Semanario Político de la Tercera Sección

- Política Regional -

APERTURA DE SESIONES ORDINARIAS HCD
INFORME REGIONAL : Ábrete, Sésamo
Días más, días menos, turno mañana o tarde, luego del proceso de extraordinarias que mantuvo a los concejales atentos a los caprichos de tasas, los ediles se aprestan a escuchar los discursos de los mandatarios locales en la apertura de las sesiones ordinarias de los Concejos Deliberantes.
Avellaneda, con predominio justicialista - Lanús, con virtual empate - Lomas: un Concejo alborotado y decisivo - Echeverría, con relaciones peligrosas - Almirante Brown, Operaciones cruzadas- En Ezeiza somos todos peronistas -

Por Hugo E. Moreno
hugomoreno@politicadelsur.com.ar

Con la llegada de abril se inicia la apertura de las sesiones ordinarias de los 134 Concejos Deliberantes de la provincia de Buenos Aires. Días más, días menos, turno mañana o tarde, luego del proceso de extraordinarias que mantuvo a los concejales atentos a los caprichos de tasas, los ediles se aprestan ahora a escuchar los aburridos discursos de los mandatarios locales.

Los intendentes ya pidieron a sus asesores, jefes de prensa, amigos y -por qué no- algún familiar de confianza, que bosquejen algunas líneas para el mensaje de la apertura formal del período ordinario de las "sesiones 2006".
A sus secretarios les solicitaron una pormenorizada "memoria descriptiva" de todo lo realizado durante el año pasado y están repasando el presupuesto para saber, con seguridad y acierto, adónde fueron asignadas las partidas presupuestarias.

Precisamente en ese día es cuando los mandatarios comunales definen posiciones políticas a través de sus discursos, y muchos, sin duda, se pondrán del lado del presidente Kirchner acompañando sus políticas contra el aumento de tasas, el control de precios, las ejecuciones de obras; harán un diagnóstico de la marcha de la salud y hablarán sobre la desocupación que tiene su distrito; todos son los ítem preferidos en cada uno de los discursos que se escriben en una tipografía acorde con el aumento de los anteojos que necesitan los intendentes para leer.

Como figuritas repetidas, cada discurso, en cada año, se transforma en renovadas promesas de campaña y en esperanzas para los pobladores de la Tercera Sección. Lo que se viene es previsible.

Algunos aprovecharán la ocasión para reiterar las "felicitaciones" y los "agradecimientos" al presidente Kirchner por la decisión adoptada con la empresa Aguas Argentinas -acaso algún distraído no haya leído las solicitadas en algunos medios gráficos-, agradeciendo, decía, la decisión de reestatizar la empresa -a pesar de la amenaza de la firma francesa que reclamará la considerable suma de 1 700 millones de pesos-.

Sin embargo, esas "felicitaciones" actuales no tienen mucho que ver con el silencio que muchos de esos intendentes mantuvieron cuando Carlos Menem inició el proceso de privatización, al que acompañaron orgullosos, y también en silencio, participando en las listas sábanas de entonces u ocupando lugares de importancia en el gobierno provincial.

Los intendentes comunicarán los planes de viviendas asignados por el Plan Federal y marcarán algunas diferencias con el gobierno de Solá, al que reclaman mayor coparticipación para subsanar el retroceso que tuvieron que dar en el incremento de las tasas municipales.

Pero lo cierto es que cada Cuerpo Deliberativo retumba como caja de resonancia de las políticas locales, y tiene en su haber la tarea de controlar al Ejecutivo municipal y la sanción de las ordenanzas y disposiciones del Municipio, que corresponde con exclusividad al Concejo Deliberante. Además, compete a la función deliberativa municipal reglamentar la radicación, habilitación y funcionamiento de los establecimientos comerciales e industriales, en la medida que no se opongan a las normas que al respecto dicte la provincia, entre otras y tan variadas cosas.

Entre el abanico de "atribuciones, deberes y competencia" de los Concejos Deliberantes, existen dos herramientas fundamentales en las que los ediles deben trabajar: la rendición de cuentas, por la que se debería ejercer un control sobre los gastos realizados por el Departamento Ejecutivo y la sanción de las ordenanzas impositivas y la determinación de los recursos y gastos de la Municipalidad -léase, sencillamente, el presupuesto para cada año-.

De más está decir que cada una de esas determinaciones responde más a los posicionamientos políticos que al sentido común. Los bloques oficialistas que responden al Ejecutivo municipal serán los obedientes y obsecuentes de siempre, los "sí-intendistas", que ayudarán a "la ejecución de las políticas de gobierno".

