Semanario Político de la Tercera Sección

- Entrevista -

CARLOS FLORENTINO SOBRE BRUNO TAVANO
"Bruno perteneció a una generación de militantes políticos que se formó alrededor de la lucha contra la dictadura militar"
Una entrevista a Carlos Fiorentino en la que el actual concejal macrista hace su homenaje al extinto intendente justicialista.

Al cumplirse siete años de su fallecimiento, Política del Sur quiso recordar a Bruno Tavano, una figura legendaria de la política lomense. Sin lugar a dudas, el recordado intendente de Lomas de Zamora generó infinidades de amigos y recuerdos. Por tal motivo quisimos recordarlo con quien fuera uno de los más importantes dirigentes políticos durante su gestión: Carlos Fiorentino. El actual concejal macrista en aquel entonces fue el presidente del bloque de concejales justicialistas y persona de confianza del fallecido Bruno Tavano.

A la distancia y con el paso del tiempo, Carlos Fiorentino analiza aquellos años y por sobre todo nos habla de la figura de Bruno Tavano. Una entrevista en la que el recuerdo y la reflexión corren de la mano, y el pasado y el presente se juntan en las opiniones vertidas por Fiorentino.

Se cumplen siete años de la muerte de Bruno Tavano. ¿Qué reflexión le viene inmediatamente al hablar de él?
- Bruno Tavano no sólo fue un dirigente importante del peronismo de Lomas de Zamora, sino de la comunidad toda de Lomas de Zamora. Un hombre muy comprometido con la cuestión social y comunitaria. Desde su militancia, que fue incuestionable desde todo punto de vista, nos dejó un legado de compromiso con la comunidad, sobre todo para llevar adelante soluciones para con los que menos tienen. Ésa siempre fue su principal preocupación, dentro y fuera del gobierno municipal.

Muchos lo definen como un hombre de códigos, de ésos de los que hoy quedan pocos en la política. ¿Usted comparte esa idea?
- Bruno perteneció a una generación de militantes políticos que se formó alrededor de la lucha contra la dictadura militar, tratando de conseguir la recuperación de la democracia. Esa generación de militantes y cuadros tuvo un compromiso muy particular con las cosas, y una visión más profunda. Él fue un digno representante, quedan pocos dirigentes de esas características en la actualidad. Creo que hubiera tenido más para dar, pero ese accidente terrible de salud nos privó de tenerlo más tiempo con nosotros.

Hace tan sólo siete años que murió Fiorentino. ¿Tanto pudo cambiar la forma de hacer política?
- Por supuesto que ha cambiado, sobre todo porque la sociedad ha cambiado mucho. Ésta es una sociedad mucho más pragmática y acomodaticia. Pero, por sobre todo, la política ha cambiado; ahora hay dirigentes, tal es el caso emblemático de Borocotó, que han sido votados por la gente y a la semana ya se estaban pasando al partido contrario. Ese tipo de cuestiones en tipos como Tavano hubieran sido imposibles. En todas las épocas existieron panqueques, pero en la época en que Bruno militó eran la excepción. Ahora casi son la regla.

Hablando de malos recuerdos, ¿cómo ve esto de traer nuevamente a la palestra situaciones de aquella época, como los hechos de corrupción de las fotocopias y los autos?
- Esa fue una situación muy difícil que atravesó el municipio de Lomas de Zamora. En su momento fueron determinados los responsables. La justicia actuó, de manera que para mí, desde el punto de vista judicial, ha quedado saldada. Lamentablemente, eso provocó un importante perjuicio para el erario municipal. Pero de alguna manera los responsables sufrieron consecuencias muy graves, incluso en su salud. El principal implicado falleció. En definitiva, son episodios de la política criolla que tenemos que intentar desterrar definitivamente.

