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El
pasado 24 de mayo, por FM Espacio, el concejal
Omar García, del PJ de Lanús, hizo
una denuncia para algunos sorprendente: "el
Frente para la Victoria quiere quedarse con el
Consejo Escolar de Lanús para alzarse con
la caja". Para entender, una vez más,
que lo que disputan oposición y oficialismo
es el manejo de los dineros públicos, la
"denuncia" de una de las partes interesadas
echa luz sobre el proceso de descomposición
política que corroe a todas las instituciones
del Estado, sea este nacional, provincial o municipal.
La pugna no es por ideas, ni programas de gobierno,
es por 10 millones de sopes.
A
principio de junio se congregaron notables progresistas
de Lanús para escuchar al presidente de
la Comisión de Educación de la Cámara
de Diputados de la Provincia de Buenos Aires,
Darío Díaz Pérez, quien se
refirió al nuevo proyecto de Ley de Educación.
Allí estuvieron Hugo Durán, Norberto
Vaccaro, Roberto Crovela, Héctor Bonfiglio,
Jorge Montero, Natalia Gradaschi (ARI), Olga Torales,
Soledad Benítez, Paola Rezzano (Barrios
de Pie), Elisa Semino, Francisco del Castillo,
Omar Dalponte (IS) e Irma Othar (ver La Defensa
13/6/07), todos ellos dirigentes de "la oposición"
a Manuel Quindimil, quienes aprobaron, a "libro
cerrado", el proyecto de ley dictado por
el Banco Mundial y el FMI.
Esta
ley, prevista para ser aplicada en países
sometidos por el imperialismo, profundiza la privatización
de la educación, la desenvuelve como negocio
y cuenta en primera instancia con la bendición
del clero vaticano, quien como todos sabemos tiene
dos especiales motivaciones: una ideológica
para entontecer al soberano y otra económica
para manejar este brillante negocio.
Uno
de los principales candidatos de las patronales
bonaerenses, el empresario Díaz Pérez,
viene desde finales del año pasado trabajando
arduamente desde su banca de diputado por imponer
esta ley llamada Segarra. Esto le ha costado más
de un improperio cuando los docentes lo descubren
por las calles del GBA. El 22 de diciembre del
2006, una movilización de 300 docentes
de jardines de infantes, que transitó por
9 de julio hasta el Consejo Deliberante, coreaba
ruidosamente -refiriéndose al candidato
del Frente para la Victoria Darío Díaz
Pérez-: "Vecino, vecino, no vote quien
vota destruir jardines". El empresario Darío
se salvó de no estar en esa avenida, pero
los manifestantes se encontraron con Quindimil
recortándose el cabello en una peluquería
de 9 de julio y el anciano debió escuchar
los vigorosos reclamos de los docentes movilizados,
quienes lo obligaron a recibir un volante en mano,
metiéndose dentro del salón donde
se hallaba el Intendente.
Este
solo hecho desnuda que los dichos de la dirección
de la CTA y el Suteba de Lanús sobre "los
consensos logrados y la necesidad de fortalecer
la unidad y participación de todos los
sectores en este andar hacia una nueva ley y política
educativa, estratégica para avanzar en
los cambios que tanto demanda la sociedad castigada
por la ley emblemática del neoliberalismo",
son sólo bien recibidos en reuniones de
capilla. Y ruborizan a cualquier memorioso que
recuerde la impresionante lucha docente/estudiantil
de los 90, con movilizaciones de 100.000 a Plaza
de Mayo contra la ley menemista, y la traición
a esa movilización encabezada por los yaskis
y filmus de ayer: Mary Sánchez, Marta Maffei
y el impoluto Carlos "Chacho" Álvarez.
Pero
esto no es todo, amigos, uno de los principales
funcionarios de Grosso que intervino en la redacción
de aquella Ley Federal de Educación (ahora
vilipendiada por Yaski y Baradel), Daniel Filmus,
es hoy la primera espada del progresismo, a quien
Yaski llama a votar en el ballotage de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. ¡Qué
tal!
