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Por
Rubén Molina
¿Se
podría decir que en las últimas semanas
está habiendo una especie de presión por
parte del alfonsinismo y del duhaldismo en la búsqueda
de acelerar los tiempos en el lanzamiento de la candidatura
de Roberto Lavagna?
- En primer lugar le digo que el duhaldismo no existe
más, porque Duhalde no hace más política
en el ámbito nacional. No hay ninguna presión
nuestra o de los diputados que conforman el bloque justicialista
nacional sobre el doctor Roberto Lavagna. Lo que sí
creemos es que tiene que haber un núcleo básico
de consenso con el resto de las fuerzas que puedan llegar
a participar, y sobre la base de ellos sí lanzar
una candidatura. De todas formas, estimo que antes de
fin de año va a haber novedades. Con respecto
a lo del alfonsinismo desconozco su posición.
Bueno,
con respecto a lo del duhaldismo, sí se puede
decir que forman parte de lo era el duhaldismo o lo
que se define como el duhaldismo residual.
- Lo que queda del duhaldismo también está
en el Frente para la Victoria, en el bloque Peronista
Federal, hay duhaldistas en muchos lados, no se olvide
que los intendentes que hoy están con el Frente
para la Victoria, hasta hace cuatro meses estaban en
el espacio de Chiche Duhalde.
Hablando
de Duhalde, esta semana hubo algunas declaraciones suyas
en las que habla a favor de un diálogo entre
Roberto Lavagna y Mauricio Macri. Algo similar afirmó
Jorge Sobisch. ¿Usted qué opina?
- Duhalde no habló con ningún medio sobre
los temas que se le han atribuido. Sí se ha hecho
alguna interpretación periodística, que
la verdad no sé cuán ajustada está
a la verdad. Estoy convencido de que el camino es ése,
no hay muchas más alternativas. Si no convergemos
en una real fuerza de oposición constructiva
no tenemos alternativas. Y como lo que queremos es generar
justamente un camino alternativo, me parece que el diálogo
tiene que estar siempre abierto entre estos espacios,
porque además pienso que desde el disenso también
se construye, y no vemos ese ejemplo desde el ejecutivo
nacional y desde quienes lo acompañan.
Teniendo
a Roberto Lavagna como candidato a Presidente, ¿no
se evalúa la alternativa de Mauricio Macri?
- Macri no es mi candidato en este caso. Siempre hablamos
de Lavagna como candidato a Presidente.
Raúl
Alfonsín siempre dijo que apoyaba la candidatura
de Roberto Lavagna, pero también manifestó
que su límite era Mauricio Macri. ¿Le
preocupa esa definición?
- Ése será un problema que tendrá
que responder Alfonsín, porque la verdad es que
nosotros tenemos diálogo fluido con más
de un radical en la Cámara de Diputados que no
ven con malos ojos un acuerdo con Mauricio Macri.
¿Vale
decir que les da lo mismo que los radicales estén
o no en esta coalición?
- No, no es que queramos que no estén, pero ellos
mismos se han puesto un límite. Ahora, si ese
límite es Mauricio Macri, tendrán que
resolverlo ellos, no es un tema nuestro.
Dentro
de este esquema de frentes, ¿evalúan la
posibilidad de que Francisco De Narváez baje
su candidatura a gobernador?
- No, no creo, pero si ese fuera el caso lo haría
en beneficio del espacio. Siempre estamos abiertos a
distintas posibilidades. Si hay un candidato que eventualmente
mida mejor, el diputado Narváez ha dicho que
va a poner todo su esfuerzo para que ese candidato llegue
a donde tiene que llegar. Hoy nuestro candidato es Francisco
De Narváez en la provincia de Buenos Aires.
Lo
traigo a Lomas de Zamora, usted es un hombre de este
distrito y ha formado parte del justicialismo y siempre
se ha hablado de su posibilidad de candidatearse a intendente.
¿Está analizando esa posibilidad?
- No descarto nada, tampoco es una situación
que haya evaluado. De cualquier manera quiero aclarar
que yo no me he ido del justicialismo, al contrario,
pero no descarto nada. Me parece que todavía
hay tiempo para pensar ese tipo de cosas.
El
intendente Jorge Rossi también es justicialista.
¿Habla con él? ¿Qué opina
de su gestión?
- No, de gestión cero y la verdad que hace tiempo
que no hablo. En los términos que hoy se encuentra
el Intendente tampoco me interesa hablar. No tengo inconveniente
en hablar sobre temas que tengan que ver con el mejoramiento
en la calidad de la gestión o engrandecer el
municipio, pero políticamente yo he tomado un
camino diferente.
¿Cuáles
son sus críticas a la gestión del Intendente?
- El Intendente se ha dedicado ha administrar, en ese
sentido no le ha ido mal. Pero hay mucho dinero que
Provincia debería estar entregándole por
la ley de coparticipación. Dinero que a su vez
la Provincia debería estar recibiendo de la Nación,
y que se entrega a cuentagotas y a partir de favores
políticos. El Intendente lo que debería
hacer es juntar a su gente y reclamar donde tiene que
reclamar, porque las obras no son del ejecutivo nacional
o provincial, son de la gente, que es la que las financian
con sus impuestos. El Intendente cree que porque venga
un funcionario del ejecutivo nacional a prometer determinadas
obras, eso está bien. Ellos tienen la obligación
de hacerlas donde corresponde.
¿Le
parece mal que el intendente hable con el gobierno nacional?
- Me parece que buscan prebendas políticas, porque
tienen miedo de no poder gobernar, le tienen miedo al
clamor popular, tienen miedo de juntarle la gente adonde
corresponde, es decir a la Casa Rosada, para reclamar
lo que haya que reclamar y cierran acuerdos que no son
demasiados transparentes.
Le
hago la última, ¿cuál es su opinión
sobre el conflicto con los trabajadores municipales?
- Objetivamente al trabajador municipal se le ha ofrecido
un aumento que no ha sido otorgado. La génesis
del error está en el ejecutivo nacional, que
tiene una administración que en su conjunto debe
tener más o menos la misma cantidad que tienen
dos municipios del conurbano bonaerense, y que le es
más fácil comprometerse y cumplir con
un 19%. Después eso lo trasladamos a la provincia
y vemos el problema que tenemos con los maestros y los
hospitales, porque no pueden cumplir con los aumentos.
Lo mismo le ha pasado al intendente Rossi.
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