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La secretaria general de la Unión Cívica
Radical, Margarita Stolbizer, fue entrevista por Política
del Sur. Entre varios temas, la dirigente radical opinó
sobre el presente del radicalismo, su relación
con el gobierno nacional y los esquemas de alianzas
futuras.
Hace
unas semanas, Federico Storani, en una charla que ofreció
en la Facultad de Ciencias Económicas, afirmó
que el radicalismo está al borde de la atomización.
¿Usted piensa igual?
- Estamos en un momento realmente crítico. El
debate más profundo que hoy tenemos es la cantidad
de gente que, motivada por distintas razones, acepta
como una alternativa posible un acuerdo con el presidente
Kirchner. Algo que la conducción nacional del
radicalismo rechaza de plano.
¿Qué
les ofrece el radicalismo?
- Nosotros hacemos una descripción desde lo ideológico
de Kirchner y su gobierno. Hay concentración
de la riqueza en pocas manos, no solamente de los particulares
sino del Estado. Tenemos un Estado muy rico con gente
muy pobre, la brecha de desigualdad se ha agrandado
y nosotros vemos la misma cantidad de pobres que antes,
con el agravante de que antes había crisis y
ahora no la hay. A esto sumo un abuso de la mayoría
parlamentaria obtenida por el gobierno. Por eso, nosotros
decimos que tenemos un proyecto de país distinto
al del gobierno, y nuestro partido está obligado
a ser oposición, no solamente porque para ese
lugar se nos ha elegido, sino porque tenemos motivos
para estar en la vereda de enfrente.
Sin
embargo, algunos optan por el kirchnerismo.
- Es verdad. Vemos cómo en nuestras filas aquella
idea se debilita cuando algunos prestigiosos dirigentes,
que tienen representación territorial, son seducidos
o cooptados por el Presidente de la Nación y
los dineros que discrecionalmente se manejan desde la
presidencia. Por eso estamos en una estrategia de conversación,
de disciplinamiento y sinceramiento de nuestras posiciones.
Nosotros queremos desenmascarar un proyecto que en realidad
no es progresista y que no compartimos. No aceptamos
que pueda haber un cambio de principios o de bandera
por un plan de obras públicas.
Hay
muchos intendentes y gobernadores preocupados por mantener
sus gestiones. ¿Cómo se los apoya desde
el Comité?
- Como respuesta a los muchos radicales que hoy gestionan
en muchos lugares, no podemos embanderarnos con la bandera
radical y contentarnos con cantar la marcha radical,
porque nosotros necesitamos brindarles, a los muchos
radicales que hay en el país, una alternativa
competitiva y que le dispute poder al gobierno. Nosotros
necesitamos darle una buena fórmula a nuestra
gente para que pueda dignamente colgar su boleta de
una fórmula nacional que no le represente un
salvavidas de plomo.
¿Alcanza
sólo con la U.C.R.?
- Yo voy instalando en el partido la discusión
sobre la necesidad de construir una alternativa con
otras fuerzas políticas que nos dé una
mayor fortaleza frente a la propuesta del gobierno.
Además, para evitar que la contracara al proyecto
kirchnerista sea Sobisch. Eso sería muy malo
para la Argentina. Por eso digo que los que estamos
enrolados en polos progresistas hoy estamos casi obligados
a unir nuestras fuerzas e ideas comunes a favor de una
construcción que desenmascare al kirchnerismo,
con todo el P.J. alineado detrás del Presidente,
y que además no permita un avance de los sectores
más conservadores de la república.
Usted
se refiere a aquella hipotética fórmula
Binner-Carrió. ¿En qué quedó
eso? ¿Se avanzó en algo o quedó
en el plano de lo hipotético?
- Avances no hubo ninguno. Yo no lo planteo como una
fórmula, sino como una alternativa en la que
el radicalismo tiene que participar con generosidad.
Nosotros tenemos importantes líderes, pero la
verdad es que a muchos los necesitamos disputando poder
en sus territorios. Un ejemplo de ello es Roberto Iglesias,
que es presidente de nuestro partido, pero la verdad
es que lo necesitamos disputando poder en Mendoza, lo
mismo puede ocurrir con Rosas o Terragno en la Capital
Federal.
Muchas
alternativas no quedan.
- Creo que hay que participar en el ámbito en
el que con otra gente uno pueda ir construyendo estas
fuerzas sin que nosotros vayamos a esa discusión
anteponiendo que los candidatos tienen que ser nuestros.
De todas formas, yo no quiero que todo esto quede como
que yo instalo esta fórmula, sino con quienes
nosotros deberíamos estar conversando. Tampoco
son los únicos, el marco de discusión
política debe ser amplio.
Eso me parecería que sería un error inconmensurable
como lo de Carrió. Yo creo que ella ya ha tenido
sus equivocaciones, y esto demuestra que su mayor déficit
es la construcción política.
Hace
unos días leí que se llevó una
reunión del G.E.N. en la ciudad de Junín
de la que participó el Senador Rodolfo Terragno.
¿Qué es el G.E.N.?
- El G.E.N. es una fuerza que hemos lanzado el año
pasado. En la reunión de Junín lo que
se intentó fue discutir sobre los problemas estructurales
de la Argentina. Rodolfo Terragno fue a hablar de estas
cuestiones. Fue una reunión muy importante, con
un buen marco, con la participación de organizaciones
intermedias. El radicalismo no sólo tiene que
discutir puertas hacia adentro, tiene que hacerlo puertas
hacia fuera. La sociedad tiene que escuchar nuestro
debate y cómo sinceramos nuestras posiciones.
La sociedad necesita una política más
previsible, es decir, que la gente sepa que el que vota
va a hacer lo que le propuso y no lo contrario.
¿A
qué se refiere con "política más
previsible"?
- Y, la verdad es que nosotros venimos de una situación
interna complicada cuando algunos diputados radicales
votaron la reforma del Consejo de la Magistratura. Yo
creo que nadie vota a un diputado radical para que éste
vote una ley que afecta la independencia del poder judicial
acompañando al presidente Kirchner. Los políticos
que se comprometen de cara a la sociedad son una garantía
para el funcionamiento de un sistema político
que hoy exige que haya un partido que gobierne y sea
fuerte, pero también una oposición que
tenga la misma fortaleza.
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