Esta
Ley Provincial de Educación profundiza
lo hecho por la anterior (LFE), destruye ramas
enteras (inicial, psicología, educación
física, artística, adultos, especial)
y vincula desde el lugar más perverso la
educación con las empresas. Municipaliza
la educación y plantea la destrucción
de las condiciones laborales docentes, liquidando
la estabilidad.
En
la provincia de Buenos Aires, donde el 12% de
los trabajadores está desocupado, donde
más del 40% cobra en negro y el 27,5 de
la masa laboral gana 525 pesos mensuales, la "izquierda"
saluda con algarabía una ley que organiza
la educación en función de las necesidades
explotadoras de las empresas.
Esta
Ley va dirigida a precarizar, municipalizar y
desfinanciar la educación provincial. Profundiza
el rol de los municipios en el manejo de las escuelas,
lo que ahonda el ahogo presupuestario y la manipulación
punteril de la educación desde los consejos
escolares (ver art. 3 del Proyecto). Así
es que Yaski, Baradel y Durán continúan
las tareas de la dictadura militar en cuanto a
la transferencia de escuelas de la Nación
a las comunas y llevan hasta el final la política
sobre educación del Banco Mundial y el
FMI. La municipalización de la educación
desfinancia el presupuesto y propone el modelo:
a comunidades ricas, escuelas ricas; a comunidades
pobres, escuelas marginales.
El
Proyecto de Ley consolida la violación
de la LFE y por eso argumentan que tiene origen
neoliberal y menemista, cuando ellos mismos la
defendieron, abrazaron e impusieron junto con
Menem. Y para dictarle un mayor embrutecimiento
al soberano, el Proyecto propone "que los
centros educativos (informales) que no están
inscriptos en los registros de la gestión
pública ni privada, pero cumplen con una
labor socio/educativa, deben ser reconocidos".
Se refieren a ONGs y centros dirigidos por los
punteros de diversas facciones que manejan los
municipios.
Es
la Ley Segarra que legaliza la desaparición
de la educación inicial y avala cursos
de alfabetización truchos. Es la legalización
de "los conocimientos de la escuela de la
calle" (art. 187 del Proyecto), dispuesto
a destruir la educación de adultos e imponer
la creación de "La Agencia de Saberes
Laborales", que dará certificados
de saberes socialmente productivos, impartidos
por las patronales en sus centros de explotación
del trabajo humano. Para este tipo de educación
no serán necesarios los docentes, quienes
progresivamente serán reemplazados en sus
tareas pedagógicas por capataces.
El
Proyecto profundiza la precarización laboral
mediante "la implementación de la
jornada extendida o completa, establecida por
el art. 28 de la Ley de Educación Nacional
y por el art. 246 del proyecto: "$ 1.040
por 6 horas de trabajo", propuesta reiteradamente
dictada por el FMI y pedida por Yasky y Baradel.
El
proyecto defendido por la oposición "progre"
e izquierdista del distrito, que coloca a la educación
bajo la bota inmisericorde de los capitalistas,
crea el Copret (Consejo Provincial de Educación
y Trabajo) "para articular la educación,
el trabajo y la producción" (art.
182 y siguientes). En síntesis son pasantías,
que ofrecen trabajo en negro y mano de obra joven,
vigorosa y barata a las empresas.
Los
cierres de cursos, el vaciamiento de las escuelas
y la ausencia de presupuesto están en función
de ir hasta el final en esta política de
mercantilizar la educación. La ley empuja
a que la escuela pública quede en manos
de quien quiera adueñarse de ella. "Son
responsables de las acciones educativas, además
del estado nacional y provincial, los municipios,
las confesiones religiosas y las organizaciones
de la sociedad." Traducción: dirigirán
escuelas y harán clink caja, los punteros,
la iglesia, los mercaderes de la educación
privada y las empresas.
Con
este comportamiento de los izquierdistas y progres
tiene cierta lógica, ¿no le parece?,
que el electorado de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires haya decidido, entre opciones
reaccionarias, elegir el modelo derechoso original
y no el adulterado.
Frente
al derrape diarreico de los mal llamados izquierdistas
del distrito, tanto el quindimilismo como la oposición
trucha son una opción retrógrada.
La tarea del momento es construir una alternativa
obrera y socialista que dé una salida a
todas las reivindicaciones populares.
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