidato propio. Ese candidato podrá
sacar un caudal electoral que con toda seguridad el
radicalismo tiene en todo el país. Hay varios
radicales que están cerca de medir un 10% en
la Nación. Ahora yo me pregunto: a la Argentina
le conviene esto, una oposición atomizada y el
poder hegemónico del presidente Kirchner. El
país necesita de una oposición seria y
fuerte detrás de un plan de gobierno importante
y de una acción legislativa conjunta que no sólo
le permita ser una oposición articulada sino
una alternancia. El justicialismo en el poder comienza
a hacer el peor de los desaguisados cuando no tiene
oposición. Y el poder hegemónico que está
queriendo tener el presidente Kirchner se trata de eso.
Kirchner fue una persona hasta la legislativa del 2005,
cuando sacó el 45% de los votos se transformó
en otro y en otro estilo de conducción. Yo me
pregunto: si el radicalismo saca el 10% de los votos
y Macri saca el 15%, y el Presidente saca el 60%, desaparecemos
como partido político y tenemos a la violencia
social otra vez instalada en la Argentina.
¿Cuál
es la alternativa para la U.C.R?
- El radicalismo tiene que construir una concertación
social que nos permita articular a la oposición
con un proyecto que nos permita ser alternativa ante
cualquier problema de violencia generada en el seno
del propio gobierno.
¿El
justicialismo sabe ser oposición?
- No, el justicialismo desde la oposición hace
todos los desaguisados posibles para llegar al poder.
Por ejemplo, a mí durante los 11 años
de mandato me hicieron siete denuncias penales, siempre
para que se me investigue. En todas las causas he salido
sobreseído.
El peronismo en la oposición es destructivo,
yo creo que en varios aspectos tiene un gran componente
autoritario y antidemocrático.
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