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Por Ramón Valdez
El cierre de año fue bastante aguerrido
para la política lomense. Dos hechos marcaron
a fuego lo que puede llegar a ocurrir a lo largo
de este 2007. Los abucheos al intendente Jorge
Rossi -incluida la escaramuza con Juan María
Viñales- en el Hospital Gandulfo, sumados
a la pelea que el jefe comunal mantuvo con el
concejal Luis Ajmechet, son sólo la antesala
de lo que vendrá en este año electoral.
Los
comentarios sobre lo ocurrido en el acto de inauguración
de obras en el Hospital Gandulfo siguen dejando
tela para cortar. Desde el oficialismo municipal
continúa la bronca por la ofensa provocada
por una buena parte de las casi 300 personas presentes
en el mitin encabezado por el vicepresidente de
la Nación y el gobernador bonaerense en
el nosocomio provincial lomense.
Es
que todos saben que Rossi es un hombre de una
enjundia y un mal humor terrible. Varios funcionarios
de su gestión ya tuvieron que soportar
su "aspereza". Pero lo del "Gandulfo"
superó todo. Cuando el Intendente comenzó
con su discurso, una fuerte silbatina y abucheos
comenzaron a taparlo.
Pero
lo peor vendría inmediatamente: parte del
público presente comenzó a darse
vuelta hasta quedar de espaldas al Jefe Comunal.
Muchos comentaron que las palabras (y el pulso)
de Jorge Rossi se aceleraron a tal punto que su
exposición duró menos de lo esperado.
Pero
allí no terminó todo. El Intendente
quedó con la "sangre en el ojo"
y fue al que consideró como responsable
principal de la "movida": Juan María
Viñales. El funcionario provincial y concejal
en uso de su licencia fue el "elegido"
por Rossi. Si bien es cierto que la mayoría
de los que se dieron vuelta y abuchearon al Intendente
pertenecían a su sector, también
es cierto que muchos, alineados con el diputado
provincial Fernando Navarro (también presente),
hicieron lo mismo.
El
Intendente, todavía en el escenario, fue
directamente hacia Viñales a increparlo.
Cierto que hubo unos insultos y hasta amagues
de algunos manotazos, pero como vulgarmente se
dice: "la sangre no llegó al río".
De todas formas el intendente partió masticando
bronca, a sabiendas de que lo ocurrido fue un
papelón delante del, nada más y
nada menos, Vicepresidente de la Nación.
Una
comida violenta
Pero
los hechos pugilísticos entre nuestros
dirigentes no culminaron allí. Como habitualmente
ocurre, los concejales lomenses se reunieron para
despedir el año. En este caso, la comilona
se realizó con la presencia del Intendente
en una parrilla de Llavallol.
Todo
iba bien hasta que llegó el ex presidente
del bloque de concejales del Justicialismo, Luis
Ajmechet. Al parecer, su presencia no cayó
nada bien en varios de los presentes, entre ellos
al mismísimo Jorge Rossi, quien, a la menor
broma realizada por el edil, reaccionó
de la peor manera. Cuentan los presentes que aquí
también volaron unas cuantas piñas.
Al parecer hubo más acción que en
el escenario del Hospital Gandulfo.
Dicen
que el jefe comunal y el concejal se dieron lindo.
Según infidentes y expertos en boxeo, fue
un empate técnico. De más está
decir que los jurados kirchneristas presentes
dieron ganador al concejal fumador en pipa.
Bromas
al margen, preocupa y mucho el cierre del año.
Sobre todo si esto debe tomarse como una muestra
de lo que nos ofrecerá nuestra dirigencia
política a lo largo de 2007. Hay muchos
candidatos lanzados y muchas son las aspiraciones
y ambiciones en juego. Ojalá que el receso
veraniego y las vacaciones para algunos sean sinónimos
de reflexión y tranquilidad. Por el bien
de todos, esperamos que sea así.
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