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Por
Ricardo Carossino
Ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
La función va a comenzar. El público espera
ansioso. Los actores se preparan, la mise-en-scène
está lista. Entonces, de pronto, se levanta el
telón y aparecen los actores para interpretar
una de las obras más falsas de la dramaturgia
política argentina: la denuncia electoral.
"Esta
es una obra que los hará reír y llorar,
hubieran dicho los antiguos presentadores del teatro
de William Shakespeare-. Por un lado tenemos al oficialismo
que denuncia a la oposición, y del otro lado
encontramos a los feroces opositores que se desgarran
las vestiduras por la corrupción oficialista.
Damas y caballeros, he aquí el drama de la patética
política argentina."
Una
campaña electoral no es más que una pulseada
entre fuerzas, en la que se debería dirimir el
poder y el contrapoder, pero en la que, en realidad,
es el mismísimo poder quien cada cuatro años,
como una mitosis celular, se divide en dos y quedan
de un lado el oficialismo y, del otro, la oposición
que, al cabo, son lo mismo. Se retroalimentan y se forman
mutuamente.
Según
el autor del ensayo político Imperio, Tony Negri,
"el poder se organiza a través de la aparición
y la interacción de los contrapoderes, por esa
razón el conflicto social es la base de la estabilidad
del poder".
En
esa lógica, está claro que la convención
teatral de la denuncia y la contradenuncia construye
el poder que se polariza, y se autoataca, y se autodefiende.
Ese
reparto de poder entre oficialismo y oposición
comienza a generarse previo a las instancias electorales.
Una profesional puesta en escena donde se pacta para
que la fantasía de las denuncias parezca real.
Exactamente igual que en el teatro.
En
la Tercera, la obra ha empezado y los actores políticos
se saben la letra de memoria y no fallan jamás
en su alocución. De esa manera se construye la
ingeniería electoral para octubre, en la que
los pases de facturas están a la orden del día.
Ya
sea en Esteban Echeverría y Almirante Brown,
como en Lanús, Avellaneda y Lomas de Zamora,
las denuncias y contradenuncias corren como agüita
clara de manantial serrano.
En
Lanús, la patada inicial fue del PJ, que disparó
contra el Frente para la Victoria, en tanto los opositores
prefirieron llevar la pelea a otros terrenos más
intelectuales.
Lomas
de Zamora es, sin duda, la hoguera de las vanidades,
en donde "se sacan fotocopias" de viejas acusaciones
y se generan cada vez más para que a nadie le
falte letra, cuando todavía queda mucho camino
por recorrer.
En
Avellaneda, la moneda del reino es, sin duda, la acusación
contra el intendente por un atentado contra trabajadores
municipales, pero desde el oficialismo se ha elegido
un silencio que podría estallar en cualquier
momento.
Brown
no se queda atrás y el guión les pide
a los actores pelearse por el estacionamiento medido,
como en Echeverría, donde se hace lo mismo, pero
con el tema de la recolección de residuos. Temas,
estos, que los oficialismos se apuran a aprobar, como
el ombusdman en Avellaneda.
Todo
se negocia en el capitalismo y, en esa cultura de compartir
las riquezas entre pocos y las miserias entre muchos,
el poder se las arregla para culparse a sí mismo
y la ilusión de republicanismo es perfecta.
Ese
poder obliga al votante, ya no a creer en el denunciante
(aunque la denuncia sea real), porque hace mucho se
dejó de comer vidrio, sino a ser parte de la
farsa para sostener este sistema democrático
y así tejer la necesaria convención de
la realidad.
Según
los teóricos políticos Negri y Michael
Hart, "los ciudadanos nos vemos obligados a sentir
que somos parte del desarrollo y se nos convoca a responsabilizarnos
por lo que suceda con el poder. De esta manera, nuestra
condición de ciudadanos, al igual que nuestra
ética, se sitúa dentro del poder y nuestra
disposición moral tiende a estar determinada
por las categorías éticas del poder (oficialismo
y oposición)".
Ya
en el ámbito nacional, los dos ejemplos que más
se identifican con esta ola de denuncias electorales
se enmarcan, por supuesto, en el caso Skanska contra
el oficialismo y la no menos llamativa denuncia del
kirchnerismo de que el duhaldista Juan José Álvarez
haya formado parte de la SIDE, nada menos que en época
de la última dictadura militar.
Esas
categorías éticas, al fin, no son más
que las autoculpas y los autocastigos del poder mismo.
O sea, se culpa a sí mismo (denuncias de corrupción
de opositores contra oficialistas) y se castiga a sí
mismo (recortes de la coparticipación de oficialistas
a opositores). Damas y caballeros, la mesa de las denuncias
electorales está servida. He aquí a los
actores.
