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El
próximo fin de semana habrá elecciones
internas en RECREAR. ¿Cómo viene todo
el proceso?
- Sin dificultades, obviamente en algún distrito
habrá competencia, pero es una cosa sana y constructiva.
Entre nosotros el problema ha sido sobre la cuestión
metodológica, no ha habido discusiones sobre
el problema doctrinario.
Almirante
Brown será uno de los distritos en los que habrá
internas. Es su pueblo, ¿qué pasó?
- Ahí habrá elecciones, yo he tratado
de no participar de ninguna de las disputas internas.
He tratado de sobrevolar sobre ellos. La única
situación, que ocurrió por un problema
accidental, se produjo porque yo había propuesto
que dejáramos afiliar a todas las personas que
nos habían votado en octubre, y hubo gente que
pensó que debíamos ser más restrictivos
en la política de afiliaciones, pero no pasó
de eso. En general he tratado de mantenerme al margen
de la disputa interna.
¿No
será que no quiere que lo comparen con Elisa
Carrió y su manejo en el ARI?
- No. Yo tengo la sensación de que todas las
fuerzas opositoras están tratando de consolidar
su propia organización, con una gran carencia
de medios, pero con la mayor prolijidad posible, sabiendo
que nos espera enfrentar a una fuerza hegemónica
con recursos, y además inescrupulosa.
¿Cuál
es el rol de RECREAR en estos tiempos en los que pareciera
existir una fiebre kirchnerista y muchos se pasan a
las filas del Presidente o votan en el Congreso lo que
el Presidente envía?
- Nosotros no, ahí tiene el rol que a nosotros
nos cabe. Nosotros tenemos una discrepancia total con
el programa hegemónico, con la concentración
del poder, con la falta de límites constitucionales,
con la violación de todos los tratados. Por ejemplo,
esta medida que se tomó contra la actividad de
la carne, los obreros y frigoríficos, viola tratados
internacionales. Creemos que el país puede tener
otro rumbo, de más éxito y racionalidad.
Y eso es lo que estamos defendiendo.
¿Cómo
tomó la decisión del gobierno nacional
de rescindir el contrato con Aguas Argentinas?
- Me parece que el gobierno nacional no encontró
una solución al contrato anterior. Estuvo buscando
durante tres años la solución, me parece
que no logró un esquema convincente y, como no
le quedó ninguna alternativa, ha estatizado la
concesión. El problema que ahora va a tener es
el que tenía antes: cómo evitar la captura
de esta empresa estatal por parte de los proveedores,
los sindicalistas, los contratistas, que era el drama
de Obras Sanitarias, que había tenido un inmenso
problema de cobertura. Lo que se tiene que ver ahora
es cómo se enfrenta ese drama del pasado. Hemos
vuelto a muchos años atrás, con los problemas
que teníamos antes. Yo no veo nada nuevo en el
panorama. Hay un círculo vicioso de retroceso.
¿Le
preocupa que se esté ingresando en un esquema
de reestatización de las empresas privatizadas?
- A mí más que la propiedad me preocupa
la organización. En el pasado, uno de los problemas
que teníamos en la Argentina era que uno de los
órganos reguladores, es decir los prestadores,
y los mecanismos de fijación de políticas
estaban en la misma empresa. El descontrol que había
era extraordinario, entonces creo que el problema de
ahora -más que si la empresa es privada o estatal-
es la organización. Es decir, quién va
a ser el órgano regulatorio, quién el
poder concedente y quién el prestador, y bajo
qué reglas lo va a hacer. Me parece que nada
de eso se ha planteado. Me parece un acto desesperado,
como el de la exportación de carne. Nos vamos
a encontrar con un problema inmenso más adelante.
No saben lo que van hacer en el sentido de decir "lo
que vamos a hacer es esto".
¿Usted
cree que el gobierno seguirá estatizando?
- Yo creo que el gobierno se maneja día a día.
Cuando se den cuenta, y bajo estas reglas, de que no
se invierte en electricidad, nos quedaremos sin electricidad,
y ese día algo van a hacer. El drama de este
gobierno es que no hay un plan estratégico.
Lo
cambio de tema. Los otros días lo vi junto a
Mauricio Macri inaugurando una escuela política
del PRO. ¿Ese encuentro fue para la foto? Se
lo pregunto porque parece que la relación de
Macri con Jorge Sobisch cada vez es más estrecha.
¿Su postura sigue siendo la misma sobre el gobernador
de Neuquén?
- Nosotros en Capital Federal tenemos un acuerdo que
hemos mantenido. Esas escuelas de capacitación
funcionan normalmente. Son reconocidas mis discrepancias,
y lo he manifestado en esa reunión; yo no me
muevo un ápice de las discrepancias que he tenido
siempre con el gobernador de Neuquén y con su
política. Eso no tiene nada que ver con nosotros.
En la Capital Federal vamos a mantener el esquema que
nos ha permitido tener una labor fecunda.
¿Entonces
si está Sobisch usted no participa?
- Si fuera ésa la decisión, claramente
no. Yo ya lo dije. Ni un paso atrás.
¿Cuál
es su postura con respecto al feriado del 24 de marzo?
- Nosotros no festejamos los golpes de Estado. Festejamos
el advenimiento de la democracia; si a mí me
preguntaran qué fecha habría que festejar,
diría la del 10 de diciembre de 1983, eso hay
que festejar, no la caída de los gobiernos constitucionales,
a mí me parece una barbaridad.
Se
habla de una posible derogación de los indultos
que otorgó Carlos Menem. ¿Usted qué
opina?
- Yo no creo que se puedan anular leyes ni anular indultos.
Lo que uno podría decir es por qué no
hacemos una reforma de la Constitución y les
sacamos a los presidentes la facultad de indultar, así
se acaban los problemas. Los indultos y las leyes de
amnistía, en general en el mundo, se ponen en
las constituciones y, como decía Alberdi, para
terminar de degollarnos. Uno puede decir: yo no tengo
interés de terminar con esas cosas, entonces
no hay que darlos. Lo que no se puede decir es hoy sí,
mañana no. La ley penal no puede ser retroactiva,
si a usted lo absolvieron no lo pueden después
condenar.
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