Por ello, la composición numérica de los bloques políticos que conforman los Concejos se ve reflejada en las políticas autistas que, muchas veces, aplica el oficialismo de turno, haciendo uso -en algunos casos- de la mayoría lograda entre las dos últimas elecciones y que tal vez aún sostiene mediante acuerdos y entregas de favores, alianzas y alineamientos, que para muchos sólo son de carácter oportunista.


Avellaneda,
con predominio
justicialista

El próximo viernes, el Concejo Deliberante de Avellaneda reinicia sus actividades a través de las sesiones ordinarias del año en curso. A pesar del resultado adverso en las últimas elecciones de octubre pasado, el Partido Justicialista retiene, aún, la mayoría con sus once concejales. El Frente Para la Victoria acumula siete ediles y se completa el Concejo Deliberante con el ARI, que mantiene sus dos concejales, el radicalismo que, después de una pésima elección, se ha quedado sólo con dos concejales y la incorporación de dos ediles por el PRO -la alianza de López Murphy y Macri-.

A priori, el Partido Justicialista no tendría inconvenientes en el dominio del Concejo, y mucho más por el alineamiento de los dos concejales del radicalismo en favor del oficialismo y el ARI, con su mochila a cuestas -falta de conducción nacional y falta de homogeneidad y trabajo en conjunto de sus dos concejales-. Sin ninguna duda, la incógnita es el rol que tendrán los concejales del PRO, aunque, cuando se decidió la elección de la presidencia del Concejo Deliberante, en la primera sesión luego de las elecciones, éstos votaron por el PJ; en esta dirección cabe consignar que, una vez logradas por el PRO las dos bancas, en el ambiente político se mencionó, permanentemente, que sus dos concejales se iban a alinear con el Partido Justicialista.

Todo este análisis no servirá de nada si el avance nacional del Frente Para la Victoria determina, en poco tiempo más, el pase a las filas del FPV de algunos concejales del bloque oficialista, que actualmente están "coqueteando" con algunos "popes" del Frente para la Victoria.

Lanús,
con virtual
empate

En tierras de Quindimil, la composición del Concejo Deliberante está formada por 24 miembros y está claramente marcada por el presidente del cuerpo, el justicialista Mario Moschino. Es que con los cinco bloques existentes se puede generar un virtual empate en las votaciones del recinto y quien define es el titular del Deliberativo, algo que tranquiliza bastante al Intendente.

Son nueve los concejales que responden directamente a Manuel Quindimil, que curiosamente acordaron la vicepresidencia y la secretaría del cuerpo con el PRO, el que se encuentra dividido en dos sub bloques: Marcelo Rivas y Susana Martins por un lado -ambos radicales- y por el otro Gabriel Di Massi. El secretario elegido para el Concejo es un hombre puesto por Rivas, Carlos Iglesias Fernández. Algunos comentan que el acuerdo responde a la ecuación directamente proporcional al quórum y votos necesarios para cada sesión.

Por el otro lado, el Frente para la Victoria conjuga sus seis concejales con el bloque de tres de Recuperación Peronista; dicen que Héctor Bonfiglio y José Luis Pallares suelen almorzar juntos para definir las políticas de ambos bloques, y que en algunas ocasiones comparten la mesa con Ismael Alé.

Entre tanto, Vicente Piccirillo, presidente del bloque del ARI, conduce a sus tres concejales, aunque un tanto preocupado por la situación del concejal Victor Guzmán de Lomas de Zamora, que puede salpicar mediáticamente a los distritos vecinos.

Lomas:
un Concejo alborotado y decisivo

En Lomas de Zamora está todo listo para que el Concejo Deliberante comience a funcionar dentro del denominado período ordinario. Si bien es cierto que hubo varias reuniones extraordinarias, el futuro de la gestión y de las aspiraciones reeleccionistas de Jorge Rossi -y de varios con aspiraciones a ser intendentes en 2007- se definirán en esta etapa.

Los proyectos en juego serán varios, desde la conformación de la comisión de Iniciativa Privada (donde se definirán polémicas licitaciones), la reducción de tasas y las rezonificaciones y la situación hídrica, hasta el plan de obras para todo el año. La actividad en el HCD lomense promete ser intensa para este 2006.

Pero, más allá de la importante cantidad de propuestas que puedan surgir a lo largo del año, indudablemente las miradas van a estar puestas en los diferentes posicionamientos políticos que van a ir determinando las posibilidades de cada uno de los aspirantes a la intendencia en 2007. Indudablemente, Jorge Rossi es el primer interesado y el que más tiene en juego en el actual Concejo Deliberante. El Frente para la Victoria cuenta con sus propios planes y por ahora en ninguno de ellos aparece el actual jefe comunal.

