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Hace
ya un año, el Frente para la Victoria buscaba
consolidar su liderazgo en la política argentina
después de que el Presidente de la Nación,
Néstor Kirchner, avanzara por un camino promisorio
en materia económica, anunciando durante 2005
un crecimiento del 9%, aunque los índices de
pobreza e indigencia sigan sumando hasta hoy cerca de
14 millones de personas.
De
todas maneras, hoy el kirchnerismo está a punto
de sentarse a hacer el balance más importante
de su flamante historia, dado que se cierra un ciclo
cargado de problemas y de promesas y es el último
escalón frente a la elección que deberá
ser la consagración de este espacio, nacido en
seno del Justicialismo en 2003, porque, por fin, se
verá si tiene o no más del 50 por ciento
de apoyo de la población del país.
Este
último año para el kirchnerismo no fue
fácil porque debió enfrentar grandes problemas
que, fuera donde fuese, inevitablemente sirvieron (o
mejor dicho, actuaron) todos como caja de resonancia
en los tres niveles ejecutivos y legislativos: nacional,
provincial y municipal.
El
tema de las papeleras hacia principio de año
parecía que posicionaba a Néstor Kirchner
como un estadista modelo cuando, si bien no solucionaba,
encaminaba la polémica haciendo tiempo para dilatar
la protesta, pero de repente, y ante la intransigencia
de los entrerrianos, el Presidente acaba de verse encerrado
por una postura dura de su par uruguayo Tabaré
Vázquez.
Por
otro lado, las disputas internas, conforme avanzó
el año, sobre todo el más grande conglomerado
de votos que es la provincia de Buenos Aires, fueron
haciéndose cada vez más evidentes y hoy
hay innumerables nombres en danza: desde Felipe Solá
hasta José Pampuro, pasando por Aníbal
Fernández, Alicia Kirchner, Julio de Vido y hasta,
por qué no, la dama Cristina Fernández,
si fuera necesario.
Pero
el escenario se vio conmovido, de pronto, por Misiones.
Kirchner tuvo un duro revés en el norte del país,
aunque, en rigor, si bien repercute de acá a
fin de año en aspiraciones como las de Solá
y Fellner, es seguro que el efecto se diluya para octubre
de 2007, por mal que les pese a los opositores de derecha,
centro e izquierda.
En
tanto, en los municipios de la tercera, el kirchnerismo
aún no termina de hacer pie frente al aparato
del PJ, que sigue instalado en el poder sin, al parecer,
pisar en falso, excepto por algunos ejemplos que parecen
tener problemas, como es el caso de Lomas de Zamora,
donde el oficialismo y el kirchnerismo no logran posicionarse.
Ya
en Avellaneda y en Lanús, los kirchneristas pelean
con escenarios parecidos porque se enfrentan abiertamente
a los aparatos, aunque con el sabor amargo, por ahora,
de que Kirchner no tenga ningún problema en mostrarse
con Cacho Álvarez y con Manuel Quindimil.
Almirante
Brown no es muy distinto de estos ejemplos: Rodríguez
se enfrenta a Darío Giustosi, pero al parecer,
el kirchnerismo tendría que pelear a un oficialismo
dividido si Villaverde tuviera aspiraciones y Rodríguez
no resignara las suyas. Este escenario inédito
tal vez terminara por favorecer a la oposición
kirchnerista.
Así
las cosas. Las posturas no terminan aún de consolidarse,
pero tampoco parece que Kirchner pretenda que ya sea
así. Aunque este final de año es la última
oportunidad para el kirchnerismo de hacer un balance
que le permita ajustar los últimos retoques a
la máquina electoral que disputará su
gran batalla dentro de un año: la batalla histórica,
la definitiva, la que marcará el cambio definitivo
o no, generacional y político que la Argentina
desea y espera desde 1983. .
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AVELLANEDA
Cacho y Cholito, la disputa que puede lesionar al
kirchnerismo
Por Ricardo Carossino
Baldomero
"Cacho" Álvarez de Olivera no baja
la guardia y se muestra exultante en sus fotos con el
presidente de la Nación Néstor Kirchner,
y si bien este informe es sobre el kirchnerismo, tal
vez no sea tan delirante incluir al actual Intendente
de Avellaneda en esta nota.
