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De
pronto, y no por noticias salariales, el sindicalismo
argentino volvió a estar en la vidriera antes
de que termine el 2006. El titular de la CGT, Hugo Moyano,
tras los incidentes de San Vicente, tuvo que salir a
reafirmar su polémico liderazgo y asegurar que
no renunciaría, aunque aclaró que tampoco
busca "aferrarse" al cargo. El sindicalista
no quiso entrar en polémica con el dirigente
de la UOCRA, Juan Pablo "Pata" Medina, quien
lo criticó duramente, y afirmó que quienes
quieren que se retire de la conducción de la
central obrera "que lo vengan a plantear a donde
corresponde". La sombra de San Vicente aún
pende sobre Moyano.
Pero
más acá, en la tercera sección
electoral, las cosas tampoco son simples en lo que se
refiere a la relación de los ejecutivos municipales
con los sindicatos correspondientes. Los "Gordos
del Sur" hace rato también que están
en sus cargos y por lo pronto no parece que se enganchen
a esta moda de renuncias a las "re-re-re-re-elecciones"
que sacó del gran juego a tres gobernadores,
y que podría ir por los intendentes del conurbano,
si así Kirchner lo necesitara.
Dicen
en la Tercera que los sindicatos municipales tienen
mucho poder, tanto en Avellaneda y Lanús, como
en Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Almirante
Brown y, por los resultados de dirigentes que siempre
ganan elecciones, quizás algo haya de cierto.
El
mapa de conflictos está parejo. En algunas partes
se enfrentan y en otras no. Los rincones tranquilos
parecen ser Brown y Echeverría, donde los intendentes
-según puede verse- saben negociar con sindicalistas.
Otro
cantar suena en Lomas de Zamora y Avellaneda, donde
las luchas se agudizan por reclamos salariales.
En
Lomas de hablaba de huelga de hambre para lograr un
aumento que recién llegaría para enero,
así el intendente Jorge Rossi se evita desembolsar
un mayor aguinaldo en diciembre de este año y
deja el fardo para el que venga (que tal vez sea él).
Al
fin, el secretario adjunto del Sindicato, Orlando Ríos,
levantó la medida por pedido del secretario general
de la Federación de Sindicatos de Trabajadores
Municipales bonaerenses, Alfredo Atanasof. Aunque, por
otra parte, no hubo acuerdo entre los dirigentes municipales
y el gobierno comunal, por lo que se esperan novedades.
En
Avellaneda las cosas van más allá de un
paro o una huelga de hambre. En realidad, y se sabe
a voces, la pelea es más personal, entre el diputado
provincial y secretario general del sindicato, Rubén
"Cholito" García, que no duda en calificar
al patrón de "prostituto de la política",
y este acusado, el intendente Baldomero "Cacho"
Álvarez de Olivera.
Ahora,
las últimas noticias indican que el sindicato
difundió un comunicado para repudiar el destrozo
de una placa recordatoria que descubrieran (el pasado
7 de noviembre) con un acto en el Palacio municipal,
al cumplirse un año de los incidentes en el municipio.
Lanús
es un caso aparte. La conducción oficial de Miguel
Pedelhez ganó las últimas elecciones y
sigue al frente del Sindicato Municipal, como para que
su intendente, Manuel Quindimil, no se alarme por una
repentina falta de apoyo a un año de las nacionales.
En tanto, las listas opositoras parecen haberse encolumnado
detrás del triunfador, pero no todo está
terminado.
En
esta pelea, las cartas parecen estar dándose
entre Atanasof y García. Este último,
precisamente, protagonizó una noticia en la legislatura
bonaerense cuando reclamó por la derogación
de la Ley de Disponibilidad del Trabajador Municipal,
haciendo enojar a ciertos intendentes del conurbano
que se hallaban presentes en la Cámara Baja.
