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Durante
el verano de 1996, el reportero gráfico de la
revista Noticias, José Luis Cabezas, se atrevió
a tomar una foto del empresario postal Alfredo Yabrán
caminando por la playa junto con su esposa.
Durante
el verano de 1997, el 25 de enero, el cuerpo de ese
mismo fotógrafo apareció muerto, asesinado,
incinerado dentro de un auto. Al año siguiente,
ese mismo empresario fotografiado se mató de
un tiro en una de sus estancias de Gualeguaychú,
acusado de ser el instigador del asesinato.
La
pregunta sin respuesta, aún, es si lo mataron
por una foto. Algunos sospechan una interna peronista
entre el presidente de la Nación de entonces,
Carlos Saúl Menem y su gobernador bonaerense,
Eduardo Duhalde, quien dijo que le habían "plantado"
un cadáver.
Gonzalo
Martínez, presidente de la sindical Asociación
de Reporteros Gráficos de la República
Argentina (Argra), arriesga otra versión.
"Hasta
el día de hoy nos estamos preguntando el porqué
de la muerte; por una foto no se mata", dice Martínez
y afirma que "las causas, más que políticas,
son mafiosas".
Para
Martínez, según una entrevista de IPS,
"hay todo un entramado que casi parece una novela
policial, con las voladuras de la embajada de Israel
(en 1991, que dejó 22 muertos), la AMIA (la mutual
israelita en 1994 con 85 muertos) y Río Tercero
(la planta de Fabricaciones Militares, en 1995 y con
siete muertos de saldo)".
Pero,
a pesar de que el tiempo fue haciendo su trabajo y queden
sólo dos detenidos, Cabezas fue recordado en
el décimo aniversario del crimen con diversos
actos que se realizaron en distintos puntos del país,
incluidas las redacciones de los medios de comunicación
donde se cumplió un minuto de silencio.
Como
se recordará, el cuerpo de Cabezas fue encontrado
esposado, con dos balazos en la cabeza e incinerado
dentro de un automóvil en un descampado del partido
bonaerense de General Madariaga el 25 de enero de 1997.
Horas
antes, al reportero gráfico lo habían
capturado cuando llegaba a la casa en la que vivía
con su esposa y su pequeña hija Candela durante
la cobertura de temporada que realizaba para la revista
Noticias en Pinamar.
El
entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires,
Eduardo Duhalde, consideró estar ante una venganza
política contra él por su oposición
al gobierno del primer mandatario Carlos Saúl
Menem.
Hubo
entonces un sólido reclamo de la ciudadanía
para que el crimen no quedara impune y a los pedidos
se sumó el de la Asociación de Reporteros
Gráficos de la República Argentina (ARGRA)
implorando: "No se olviden de Cabezas", una
consigna que explotó en toda la Argentina.
El
juez de Dolores a cargo de la causa, José Luis
Macchi, había dictado ya la prisión preventiva
a un grupo de marplatenses a quienes la policía
-que les atribuía el crimen- denominó
"la banda de los Pepitos", cuando desde La
Plata le llegó la punta del ovillo para el total
esclarecimiento del caso.
Luego,
un arrepentido se acercó a Duhalde, dispuesto
a confesar su participación en el asesinato a
cambio de seguridad, porque, según dijo, ya habían
intentado matarlo.
Con
esa información, Macchi ordenó la detención
de José Luis Auge, Horacio Anselmo Braga, Sergio
Gustavo González y Héctor Miguel Retana,
integrantes de la denominada "Banda de los Horneros".
Defendidos
por el abogado Fernando Burlando, los "horneros"
declararon que, en realidad, ellos habían sido
llevados a Pinamar por el oficial Gustavo Prellezo,
para quien robaban en la temporada, contratados para
"asustar" a un fotógrafo.
Los
delincuentes también aseguraron que se habían
encargado de "levantar" a la víctima
del centro para llevarla hasta Madariaga, donde Prellezo
"la mató de dos tiros y luego quemó
el cadáver".
Fue
el sistema informático de cruces de llamadas
telefónicas, Excalibur, lo que ayudó a
Macchi a determinar que los "horneros", Prellezo
y los oficiales Aníbal Luna y Sergio Camaratta
no habían actuado por su cuenta sino a pedido.
