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Por Lorena
Micale
Luego
de un extenso debate -que se prolongó por
casi tres horas- y debido a que el bloque Propuesta
Republicana (PRO) manifestó su voto por
la negativa, el presidente del Concejo Deliberante
de Lanús, Mario Moschino, utilizó
el recurso del doble voto para evitar ser destituido
de su cargo.
El
pedido de separación -que fue tratado en
la sesión especial del 10 de mayo- correspondía
a un expediente que había sido presentado
por los bloques del ARI y el Frente para la Victoria.
En reglas generales, éste le atribuía
"una directa responsabilidad" sobre
los violentos episodios ocurridos en el recinto
en la frustrada ordinaria del 20 de abril.
En
rigor de verdad, la declaración de la emergencia
hídrico sanitaria en el distrito de Lanús
generó su primera rispidez a principios
de enero de 2007, cuando -por sugerencia del secretario
de Obras Públicas, Oscar Fernández-
el intendente Manuel Quindimil vetó la
ordenanza que, con los votos de las bancadas del
ARI, el PRO y el Frente para la Victoria, había
sido aprobada en la ordinaria del 15 de diciembre
de 2006.
"Sólo
se trata de una expresión de deseo. En
Lanús no hay ninguna emergencia",
fue la escueta explicación que otorgó
el oficialismo por ese entonces, en su intento
por explicar los motivos de la anulación
de un expediente que, además, peticionaba
la gestión de una serie de obras de gran
envergadura para la ciudad.
A
raíz de ese episodio, varios particulares
y diversas instituciones del distrito llegaron
a recolectar 15 mil firmas, las cuales dieron
origen a un nuevo expediente, justamente, el que
integraba el Orden del Día de la sesión
del 20 de abril.
Así
las cosas, el segundo estallido de la cuestión
se suscitó hacia el atardecer del 19 de
ese mes cuando, en consonancia con el decreto
firmado por el gobernador Felipe Solá -éste
declaró la controvertida emergencia en
el nivel provincial-, Quindimil emitió
otro similar con el objetivo de anteponerlo al
expediente que iba a tratarse al día siguiente
en el Deliberante. Retiro de la bancada oficialista,
apagón de luz, agresiones, insultos, quema
de papeles y la lógica suspensión
de la sesión fueron el saldo que arrojó
la imposibilidad de continuar con un debate que
no lograba torcer la voluntad de la oposición,
que entendía que el Ejecutivo intentaba
anteponer el decreto por sobre los pedidos que
los vecinos habían plasmado en el citado
documento.
"El
presidente no garantizó el funcionamiento
democrático en el recinto que, a su vez,
fue interrumpido por gente del Ejecutivo",
fue el argumento que utilizó el titular
del bloque Frente para la Victoria, Héctor
Bonfiglio, a modo de asentar que la solicitud
de su sector político "no respondía
a internas partidarias".
No obstante, el jefe de la bancada oficialista,
Omar García, no sólo puso el acento
en ese aspecto de la cuestión, sino que,
además, culpabilizó a todo el arco
opositor por los excesos acontecidos ese día.
"Acá
hubo promesas falsas de que iba a aprobarse una
emergencia que ya estaba declarada por el gobernador",
expresó, no sin calificar al Foro Hídrico
lanusense como un sector "politizado".
Y agregó: "Hubo gente que fue invitada
por volantes porque querían dar un golpe
institucional. Soñaban con el 25 de mayo
de 1810", evaluó sobre la campaña
que habían desarrollado los miembros de
esa entidad en las semanas previas a la sesión.
Fiel
a su estilo verborrágico, García
también se refirió a la supuesta
falta de conducción del Frente. "El
ARI es la cabeza de la serpiente y ellos lo siguen
mansamente", disparó.
Sin
embargo, la longitud del debate tuvo como epicentro
a los diferentes juicios de valor que realizaron
varios ediles luego de que el presidente de la
bancada del PRO, Marcelo Rivas Miera, justificara
su voto por la negativa -el cual provocó
el empate-, realizando una extensa recorrida sobre
las diferentes internas que atravesó el
Partido Justicialista de Lanús.
"Los
peronistas no son buenos ni malos, son incorregibles.
Y cuando se pelean son como gatos, se están
reproduciendo", comenzó diciendo a
fin de evitar pronunciar palabra alguna sobre
la supuesta responsabilidad del presidente del
cuerpo en los desmanes que se produjeron el fatídico
día 20
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