Lo
cierto es que los enfrentamientos del kirchnerismo con
el PJ de Avellaneda no tienen solución hasta
el momento y, tal vez, alguien debería empezar
a replantearse ese punto.
El
presidente del bloque de concejales del Frente para
la Victoria, José Alessi, si hace un balance
de este año, deberá pensar seriamente
si el enfrentamiento del diputado provincial Rubén
"Cholito" García con el Intendente
no termina llevándose puesta la única
alternativa que hay para disputarle el poder a Cacho
Álvarez.
No
es, por cierto, una situación fácil, porque
el Cholito García es la pata fuerte del kirchnerismo
dado que representa el poder sindical hoy enfrentado
al Intendente y esa es una carta deseable para todo
opositor que se precie de serlo.
La
gestión del kirchnerismo en el HCD no fue, precisamente,
la mejor este año 2006, pero tampoco se puede
hablar de un trabajo deshonroso, al contrario, Alessi
tuvo que columpiarse entre un PJ con poder, una derecha
(PRO Recrear) que va para donde sopla el viento, una
centro izquierda sin protagonismo y un radicalismo (el
único en la tercera con representación
legislativa) dividido.
Ese
escenario no le jugó a favor, a la hora de negociar,
al legislador del FpV, pero se las arregló, y
eso es lo más importante en este año y
lo más destacable de Alessi, para mantener el
bloque unido contra las embestidas del "cachismo".
También
el transversalismo de Oscar Laborde no se quedó
atrás, y ese es el mérito de este joven
dirigente del kirchnerismo de Avellaneda, ya que el
ex intendente y casco blanco no deja de morder los tobillos
de todos los que se postulan como precandidatos a intendentes,
porque él quiere volver.
Pero
se verá ahora se viene la prueba de fuego para
Alessi, que parece llevar la delantera en materia de
preferencias. El legislador municipal deberá
mostrar su cintura política, el año que
viene, para soportar las embestidas que se multiplicarán,
para mantener a flote el barco, para que la tropa no
se le amotine y para posicionarse como líder,
condición imprescindible si aspira a conducir
los destinos de todos los vecinos de un distrito tan
importante como Avellaneda.
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LANUS
Díaz Pérez mantiene un perfil bajo y algunos se impacientan
Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
El kirchnerismo en Lanús se enfrenta hoy a un
duro revés, justo a fin de año, cuando
los balances se imponen frente al gran año que
se acerca. La verdad es que el espacio que se identifica
con el presidente Kirchner no pudo asimilar la derrota
que significó enfrentar al secretario general
de los trabajadores municipales, Miguel Pedelhez. Y
si a eso le sumamos que Kirchner le bajó obra
a Manuel Quindimil, Darío Díaz Pérez
deberá demostrarle al "Presi" que es
un genio para dar vuelta estas estocadas del oficialismo.
Hoy
la oposición del Frente para la Victoria está
agrupada en varios sectores: el transversalismo, los
movimientos sociales de izquierda como Libres del Sur,
la pata peronista de ese espacio, como el Movimiento
Evita, pejotistas disidentes y radicales K, que aún
no se dan a conocer públicamente esperando una
señal más clara del juego lanusense.
En
materia legislativa, el kirchnerismo actuó casi
a la perfección, aunque en algunos momentos falló,
pero esos errores no le significaron grandes efectos
contrarios. Ese manejo estuvo a cargo del presidente
del bloque de concejales K, Héctor Bonfiglio,
en rigor, uno de los cerebros del armado de Díaz
Pérez.
En
materia de campaña electoral, algunas voces internas
se atreven a calificar a Díaz Pérez como
"un pecho frío", según versiones
confiables de la interna kirchnerista, porque le critican
que no pare ya el avance de Manolo frente a la opinión
pública, que lo ve como el gran ganador, y manda
un mensaje cuando dice: "Manolo no nos puede manejar
la agenda".
Pero
no todas son críticas, claro, es también
sabido, y así lo señala el 90 por ciento
del kirchnerismo, que Díaz Pérez es la
única alternativa seria, válida y coherente
contra la eternización de Quindimil en el poder
y, ansiosos o no, hasta quienes se atreven a criticar
aceptan apoyarlo.