A pesar del duro revés sufrido en las últimas elecciones, Rossi no sólo pudo mantener la mayoría en el Deliberante lomense, sino también lograr la reelección de su hombre de confianza, Santiago Carasatorre, al frente de dicho cuerpo. Pero no todas son rosas para el intendente justicialista. De una mayoría absoluta con casi 18 concejales, pasó a tener un bloque propio de tan sólo 11 ediles, que la reciente renuncia de Franco Forciniti redujo a 10. El intendente hace malabares para que esa cifra no siga en baja. Por lo pronto, la colaboración del riquista Ernesto Assad siempre es bien recibida, algo similar ocurre con el macrista Carlos Fiorentino. Los acercamientos con un sector del ARI terminaron provocando la ruptura dentro de ese bloque; dos concejales más podrían considerarse potenciales aliados para el oficialismo.

Dentro de esta realidad, y a falta de una inserción definitiva del intendente en el kirchnerismo, los seis concejales del Frente para la Victoria deben asumir un rol opositor. Una tarea que en apariencia es sencilla, pero que debe jugar con los márgenes de una hipotética y futura unidad con el rossismo.

A pesar de las permanentes exteriorizaciones de unidad, la sensación es de que cada uno está jugando su juego y, sobre todo, el de cada uno de sus referentes de acuerdo con sus aspiraciones. Por lo pronto, ¿qué necesidad había de pintar las paredes de Lomas con los nombres de los principales dirigentes y un pedido de unidad? ¿Tan grandes son las diferencias? Algunas "buenas intenciones" terminan siendo un boomerang en la política vernácula.

El ARI era la primera fuerza no peronista opositora en el Concejo Deliberante. Aunque eran un secreto a voces las disidencias internas existentes en el seno del bloque y del partido, sobre todo con la familia Guzmán. La semana pasada se profundizaron las grietas y las diferencias se hicieron insalvables. El bloque de cuatro concejales se partió, dos para un lado y dos para el otro. La duda es qué camino tomarán aquellos que renunciaron al ARI, en el justicialismo los esperan con los brazos abiertos.

Por último el PRO, una criatura que nació prácticamente muerta. Macrista
y lopezmurphysta han formado un interbloque. Se consultan, aunque la verdad indica que cada uno atiende su propio juego: Carlos Fiorentino (Macri), con un pasado reciente vinculado con el menemismo, cercano al oficialismo; Ricardo Mattiusi, expectante a la espera de definiciones y de los pasos a dar por su jefe Ricardo López Murphy en el plano nacional.

Como si fuera un imaginario partido de fútbol, se podría decir que los jugadores ya están en la cancha. Sólo falta rodar la pelota, aunque la diferencia está en que este partido no dura 90 minutos sino todo el año y en cada jugada se definen cosas. Habrá que ver quién llega con mayor resto. Tal vez haya alargue, por las dudas muchos ya están comprando guantes de arquero, por si, en una de ésas, hay definición por penales.

Echeverría,
con relaciones
peligrosas

Las elecciones de 2005 dejaron un sabor amargo al intendente Groppi. Diez concejales renovados. Dos por cada una de las cinco fuerzas políticas que lograron "el piso". Esto hizo que por primera vez en la historia de Esteban Echeverría se conforme un Concejo de seis bloques.

Las autoridades cambiaron desde diciembre del año pasado, quedando la presidencia en manos del vecinalista Jorge Bilia, criticado por la comunidad por su actitud frente al aumento de tasas, cuando restringió el acceso de vecinos a la Asamblea de Mayores Contribuyentes para la aprobación de la ordenanza fiscal.

Soldado como pocos, Bilia tuvo que hacer frente a las directivas del jefe comunal y defender sin criterio la postura marcada más tarde por el secretario de Hacienda, Luis Mira.

Con un Concejo de conducción endeble, se avizora una politica pendular. Primero sí, después no. Más tarde, ¿quién sabe ?.

La atomización de las fuerzas kirchneristas, dos concejales por el Frente para la Victoria, dos por Hacer por Buenos Aires, uno que ahora dice ser hombre de Depetri, podrían, inteligentemente -si cabe el término- consensuar estrategias para un nuevo cambio de autoridades. "Cuatro hombres para una Eva": Norberto Micheloud, Ruben Temi, Daniel Saavedra, Julio Rodríguez y Gregoria Torres avanzaron con un documento por el recordatorio de los 30 años del Golpe, que los muestra por primera vez juntos; un Proceso que lo supo tener como coloaborador al actual Intendente; exceptuando Micheloud, estos kirchneristas acompañaron en sus decisiones para la aprobación del presupuesto y el aumento de tasas hasta que el Presidente dijo "atrás".

