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Por Ricardo
Carossino
Ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
A seis meses de las elecciones nacionales
que definirán al dueño del Ejecutivo hasta
2011, el sector del justicialismo que no quiso encolumnarse
detrás del presidente de la Nación, Néstor
Kirchner, cerró la semana pasada un acuerdo electoral
con la Unión Cívica Radical que aportará
al candidato a vicepresidente para acompañar
en la fórmula al ex ministro de Economía
(de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner), Roberto
Lavagna.
En esa construcción, en la
provincia de Buenos Aires, dos hombres se disputaban
el centro de la escena para ocupar la candidatura a
gobernador con la intención de ser el político
que polarizará la elección con el vicepresidente
Daniel Scioli. De esos dos nombres, quedó uno,
Jorge Sarghini, mientras que el otro, Francisco De Narváez,
decidió emigrar hacia otros espacios, como el
que propone como candidato a presidente al gobernador
neuquino Jorge Sobisch.
Al respecto, Sarghini conversó
con Política del Sur y explicó en qué
marco político se dio el acuerdo con los radicales
que se llevan bien con el duhaldismo o justicialistas
disidentes.
Sarghini es un economista de larga
tradición dentro del peronismo (del duhaldismo)
de la provincia de Buenos Aires. Fue ministro de Economía
provincial, titular del Banco Provincia y segundo del
ex ministro Lavagna cuando éste encabezó
el Palacio de Hacienda durante la presidencia de Eduardo
Duhalde.
Hoy es jefe del bloque de diputados
bonaerenses del PJ, bancada también conocida
como "El General", donde se agrupan, entre
otros, Eduardo Camaño y Alejandra Oviedo.
Por otra parte, y al parecer, la
estrategia pensada por el duhaldismo y el alfonsinismo,
teniendo en cuenta lo que marcan las encuestas en materia
de imagen positiva para el presidente Kirchner, es no
augurar un triunfo adelantado ni mostrarse exageradamente
triunfalistas. La mesura parece ser el criterio que
predomina, pero sí apuntan a instalar en la sociedad
el debate de una posible segunda vuelta, quizás
un escenario más coherente de pronosticar que
una derrota del kirchnerismo.
A la gente, en rigor, parece llegarle
más el discurso de lo posible que el de lo improbable,
ya que a nadie escapa que el Primer Mandatario tiene,
por ahora, un triunfo muy posible.
Ese acuerdo, precisamente, salió
de la Convención Nacional que realizó
la UCR en Avellaneda, en la que otro sector del radicalismo,
liderado por Margarita Stolbizer, tuvo, por el momento,
que acatar la decisión de la mayoría.
Sobre el marco de este acuerdo, el candidato a Gobernador
consideró positivo el apoyo en un espacio que
aparece como bastante heterogéneo. según
la definición de Sarghini.
¿Qué conclusión
saca de la decisión de la UCR de acompañar
a Lavagna?
- Es muy importante la decisión que se tomó
en la Convención Nacional del radicalismo. La
UCR expresó de manera orgánica que quiere
trabajar conjuntamente con nosotros en la construcción
de esta alternativa integrada, además de por
radicales, por desarrollistas, independientes, vecinalistas
y un núcleo en el peronismo disidente.
En principio este frente aparece
como un sector bastante heterogéneo...
- Nosotros somos un sector que viene trabajando desde
adentro del peronismo no alineado al kirchnerismo. Ése
es el punto de partida. Sin duda es una tarea que sigue,
y en el camino hemos ido juntándonos con otras
fuerzas encolumnados en el liderazgo de (Roberto) Lavagna
y del programa del ex ministro de Economía. Vamos
a trabajar con todos los sectores políticos que
quieran estar en esta coalición.
¿Qué opinión
tiene de la decisión de Francisco De Narváez
de pasarse a las filas del gobernador de Neuquén,
Sobisch?
- Siempre dijimos que nosotros íbamos a ir con
un solo nombre en la provincia y que la decisión,
aunque difícil, iba a ser elegir al candidato
más conveniente para el proyecto. Así
lo planteamos desde un primer momento. Era enriquecedor
hasta que hubiera más de una oferta en un principio
para que la gente se pronunciara y pudiera elegir. Y,
al fin, la decisión por un candidato se tomó.
Personalmente, yo no hubiera hecho lo que hizo Francisco,
pero si a él le parece bien lo que hizo, es su
propia decisión.
¿Se necesitaba la participación
de la UCR para alcanzar la fuerza de polarizar la elección
con Kirchner? Y si es así, ¿qué
caudal de votos considera que se debe tener para polarizar?
- En principio, para que haya una polarización
es necesario que se llegue a una segunda vuelta. En
ese sentido, desde hace tiempo estoy convencido de que
habrá una elección polarizada con Néstor
Kirchner y Roberto Lavagna. Pero también es cierto
que el apoyo del radicalismo ayuda y refuerza esta idea
porque siempre es importante tener partido y estructura.
Pero yo creo que esa demanda y esa alternativa de polarización
se darán porque es lo que hay en la sociedad
y en la gente, más allá de las construcciones
partidarias y de las estrategias políticas. Estamos
convencidos, además, de que si hacemos una buena
estrategia electoral y polarizamos el escenario, en
segunda vuelta ganamos la elección.
En un escenario de segunda vuelta,
tal vez el lavagnismo deberá cerrar apoyos con
Recrear y Compromiso para el Cambio (CPC) para crear
un frente opositor...
- En realidad hay diferencias con (Ricardo) López
Murphy, primeramente, y en el caso de Mauricio Macri
habrá que ver si se alcanzan acuerdos en el marco
de un programa. Lo que más se necesitará,
en el caso de una segunda vuelta, es el apoyo de la
sociedad. La verdad es que, cuando llegue la elección
de octubre, la gente que apoya a CPC no le preguntará
a Macri a quién tiene que votar. Nosotros creemos
que vamos hacia una polarización de la elección
y eso será porque la gente lo está pidiendo.
Más allá del acuerdo
partidario entre la UCR y el lavagnismo, ¿usted
cree que el militante y el votante radical histórico
querrán votar por un peronista?
- Es verdad que yo soy un hombre que viene del Justicialismo
al igual que Lavagna, que además formó
parte de algún gobierno del radicalismo. Yo creo
que el dirigente histórico del radicalismo votará
a un peronista. No olvidemos que, en primera instancia,
hay que ver como precursor de esta idea de acuerdo con
la UCR, al oficialismo, que empezó hace tiempo
a cooptar dirigentes radicales.
¿El candidato a vicepresidente
será radical?
- Es muy probable que el candidato a vicepresidente
sea un radical, pero que elegirá Lavagna, de
acuerdo con lo que propongan los radicales.
¿Usted cree, como dicen
algunas versiones, que el alejamiento de De Narváez
podría tener que ver con la imposibilidad de
un acuerdo entre Juan Carlos Blumberg y Lavagna?
- Hay que buscar de ir con una sola fórmula.
Esperemos que De Narváez vuelva a nuestro espacio
y las puertas están abiertas si quiere volver.
Pero, contestando más concretamente su pregunta,
personalmente no creo que el alejamiento de Francisco
tenga que ver con la imposibilidad de un acuerdo entre
Blumberg y Lavagna. Hay que tener muy en claro el rumbo
y quien confluya deberá aceptar, precisamente,
ese rumbo que el ex ministro Lavagna quiera darle a
esta concertación.
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