Son
tiempos raros en Lanús, porque todo parecería
avizorar que el fin del régimen se termina y
más de uno no aguanta la necesidad de salir a
festejar, pero Díaz Pérez baja el perfil
porque sabe que no se puede salir a gastar antes de
tiempo y después no tener para pagar los costos
que una fiesta anticipada traería.
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ECHEVERRIA
Números y estrategias
El
kirchnerismo echeverriano aportó un caudal de
votos del 51,63% para Cristina. Fue un verdadero urnazo:
Chiche superó el 20 por ciento, pero, a diferencia
de otros distritos, no hubo un claro ganador. Es que
quien resultara vencedor en la contienda, la fuerza
vecinal del intendente Groppi, apenas logró un
18 por ciento de los votos -4 concejales- que debilitarían
su hegemonía en el Concejo y en la escena política
local.
Este
escenario de triunfo K reflejó la fragmentación
que derivara en que, por distintas listas, el kirchnerismo
coló a cuatro de los diez concejales -dos por
Hacer por Buenos Aires y los otros por el Frente para
la Victoria-, más la representación oficial
del groppismo que, si bien jugó en su estructura
vecinalista, había acordado con el poder K su
lineamiento en esa esfera.
De
cara al 2007, la aritmética nuevamente parece
ser el factor al que muchos van a apelar a la hora de
decidir candidaturas. De ir el kirchnerismo con más
de una lista, será la calculadora la que juegue
un rol importante para hacer un análisis de cómo
será el mapa.
El
oficialismo, que busca posicionarse en el espacio aunque,
como pasa en muchos distritos de la Tercera, los otros
K den por tierra la posibilidad de que el Presidente
incline la balanza hacia los intendentes que no sean
de su riñón; Fernando Gray, con el apoyo
de la ministra Alicia Kirchner; Norma Fernández,
con el respaldo uno de los hombres fuertes del Frente
para la Victoria en la provincia, Carlos "Cuto"
Moreno; Alberto Dodero, que también quiere meter
una cuña y el PJ que, ahora en su modelo pro
Kirchner, tiene un interesante plafón desde donde
negociar con los distintos sectores.
La
posibilidad de repetir el esquema y encontrar a Kirchner
o Cristina en más de una lista no parece nada
descabellado en este río revuelto. Aunque esta
vez, con la intendencia en juego, muchos sopesarán
que el aparato frente a una oposición fragmentada
generalmente hace daño. No obstante, la unidad
parece ser sólo una medida más de la matemática
que tanto gusta en Echeverría.
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LOMAS
La dura tarea de remar
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
A pesar del contundente triunfo obtenido hace
un año, el Frente para la Victoria se encuentra bastante
alejado del control político y administrativo distrital
Lomas
de Zamora es uno de los distritos en donde la complejidad
política impide al kirchnerismo local plantarse
como referencia exclusiva del Presidente de la Nación.
Aquí, como en los otros distritos del conurbano
sur, el duhaldismo residual sigue resistiendo. La habilidad
política del intendente Jorge Rossi, sumada a
la impericia de los dirigentes kirchneristas, hace difícil
determinar a ciencia cierta cuál puede ser la
resolución del culebrón político
a menos de un año de las elecciones.
A
doce meses del resonante triunfo en todo el conurbano,
no todas son sonrisas. Y lo que empezó con una
enorme expectativa, hoy es confusión y discordia.
Dos sectores claramente opuestos se observan y ambos
tienen su correlato en el Concejo Deliberante: uno comandado
por Marcela Bianchi y el otro con varias cabezas, entre
las que se destacan las de Fernando Navarro, Pablo Paladino
y Gabriel Mariotto.
El
"bianchismo" apegado, tal vez como única
forma de subsistencia, al gobierno municipal. Dejando
muchas dudas de su apego a las políticas presidenciales.
El segundo sector con una mayor afinidad con el presidente
Kirchner (muchos de sus dirigentes son funcionarios
de su gobierno o poseen un rol político importante)
y en clara oposición a la gestión de Jorge
Rossi.