Por
lo pronto, no parece haber mucho diálogo entre
sindicatos municipales de la tercera como para armar
un frente común de reclamos o de conquistas para
los trabajadores, los grandes postergados que, en algunos
casos, no llegan a ganar 300 pesos. Lo que sí
parece es que dichos sindicatos están más
preocupados por agradar al poder político para
ir acomodando sus fichas en un año electoral,
como el que viene. Igual, exactamente igual que los
"Gordos" nacionales, como Moyano. Demasiado
peso sobre los trabajadores.
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AVELLANEDA
"Cholito" vs "Cacho"
Por Ricardo Carossino
En
Avellaneda las cosas pueden terminar mal si los enfrentamientos
entre "Cacho" y "El Cholito" no
se encaminan. El diputado provincial y secretario general
del Sindicato de Trabajadores Municipales, Rubén
"Cholito" García, no oculta su desprecio
por el intendente de Avellaneda, Baldomero "Cacho"
Álvarez de Olivera, y no deja pasar oportunidad
para demostrarlo, como cuando, en diálogo con
Política del Sur (PDS) lo calificó de
"prostituto de la política".
En
esta pelea, voces recogidas en el Concejo Deliberante
de Avellaneda por PDS estarían pidiendo que "por
favor" se amiguen y que "limen asperezas",
porque esta situación podría terminar
llevándoselos puestos a los dos, sobre todo si
"el Presi se llegara a enojar", como pasó
con Luis D´Elía.
Álvarez, por el momento, parece estar llevando
la delantera y el jurado le estaría dando el
último round, sobre todo luego de que García
hiciera enojar a algunos intendentes del conurbano.
El
legislador del Frente para la Victoria había
planteado días atrás, en la Cámara
Baja bonaerense, en plena sesión, que se tratase
la derogación de la ley 11.757 -Estatuto para
el Personal de las Municipalidades- y algunos trabajadores
municipales, de distintos distritos, lo aplaudieron,
pero algunos jefes comunales que se encontraban en el
recinto se levantaron y se fueron.
Para
García no fue bueno que un allegado al presidente
Néstor Kirchner, como el presidente de la FAM,
Julio Pereyra, se enojara. García dijo a una
agencia de noticias: "Cuando tuve la palabra reclamé
que se sancionaran los dos proyectos de ley: sobre la
derogación de la 11.757 y la paritaria municipal.
Hasta ahí estaba todo bien, los bloques adherían,
el PJ planteó que no tenía problemas en
discutirlos, pero los proyectos fueron impulsados por
la banca mayoritaria del FpV. Aparentemente los trabajadores
no entendieron, aclaré y en ese momento, cuando
la gente gritaba que quería la derogación
de la ley, los intendentes se levantaron y se fueron.
Venia todo bien, no sé por qué los señores
intendentes se retiraron".
"Cacho" Álvarez debe estar de parabienes,
pero no puede olvidar que el "Cholito" tiene
un as en la manga, por más que algunos legisladores
del PJ local insistan en que "hay cosas más
importantes para tratar".
Por
más que Álvarez diga, en diálogo
con PDS, "no" conocer al Cholito García,
sí lo conoce, sobre todo después de lo
sucedido hace un año en la Municipalidad, cuando
en una protesta de los trabajadores municipales hubo
disparos y algunos manifestantes resultaron heridos.
Ese
episodio repercutió fuerte y, tal vez por esa
razón, meses después la justicia decretaba
que Álvarez debía darles un aumento a
sus trabajadores, aumento que no llegó porque
el Intendente pedía aumentar las tasas para otorgarlo.
Sin
embargo, hace unos días, el Ministerio de Trabajo
del gobierno de la provincia de Buenos Aires dispuso
que Avellaneda "deponga su actitud y dé
inmediato tratamiento al compromiso asumido" respecto
del aumento de sueldo para los trabajadores municipales.
En
ese momento, García ratificó este fallo
del ministerio bonaerense y dijo que no dejará,
por esto, de exigirle "al intendente (Baldomero
'Cacho') Álvarez que haga efectivo el pago del
aumento".
