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La provincia de Buenos Aires acaba de crear, por
medio del decreto 2979, su propio Banco de Inmuebles
Fiscales (BIF), que tendrá como misión racionalizar
el uso de propiedades pertenecientes al Estado.
Esto
estaría motivado porque hoy el Estado de la provincia
de Buenos Aires posee 40 mil inmuebles propios,
pero la demanda de los organismos va en aumento
y por ello el déficit se mide en miles de unidades.
Paralelamente, "se gastan 20 millones de pesos
por año en alquilar 900 edificios", según informó
a un diario platense la Dirección de Inmuebles
del Estado. Cerca del 50 por ciento de estos edificios
estaría, además, siendo demandado por la Dirección
de Escuelas, en tanto Seguridad se lleva otra
considerable porción.
El
Banco de Inmuebles Fiscal deberá, así, cubrir
las necesidades de inmuebles que tenga la administración
pública, determinando el procedimiento de asignación
con las normas, acciones, plazos, contenidos,
requisitos y formas para evaluar cuál es el área
más adecuada para afectar los edificios disponibles.
De hecho, la Dirección de Inmuebles del Estado
-organismo que integra el BIF junto con la Unidad
de Gerenciamiento Efectivo de Inmuebles Fiscales
(UGEIF)- señala que "viene realizando desde hace
tres años un relevamiento de edificios públicos
en desuso y disponibles en 123 distritos de la
provincia", y que falta censar 10, que serán cubiertos
antes de fin de año.
En
total, en Buenos Aires hay 6,5 millones de parcelas
catastrales (públicas y privadas). Con toda esa
"oferta" de inmuebles fiscales disponibles, el
BIF comenzará a comparar cada caso con la demanda
que ya llega de todos los organismos oficiales,
incluidos los 134 distritos bonaerenses.
"En
esa instancia buscaremos ser lo más racionales
posible con la asignación de cada propiedad, por
eso incluso se hará una especie de concurso entre
las reparticiones queaspiran
a determinado edificio, evaluándose numerosas
variables", dijo Carlos Baleztena, que dirigirá
el Banco con Franco Carballo.
La tarea consistirá en "poner en marcha los engranajes
entre cada ministerio y el banco, para ubicar
las propiedades disponibles y, de ese modo, ir
resolviendo gradualmente el déficit de espacio
que hay en el Estado bonaerense", explicó Guillermo
Bayley, otro integrante del equipo de trabajo.
Una
vez afectado cada edificio público disponible,
se iniciará también un monitoreo o auditoría para
verificar tanto el destino como el uso concreto
que el organismo demandante le dará al inmueble
asignado.
La idea oficial es reordenar la oferta y demanda
de inmuebles fiscales. Se cree que, si se logra
poner en marcha un mecanismo aceitado, se reducirán
sensiblemente tanto los actuales costos millonarios
en locaciones temporales como las necesidades
de espacio insatisfechas de la mayoría de las
reparticiones de la provincia.
El
déficit inmobiliario también afecta a otras dependencias
del gobierno provincial. El apuro de las autoridades
para resolver este inconveniente se origina en
la sangría de recursos que representan los alquileres
en los presupuestos de cada área. Esta deficiencia
no sólo afecta al Ejecutivo bonaerense. En el
Poder Judicial la situación es bastante parecida:
en 2005, la Justicia destinó 6,5 millones de pesos
a alquileres, una suma equivalente al 11% del
presupuesto anual de esa área.
Gentileza
de Diario Hoy
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