|
Los
sucesos de Semana Santa antes, durante y siempre
parecen traer dolor en los hogares bendecidos
por aquel carpintero.
Hace
apenas seis años, apenas unas horas antes
de los sucesos de Plaza de Mayo y alrededores,
los docentes bonaerenses éramos reprimidos
en las puertas de la legislatura bonaerense...
Cobrábamos patacones y a una gran parte
de los compañeros el gobernador Ruckauf
les había reducido el salario, Gobernaban
por entonces el duhaldismo la provincia y la Alianza
la Nación, o sea la misma política
económica.
Había
coincidencias metodológicas: mientras Ruckauf
propiciaba meter bala a los delincuentes , Storani
era responsable de la muerte de dos manifestantes
en el puente de Corrientes y de la balacera que
recibieran los testiculos de Piumato, dirigente
de la CGT que protestaba por la intencion de votar
la ley banelco de Flamarique. El Ministro del
Interior era considerado, por la actual diputada
del ARI Marta Maffei, como uno de los ministros
progresistas ante la llegada a la Alianza de López
Murphy con un plan de educación parecido
al de Ruckauf: palos y reduccion salarial para
los docentes.
Viajemos arbitrariamente en el tiempo.
1988:
ante la provocación del gobierno de Alfonsín
pergeñada por el Coty Nosiglia, que consistió
en hacer pasar como trabajadores desaforados que
rompían las vidrieras de Modart a servicios
de inteligencia heredados de la ultima dictadura,
la CGT convocó a un paro nacional a hacerse
efectivo, ante la brutal represión desatada
en las puertas de la Casa Rosada, el siguiente
día hábil, que resultó ser
un lunes.
Ayer
como hoy, antes de conocerse la muerte del educador
neuquino, los medios de comunicación y
el supuesto sentido común de amplias capas
de la clase media a las que se dirigen condenaban
el paro porque "era otro día más
de descanso...", "porque no quieren
trabajar..." La ultraizquierda vernácula
y algunas de sus variantes hicieron lo suyo, lo
de ayer y lo de hoy: culpar a los representantes
gremiales -a los que no pueden vencer democraticamente
en las urnas-, siendo asì funcionales a
la derecha.
En
1988, durante el gobierno de Alfonsín,
se selló, luego de 40 días de huelga
docente, el reclamo del sector: nomenclador salarial
unico, fondo de financiamiento educativo, aumento
del presupuesto educativo, paritarias. El radicalismo
y muchas provincias se opusieron: Neuquen fue
una de ellas.
En esa provincia fue asesinada un ama de casa
llamada Teresa en circunstancias similares al
asesinato de Carlos Fuentealba.
El
año pasado se sancionó una ley nacional
de educación que, luego de ser consultada
la población (mientras la Iglesia argentina
la rechazaba y rechaza), compromete el aumento
del presupuesto hasta llegar al 10%, reivindicando
la lucha docente y la de la comunidad toda...
Que
Lavagna afirme que el piso salarial impuesto a
las provincias y dicha ley sean la causa de la
muerte del maestro neuquino no debería
sorprender, para él y para la derecha vernácula
la puja salarial -que reabrió Kirchner
mediante las convenciones colectivas de trabajo-
debe reprimirse con balas...
Que
la pitonisa ex empleada de la dictadura militar
en el Chaco Carrió coincida con él,
tampoco, ahora que el ex integrante del Suteba
y de la Ctera, Maccaluse, la acompañe es
una desvergüenza, sobre todo porque lo hace
con la misma premura con la que incorpora como
compañera de ruta a la ministra de trabajo
de la Alianza Patricia Bullrich.
La
ley nacional y la exigencia a las provincias de
un piso salarial mínimo resultaban impensables,
mal que les pese al ARI, a la derecha y a las
expresiones minúsculas de la paleoizquierda,
mientras este país estuviera gobernado
por Alfonsín, Menem, Duhalde, Dela Rua,
Puerta y Rodríguez Saa.
La
puja distributiva ha sido reabierta por el actual
gobierno, puja que estaba clausurada desde la
planificación del hambre implementada por
Videla y Martínez de Hoz, como denunciara
Rodolfo Walsh.
Las
desprolijidades y los medios vasos vacíos
están, es cierto que nunca fueron suficientes
los 700$ en 2005, los 840$ en 2006 y los actuales
1040$, pero también es cierto que resulta
un innegable avance que condicionan a los viejos
caudillos a cargo de las provincias feudales.
Tan dinámico es el proceso que interpela
a la propia provincia del Presidente.
Es
necesario recordar, asimismo, que la Ctera es
una confederación de sindicatos únicos
y que las disputas desiguales en las provincias
han hecho históricamente dificultoso el
camino de las medidas de fuerza nacionales, precisamente
desde 1988 hasta la fecha, porque por entonces
los trabajadores de la educación logramos
imponer una agenda que hasta hoy ha sido no sólo
desoída, sino (como los últimos
hechos lo demuestran) reprimida salvajemente.
La
izquierda gremial y política que hace de
columnista en los programas antikirchneristas
de Grondona, Viale y otras bestias procesistas,
pretende, como señalábamos arriba,
responsabilizar a los dirigentes de Ctera de los
actuales hechos, la base docente y la mayoría
del pueblo argentino insisten en no entender sus
berridos irresponsables que confunden a los legítimos
responsables con los trabajadores electos para
representar a sus compañeros.
Así
como la desaparición de Julio López
es una extorsión a las políticas
de DDHH, la muerte del trabajador neuquino es
extorsiva a la puja distributiva y nos enseña,
sobre todo a cierta clase media que reclama seguridad,
como gobernará la derecha nuestra Patria:
como siempre, con palos y apuntando sus balas
a la clase obrera desde la semana tragica hasta
hoy.
Yasky
y Kirchner (más allá de los evidentes
desatinos de parte de sus conducidos) son los
primeros destinatarios de la extorsión
de la derecha vernácula y su siempre funcional
izquierda boba.
Especial
para POLÍTICA DEL SUR
|