Rubén García confirmó que, según
el fallo del Ministerio de Trabajo provincial, "la
finalidad determinada (el aumento) no puede ser alterada
o dejada a un lado por la Municipalidad de Avellaneda",
y explicó que debería hacerse efectiva
esta intimación en breve.
Como
se recordará, luego de los incidentes, se había
llegado a un acuerdo de aumento el 9 de noviembre de
2005 para que se hiciera efectivo un aumento de sueldo
el 1° enero de 2006, lo que hasta el momento no
sucedió.
Ya
termina el año, un año difícil
para los dos adversarios políticos que están
bajo el mismo paraguas kirchnerista, un resguardo bajo
el cual no se vería mal que se pudieran de acuerdo
por la imagen de la propuesta y, claro, principalmente
para que los trabajadores cobren lo que se merecen.
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LANUS
Armonía entre dos pesos pesados
Por
Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
Casi parecen uno, pero son dos. Dos pesos pesados, eso
nadie lo discute, aunque sí se pone en duda su
legitimidad. Sin embargo, aún están al
frente del poder, uno en el Sindicato de Trabajadores
Municipales (Miguel Pedelhez) y el otro en el Poder
Ejecutivo municipal (Manuel Quindimil).
Hace
sólo unos meses los dos, incluso, parecían
temblar, cuando el Frente para la Victoria los ponía
contra las cuerdas con la interpelación al secretario
de Gobierno de Lanús, José Luis Bianchi.
Quindimil aguantaba los golpes de la oposición
y Pedelhez lo defendía a capa y espada en el
Concejo Deliberante cuando decía: "Esto
es una mentira, vienen por el ejecutivo, que se saquen
las caretas y lo digan abiertamente".
Por
esa época, precisamente, la oposición
sindical empezaba a construir una alternativa a la conducción
de Pedelhez, cuando hacía un paro. Luego de las
intensas negociaciones entre el Ejecutivo de Lanús
y el Sindicato, se levantaba la medida de fuerza.
Política
del Sur habló con el vocal titular de la Comisión
Directiva del Sindicato, Carlos Lage, y éste
detalló los alcances del arreglo: "Se firmó
un acta de acuerdo propuesta por el Departamento Ejecutivo,
por la cual un 20 por ciento irá al básico
y se pagará en dos veces: un 13% en mayo y un
7% en junio y se llega a un aumento de un 23 por ciento,
en realidad, porque un 10 va al básico y otro
10 se suma al 13 por ciento no bonificado de 2005".
El otro punto destacable de la negociación "fue
conseguir que en las categorías más bajas
nadie cobre menos de 100 pesos", remarcó
Lage y aseguró que "esto quedó garantizado".
Pedelhez
es un seguidor de Alfredo Atanasof y defensor de la
ley que combate su par de Avellaneda y legislador provincial
Rubén "Cholito" García, lo que
los tiene enfrentados a ambos. Antes de las elecciones,
justamente, Pedelhez decía a este semanario:
"Él (Rubén García) lo único
que tiene que hacer es venir, mirarme a la cara y decirme
qué pasó, nada más. Y si alguna
vez yo me metí en la interna de Avellaneda y
traicioné a algún trabajador, que me lo
diga. Este chico es un atrevido".
Polémico,
pero al fin político, el sindicalista sabe con
qué bueyes tiene que arar y no se enfrenta a
cualquiera, y aunque Manolo parezca estar muy bien sentado
en el cuarto piso, el Secretario General del Sindicato
de Municipales de Lanús, que no quiere dejar
puertas cerradas, dijo sobre el principal adversario
del intendente, Darío Díaz Pérez:
"Hasta hoy no me separa nada de Díaz Pérez,
porque aprendí que en la política hay
proyectos superadores. Estoy esperando encontrarlo para
preguntarle si está todo bien conmigo".
Díaz
Pérez, por su parte, si bien no se pronunció
sobre la figura de Pedelhez, supo entornar la puerta
para jugar y articular un principio de acuerdo por si
el destino, el Presidente de la Nación y los
votos lo pusieran al frente del ejecutivo municipal
de Lanús, y en una breve charla con este medio
sostuvo sobre el triunfo del gremialista que "la
oposición no supo articular una instancia superadora
y una propuesta alternativa". Lapidario si se quiere,
astuto, también.
