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Sin lugar a dudas, Lomas de Zamora arde por varios
costados, aunque, en rigor, aún no se ha
incendiado nada. Realmente la posición
de su intendente, Jorge Rossi, no es la adecuada
en estos momentos para erigirse como candidato
kirchnerista, pero acá se verá su
cintura política frente a temas como el
Arroyo del Rey, los cerca de ocho adversarios
a sucederlo y ahora el tema del hipermercado Coto
en Bánfield.
Como
se recordará, el Concejo Deliberante de
Lomas de Zamora autorizó, haciendo una
excepción en el Código de Planeamiento
Urbano, la construcción de este hiper en
una zona residencial, aun en contra de los deseos
de los vecinos de la zona.
Los
vecinos aseguran que el hipermercado les causará
"ruidos molestos y perjudicará la
calidad de vida del barrio".
Quien
se pronunció al respecto fue el miembro
de la agrupación vecinal Fuenteovejuna,
Gustavo Di Leo, al afirmar que "esta zona
está catalogada como R1, es decir, como
una zona residencial, por ende, no se admite la
localización de emprendimientos comerciales
de gran magnitud".
Desde
ya que hasta el momento no se han tocado algunos
temas centrales que bien podría haber usado
el sector político que avaló la
construcción, con el argumento de las fuentes
de trabajo, así como tampoco se oyó
todavía la voz de la empresa con relación
al conflicto.
Para
el representante de los vecinos de Lomas, la oposición
de la gente es porque se debería discutir
un nuevo plan de planeamiento en Lomas de Zamora,
así como "respetar la voluntad vecinal,
ya que la construcción del hipermercado
va a alterar su calidad de vida".
"Lo
que pedimos es elevar el nivel de las instituciones
que gran favor le hacen a la democracia -piden
desde Fuenteovejuna-, porque no se tiene en cuenta
la opinión mayoritaria de los vecinos",
advirtiendo que, de no haber una respuesta que
satisfaga a la población que reclama, recurrirán
a la justicia.
El
vecino insiste con el argumento de la imposibilidad
de la construcción y explicó que
sólo se podría habilitar allí
"un autoservicio de hasta 430 metros cuadrados",
tras aclarar que se está hablando de hacer
un comercio de "1700 metros, más todos
los anexos, que lo llevarían a más
de 3000 metros cuadrados".
Fuenteovejuna
indica que estudios de impacto ambiental advierten
que causaría una baja en la calidad de
vida de los vecinos, porque provocaría
"contaminación sonora, pérdida
de seguridad y malos olores".
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