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Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
Es
claro que el presidente de la Nación, Néstor
Kirchner, no descarta nada y que mete a todos
en la misma bolsa y, tomando un refrán
popular para modificarlo, a un año de las
elecciones todos lo gatos son pardos.
La
lectura más cercana a este fenómeno
de aglutinación es que el acercamiento
de Kirchner no sería hacia Manolo, sino
hacia el PJ, pero quién puede asegurar
que, en caso de emergencia, el primer mandatario
no rompa el vidrio para sacar y usar la boleta
ganadora con Quindimil.
Quienes
vieron al Intendente de Lanús junto al
presidente de la Nación, Néstor
Kirchner, habrán pensado que era imagen
muy fuerte para "korazones" débiles,
o transplantados, si se quiere en algunos casos.
Las lecturas son muchas, pero algo quedó
muy claro y es que "el Presi", se encargó
de que no hubiera ganadores o, al menos, de que
no se notaran de vista a la gente.
Para
los posibles votantes manolistas, que fueron,
al cabo, quienes llenaron el Microestadio de Lanús,
ver al Intendente junto a Kirchner fue la foto
soñada, pero también vieron en el
escenario, aunque en la tercera fila, a su principal
opositor y diputado provincial, Darío Díaz
Pérez, líder del kirchnerismo de
Lanús.
Pero
en estos actos las verdades se ven en las trastiendas
de los discursos, en esas frases que son toda
una definición en sí mismas. Y en
esa lectura se vio que hubo pases de factura,
frases con más de tres sentidos, susceptibilidades
que fueron heridas, euforias tal vez prematuras,
y tristezas que quizás no lo son tanto.
Una
de las frases más sonoras de Kirchner fue
sin duda cuando declaró: "Llevaré
a Manolo por siempre en mi corazón".
Es sin duda una forma de decir muchas cosas y
no aclarar nada, ya que no se sabrá, por
ahora, en calidad de qué lo llevará
en su corazón y si, en realidad, no lo
estaba tratando ya como un recuerdo.
Asimismo,
en un tono ambiguo, Néstor Kirchner, se
atrevió a señalarlo como un ganador,
porque no dudó en asegurar que "Manolo
ganó una batalla más" respecto
del Puente Carretero de Remedios de Escalada que
tendría su final feliz. Este puente podría
señalarse como un paradigma que sólo
se inscribe en los anales de las cuentas pendientes,
comparado con la Biblioteca Nacional que esperó
tantas décadas para verse al fin concluida.
De
todos modos, el primer mandatario hizo una evidente
crítica a Quindimil cuando sostuvo: "No
olvidemos a los responsables de la decadencia
argentina que hoy se presentan como alternativa.
Y Manolo sabe quiénes son". Es sin
duda un pase de factura por el apoyo que Quindimil
le dio al paradigma de la segunda década
infame, Carlos Saúl Menem.
Por
su parte, Quindimil, ducho en el uso de las masas,
hizo gritar a la gente por él y por Kirchner
y recalcó que "sólo busco la
unidad", porque, según confirmó
Gastón Rodríguez a Política
del Sur al final del acto, el manolismo estaría
ya pidiendo una concertación, seguramente,
para ir dirimiendo futuras listas electorales.
Hubo
frases interesantes, incluso, que le sirvieron
a la centro derecha para comparar a Kirchner con
Quindimil cuando entre los dos se trataron de
padre y de amigo. Manolo no dudó en decir:
"Tenemos fe en Kirchner que es un hijo mío",
y el primer mandatario lo calificó, por
su parte, como "amigo".
De
cualquier manera, unos de los gestos más
significativos del acto, fue el del Presidente
de la Nación, cuando Quindimil señaló
a Kirchner como "distinto a todos los que
pasaron antes y que no entregaron nada".
El Primer Mandatario hizo un gesto de desacuerdo,
en silencio, y prefirió no contestarle.
Otra
de las frases que sonaron como una bomba de 2007
kilotones en el Microestadio de Lanús fue
cuando el originalísimo Felipe Solá
dijo que, en la provincia de Buenos Aires y en
Lanús, "muchas cosas cambiaron, pero
lo único que permanece igual es Manolo",
sin aclarar, claro, si se refería al estado
físico del Intendente o a otra cosa, y
luego aprovechó para pedir, o casi implorar,
que "Por favor no haya más peleas
intestinas" en el PJ. Algo que, por el momento,
sigue pareciendo una utopía.
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