Según
quedó acreditado en el expediente y corroborado
en el juicio oral, Gregorio Ríos, un sargento
del Ejército retirado y jefe de la custodia del
empresario Alfredo Yabrán, había contratado
a Prellezo para matar a Cabezas, porque a su patrón
le molestaban sus guardias periodísticas frente
a sus mansiones.
El
"cartero" más poderoso de la Argentina
había conseguido tener un imperio durante la
última dictadura militar, el cual mantuvo durante
los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos
Menem.
Cuando
la autoría intelectual del crimen se consideró
probada, el juez Macchi ordenó la detención
de Yabrán; el empresario postal se suicidó
de un escopetazo en uno de sus campos de Entre Ríos
cuando llegó la policía.
El
juicio a los acusados empezó en febrero de 2000,
y los ex policías Prellezo, Camaratta y Luna,
los ladrones Auge, Braga, González y Retana y
Gregorio Ríos fueron condenados a penas de prisión
y reclusión perpetua por los camaristas Susana
Yaltone, Raúl Begué y Jorge Dupuy.
Dos
años después, la Cámara de Casación
bonaerense redujo las condenas a todos, menos a Prellezo.
En 2006 fueron excarcelados los "horneros"
(con excepción de Retana que murió en
prisión), los ex policías Camaratta y
Luna y a Ríos se le concedió la prisión
domiciliaria.
En
un juicio posterior se condenó al ex comisario
de Pinamar, Alberto Pedro 'La liebre' Gómez,
como responsable de "liberar la zona" para
facilitar el crimen. A diez años del crimen,
sólo están presos Prellezo y La liebre
Gómez, quien podría recuperar la libertad
en pocos meses.
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Cronología
del caso Cabezas 1997-2007
1997 - El crimen
25
de enero: Aparece el cuerpo de José Luis Cabezas
en el interior de su auto, esposado y con dos tiros
en el cráneo. El hecho sucedió en una
cava de General Madariaga.
11 de febrero: El fallecido empresario postal Alfredo
Yabrán se presenta en los tribunales de la ciudad
de Buenos Aires para desligarse del crimen, ante las
versiones que lo apuntaban como el autor intelectual.
Los
arrestos
12 de febrero: En Mar del Plata son detenidos cinco
miembros de la banda de "Pepita, la pistolera"
como autores materiales del crimen, después de
que el informante policial Carlos Redruello los denunciara.
7 de marzo: El ex custodio de Yabrán, Francisco
Cáceres, revela que al empresario le molestaba
que le sacaran fotos.
14 de marzo: Dictan prisión preventiva para Margarita
Di Tulio, Flavio Steck, Juan Dominichetti, Luis Martínez
Maidana y Pedro Villegas.
2 de abril: Uno de los "horneros" se reúne
con Eduardo Duhalde y confiesa su participación
en el crimen.
9 de abril: Detienen a Prellezo, a su ex esposa -la
ex oficial Silvia Belawsky- y a los "horneros"
Horacio Braga y Héctor Retana.
10 de abril: Arrestan a otro de los "horneros",
Sergio González. Yabrán declara ante la
comisión antimafia del Congreso. Retana afirma
que Prellezo mató al fotógrafo.
10 de octubre: Yabrán declara como imputado del
crimen e incurre en contradicciones con respecto a su
testimonio ante la instrucción.
1998
- La muerte de Yabrán
15
de mayo: Belawsky declara que su marido le había
confesado que Yabrán estaba detrás del
crimen. Se ordena la captura del empresario.
20 de mayo: Aparece en una de sus estancias de la provincia
de Entre Ríos el cadáver de Yabrán.
Los peritajes determinan que se suicidó de un
escopetazo en la boca.
1999
- El juicio
14
de diciembre: Comienza el juicio oral en Dolores presidido
por los camaristas Raúl Begué, Jorge Dupuy
y Susana Yaltone. Los fiscales piden reclusión
perpetua para ocho de los acusados y 15 años
de prisión para Belawsky. Absuelven a Redruello.
