Semanario Político de la Tercera Sección

- Lanús -

Una pelea de estilo peronista entre "Manolo" y "Darío"
Vienen del mismo vientre político. Alguna vez estuvieron juntos. Uno es el que manda, el otro cuestiona ese poder. Uno recorre los palcos, el otro, los barrios. Ya tienen un voto fiel, pero van por más. Son "Manolo" y Darío", los que tal vez polaricen la elección de octubre en Lanús.
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Por Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar

Son dos estilos en pugna, dos generaciones si se quiere, dos posturas intelectuales, dos ríos que en algún momento se cruzaron, que ahora van paralelos, aunque, de todos modos, desembocan en el mismo océano K.

En tanto el intendente de Lanús, Manuel Quindimil, aprovecha cada acto en el que está el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, para buscar la foto, su principal adversario del Frente para la Victoria, Darío Díaz Pérez, muestra otro tipo de foto donde se lo ve en cada barrio del municipio.

Ambos vienen del mismo árbol y nadie puede negarlo. Es el peronismo el que parió a estos dos hombres que en octubre buscarán quedarse con el poder local. Pero hay diferencias notables, al menos, de cara a la gente.

Lo cierto es que los dos hablan con Kirchner en los actos, y también que los dos recorren barrios permeables a sus lógicas políticas. Mientras Quindimil entrega subsidios y escrituras, Díaz Pérez (que también tiene su foto con el "Presi") entrega promesas de arreglar lo que el otro todavía no arregló: Villa de los Industriales, Villa Otamendi, Monte Chingolo, y visita sociedades de Fomento, bomberos y empresarios.

Mientras Manolo no deja de apelar al sentimentalismo y la liturgia peronista que embanderó a la Argentina hace 50 años, Díaz Pérez intenta mostrar una cara aggiornada, como pretende Kirchner (con los colores patrios), y dar rienda suelta a pretensiones más intelectuales que el presidente del PJ de Lanús.

Hasta esta semana no hay, por cierto, números que indiquen, con absoluta veracidad, qué estilo lleva la delantera. Desde el oficialismo, quienes tiraron cifras fueron "Los Omares" de Manolo. Por un lado, el concejal Omar García afirmó que Quindimil ganaría por cerca del 60 por ciento, y desde el Ejecutivo, el secretario general de la Municipalidad, Omar López, relegó a Díaz Pérez a, apenas, "un ocho por ciento de conocimiento de la gente".

El diputado provincial y presidente de la Comisión de Educación bonaerense, en tanto, subrayó que según sus números (ver entrevista de página 3) estaría a sólo cinco puntos de alcanzar a Quindimil que no pasaría del 33 por ciento de intención de votos.

La pregunta es a qué electorado apuntan los estilos dado que hay un porcentaje fiel para cada uno. Descartando el voto municipal y el kirchnerismo, queda por develar cuál candidato acaparará el voto independiente, del que buena parte podrá llevarse el PRO, luego de la elección del 24 de junio, si Mauricio Macri gana la segunda vuelta.

A priori, nadie pensaría que ni Manolo ni el odontólogo "K" alcanzarían el corazón o la cabeza del centro de Lanús y de las zonas de mayor nivel adquisitivo, pero también cuenta la posibilidad de que el candidato del PRO, Néstor Grindetti, acompañe a Macri en Hacienda, si ganan el gobierno porteño. En ese caso, quien lo reemplace deberá correr mucho para alcanzar a estos dos velocistas del peronismo local.

El otro análisis que se desprende de esta lucha de estilos es por qué el presidente Kirchner se muestra tanto junto a Quindimil, como en Florencio Varela y en Tres de Febrero, dos municipios donde los tradicionales popes del poder del conurbano aprovecharon para seguir llenando el álbum de fotos.

Cualquier distraído que llegara de pronto a Lanús pensaría que el gobierno nacional apoya al municipal, pero ¿realmente es así? o, al menos, ¿es al único que apoya?

Sin duda, Kirchner no retira su apoyo a quienes apostaron por él y por Cristina Fernández en las legislativas de 2005, que, además, son los candidatos de su querido Frente para la Victoria, sin embargo, no hay tanto acto y tanta foto como se ve en el estilo de "los intendentes pejotistas".

Según una fuente de cancillería, muy kirchnerista, que aportó un sello de goma en 2003, consideró que el verdadero y más manifiesto apoyo del Pingüino llegará a sus pollos más cerca de octubre.

La idea es que cuanto más se acerque a las elecciones, si es el "Presi" el candidato, las imágenes tendrán más frescura, por lo que aparecerán los apoyos más directos a sus candidatos frentistas. Si es Cristina la candidata, como más fuerte suena, entonces para qué malgastar fotos, si se puede armar por ambos lados. El pingüino con Manolo y la pingüina con Darío. De ese modo, Nación se queda con todo.
Pero la lectura inevitable es si, de cara a las urnas, el sector más reacio a poner la boleta de los peronistas verá con agrado esta división -falsa en el nivel nacional, aunque bastante cierta en el local-.

Hubo ciertamente un mensaje al "manolismo" dadas las versiones que echaron a correr desde el "pampurismo" sobre un retiro "digno" del intendente a una banca de senador. Al parecer molestaron bastante al oficialismo, que envió una carta al Gran Diario Argentino, y el adjetivo que se usó en la misiva fue "inexacto" y no incorrecto, como se esperaba. O sea que quizás no sea incorrecta la versión, y también que podría tener algo de exacta.

Pero los estilos también se miden en los números y se verá si sirve más la foto con Kirchner o la foto con los vecinos, porque, de todos modos, el Presidente de la Nación, unos de los más populares para varios sectores, no deja de ser un símbolo fuerte, dado que las boletas de Darío y de Manolo llevarán su nombre, sea el sello que fuere.

Quedará en la retina la imagen que más sirva, pero tal vez el intendente quede relegado ante las fotos que estarían por venir del diputado con Cristina. La dama, sin duda, como en el ajedrez, será quien salga a definir qué estilo le gusta más al Presidente, ya que Manolo podría tener la foto con quien se va, y Darío, nada menos, con quien viene. Aunque, se sabe, son como una gran familia: se "matan", pero en Navidad brindan juntos hasta emborracharse. Salud y chin chin.

 

 
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