Lo
habían acusado de todo a Pedelhez: de explotar
a sus representados con créditos abusivos, de
amenazar a las listas opositoras, de boicotear las asambleas,
de boicotear paros a Quindimil y de otras cosas más,
irreproducibles por prejuiciosas, por detrás
de su figura. Sin embargo, el gordo de Lanús
ganó, y ganó bien, y quien quiera gobernar
tendrá que sentarse a charlar, le guste o no
la manera de hacer política de Pedelhez, quien
aseguró que no tiene ningún rencor personal
con ningún opositor.
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LOMAS
La luna de miel se terminó
Por
Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
La idílica relación que llevaban el intendente
Jorge Rossi y el Sindicato de Trabajadores Municipales
pareciera haber concluido. Hoy los municipales reclaman
un aumento del 19% que el Jefe Comunal recién quiere
otorgar a partir del año próximo.
El
Sindicato de Trabajadores Municipales desde siempre
ha sido una herramienta fundamental para todas las gestiones
en Lomas de Zamora. Cada intendente, a la hora de asumir,
debió sentarse previamente con la conducción
del gremio y acordar las reglas de juego. El no hacerlo
significó para algunos una apresurada despedida
del Palacio Municipal, si no que lo diga Edgardo Di
Dío, que al frente del gobierno de la Alianza
tuvo que dar las hurras antes de tiempo.
Si
bien el Sindicato de Trabajadores Municipales de Lomas
de Zamora, como la mayoría de los gremios en
la Argentina, se encuentra dentro del paraguas del Partido
Justicialista a través de las 62 Organizaciones
-y ésta no es la excepción-, ello no significa
que la relación ejecutivo-gremio sea garantía
de armonía eterna. A lo largo de la historia
reciente, varios han sido los conflictos mantenidos
entre los municipales y los diversos intendentes que
han pasado por Lomas.
A
pesar del avance del kirchnerismo, Aldo Castro (secretario
general) ha logrado mantener su conducción dentro
del esquema justicialista y con ello un estrecho vínculo
con el intendente Jorge Rossi. La relación pareciera
no pasar por su mejor momento por estos tiempos. La
negativa de otorgar un aumento del 19% a los trabajadores
provocó el inicio de un plan de lucha que ya
lleva casi dos meses.
A
mediados de septiembre, cuando todo parecía acordado
entre las partes, y para la confirmación del
incremento salarial sólo faltaba una firma y
la foto, algo imprevisto ocurrió. La postura
del Jefe Comunal de no otorgar la suba del 19% provocó
una crisis que todavía hoy tiene un final incierto.
Rossi propuso un aumento a partir de enero de 2007,
la respuesta del gremio fueron paros, quites de colaboración,
retención de tareas, movilizaciones, volanteadas
y el inicio de una huelga de hambre.
La
intervención del Ministerio de Trabajo de la
Provincia de Buenos Aires, a pedido del ejecutivo municipal,
estableciendo una conciliación obligatoria le
abrió un paréntesis al conflicto. Pero
por ahora, a pesar de las reuniones mantenidas, nada
hace pensar que se puedan poner de acuerdo. Si se tienen
en cuenta las recientes medidas de Jorge Rossi, de no
descontarle a los trabajadores la cuota sindical y el
coseguro, el panorama pareciera complicarse aún
más.
Así
las cosas, el horizonte del sindicato es bastante complejo.
En una semana culmina la conciliación y, de no
haber acuerdo, el plan de lucha se reiniciará.
Pero, por otra parte, Aldo Castro y los suyos tendrán
que afrontar el año próximo la elección
de renovación de autoridades del gremio. Allí
tendrán que lidiar con varios frentes, internos
y externos, para poder seguir manteniendo la conducción
del legendario Sindicato de Trabajadores Municipales
de Lomas de Zamora.
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