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Lomas,
qué bien se TV
Por Ruben Molina
rubenmolina@politicadelsur.com.ar
La campaña va tomando color y calor en Lomas
de Zamora. A medida que se van definiendo las posibilidades
ciertas de los candidatos, la pirotecnia política
se torna cada vez más ensordecedora y agresiva.
Los
principales actores ya han comenzado a hacer las primeras
apuestas fuertes y a mostrar sus cartas. Es el caso
de Osvaldo Mércuri, uno de los primeros en confirmar
sus ambiciones. Su estrategia apunta esencialmente a
proponer. Pivoteando sobre los principales déficit
de la comuna, el legislador provincial abre un abanico
en el que la seguridad, las obras públicas y
el presupuesto participativo se transforman en sus principales
ejes.
Desde
fines del año pasado, Mércuri viene "caminando"
los barrios. Realizando encuentros con pequeños
grupos. En estas reuniones, su rol se centra más
en escuchar que proponer. De todas formas, el Presidente
de la Unión de Parlamentarios del MERCOSUR no
pierde la oportunidad de criticar con dureza lo que
él considera la mala gestión del intendente
Jorge Rossi, como así también "el
fraude" que sufriera en las últimas internas
del justicialismo a manos del actual Jefe Comunal. Las
pegatinas, afiches y marquesinas con su imagen tienen
una fuerte presencia en todo Lomas de Zamora, pero fundamentalmente
en Cuartel Noveno.
Por
su parte, ya confirmada su candidatura, Jorge Rossi
ha lanzado una campaña con varios frentes. Por
un lado, el objetivo es mostrarse como un intendente
de acción y gestión. Casi de manera diaria,
las inauguraciones de obras, por más pequeñas
que sean, son una cita obligada del Intendente por los
barrios lomenses.
Su
comando de campaña también ha lanzado
una dura batería de afiches y denuncias contra
la oposición. Su blanco preferido es habitualmente
el legislador bonaerense Fernando "Chino"
Navarro. El recordatorio de hechos polémicos
del pasado ya es un clásico por las calles de
Lomas. Claro, ninguno de los afiches tiene la firma
del oficialismo gobernante. Muchas veces no se entiende
si la intención es dañar al adversario
(Navarro) o instalarlo como el contrincante deseado.
No se observan denuncias contra el resto de los candidatos.
El
Intendente también sostiene una fuerte campaña
a través de los medios de comunicación
nacionales. Y en ese aspecto parece haberle ganado la
pulseada a Fernando Navarro. El banner con la imagen
del Intendente y su candidatura se sostuvo hasta el
partido final de Boca Juniors por la Copa Libertadores
emitido por canal 13; el legislador llegó hasta
la semifinal.
Por
su parte, Fernando Navarro mantiene una fuerte presencia
callejera desde principios de año. Las calles
de Lomas, casi de manera permanente, muestran afiches
o pintadas con su imagen. El reclamo de "cambio"
forma parte del eje central de su campaña. Sus
críticas apuntan directamente a la gestión
de Jorge Rossi. La aprobación de las licitaciones
del servicio de recolección de basura y de parte
del cementerio local fue una sabrosa oportunidad para
publicar una solicitada de fuerte tono crítico
en un importante diario de tirada nacional. Crítica
que causó la "supuesta" ira del jefe
comunal.
Pero
si hay algo que le sobra al dirigente del Frente para
la Victoria es ingenio y, como si todo el marketing,
merchandising y campaña criolla fuera poco, lanzó
una más que interesante campaña en las
principales esquinas de la céntrica Lomas de
Zamora. Pulposas señoritas, carteles en manos,
en cada corte de semáforo publicitan la candidatura
del "Chino". Campaña "subliminal"
que le dicen. Y, por si faltaba algo, el ciudadano lomense
también puede recibir algún llamadito
telefónico del inefable Navarro. Y si quiere
protestar, proteste, un 0800 funciona todo el día
para que el legislador escuche los reclamos de los vecinos.
Un
rasgo distintivo de la mayoría de los candidatos
lomenses es aparecer en afiches, gigantografías
o folletería en general junto a Néstor
o Cristina Kirchner. Tal vez la excepción sea
Pablo Paladino. La estrategia del candidato del FpV
se apoya en su juventud, pujanza y la necesidad de un
cambio. Su rostro juvenil puede ser observado en marquesinas
y afiches en gran parte del distrito. Los medios nacionales,
sobre todo los partidos de fútbol, son otra de
las vidrieras en las que el Secretario de Asuntos Políticos
de la Nación suele aparecer.
De
todas formas, si quiere ver y saber más sobre
los candidatos lomenses y sus "proyectos",
vea algún partidito de fútbol televisado.
Ahí seguro va a encontrar a los muchachos de
Lomas de Zamora con la mejor de sus sonrisas.
