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Por
Ruben Molina
El ex diputado provincial
por el partido Izquierda Unida, León Zimmerman,
falleció el martes pasado tras padecer
una larga enfermedad.
Zimmerman había asumido
como legislador en 2001, fue electo por el Frente
Izquierda Unida, y mantuvo una intensa actividad
hasta poco antes de morir. Este abogado, nacido
un 13 de julio de 1932 en la ciudad de Buenos
Aires, fue el primer legislador provincial comunista.
Al asumir su banca, prestó juramento "por
la memoria de los 30 mil desaparecidos y por poner
la banca al servicio de las luchas populares".
Zimmerman, conocido por su
apodo "Toto", fue abogado de Derechos
Humanos y fundador de la Coordinadora contra la
Represión Policial e Institucional (Correpi).
Integró la defensa de una de las víctimas
de la denominada "Masacre de Budge",
ocurrida en Lomas de Zamora, y considerada como
el primer caso de gatillo fácil luego del
retorno de la democracia.
En el episodio, ocurrido hace
casi 20 años, Agustín Olivera (26),
Oscar Aredes (19) y Roberto Algañaraz (24)
fueron acribillados mientras tomaban cerveza en
ese barrio del sur del Conurbano.
Durante todo este tiempo,
cada aniversario de la masacre, la familia de
las víctimas junto con la Correpi y la
Coordinadora de Derechos Humanos de la zona sur,
hicieron marchas y pegaron afiches con la cara
de los prófugos.
"No puede ser que nadie
los encuentre, porque no es fácil estar
prófugo tanto tiempo sin medios económicos.
Hay que tener la voluntad de encontrarlos y detenerlos",
había dicho el abogado defensor cuando
capturaron a uno de los policías prófugos.
Finalmente, todos los policías fugados
fueron apresados. Esto ocurrió a fines
del año pasado.
León Zimmerman, un
luchador por los derechos humanos, había
sido fundador en 1992 de la Correpi, organización
de la que luego se distanció por diferencias
políticas y metodológicas en 2006.
Sus restos fueron velados
en la casa de sepelios Lasalle, ubicada en la
avenida Hipólito Yrigoyen al 8762, frente
a la plaza Grigera de Lomas de Zamora. Desde Semanario
Política del Sur y desde todos aquellos
que valoramos su tarea en materia de derechos
humanos y su conducta como norma de vida, enviamos
nuestros respetos a su familia y le decimos: ¡hasta
siempre, doctor!
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