El partido Justicialista, con la conducción de Obarrio y la presidencia de bloque a cargo de Angel Camilleri, tiene su representación con cinco bancas, acompañado por Néstor Pullichino, Jorge Montserrat y Analía Perez. El ARI-Unidad Comunal tendrá, hasta 2009, dos bancas bajo la presidencia de bloque de Jorge Bosque, de UC, y Silvina Celasco, del ARI. Todos por Echeverría - UCR mantiene hasta 2007 a Roberto Leonis; y el pelotón vecinalista, que responde a los mandos naturales de Alberto Groppi, con toda la obediencia debida y sin punto final para los acuerdos con los radicales, logra sostener siete ediles, aunque Jorge Miguez haya separado su banca por algunos centímetros por algunos contradichos con la secretaria de Desarrollo Social, Ana María Rescia, que a su vez es la esposa del Intendente.

Muchos se preguntaron: ¿por qué los kirchneristas votaron como votaron? Para algunos, la respuesta tiene que ver con la vicepresidencia primera, que fue otorgada a Ruben Temi y la secretaría del Concejo, cedida a Gustavo González, de Hacer por Buenos Aires.

Atomización, acuerdos, aciertos, retrocesos, avances, todos movimientos pendulares que ponen en jaque a la mayoría vecinalista que se ve perdida, sin brújula y que busca apoyo y consejos en la experiencia legislativa del secretario de Politicas Públicas, Mauricio Taján. Son varios los concejales que visitan su oficina del tercer piso del Palacio Municipal para pedirle opinión sobre cómo se debe seguir con el Concejo Deliberante, algo que molesta a quien tiene a su cargo la Secretaría de Gobierno, la cartera política por excelencia.

En Ezeiza
somos todos
peronistas

Sin representación alguna de los partidos UCR, PRO y ARI, Alejandro Granados cuenta con 16 concejales propios. Los cuatro restantes responden al kirchnerista Fabian Dragone: dos por el Frente para la Victoria y dos por el bloque Nuevo Sur, que finalizan su mandato en dos años.

De los 16 concejales que siguen al intendente, 10 son del Partido Justicialista y seis del Frente para la Victoria. Es que Granados tiene la virtud de acordar con ambos partidos; primero con Menem, después con Duhalde, y ahora ... con Kirchner.

La oposición, sin representación legislativa, ve como espectadora la política de Ezeiza. Con plateas agotadas, no logra sentarse en una banca, como para disparar alguna crítica, aunque más no sea cinematográfica.

Almirante Brown - Operaciones Cruzadas

Las pasadas elecciones impactaron decisivamente sobre el esquema de poder de un distrito que desde hace tiempo se maneja bajo el hegemónico Jorge Villaverde. El cuantioso triunfo del FpV por sobre la lealtad Duahldista del diputado (de 12 bancas en juego el FpV logró 9 y el PJ 3) dejó un terreno dividido aunque con mayoría PJ - 13 PJ y 11 FpV - dado que al poco tiempo se suman al bloque del FPV Agustín Fernández, que responde a nivel nacional a Dante Dovena y Belia Manacorda, con pensamiento afín a Eduardo Fabbiáni, muestran una postal pardigmática del conurbano donde los enfrentamientos-acuerdos entre los sectores peronistas monopolizarán la escena política.

Sin embargo los numeros pueden presentar un equilibrio engañoso. Existen un par de sub-bloques que actuan con independencia en su voto.

Así, cuando el ejecutivo local envió al concejo la polémica ordenanza que autorizaba el aumento por el servicio de manteniendo de luminarias y otros servicios conexos, tanto Fernández como Manacorda votan a favor de dicho proyecto, por lo que sus pares piden que se los expulse del Frente para la Victoria, además comunica que los dichos de ambos no representan el pensamiento de dicho Frente. También la elección del presidente del cuerpo tuvo sus inconvenientes, dentro del PJ, la orden era que Eva Calderón, presidiese el Concejo, pero hubo 5 concejales díscolos que no votarían por ella, por lo cual se llego al consenso, ante la posibilidad que Horacio González perdiese la presidencia del Concejo

Alejandro Torres preside el bloque del Pj.EN tanto esta presidido por Carabajal y Fabián su vicepresidencia Fuentes del frente dicen que habría 2 ó 3 concejales del PJ con muchas ganas de sumarse al Frente, pero al mismo tiempo El FpV tampoco tiene su tropa contenida ya que Jerez y Volovich disputan el protagonismo.

Dentro de los temas a tratar en este período sobresalen en intención: aguas, cloacas, napas y viviendas

Colaboraron en el informe: Beto Campos y Rubén Molina

 
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