Semanario Político de la Tercera Sección

- Opinión -

 
CARLOS AUYERO - 1997/2007
A 10 años de la muerte de un "caballero de la política"

Carlos Auyero fue abogado y político, quizás el talento más claro del pensamiento humanista, cristiano y progresista. Militante de la Democracia Cristiana, fue diputado provincial (1963-1966) y diputado nacional (1973-1976 y 1985-1989). Fue convencional constituyente en 1994. Falleció en 1997, cuando era integrante de la conducción nacional del FREPASO. De él dijo uno de los intelectuales más destacados de la Argentina, José Pablo Feinman: "Auyero fue un político tan único, tan original y osado que se atrevió a trabajar no desde certezas absolutas, desde garantismos que pueden venderse como vidrios de colores, sino desde la incertidumbre".

El autor de La sangre derramada también agregó, sobre el político cristiano: "No fue peronista, pero no fue gorila. No fue socialista, pero no fue macartista. Luchó en las más ásperas zonas de la política, pero no perdió el respeto por el otro. Creyó en la democracia, pero no le adosó el liberalismo de mercado. Fue un humanista, pero no perdió su fe religiosa, su compromiso con lo sacro. Se hundió en el fragor de las internas partidarias, pero no se marginó de una concepción amplia de lo político".

En su acercamiento con la plana mayor intelectual, Auyero se permitió experimentar en la revista La Mirada, con José Nun, Beatriz Sarlo, Horacio González, Carlos Altamirano y otros que lo rodearon, entre el reconocimiento y la crítica.

En el Frente Grande, en el Frepaso, en la Alianza, ocupó un lugar de segundo plano, un lugar de construcción interna, de edificación política y conceptual. Todos lo sindicaban como "un político decente".

De él también dijo Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: "Lo quería mucho porque fue un caballero de la política". Palabras más, palabras menos, las mismas que en boca de ella se reproducen en las crónicas que el 17 de abril de 1997 dieron cuenta de muerte del dirigente del Frepaso.

En un país en el que la mayoría no resiste al archivo, esa virtud, la de la coherencia, fue precisamente la que rescató la mayoría de quienes fueron anoche a homenajear a Auyero.

Una noche, hace diez años, Carlos Auyero contempló indignado el triste resultado de una política de ajuste impiadosa que dejaba en la desocupación, la pobreza y el olvido a grandes sectores de la población. En Neuquén, la represión policial a trabajadores que cortaban la ruta dejó como saldo el asesinato de una de las manifestantes. Se trataba de Teresa Rodríguez.

Ante la insensibilidad de los gobiernos nacional y provincial de entonces, que calificaron a los manifestantes como subversivos, Auyero definió contundentemente la situación manifestando que "esa gente joven que hemos visto en televisión no quiere cambiar el mundo. Lo que quieren es volver a entrar al mundo, y los mayores sólo quieren regresar al trabajo decente".

 

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