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Avellaneda:
El oficialismo espera la definición del candidato K
para denunciar
En Avellaneda, la más terrible de las denuncias
parece haber sido monopolizada por el secretario general
de los Trabajadores Municipales de Avellaneda, Rubén
"Cholito " García.
El
precandidato a intendente por el Frente para la Victoria
y diputado provincial no deja de recordar, en cada entrevista,
el atentado que partió desde "adentro de
la Municipalidad contra los municipales" en 2005,
cuando estos hacían un reclamo salarial. Según
García hubo disparos, y responsabiliza de manera
directa al intendente de Avellaneda, Baldomero "Cacho"
Alvarez de Olivera.
Es
un dato de la realidad: García está realmente
enfrentado a Alvarez, quizás como ningún
otro en Avellaneda, en donde hasta un radical (el concejal
Emilio Varela) ha permitido varias veces que el oficialismo
tuviera la mayoría simple en el Concejo Deliberante.
Este
caso, precisamente, se enmarca en una de las acusaciones
más fuertes que se han hecho contra el oficialismo
y que sin embargo pasó sin pena ni gloria, como
cuando desde el FpV se intentó responsabilizarlo
por la muerte de tres ancianas en el incendio del geriátrico
"Mi Casa", aunque la responsabilidad primaria
la tuviera el Gobierno bonaerense por la habilitación.
En
esta lógica electoral, el kirchnerismo atacó
con la condición del cementerio, aunque se negó
a admitir que el abandono estuviera enmarcado en una
privatización, tal vez porque es un negocio que
podría servirles si ganaran las elecciones.
Aunque
hay dos denuncias que realmente exceden el marco formal
de la puja electoral y que se ajustan a cuestiones sociales
graves, como la acusación del ARI de que el oficialismo
es responsable de un alto grado de desnutrición
infantil en la Isla Maciel y la denuncia que hiciera
el concejal Jorge Degli Innocentti en la sesión
donde se trató la rendición de cuentas,
involucrando al arista Javier López Martínez,
al relacionarlo con el CEAMCE, a lo cual su par del
PJ añadió: "Sabemos que se produjeron
casos de cáncer y no queremos decir nada".
Desde
ya que la gravedad institucional de esta acusación
pasó inadvertida para todo el Concejo Deliberante
o, quizás, prefirieron mirar para otra parte
y no recordar que saber algo de este tipo y no darlo
a conocer es faltar a los deberes de funcionario público.
Más
allá de denuncias que ya entran en el terreno
de lo cómico, como que la esposa de "Cacho"
le hace las encuestas al Intendente, algo que debería
preocupar más al cónyuge que a la oposición,
lo cierto es que el oficialismo aún no abrió
la boca para atacar, pero se entiende esa conducta dado
que no quieren malgastar enconos políticos con
quienes podrían quedar afuera de la pelea. Por
lo que Cacho y sus hombres hacen lo que dice el manual
y prefieren esperar a que se formalice el candidato
que podría polarizar la elección.
Mientras
tanto, el kirchnerismo no se detiene y no deja de acusar
al Intendente de agredir a los militantes K en el momento
en que colgaban un pasacalle, durante la última
visita del Presidente Kirchner para la inauguración
del Polo Judicial, algo que un cercano al armado del
FpV, ex radical, calificó de "estrategia
opositora para no quedar afuera de las noticias de ese
día", porque el candidato y concejal José
Alessi tuvo que mirar desde afuera a Álvarez
y a Cristina Fernández en el mismo escenario.
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Lanús: Juguemos en el bosque mientras las
elecciones no están
La política de Lanús acaba de despertarse
después de un largo letargo que la tuvo replegada
desde 2005 hasta hoy. Al parecer, en estos dos años,
los políticos parecen haber dicho "juguemos
en el bosque mientras las elecciones no están",
pero los tiempos se acortan y, se sabe, a quien no madruga,
"el Pingüino" no lo ayuda.
En
ese silencio que precede a la tormenta, las cosas parecían
estar cocinándose y las denuncias esperaban en
las gateras para salir corriendo y alcanzar a todo aquel
que se metiera en su camino.
El
puntapié inicial parece haber sido dado por el
PJ, días atrás, luego de que el Frente
para la Victoria (FpV) intentara quedarse con la presidencia
del Concejo Deliberante.
En
ese momento, el concejal del PJ Omar García disparó
contra el candidato del FpV Darío Díaz
Pérez, y lo acusó de tener relaciones
con un empresario vinculado a la última dictadura
militar y de financiar su campaña electoral con
algún tipo de "tráfico".
Pero
si de tráficos se trata, esta semana pasada estalló,
en el cuarto piso, la noticia de que el Departamento
de Narcotráfico de Lomas de Zamora había
allanado, por orden de la UFI 21 de Lomas, según
causa 752.453, dos domicilios de familiares de la concejal
del PJ Maruja Bodelo, a quien antes se la vinculó
a un negociado con leche de un plan social que habría
sido desviada a una heladería.