¿Pero el hecho de que otra vez se hable de eso y aparezcan pintadas en medio del inicio de una campaña política, le parece jugar sucio?
- Me parece que son cosas extemporáneas, que no tienen relación con la situación actual. De la mayoría de los dirigentes que estaban en esa situación, que fueron encontrados responsables por la justicia, prácticamente ninguno participa en política en la actualidad. A los demás, más allá de que se quiera adjudicar responsabilidad política a alguien, lo cierto es que, desde el punto de vista legal y penal, ninguno de ellos fue declarado responsable por la justicia. De manera tal que todos tienen todo el derecho de seguir actuando en política. Me parece que los golpes bajos son una cuestión que hoy reemplaza a la política de fondo, que tiene que centrarse en la discusión de las propuestas.

¿Siente que es algo común actualmente?
- Desgraciadamente, el ejemplo cunde en todos los niveles. Porque vemos hoy que el gobierno nacional se la pasa haciendo campaña política, tratando de juzgar, en otro contexto distinto, hechos que ocurrieron hace 30 años. Es natural que algunos discípulos, con un vuelo mucho más bajo, pretendan hacer lo mismo en las campañas locales. Se quiere sacar rédito político con supuestas actitudes valientes, cuando hoy ya no existe ningún riesgo.

Se refiere al tema de la Tripe A y el pedido de extradición a Isabel Perón. ¿Está en desacuerdo con la forma que se está manejando ese tema?
- Hoy hay dirigentes que se la pasan persiguiendo a militares o dirigentes políticos que ya están internados en los geriátricos. Pero en aquellas épocas, cuando esta gente tenía poder, no los veíamos en una actitud parecida. Me parece que eso es un mal ejemplo y yo lo pongo en la misma situación de las pintadas por lo de las fotocopias y los autos. Creo que es una manera anacrónica de hacer política sin política, y tratar de reemplazar temas incómodos del presente por temas incómodos del pasado.

Lo llevo otra vez al pasado y a Bruno Tavano. Usted en su momento lo enfrentó. ¿Nos puede explicar los motivos de ese enfrentamiento?
- Yo a Bruno lo enfrenté en una interna, así que pienso que soy uno de los que tiene más derecho a hablar de él, porque nunca hice un seguidismo acrítico. Al contrario, yo hablo y digo con la legitimidad que me da el haberlo cuestionado e incluso enfrentado políticamente en términos internos.

¿Cuáles fueron los cuestionamientos?
- No fue tanto por él. Como dije antes, Bruno era un dirigente con mucho código, que defendía a muerte el proyecto en el que estaba comprometido. Nosotros formábamos parte de un proyecto común hasta cierto punto, sobre todo cuando empezamos a tener diferencias en lo que tiene que ver con la conducción política del proyecto que era ejercida por Duhalde. La visión que tenía él, y sobre todo nosotros, de cómo estaba Duhalde conduciendo el proceso, empezó a tener serias divergencias a partir del año 97, cuando Duhalde colocó a la mujer como primera candidata a diputada nacional, abortando un proceso interno que estaba en marcha en toda la provincia de Buenos Aires.

¿La candidatura de Chiche Duhalde fue la gran diferencia?
- Eso provocó una especie de intervención política en el partido y, para colmo de males, terminó generando la creación de la Alianza y una derrota estratégica para el justicialismo de la provincia. Ahí comenzaron a generarse ciertas diferencias profundas, que hacia 1999 volvieron a recrudecer. Nosotros teníamos la idea de que había que hacer algo diferente en ese entonces, lamentablemente no fuimos escuchados. Perdimos la elección interna, pero el justicialismo en el 99 perdió la elección en Lomas de Zamora por primera vez en su historia.

Le hago la última, ¿usted cree que Tavano compartía completamente el proyecto de Eduardo Duhalde?
- Yo creo que él íntimamente no compartía algunas cosas, pero su concepto de lealtad, de compañerismo y de consecuencia le hicieron defender posiciones que desgraciadamente lo llevaron a la derrota y probablemente a la muerte.


 
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