A
pesar de gozar de las mieles del poder, la discordia
es mucha, no sólo entre ambos sectores, sino
dentro de cada uno de ellos, donde las diferencias también
se hacen notar. Bianchi, con aspiraciones a jefa comunal,
tendrá que "tejer" demasiado con propios
y ajenos para lograr dicho objetivo. Sobre todo porque
su principal socio, el intendente justicialista Jorge
Rossi, mantiene sus expectativas de ser reelecto. Pero
allí no terminan los problemas. Muchos de los
concejales que hoy forman su bloque, "Concertación
K", están con un pie adentro y otro afuera.
La mayoría especulando con definiciones en el
ámbito provincial y municipal que los puedan
beneficiar.
En
el kirchnerismo oficialista sucede algo similar. Las
diferencias, a medida que se acercan las definiciones,
acrecientan las discordias. La presentación del
pedido de interpelación realizada por el concejal
Claudio Morell pone en evidencia las discrepancias.
Ningún otro edil del espacio lo acompañará.
Y el diálogo entre los propios legisladores no
es de los mejores, en muchos casos se han detectados
cortocircuitos por la forma de encarar determinados
temas.
Pero
a esta altura no cabe la menor duda de que en este bloque
es donde la mayoría de las expectativas se encuentran
ligadas a la definición provincial. Están
los que apoyan a Aníbal Fernández, a Pampuro
y los que hasta hace poco lo hacían por Felipe
Solá. Todo es muy confuso dentro del Frente para
la Victoria. La decisión de Felipe Solá
de bajarse de la reelección suma más confusión
y candidatos a la contienda bonaerense.
A
pesar de la excelente elección realizada hace
un año, el Frente para la Victoria se encuentra
bastante alejado del control político y administrativo
distrital. Mucho más si sucede lo que la mayoría
piensa, es decir, que pueda llegar a haber varios candidatos
a intendentes en Lomas de Zamora pegados a la lista
de un Kirchner Presidente. Pero todavía falta
mucho y, como dijo el Primer Mandatario, no es tiempo
de hablar de candidaturas, aunque por lo bajo no sólo
se habla, sino se hace -y bastante- para "serlo".
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ALMIRANTE
BROWN
¿Frente o enfrente?
En octubre del año pasado, el Frente para la
Victoria celebraba un triunfo histórico en el
feudo de uno de los hombres fuertes del Justicialismo:
el ex intendente, ex senador y actual diputado nacional
Jorge Villaverde.
Allí,
abroquelados detrás de la seducción electoral
que desplegó Cristina, se impusieron en las urnas
por el 43,83% de los votos, aventajando al PJ en casi
un 25 por ciento. Paliza, como dirían en el barrio.
Y fue justamente en las barriadas donde las organizaciones
populares aliadas al gobierno hicieron de su trabajo
territorial una referencia política a la hora
de analizar cualquier coyuntura. Pero también
en los centros, donde espacios tradicionales de la política
local perdieron su poderío -ni la UCR, ni el
ARI, ni el PRO lograron alcanzan ningún escaño-
tuvo un fuerte respaldo la "alternativa" que
pregonaran las huestes kirchneristas.
El
próximo octubre tendrá, seguramente, otras
características: el enemigo no sólo es
el histórico pope peronista en el distrito, quien
-por otra parte- también labora por el abrigo
presidencial en la ingeniería K, sino que aquel
Frente no parece mostrar la solidez que lo hizo fuerte
cuando jugó por imponer a los Kirchner en la
región.
Ahora,
las variantes se multiplican: Giustozzi, con varios
referentes de organizaciones populares, no blanquea
intenciones, pero los off lo sindican como uno de los
firmes candidatos; el Frente de Jerez y Wolovich; los
K filo-oficialistas, Ruiz y Neuburguer; el funcionario
de acción social Mariano Cascallares; y siguen
las firmas.
Ese
será el desafío de cara al próximo
octubre: conseguir pegar a los candidatos al kirchnerismo
en el nivel nacional -y en esta coyuntura pareciera
ser el escenario más viable- e imponer su Frente
a los frentes de enfrente.
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