La
ola de denuncias es un despertar abrupto frente a las
elecciones de octubre, y desde ahora, todo se convertirá
en una pesadilla para muchos, que estarán en
el orden del día en cuestión hasta de
chismes.
Claro
que, off the record, todos saben que se debe chicanear
y denunciar hasta no tocar intereses que podrían
ensuciar a ambos bandos en ese raro límite donde
el FpV y el PJ se juntan en Lanús.
Uno
de los casos más llamativos fue el crimen del
joven Martín Castelucci, en el local bailable
La Casona. Según testimonios recogidos en ese
momento por Política del Sur, se sabían
muchas cosas, pero la oposición no quería
abrir la boca porque eran negocios intocables.
Incluso, en el reciente caso Bodelo, varias voces enfrentadas
públicamente al manolismo prefirieron censurar
sus opiniones y llamarse a silencio, tal vez por miedo,
tal vez porque, al fin, con esa mudez política
colaboraban a seguir sosteniendo la naturaleza del poder
que se cuida a sí mismo.
Uno
de los mitos que recorre las calles de Lanús
es que el Intendente de Lanús fue quien organizó
siempre su propia oposición, dejando que lo criticaran
por los baches, el servicio de la basura y las podas
de árboles, en tanto no tocaran intereses privados
y mantuvieran a resguardo sus virtudes públicas.
Y
aún falta la otra pata de la oposición,
conformada por radicales, aristas y el PRO, que por
el momento se ajustan a las críticas clásicas
y formales y a algún anuncio rimbombante, como
cuando desde algún sector opositor se aseguró
que se trabajaba en una "investigación sobre
el caso Arduini" (la chica atropellada por un camión)
y hasta el momento no hubo una sola novedad que revele
quién conducía el camión.
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Alte. Brown: El Frente pelea solo
A sólo cuatro meses de los comicios nacionales,
la puja de los pre-candidatos por estar entre la gente
se ha convertido en un controvertido espacio de propaganda
y publicidad.
La
comunidad browniana, no ajena a esto, presencia a diario
los cambios y la aparición de nuevos rostros
y nombres que pretenden llegar a lo más alto
de sus ideales.
Paredes,
pasacalles y postes son los sitios más elegidos
por los aspirantes a la hora de adjudicarse el primer
lugar en cuanto a pegatinas se refiere.
A
diferencia de otros distritos, en Almirante Brown sólo
se observa una cruenta pelea entre los diferentes sectores
que integran el Frente para la Victoria. Todos promueven
el cambio, aunque hasta el momento no se conoce quién
realmente lo plasmará.
Por
un lado, los que acompañan al diputado provincial
Darío Giustozzi -que en alguna oportunidad señaló
que no necesita lanzar oficialmente su candidatura,
ya que está instalado en la comuna- llevan la
delantera con una numerosa y variada cantidad de afiches
que colorean las calles de las diferentes localidades
del distrito. Lo siguen de cerca los miembros de la
Mesa Político Sindical, con Casavelos, Suárez,
Cascallares y Jerez, quienes, por lo general, forman
parte de un boceto escoltados por la figura del presidente.
Tímidamente
surgen también los representantes de otras agrupaciones,
como la COPEBO, que proclaman una concertación
plural y la suma de los candidatos y las devenidas apariciones
del titular del PROSEF, Javier Castrilli.
Ahora
bien, parece ser que sólo compiten entre ellos,
ya que el oficialismo, con dos décadas de gobierno,
"no pinta". No tienen el candidato, o quizás
sí, pero esperan subyugar con la sorpresa, aunque
el asombro no sería tan grande. Sin embargo,
no necesitan promoverse demasiado debido a que la oposición
-casi sin quererlo- se encarga de hacerlo. La aprobación
del proyecto de ordenanza que promueve la concesión
del servicio del estacionamiento tarifado y ordenamiento
vehicular resuena en todas partes -con comunicados y
avisos que no sugieren una aceptación- y se ha
transformado en un punto de disputa durante el último
tiempo. Así y todo, el gobierno sigue adelante
"trabajando" ya que, según las expresiones
del diputado nacional Jorge Villaverde es una de las
mejores formas de hacer campaña.
El
abanico político parece cerrarse aquí,
debido a que los representantes de otros espacios casi
no figuran o no lo hacen en forma desmedida. Tal vez
aún no iniciaron su campaña real.
Seguramente
el espectro electoral -por ahora- seguirá diversificado,
hasta tanto se acerque la hora establecida para la presentación
de las nóminas. Por lo pronto, sin ánimos
de desmoralizar a nadie, los vecinos continuarán
en medio de la nebulosa esperando el ineludible momento
de depositar su voto.
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