2000
- Las condenas
2
de febrero: El tribunal condena a reclusión perpetua
a Prellezo, Luna y Camaratta y a prisión perpetua
a Ríos, Braga, González, Auge y Retana,
a todos por el secuestro y homicidio de Cabezas. En
tanto, condenan a sólo cuatro años de
prisión a Belawsky, por el delito de "estafa".
2002
23
de diciembre: El ex comisario de Pinamar Alberto "La
Liebre" Gómez fue condenado a la pena de
prisión perpetua al ser responsabilizado de haber
"liberado la zona".
2003
14
de diciembre: La Cámara de Dolores concedió
la excarcelación de Auge, bajo una fianza de
20 mil pesos tras cumplir dos tercios de la condena
de 18 años de prisión.
2005
24
de febrero: La Cámara de Dolores concedió
la excarcelación de González, bajo una
fianza de 20 mil pesos.
14 de abril: La Cámara de Dolores concedió
la excarcelación de Braga y de esta manera no
quedan "horneros" en prisión, ya que
Retana había muerto de sida en la cárcel.
29 de abril: Braga recuperó su libertad en la
Unidad 9 de La Plata.
2006
28
de agosto: El ex policía Luna recuperó
la libertad tras haber cumplido los dos tercios de su
condena, sobre la base del cómputo de dos por
uno.
6 de octubre: Ríos fue beneficiado por la Cámara
de Dolores con el arresto domiciliario.
10 de octubre: Camaratta fue excarcelado por la Cámara
de Dolores.
2007
25
de enero: Hay sólo dos condenados en prisión:
Prellezzo y Gómez.
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COMUNICADO
DE UTPBA
A
10 años del crimen de José Luis
En
la madrugada del 25 de enero de 1997 el reportero gráfico
José Luis Cabezas fue asesinado de dos tiros
en la cabeza y su cuerpo fue quemado, dentro de su auto,
en una cava de General Madariaga. A 10 años de
ese crimen, la mayoría de los considerados por
la justicia como sus autores y/o instigadores están
libres.
El
fallo judicial de febrero de 2000 no llegó al
fondo. La interpretación acerca de que José
Luis fue asesinado por su tarea profesional, los indicios
que pesaban sobre el empresario Yabrán -quien
se suicidó en mayo de 1998- y las condenas para
Ríos, Prellezo, Los Horneros, Luna, Camaratta
y el ex comisario Gómez no alcanzaron a darle
la verdadera entidad al hecho.
Tanto
las razones de fondo como los verdaderos autores intelectuales
-no sólo porque se suicidaron-, la participación
de la Bonaerense, así como las responsabilidades
políticas, quedaron fuera del alcance de la condena.
A esto se sumó el natural reflujo de una sociedad
movilizada que vio en parte cumplido su objetivo: los
juzgados admitieron su participación, se habló
de un ataque a la prensa, el principal sospechoso de
ser el autor intelectual se quitó la vida, y
se conocieron penas de cadena perpetua y prisión
perpetua que suponían la cárcel por el
resto de sus vidas para los condenados.
Las
reiteradas voces de los familiares de José Luis,
sus compañeros de trabajo, la UTPBA, ARGRA, repudiando
esas libertades de hoy, suenan como la expresión
más coherente en defensa de una lucha que todos
definieron como ejemplar y que no deja de tener vigencia
cada vez que una acción colectiva enfrenta la
impunidad.
A
10 años del crimen de José Luis, la vergonzosa
libertad de sus autores no pone para nada en duda el
alto valor de la lucha de millones de personas por la
justicia y la verdad. Por el contrario, la revaloriza.
Es que este presente demuestra, una vez más,
el poder de quienes fueron denunciados, confrontados,
y condicionados durante los años más fuertes
del "No se olviden de Cabezas".
Ese
poder, que con el crimen de José Luis dejó
un mensaje, también se llevó otro, que
quizás no lo tenía tan en cuenta: el de
una sociedad movilizada y reclamando justicia, meses,
años, aunque el objetivo se haya logrado sólo
parcialmente, ya que después otros, en zonas
inalcanzables para el conocimiento común, modificaron,
destrozando en las tinieblas lo conquistado por la voluntad
y decisión de una sociedad dispuesta a pelear
por la Verdad y la Justicia.
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