Semanario Político de la Tercera Sección

- Opinión -

DIA DEL TRABAJADOR
Para más de un millón de argentinos, no hay 1° de Mayo - Ricardo Carossino
Como para estar a tono con el Día Internacional del Trabajador, el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, cerró acuerdos con tres gremios dándoles aumento de sueldo (UOM, UOCRA y Camioneros), aunque este primero de mayo aún dista mucho de ser una jornada para algún festejo y si para algo puede servir es para la reflexión.

Por otro lado, lo que más quería el oficialismo lo tuvo, y era poder exhibir la realidad de un desempleo en un dígito (8,7 por ciento, cifra del INDEC), aunque si olvidar que éste es un índice subsidiado por los planes sociales, muy lejos ya de los otrora subsidios en manos de las empresas estatales.

En realidad, la verdad está muy lejos del énfasis del Presidente, ya que si bien para él sólo hay un 8, 7 por ciento de desempleo, con relación al peor momento de la crisis (mayo de 2002), cuando este índice era del 21,5 por ciento y abarcó a 3,4 millones de personas, ahora hay casi 1,4 millón de desocupados. Y si se consideran como desocupados a los beneficiarios de los planes sociales, el desempleo abarca a un poco más de 1,6 millón de personas.

La pregunta es si este éxito en la baja del desempleo, asociado al crecimiento constante de la economía, se tradujo en una mejora equivalente de los otros indicadores de equidad social.

Estos indicadores son la proporción de la población en situación de privación, la extensión de la informalidad y la desigualdad en la distribución del ingreso.

Según un estudio de la consultora SEL, el examen de la evolución de los indicadores muestra que, con relación a la salida de la crisis de 2001, en el primer semestre de 2003 hay una recuperación, pero en comparación con el comienzo del ciclo de alto desempleo en 1994, "los desequilibrios sociales aun son más elevados".

Para una tasa de desempleo ajustada por planes sociales, apenas por encima que la de entonces, "la indigencia es ahora casi tres veces más alta; la pobreza afecta a dos tercios más de personas; la informalidad laboral es 13 puntos más elevada, y el coeficiente de Gini es 5 puntos mayor", explica el documento del SEL.

De acuerdo con lo planteado por la consultora, en 1994, la tasa de desempleo sin planes sociales era del 13 por ciento, la indigencia del 4,4 y la pobreza del 20,4. Mientras que hacia 2005, el desempleo bajó al 10,6 por ciento sin planes sociales, creció la indigencia al 12,2 y la pobreza al 33,8 por ciento.

La desigualdad distributiva (medida por el coeficiente de Gini) no sólo es sensiblemente mayor que al comienzo del ciclo de alto desempleo en 1994, sino prácticamente igual que durante la crisis de 2001, cuando la tasa de desocupación era del 21.8 por ciento, y apenas menor que en el primer semestre de 2003, cuando la economía comenzó a crecer a un ritmo del 9 por ciento.

La clave para comprender esta aparente falta de correspondencia entre la caída del desempleo y la persistencia de valores insatisfactorios de los otros indicadores sociales es la evolución de la informalidad laboral.

El SEL explica que, a mediados de 1994, el subempleo alcanzaba a poco más de 30 por ciento del empleo asalariado privado no doméstico. En el primer semestre de 2003, en parte como resultado de la crisis, esa proporción llegó al 44 por ciento.

Kirchner había dicho, cuando salió con su índice de neto corte electoral en este año en que se juega el Ejecutivo por cuatro años más: "Quebramos la tendencia de 30 años en los que la desocupación crecía. Es un logro de todos los argentinos".

Por su parte, la ministra de Economía, Felisa Miceli, atribuyó la baja al "modelo productivo", sin aclarar que la Argentina hoy es un país sostenido por records de cosechas de soja (exportaciones en 2006 por más de 90 millones de dólares), que mantiene los planes sociales, pero que no da trabajo.

Por su parte, la subocupación -gente que trabaja pocas horas aunque quiere trabajar más- se ubicó en el 10,8%. Así, entre desocupados y subocupados, todavía el 19,5% de la población activa o 3,1 millón de trabajadores tienen problemas de empleo.

Aunque desde el gobierno nacional destacaron la baja del desempleo, los especialistas advierten que, por razones estacionales, en el primer trimestre la desocupación suele ser superior a la del cuarto trimestre anterior. De ahí desprenden que en la próxima medición el desempleo podría ser más alto.

Aunque la desocupación vuelve a los niveles 1992/93 (aún muy lejos del 4 por ciento de antes de 1989), el mayor empleo actual convive con porcentajes de pobreza (40%), indigencia (9%) y trabajo en negro (40%), muy superiores a los de aquel momento.

Aunque la mayor parte del nuevo empleo que se está generando corresponde a asalariados en blanco, todavía subsiste una amplia franja de trabajadores "en negro" que se estima que ahora ronda el 40% de los asalariados.

Y la pregunta sigue siendo una: ¿qué es un trabajo? Según un sector, alcanza con tener un plan social; para otros, sirven las changas y hasta ingresos medianos en negro, pero la realidad es que, si el concepto trabajo abarca estas consideraciones, en la Argentina se ha retrocedido a la primera década infame de 1930.

El trabajo es un concepto mucho más abarcativo, que incluye un salario digno que alcance para sostener a una familia tipo, una obra social acorde con las necesidades modernas de salud, una previsión social para el momento de jubilarse del 82 por ciento móvil, un beneficio sindical fuerte y representativo y reglas políticas y legales claras y sólidas que protejan la continuidad laboral del trabajador.

En la Argentina, todavía hay miles de adultos que jamás tuvieron un empleo formal y miles de jóvenes que nunca tuvieron un trabajo. Por lo que cualquier otra concepción del empleo no puede ser considerada como tal.

O sí, pero ése será el modelo de país que se tendrá, donde reine el subempleo, donde muy pocos accedan a una vivienda digna, donde los salarios sean precarios y bajos, donde los sindicatos no representen al trabajador y donde más de un millón y medio de familias no sepan, ni siquiera, lo que significa la palabra "dignidad".

Al cabo, lo que hoy pasa en este país.

 

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